[vc_row type=”in_container” bg_position=”left top” bg_repeat=”no-repeat” scene_position=”center” text_color=”dark” text_align=”left”][vc_column width=”3/4″][vc_column_text]La clave del éxito es la energía. Y la energía, biológica y eneagrámicamente hablando, proviene del instinto sexual.

Sin energía los coches no funcionan, sin energía los cuerpos de los animales no generan sus procesos biológicos, sin energía los atletas no terminan los maratones, sin energía los parados no encuentran trabajo, sin energía no se ganan los partidos de fútbol, sin energía no se gana dinero, sin energía los vendedores no venden a sus clientes, sin energía los hombres de Cromañón no cazaban mamuts, sin energía los estudiantes no aprueban sus exámenes, sin energía los oradores no transmiten sus ideas, sin energía no se enamora a nadie, sin energía no se hacen hijos, sin energía no se tienen ganas ni de levantarse de la cama.

Sin energía vivimos como muertos. La energía es la fuente de la que emana la fuerza, el entusiasmo y la intensidad a la hora de pasar a la acción y hacer las cosas sucedan.

Si se quiere lograr algo se debe primero generar energía, y para ello hay que hacer las cosas con intensidad, echándole ganas, fuerza, potencia y vitalidad. La única manera que las cosas sucedan es poniéndose a trabajar en ello intensamente. Para lograr un objetivo hay que pasar a la acción con un cierto nivel de intensidad, ya que esta intensidad aporta foco, concentración y precisión.

¿Cómo se aprueban los exámenes en el colegio o la Universidad? ¿estudiando sin ganas, perezosamente y a lo pachorra? pues no. La única manera de aprobar exámenes difíciles es poniéndose a estudiar con intensidad, hincando los codos y echándole coraje al asunto.

¿Cómo un orador convence a su público? Transmitiendo con intensidad. Para convencer al público y mantenerlo interesado, un orador tiene que tener más energía que todas las personas de la sala.[/vc_column_text][divider line_type=”No Line” custom_height=”20″][image_with_animation image_url=”13527″ alignment=”center” animation=”Fade In” img_link_target=”_self”][divider line_type=”No Line” custom_height=”20″][vc_column_text]¿Y de dónde sale esta intensidad, esta energía, esta motivación?

Desde la perspectiva de la biología y la etología, el origen la energía vital, el entusiasmo, la ambición positiva, la motivación por el desarrollo propio, la autopromoción, las ganas de influenciar a los demás con tus ideas o carisma, la pasión por lograr objetivos y las ganas de vivir plenamente está en el instinto sexual, – también llamado instinto “transmisor” por Mario Sikora-.

Tal y como vimos en el anterior artículo, existen 3 grandes instintos en los animales y en los seres humanos: instinto social, conservación y sexual/transmisor. Los instintos son los impulsos biológicos que hacen posible la vida y la evolución de las especies. Y lo curioso en los seres humanos es que cada uno de nosotros tenemos uno de esos instintos más desarrollados. Es decir, que hay personas que son sociales porque tienen el instinto social más desarrollado, otras son conservación porque este es su instinto dominante, y las personas transmisoras lo son porque su tendencia instintiva principal es la sexual.

Pero conocer los instintos no sólo es útil desde el punto de vista de la curiosidad científica, sino sobretodo desde la perspectiva del desarrollo personal: conocer cómo hacer funcionar bien nuestros instintos nos ayuda a la felicidad y el éxito en la vida. Por ejemplo, conocer tu tipo instintivo puede ayudarte a saber qué áreas de tu vida están sin potenciar, y también reconocer cuáles son tus fortalezas.[/vc_column_text][divider line_type=”No Line” custom_height=”20″][image_with_animation image_url=”13529″ alignment=”center” animation=”Fade In” img_link_target=”_self”][divider line_type=”No Line” custom_height=”20″][vc_column_text]EL PODER DEL INSTINTO SEXUAL / TRANSMISOR

¿Y qué es el instinto sexual /transmisor? Es el instinto que nos da la energía necesaria para impulsarnos, para transmitir una parte de nosotros mismos al mundo. Este impulso interno que nos da energía y potencia para evolucionar, crecer, expandirnos y lograr nuestros objetivos de vida. Es la fuerza que nos anima a hacer que las cosas sucedan y nos sintamos pletóricos cuando avanzamos en la vida.

A mi me gusta explicar esta teoría desde la propia biología: el instinto sexual viene de las gónadas (testículos y ovarios). Las gónadas aportan las hormonas que estimulan el organismo y lo llenan de energía. De hecho, las personas que sufren trastornos hormonales generalmente sufren caídas de vitalidad, entusiasmo, fuerza física y desequilibrio emocional. Por el contrario, las personas muy “hormonadas” utilizan esta energía extra para lograr múltiples objetivos: desde montar empresas, ganar dinero , convencer a los demás de sus ideas, tener reconocimiento público, ganar partidos de tenis o buscar pareja.

¿Qué les ocurre a los toros que les castran? Se vuelven mansos y pasotas. Un toro castrado ya no es bravo: ya no quiere pegarse con el torero, ya no va a luchar por su vaca, ya no va a proteger su territorio ¿Y a los perros que les castran? Se vuelven tranquilos y apacibles, obedientes, menos espontáneos y jugetones. Además, al carecer de hormonas sexuales envejecen más pronto y pierden vigorosidad (masa muscular y ósea).

El instinto sexual, como puedes ver, no se reduce sólo a “tener sexo”. El concepto es mucho más amplio. Mario Sikora lo explica muy bien denominándolo “transmisor”, porque si estudiamos a las personas de tipo sexual, vemos que se pasan el día “transmitiendo”. Y hay muchas maneras de transmitir: convencer a los demás de tus ideas, dejar un legado a través de tu trabajo, mostrar tus habilidades en público, vestir con colores llamativos, vender tus productos o servicios a tus clientes, mostrar tu vida en redes sociales, subir fotos de tu cuerpo vigoroso y sexy al Facebook, ligotear en el gimnasio, etc.[/vc_column_text][divider line_type=”No Line” custom_height=”20″][image_with_animation image_url=”13530″ alignment=”center” animation=”Fade In” img_link_target=”_self”][divider line_type=”No Line” custom_height=”40″][vc_column_text]¿PARA QUÉ SIRVE EL INSTINTO SEXUAL / TRANSMISOR?

¿Es posible enamorar a alguien sin energía?
¿Es posible sacarse una carrera universitaria sin estudiar con intensidad?
¿Es posible que salgan adelante los proyectos empresariales sin echarle ganas?

Pues sin energía, sin la fuerza del instinto transmisor, es muy difícil lograr las metas que nos proponemos en la vida. Si quieres lograr algo importante, debes generar el “combustible sexual / transmisor” necesario para conseguirlo. Nada grande se ha logrado sin entusiasmo, decía Ralph Waldo Emerson.

Por ejemplo, encontrar trabajo requiere tener energía interna y ambición por salir adelante. Las personas que pasan mucho tiempo en paro están desganadas, sin energía, sin ánimo; es como si su instinto sexual / transmisor se hubiera apagado: se quedan sin pasión por superarse, pierden las ganas de salir a la calle y comerse el mundo.

El famoso emprendedor inglés Sir Richard Brandson es un claro ejemplo del tipo sexual / transmisor. En todas las entrevistas que le hacen siempre dice frases típicas de lo mejor del instinto sexual: “sólo quiero vivir de forma plena”, “me levanto por la mañana con ganas de aventura”, “necesito sentirme vivo y que las cosas sucedan”, “quiero divertirme mientras logro lo que quiero” “deseo hacer un buen trabajo para sentirme bien y contribuir al mundo con mi esfuerzo”

En su biografía, se ve claramente cómo gracias a su instinto sexual / transmisor logró lanzar adelante sus empresas: “transmitiendo” su imagen y carisma personal para promocionar su empresa, “transmitiendo” constantemente el espíritu entusiasta de sus proyectos a sus empleados y clientes, “convenciendo” con sus creencias sobre la vida e idea de negocio, “llamando la atención” para “promocionarse” con campañas de publicidad atractivas, modernas, sexys, impactantes e inteligentes.

Si no fuera por su instinto transmisor, Sir Richard Brandson nunca hubiera tenido el éxito que han conseguido sus empresas. Además, al tener este instinto tan desarrollado, constantemente vive al 100% de energía, entusiasmado y con ganas de seguir creciendo y aportando cosas nuevas al mundo.[/vc_column_text][divider line_type=”No Line” custom_height=”20″][vc_video link=”https://www.youtube.com/watch?v=35QRRXT80xY”][divider line_type=”No Line” custom_height=”20″][vc_column_text]¿CÓMO POTENCIAR EL INSTINTO TRANSMISOR?

En una entrevista le preguntaron a Sir Richard Brandson a qué atribuía el secreto de su éxito y su alta productividad, y él contestó: hacer ejercicio todos los días (Work out). Comentaba que la única manera de conseguir la energía necesaria para estar todo el día motivado al 100% y con el poder necesario para sacar adelante las duras jornadas laborales era entrenándose a primera hora de la mañana. Richard comenta que se levanta todos los días a las 6 de la mañana a correr y hacer pesas en su gimnasio, lo cual es algo bastante impactante para alguien que está en la década de los 60. Mantenerse en forma aporta la potencia necesaria para incrementar los niveles de energía física, desembotar el cerebro, obtener mayor claridad mental, tener más capacidad de concentración y de productividad.

Para poder escribir este artículo, esta mañana al levantarme me senté en mi ordenador a empezar a escribir. Pero mi mente estaba embotada y todavía me sentía medio dormido. Después de estar 15 minutos intentando escribir algo coherente me reí y me dije a mi mismo: ¡tiene gracia que me ponga a escribir sobe el instinto transmisor sin pasión! Así pues, cogí mi ropa deportiva, salí a la calle y me fui a dar una carrera de media hora intensa. Cuando volví a mi ordenador me sentía recargado, espabilado y activo, con la mente más centrada. Y del tirón escribí este artículo.

El señor Richard Brandson aporta una idea importantísima desde el punto de vista biológico: ¿estás sin energía? ¿sientes que te falta fuerza y motivación para lograr tus objetivos? ¿te encuentras perezoso y medio deprimido? ¿sientes que vas a cámara lenta y te cuesta sacar tus proyectos adelante? ¿tienes que transmitir tus ideas? ¿vender productos o servicios a tus clientes? ¿motivar o liderar un equipo? pues para lograr cualquier objetivo que requiera energía, fuerza e intensidad, es necesario “entrenar” el instinto sexual / transmisor. Y una de las mejores maneras de generar esa energía extra es haciendo deporte.

Según la teoría de los instintos del Eneagrama, tal y como la explican Isabel Salama y Mario Sikora, para tener bien el instinto sexual / transmisor es necesario tener bien nuestro instinto de conservación. Es decir, que si quieres tener suficiente energía para lograr tus metas y objetivos, es necesario cuidarte físicamente. Y a demás del consejo deportivo de Richard Brandson, hemos de recordar el consejo de las madres: hay que dormir bien y comer bien.

En un estudio de psicología que se hizo a diversos emprendedores y profesionales de éxito, se llegó a estas sencillas conclusiones: la mayoría se acostaba pronto por la noche, se levantaba pronto por la mañana y hacía ejercicio casi todos los días.

¿Estás en el paro y necesitas energía extra para buscar trabajo? ¿eres empresario y tienes que lanzar tu empresa hacia delante? ¿eres vendedor y necesitas conseguir más clientes? ¿eres un comunicador y tienes que dar ponencias, clases o conferencias? ¿estás buscando pareja pero estás desanimado/a? Pues lo primero cuida de tu instinto de conservación (sueño, comida y deporte) para que recargues tu instinto sexual y tengas la potencia necesaria para lograr tus objetivos y transmitir tus ideas, talentos, inteligencia y carisma al mundo.[/vc_column_text][divider line_type=”No Line” custom_height=”30″][vc_column_text]Alberto Peña Chavarino


Bibliografía recomendada:
Biografías de Sir Richard Brandson[/vc_column_text][/vc_column][vc_column width=”1/4″][/vc_column][/vc_row]

[vc_row type=”in_container” bg_position=”left top” bg_repeat=”no-repeat” scene_position=”center” text_color=”dark” text_align=”left”][vc_column width=”3/4″][vc_column_text]Si quisieras asegurarte una gran depresión, la receta para el amargamiento de vida es sencilla: intentar quedarte solo o quedarte rodeado de personas con las que no tienes una relación muy profunda.

Hace poco vi un vídeo del TED de Robert Waldinger que explicaba las conclusiones del estudio más largo sobre la felicidad que se ha llevado a cabo durante 75 años en la Universidad de Harvard rastreando la vida entera de 724 personas: la buena vida se construye con buenas relaciones. Y que el dinero, el éxito, el reconocimiento y el vivir “con pasión” está muy bien, pero si te quedas más solo que la una te entra una depresión de caballo.[/vc_column_text][divider line_type=”No Line” custom_height=”40″][image_with_animation image_url=”13455″ alignment=”center” animation=”Fade In” img_link_target=”_self” img_link=”https://www.ted.com/talks/robert_waldinger_what_makes_a_good_life_lessons_from_the_longest_study_on_happiness/transcript?language=es”][divider line_type=”No Line” custom_height=”20″][vc_column_text]El vídeo está muy bien y te recomiendo verlo, pero hasta aquí no decimos nada nuevo. La sabiduría popular ya nos recuerda que las buenas relaciones y las amistades estrechas son una de las claves para tener una vida feliz y mantenernos sanos emocionalmente. Pero lo que a mi me interesa de este asunto es cómo funciona la psicología social a la hora de relacionarnos con los demás.

  • ¿Por qué unas personas tienen tanta inteligencia emocional y otras no?
  • ¿Por qué algunas personas son tan buenas en sus relaciones y otras padecen de “analfabetismo emocional”?
  • ¿Por qué hay personas con las que da gusto estar mientras que con otras sientes que todo es muy artificial?
  • ¿Por qué algunas personas logran crear buenas amistades y relaciones familiares mientras que otras parecen incapaces de relacionarse con normalidad con los grupos?
  • ¿Por qué hay gente tan famosa y triunfadora en su vida pública y profesional mientras que su vida privada (familiar, de pareja y amistades) es un fracaso?

Pues una de las razones parece estar en el funcionamiento de los instintos. Para los que conocéis el Eneagrama ya sabéis que divide a las personas en 3 grupos, según su instinto o tendencia instintiva dominante: están las personas de instinto social, conservación y sexual/transmisor. Como bien me explicó en su día mi amiga Isabel Salama y mi profesor Mario Sikora, el Eneagrama se logrado entender mejor gracias a la etología: el estudio del comportamiento animal.

[/vc_column_text][divider line_type=”No Line” custom_height=”20″][image_with_animation image_url=”13456″ alignment=”center” animation=”Fade In” img_link_target=”_self”][divider line_type=”No Line” custom_height=”20″][vc_column_text]Según la teoría etológica en la que se basa el eneagrama, todos los instintos animales podrían agruparse en estos 3 grandes grupos a la hora de aplicarse a los humanos:


CUwWUuZXIAAZrxKInstinto social:
es el instinto que nos ayuda a relacionarnos entre los grupos. Nos ayuda a entender cómo son las dinámicas sociales, a empatizar con los demás, a gestionar bien las interacciones entre personas, a saber en quién confiar y cómo crear confiabiliad, a integrar a los grupos, equipos, familias… a crear relaciones de reciprocidad (saber dar y recibir), a saber hacer sentir bien a los demás estando contigo en tu grupo.

ciguena--478x270Instinto conservación: es el instinto que nos ayuda a mantenernos sanos, al autocuidado, a proteger nuestra salud, nuestro bienestar y a gestionar bien nuestros recursos (tiempo, energía física y dinero). También a mantener la seguridad y el bienestar de los íntimos: pareja, hijos, padres y hermanos. Es es instinto hogareño, de criar y cuidar a los nuestros.

leon-pablo-adanInstinto sexual/transmisor: es el instinto que nos da fuerza y empuje para lograr nuestras metas y propósitos de vida. Nos da la energía para “transmitir” algo de nosotros al mundo externo. El instinto sexual, las gónadas, aportan las hormonas que nos dan la vitalidad y la intensidad necesaria para conseguir lo que nos proponemos. Así mismo, este instinto también nos lleva a mantener relaciones íntimas intensas, a ser extrovertidos y aventureros.

Lo curioso y fascinante de todo esto es que se ha descubierto que cada persona tiene uno de esos instintos como dominante en su vida. ¿Y esto qué significa? Pues que si tienes un instinto dominante ó hiperdesarrollado, por naturaleza, también tendrás los otros instintos menos desarrollados o todavía por desarrollar. Y para llevar una vida sana hace falta tener los 3 instintos equilibrados.[/vc_column_text][divider line_type=”No Line” custom_height=”20″][vc_video link=”https://www.youtube.com/watch?v=QtXby3twMmI”][divider line_type=”No Line” custom_height=”20″][vc_column_text]Pero vamos a centrarnos en el Instinto social. Independientemente de que tu instinto sea el social o no como dominante, los problemas sociales y de relación con las personas aparecen cuando este instinto está desequilibrado. Y puede desequilibrarse de 3 maneras: por defecto o ausencia, por exceso y por distorsión. Veamos qué significa esto:

1º. Por defecto: cuando nuestro instinto social está infrautilizado y brilla por su ausencia. Esto les suele ocurrir a algunas personas de instinto sexual/transmisor y de tipo conservación. En este caso el problema está claro: si te aíslas socialmente, si no cuidas a los amigos, si no dedicas tiempo a crear eventos familiares (donde integras a tu pareja, a tu familia política, a tus hermanos, tus padres…) lo normal es que con el tiempo las relaciones se resientan. Cuando una persona sufre ausencia de instinto social, simplemente le pasan los años sin preocuparse mucho de haber creado “tribus de amigos”, “grupos sociales” o “familia”. Todos conocemos a alguna persona no-muy-social (o antisocial) fácilmente identificable porque la has escuchado alguna vez decir algo así: “la gente me agobia”, “los grupos sociales me cansan”, “llamar por teléfono, quedar con la gente y dedicar tanto tiempo a las relaciones me da mucha pereza”.

2º. Por exceso: es cuando nuestro instinto social se lleva al extremo. Esto les ocurre a algunas personas de instinto social. Las personas que sufren la hipersociabilidad se convierten en cierrabares, veletas y picaflores. Esto no tiene nada de sano ni de guay. Pasarse todo el día con gente, hablando, charlando o chismorreando de gilipolleces tampoco garantiza una vida social feliz. Hay muchas personas que confunden “saberse relacionar” con ser “hipersocial” y pasarse el día entero con diferentes grupos de personas sin profundizar en ninguna relación en concreto. Cuando uno está con todo el mundo en realidad no está con nadie. De hecho, las personas que se pasan demasiado tiempo “socializándose” pierden un tiempo muy valioso en cuidarse a sí mismas (instinto de conservación) y en esforzarse en lograr sus metas (instinto sexual/transmisor). Un ejemplo de ello lo tenemos en España con la hipersocialización, el botellón y los cierrabares: se pasan el día socializándose y bebiendo y acaban con problemas de salud (i. conservación) e insatisfechos por no lograr lo que se proponen en la vida (i. sexual/transmisor). Otro ejemplo lo tenemos con el típico amigo simpaticote, amigo de todos, que va de un lado a otro y que siempre está en todas las movidas sociales, pero que sientes que es un tipo un poco superficial y que no se puede tener una amistad profunda, normal y de confianza con él.

3. Por distorsión: es cuando la gente confunde ser social con “ser sociable”, “extrovertido” o “dar una buena imagen pública”. Esto es un problema típico de las personas de instinto sexual/transmisor: que distorsionan el instinto social. Se creen sociables, cuando en realidad lo único que buscan es “influir en los grupos sociales” o “transmitir algo de ellos en los demás”: sus ideas, su carisma, sus emociones, su humor, su poder… Los sexuales/transmisores a veces tienen muchos problemas para relacionarse con normalidad en los grupos sociales. Les cuesta entender cómo funcionan las relaciones humanas normales. A veces les cuesta fluir con naturalidad entre los grupos. Se les olvida que para estar con gente y disfrutar de las relaciones se puede estar callado o participar tranquilamente de las conversaciones; sin embargo, su instinto transmisor les impulsa a monopolizar las reuniones con sus temas de conversación, a llamar la atención de los demás y dar una “buena impresión”. Fácilmente se pueden ver estos casos de extroversión patológica en políticos, artistas, famosos, “youtubers”, vendedores y demás obsesionados con el reconocimiento público. O también tienes el ejemplo de esa persona que siempre que va a una reunión monopoliza las conversaciones, da la nota o llama la atención de manera excesiva; o en esa persona que se obsesiona con las redes sociales, y confunde el instinto social con el exhibicionismo social: subiendo constantemente fotos de si mismo, contando todo lo que hace en su vida, mostrando obsesivamente su cuerpo…

Conclusión, como decía Aristóteles, in medio virtusen el equilibrio se encuentra la virtud. Como en todas las cosas de la vida, en el desarrollo del instinto social también hay un punto óptimo: saber invertir tiempo y energía en mantener relaciones sociales y familiares de calidad, pero sin descuidar otras áreas de nuestra vida, como el autocuidado y el crecimiento personal / profesional.

Si hay una película que explica con claridad cristalina el valor del instinto social y la amistad es “Qué bello es vivir”: cuenta la historia de un hombre que por circustancias de la vida se queda arruinado económicamente y está a punto de suicidarse, pero todas las personas de su “entorno social”(familiares, amigos, vecinos, clientes de su empresa…) van en su ayuda y lo salvan.

Como pone en la carta que le deja el ángel Clarence:

“Recuerda, ningún hombre es un fracaso si tiene amigos”[/vc_column_text][divider line_type=”No Line” custom_height=”30″][image_with_animation image_url=”13463″ alignment=”center” animation=”Fade In” img_link_target=”_self”][divider line_type=”No Line” custom_height=”30″][vc_video link=”https://www.youtube.com/watch?v=hNCb6pMMd0o”][divider line_type=”No Line” custom_height=”30″][divider line_type=”No Line” custom_height=”30″][vc_column_text]Alberto Peña Chavarino


Curso recomendado:
Inmersión al Enagrama

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Descubre tu personalidad con el Eneagrama[/vc_column_text][/vc_column][vc_column width=”1/4″][/vc_column][/vc_row]

[vc_row type=”in_container” bg_position=”left top” bg_repeat=”no-repeat” scene_position=”center” text_color=”dark” text_align=”left”][vc_column width=”3/4″][vc_column_text]– “Yo sé quién soy… y sé qué puedo ser”, dijo Don Quijote.

Cervantes fue un tipo muy sabio: conocía bien al ser humano. El Quijote de la Mancha es una extraordinaria representación de los autoengaños que vivimos las personas. La mente soñadora y surrealista del Quijote no es muy diferente a la del resto de nosotros: creemos que somos de una manera que muchas veces difiere enormemente de la realidad.

Para esto sirve el autoconocimiento: darnos cuenta de cómo somos para no autoengañarnos e ir como Quijotes por la vida, y tener mucho más autocontrol de nosotros mismos.[/vc_column_text][divider line_type=”No Line” custom_height=”30″][image_with_animation image_url=”13219″ alignment=”center” animation=”Fade In” img_link_target=”_self”][divider line_type=”No Line” custom_height=”30″][vc_column_text]EL AUTOCONOCIMIENTO Y LA INTELIGENCIA EMOCIONAL

El autoconocimiento es la base de la Inteligencia Emocional. Howard Gardner explica que la Inteligencia Emocional tiene dos vertientes, la Inteligencia Intrapersonal y la Inteligencia Interpersonal.

La Inteligencia Intrapersonal es la capacidad de autoanalizarnos y entender cómo somos, cómo son nuestros procesos de pensamiento, nuestras emociones, cómo reaccionamos, cuáles son nuestros defectos y nuestras virtudes.

Y la Inteligencia Interpersonal -también llamada Inteligencia Social o Relacional- es la capacidad que tenemos para entender la forma de ser de los demás, que es el fundamento de la empatía y las habilidades sociales.

Así pues, la Inteligencia Emocional es la habilidad del autocontrol de nuestras propias emociones y la habilidad de empatizar o comprender las emociones de los demás. Y la buena noticia es que el autocontrol es una habilidad que se puede entrenar, ¿cómo? pues aprendiendo a gestionar bien nuestras emociones y que no sean las emociones las que nos dominen. Veamos a continuación un ejemplo de cómo trabajar el propio autocontrol.[/vc_column_text][divider line_type=”No Line” custom_height=”30″][image_with_animation image_url=”13221″ alignment=”center” animation=”Fade In” img_link_target=”_self”][divider line_type=”No Line” custom_height=”30″][vc_column_text]EL AUTOCONTROL y LA DETECCIÓN DE LOS “PUNTOS CALIENTES”

Si queremos trabajar nuestro desarrollo personal tenemos que empezar por identificar las áreas de mejora de nuestros comportamientos, y para ello podemos empezar identificando las situaciones psicológicas ó puntos calientes donde nos estresamos y perdemos el control. Se llaman “puntos calientes” porque son los botones que nos activan reacciones automáticas. Son como los disparadores automáticos de emociones excesivas. Son emociones “calientes” porque de repente pueden estallar como un volcán.

En la medida que entendemos el funcionamiento de una máquina, más control tendremos sobre su funcionamiento. Exactamente igual sucede con nuestra forma de ser: en la medida que nos conocemos mejor, mayor capacidad de autocontrol tendremos de nuestros pensamientos, emociones y comportamientos.

La moderna neurociencia y la epistemología de la personalidad (el Eneagrama) demuestran que nuestro comportamiento no es generado por rasgos generales estables que coherentemente se expresan siempre igual en diversas situaciones, sino que dependiendo del contexto y nuestra percepción de la situación, reaccionaremos de una manera diferente.

Esto quiere decir que una persona a la que consideramos “miedosa” (por ejemplo, una persona tipo 6 del eneagrama) será discriminativamente miedosa en unas situaciones, pero en otras no. De hecho, todos conocemos a personas que tienen miedos en algunas circunstancias (agorafobia, fobia social, fobia a coger el aviones, fobia a la oscuridad) sin embargo en otras situaciones son increíblemente valientes y arriesgadas (hacen alpinismo, trabajan como policías o bomberos, se lanzan al mar para salvar a una persona que se está ahogando…).

Así pues, si queremos comprendernos a nosotros mismos y trabajar nuestro desarrollo personal, tenemos que dejar de generalizar y evitar ponernos “etiquetas” como: “soy inseguro”, “soy agresivo”, “soy muy rígido”, “soy perezoso”“soy depresivo”, y empezar a cambiar nuestro lenguaje, siendo más objetivos y precisos, hablando en términos de comportamientos específicos: -“tengo miedos en ciertas situaciones”, “es en estos momentos cuando me suelo enfadar”, “ante el comportamiento de ciertas personas me pongo rígido“, “cuando no tengo estímulos motivantes me vuelvo muy pasivo”, “hay cosas que me hacen entristecer”.[/vc_column_text][divider line_type=”No Line” custom_height=”30″][image_with_animation image_url=”13224″ alignment=”center” animation=”Fade In” img_link_target=”_self”][divider line_type=”No Line” custom_height=”30″][vc_column_text]LOS PATRONES SI-ENTONCES

Cuando llevamos emociones abstractas a situaciones más concretas y específicas las podemos controlar mejor. Y para esto podemos empezar identificado los PATRONES “SI-ENTONCES” de nuestro comportamiento, porque son los que revelan los PUNTOS CALIENTES donde reaccionamos de manera descontrolada.

Este ejercicio lo llevé a cabo con un consultante llamado Antonio que se sentía mal consigo mismo porque se consideraba muy “agresivo”. Se enfadaba mucho con su mujer, gritaba a sus hijos, se enfrentaba con sus compañeros del trabajo y hasta discutía con los camareros de los restaurantes. El hombre se sentía mal porque sus “explosiones agresivas” le estaban causando graves problemas en sus relaciones.

Bien, lo primero que hice con Antonio fue tranquilizarle y preguntarle en qué situaciones había excepciones, es decir, cuándo no se comportaba agresivamente e incluso reaccionaba de manera pacífica y paciente. Y descubrimos que en realidad este hombre solía ser muy amable casi todo el tiempo: era paciente ante la hiperactividad de sus hijos, también era muy servicial cuando su mujer y sus compañeros de trabajo tenían alguna necesidad, e incluso se comportaba de manera respetuosa en los restaurantes cuando tenía que esperar los retrasos de los camareros en traer la comida. En realidad, este hombre era una buena persona pero que tenía ciertos “puntos calientes” que le hacían perder el control de sí mismo y era cuando se volvía momentáneamente violento.

Entonces fue cuando pasamos a identificar las situaciones que activaban su agresividad, y encontramos estos patrones:

– Si su mujer le corregía su comportamiento delante de los niños, entonces él reaccionaba gritando.
– Si algún compañero de trabajo contradecía sus opiniones en público, entonces él atacaba agresivamente.
– Si se sentía ignorado por una camarero que no le mostraba interés, entonces él montaba un follón en el restaurante.

Así pues, encontramos un patrón común en situaciones muy diferentes: si sentía que alguien le faltaba el respeto, entonces era cuando reaccionaba violentamente. El origen de sus enfados era cuando sentía que perdía autoridad y poder delante de los demás. En el resto de las situaciones de su vida, en general era un hombre bastante amable y pacífico. El patrón problemático de la agresividad de Antonio aparecía sólo cuando sentía que perdía públicamente su autoridad.[/vc_column_text][divider line_type=”No Line” custom_height=”30″][image_with_animation image_url=”13225″ alignment=”center” animation=”Fade In” img_link_target=”_self”][divider line_type=”No Line” custom_height=”20″][vc_column_text]LA INTELIGENCIA EMOCIONAL PARA LA REPROGRAMACIÓN DE CONDUCTAS

¿Qué hicimos entonces? Utilizar la Inteligencia Emocional para mejorar su autocontrol, ¿cómo? ayudando a Antonio a reprogramar la forma de entender cómo los demás “le faltaban el respeto a su autoridad y cómo sentía que perdía su poder”.

– Querido amigo Antonio, entiendo que en esos momentos donde sientes que te contradicen públicamente reacciones agresivamente para defender tu autoridad. Sin embargo, reaccionando excesivamente en vez de conseguir más respeto y poder, lo pierdes. Las formas te hacen perder la razón. A lo mejor en el momento logras imponerte con la violencia, pero después lo único que consigues es que los demás eviten tratar contigo y te acaben ignorando. Y de esta manera pierdes todavía más tu autoridad y tu poder de influencia en los demás. Por lo tanto, ¿no crees que si controlaras mejor esos puntos calientes, y en vez de enfadarte cuando te llevaran la contraria te tranquilizaras, serías más capaz de responder con serenidad? Puesto que estando sereno serías más capaz de acceder a tus recursos internos y encontrarías una manera más sutil e ingeniosa de hacer valer tus opiniones, logrando así todavía mayor autoridad y respeto de los demás. Es decir, que en vez de perder poder reaccionando violentamente, serenándote podrías responder de una mejor manera que te haría ganar todavía más poder.

Nota: Antonio era una personalidad tipo “8 Sexual”, en el Eneagrama el 8 sexual es el tipo de personalidad más vehemente de todos. Es el tipo de personalidad que busca sentirse poderoso y transmitir a los demás que tiene ese poder. (Antonio no es su nombre real, pero por motivos de privacidad lo hemos cambiado).

A continuación, lo que hice con a este hombre fue animarle a llevar un diario de trabajo personal, donde hiciera un seguimiento de todas las situaciones específicas que activaban sus “puntos calientes”, los momentos que desencadenaban sus reacciones explosivas.

Conclusión, ¿Quieres conseguir más autocontrol? pues lo primero de todo ponte a identificar los momentos y situaciones que activan tus patrones “SI-ENTONCES” que desencadenan las reacciones que quieres modificar. Una vez identificados estos patrones reactivos, estarás en condiciones de reprogramarlos, dándoles otro significado y buscando una manera más adaptativa de actuar.[/vc_column_text][divider line_type=”No Line” custom_height=”40″][vc_column_text]Alberto Peña Chavarino


Bibliografía recomendada:
Awareness to Action, Mario Sikora[/vc_column_text][/vc_column][vc_column width=”1/4″][/vc_column][/vc_row]

“Cuando el alumno está preparado aparece el Maestro” dice el refrán.

Pero lo que no dice el refrán es que a veces esos “maestros”… ¡aparecen de manera inesperada, en los lugares más recónditos y bajo una apariencia impredecible!

Y este verano conocí a uno de esos “maestros” que uno se encuentra por la vida: en pleno camino al desierto de Merzouga -un desierto de dunas del Sahara entre Marruecos y Argelia-, era beréber y se llamaba Hassán.

Hassán llevaba pantalones anchos y un enorme turbante de colores en su cabeza, había nacido en una familia nómada del desierto que rendía un tipo de culto ancestral animista que expresaba sus deseos a los espíritus de la duna…

Pero no, Hassán no era ningún tipo de chamán del desierto 🙂 Hassán era un guía turístico beréber que conducía la furgoneta de la ruta que hice este verano con mi pareja de camino al desierto de Merzouga desde Marrakech, en Marruecos. Hassán era un tipo sencillo, normal, tranquilo, feliz y bonachón. Con una filosofía muy humana y ecuánime de la vida, agnóstica, terrenal y práctica. Con un carácter endurecido por la vida rural de un país en vías de desarrollo, y unos instintos bien programados para saber buscarse la vida. Vamos, que tenía las “gónadas” bien puestas.

Pero antes de continuar la historia de nuestro guía-maestro del desierto, sigamos diseccionando el refrán, “El maestro aparece cuando el alumno está preparado”. Bien, ¿y esto qué significa?, ¿cuándo “el alumno” está “preparado”? pues cuando está buscando. Una persona está preparada para aprender cuando está con la mente abierta, cuando tiene una enorme curiosidad, cuando desea fervientemente descubrir eso que busca: por ejemplo, conocerse a si mismo.

Un  “alumno” está preparado para crecer, mejorarse y cambiar cuando en su fuero interno se enciende la llama de la curiosidad por conocerse, iluminando a su alrededor nuevos caminos que antes ignoraba que existían.
Y estos caminos para el cambio están muy bien señalizados por el Eneagrama. Las líneas del Eneagrama indican los caminos que tienen que seguir cada uno de los 9 tipos de personalidad para cambiar, cogiendo las características positivas de los tipos con los que está conectado.

En mi caso, por ejemplo, según el Eneagrama mi personalidad es de tipo “6 social”. El 6 es la persona que busca la seguridad: seguridad en sí mismo, en sus ideas, en su trabajo, en su ambiente social. Cuando los 6 están equilibrados, son personas que tiran hacia delante con confianza, son buenos amigos, serviciales y colaboradores, tienen bastante sentido común y del humor. Sin embargo, cuando se desequilibran, se convierten en personas con muchos miedos, dudas y ansiedades; se vuelven tremendistas y derrotistas, llenos de preocupaciones pueden emparanoiarse con cualquier idea de peligro.

Según el Eneagrama, la personalidad tipo 6 está conectada con la personalidad tipo 9. Esto quiere decir que el camino de desarrollo y cambio de un 6 es aprendiendo de una persona tipo 9, ¡que esté sana y equilibrada, claro está!.

El 9 es la persona que se esfuerza por estar en paz. En su lado positivo, los 9 son personas pacientes, fuertes y sólidas que se crean a su alrededor equilibrio, armonía y bondad. Son personas que saben organizarse la vida de una manera muy sencilla y descomplicada. Saben crear buenos hábitos y no gastan energía innecesariamente. Resuelven los conflictos con aplomo, paciencia, empatía y autocontrol emocional.

Es decir, que si tu eres una persona tipo 6 como yo, tu “Maestro de la vida” sería cualquier persona tipo 9. Pero claro, lo que tendrías que aprender son las características positivas de la forma de ser, de pensar y de vivir de un tipo 9 evolucionado. Lo que no tienes que hacer es coger los aspectos negativos del 9: la parsimonia, el olvido de sí mismo, la ambivalencia… porque entonces, en vez de mejorar, la vas a liar, garantizándote así la frustración existencial.

Aprender de los “maestros” no significa copiarles al 100%. No existe maestro en este mundo que sea perfecto. Yo al menos no he conocido ninguno. De hecho, muchos de los grandes maestros que he conocido son muy brillantes en algunos aspectos pero en otros tienen sus sombras .Así pues, los alumnos inteligentes modelan los talentos de sus maestros y evitan repetir sus errores. Cogen lo positivo que tienen que aprender y toman nota de lo negativo para no caer en ello.

Volvamos a la historia de mi guía-maestro del desierto, Hassán, el conductor de la furgoneta y el guía turístico de la ruta que hicimos por el Atlas al desierto de Merzouga, Hada y yo junto a otras 6 personas. En total, éramos 9 españoles, un simpático enea-grupo 😉

Hassán era un 9, un 9 social, exactamente. Y como antes he comentado, yo soy un 6, un 6 social, exactamente. Hassan tenía 32 años, exactamente. Yo tengo 32, exactamente. Así pues, eneagrámicamente hablando, Hassan puede considerarse un maestro para un tipo 6 como yo: exactamente el ejemplo de vida a seguir en sus características positivas.

Durante los 3 días que duró la travesía hacia el desierto en furgoneta estuve sentado al lado suyo todo el tiempo. Como buenos sociales, nos dio tiempo para hablar largo y tendido sobre la vida y el amor, la sociedad europea y marroquí, bromear sobre el más allá y el más pa acá, cantar canciones y echarnos unas buenas risas. Así pues, nos pudimos conocer bastante bien.

Lo que más me maravilló de Hassan no fue sólo lo que decía – su historia, sus creencias, su forma de ver la vida – sino de cómo nos trató a todo el grupo de europeos, cómo nos protegió y nos cuidó a las 8 personas que viajábamos bajo su responsabilidad.
Viajar por las montañas del Atlas y las carreteras secundarias marroquíes no es un viaje especialmente “seguro y tranquilizador”: las carreteras son estrechas, están llenas de socavones, en las curvas apenas hay guardarrailes de protección, la gente allí conduce de manera alocada y los conductores se saltan olímpicamente el código de circulación.

Vamos, que para un 6 (o cualquier europeito ubanita del tipo que sea) que llegue por primera vez a un país en vías de desarrollo y tenga que conducir por las caóticas carreteras de las zonas rurales, el “acongoje” está asegurado.
Hassán nos recogió al grupo de 8 españolitos a las 08:00h de la mañana en la plaza Yammaa el Fna de Marrakech. Desde el primer momento, como buen 9, Hassán nos transmitió su alegría, calma y buen humor. Nos hizo bromas, en perfecto español, de lo que nos íbamos a encontrar en el viaje al desierto: paisajes maravillosos, caos en las carreteras y una sociedad rural beréber totalmente desconocida para nosotros.

Arrancó la furgoneta y salimos del bonito centro de Marrakech. Atravesar los barrios periféricos de Marrachech impacta enormemente a cualquier europeo que no está acostumbrado a ver pobreza por la calle, casas ruinosas, chabolas, carreteras caóticas, estrechas y mal asfaltadas. Niños pidiendo en cada esquina, perros vagabundos, suciedad por todas partes. Los coches adelantando alocadamente por el medio en vías de sólo dos carriles. La sensación de estar al borde de un accidente era constante. Se notaba tensión entre los españoles que íbamos en la furgoneta. Estábamos impactados de ver el cambio y encontrarnos de lleno con el tercer mundo. ¡Joer a ver qué haríamos si nos quedásemos aquí tirados en medio de este caos!
Para un europeo que nunca ha estado fuera de su Europa segura, bonita y feliz, le cuesta un tiempo adaptarse a la sensación constante de miedo y vulnerabilidad que vive al llegar a un país en desarrollo. Los europeos, al vivir en ciudades seguras y predecibles, tenemos atrofiados nuestros instintos de supervivencia. Por este motivo, al llegar a una zona donde hay pobreza, caos y cierta delincuencia, nos entra una enorme agonía y estrés. De repente se encienden nuestros sistemas de alarma, nos ponemos en tensión ante lo imprevisible, miramos hacia todas las partes, nuestros cerebros están hiperactivos intentando escanear nuestro entorno imaginando potenciales peligros.
Los circuitos neuronales de los europeos no están preparados para vivir con calma y aplomo entre el caos. Todos nosotros notamos mucho ese contraste con la población marroquí. Los niños que nacen en estos países espabilan pronto, desarrollan todos sus sentidos: la vista, el oído y sus movimientos. Saben por dónde ir y por dónde no ir. Viven el presente, están conectados con sus cuerpos en el ahora. Están alerta en todo momento, pero no están en tensión. Esta es la esencia de la virtud del 9 del eneagrama: estar alerta y consciente del entorno, pero con calma y sin estrés.
Y esta es la virtud que nos transmitió Hassán a todo el grupo: él estaba alerta y consciente, pero con calma y humor sereno. Logró tranquilizarnos a todos con su buen humor y su enorme destreza al volante. Conducía rápido, pero con tranquilidad, sorteando con habilidad a los demás conductores alocados, los socavones, los peatones suicidas que se cruzaban en medio de la carretera y hasta los animales -perros, cabras, ovejas y gallinas- que andaban a sus anchas por medio de las carreteras.

Durante todo el camino, Hassán, como buen 9, creó una atmósfera de seguridad, calma y buen humor en el grupo. Hacía bromas con el entorno caótico que se abría a nuestros ojos, y nos daba su visión de aceptación de la realidad. Creo que todos sentimos que Hassán se había convertido en un padre protector, un astuto capitán de barco, un amigo fiel, un guía de confianza, un sólido baluarte sobre el que sentirnos seguros.

Y Hassán, como buen 9, sabía evitar los problemas con la gente conflictiva, enfrentándose a ellos con coraje, aplomo y tranquilidad. Cuando un europeo va por un país en vías de desarrollo, se convierte en un “euro andante” y en un “blanco perfecto” para todo tipo de ventajistas y ladronzuelos. Como en todas partes del mundo, hay gente buena y mala. Y en Marruecos hay mucha gente buena, servicial y maravillosa. Pero los ventajistas van directos a aprovecharse de los turistas, porque tienen dinero. Cuando vas por las calles te paran constantemente gente que va de simpática pero que quiere venderte algo o engañarte de alguna manera para que les acabes dando propinas. Así pues, la sensación que tenemos los europeos es que no te puedes fiar de nadie.

Hassán entendía esta sensación de escepticismo, y nos ayudó a superarla enseñándonos con su ejemplo a negociar y tratar con los ventajistas que nos abordaban constantemente. Por ejemplo, con los policías corruptos marroquíes. Las carreteras del sur de Marruecos están llenas de controles policiales, casi cada 20 ó 30 kilómetros, en cada entrada a un pueblo o cruce de vías. Su imagen de uniformados con metralletas no es nada tranquilizadora, y mucho menos cuando te paran el coche y te ponen cualquier excusa para multarte y sacarte dinero.

Pero Hassán sabía bien cómo tratar con los policías, con calma y buen humor les debatía sus intentos de multarnos para conseguir un soborno. Les decía a la cara que no, que no les iba a dar dinero, que sus papeles estaban en regla y que no estábamos cometiendo ninguna infracción. Cualquier europeo se hubiera acongojado ante la presencia de un gendarme armado hablando en árabe, y hubiera terminado por darle el soborno que pida ante el miedo a las represalias. Pero Hassán, como buen 9, no se acongojaba, ni era víctima del pánico, ni se echaba hacia detrás. Todo lo contrario, debatía con respeto, pero con valentía. Hasta se sonreía delante de los gendarmes ante el ridículo de su obra de teatro inventada para sacarse un sobresueldo a costa de los ingenuos conductores.

Aquí tenéis un vídeo de un español yendo en moto que es “robado con una sonrisa” por los policías marroquíes. Para que veas el tipo de listillos que te puedes encontrar por Marruecos:

Otra de las virtudes de Hassán como tipo 9 era su enorme aguante físico. Podía estar largas horas conduciendo a buen ritmo por carreteras caóticas, pero no parecía cansado porque sabía cómo regular bien su energía y reponer las pilas. Hacíamos paradas cada poco tiempo para descansar y reponer fuerzas. Nos animaba a disfrutar del momento, del aquí y ahora, parándonos en lugares preciosos para deleitarnos con impresionantes vistas: paisajes de montañas, oasis con riachuelos, páramos desérticos.

Y esta es una de las características positivas de los 9 sanos, saben crear buenos hábitos y rutinas en su vida y en el trabajo, que les ayuda a gestionar bien el tiempo, con sencillez, sin prisas pero cumpliendo los objetivos con agilidad. También saben trabajar duro, pero sin ansiedad, disfrutando cada momento. Los 9 son un gran ejemplo de estilo de vida: una vida sencilla, práctica, serena y feliz. Los 9 sanos nos enseñan a vivir el presente, a estar atentos a lo que ahora sucede, sin preocuparnos ansiosamente por el futuro.

Como buen 9, Hassán no se “pre-ocupaba” por el futuro, pero sí se “ocuapa” de prepararse para ello. Era muy diligente con su negocio. Todas las tardes al llegar a los albergues donde parábamos a dormir, de manera diligente hacía las gestiones de su empresa de turismo: cuadraba las cuentas, respondía a las llamadas o emails de otros clientes, etc. También planificaba bien la ruta a seguir, y llamaba a los restaurantes y albergues a los que íbamos a ir para cerciorarse de que estaba todo bajo control.

Otra característica de Hassán, y de los 9 sanos, es que su filosofía de vida es muy sencilla. Cuando hablaba de las relaciones de pareja, su visión era de respeto, de comprensión, de evitar los conflictos empalizando con el otro poniéndose en sus zapatos. Cuando hablaba de disfrutar la vida y el trabajo, lo decía bastante claro: hay que saber cortar. Trabajar cuando hay que trabajar, y disfrutar cuando hay que hacerlo. Y la verdad es que, para vivir en una zona muy pobre del país, a nivel económico él estaba muy bien gracias a la buena gestión de su negocio con el turismo.Y esta fueron las grandes enseñanzas de Hassán, de un tipo 9 evolucionado, del que tanto tenemos que aprender todos, pero en especial las personas tipo 6. Los 6 tienen tendencia a estresarse demasiado, a preocuparse y no ocuparse, a vivir en constante tensión ante el futuro, a violentarse ante las situaciones de peligro, a ser intolerantes ante la ideas que no entienden, a ser escépticos con las personas, a no saber separar el ocio del trabajo, a emparanoiarse con dudas y miedos irreales, a bloquearse ante la indecisión, y, lo peor de todo, a vivir en una constante sensación de ansiedad existencial, sin poder llegar a vivir tranquilos y en paz.

Por estos motivos, un 6 tiene que aprender lo bueno de los 9, e integrarlo en su forma de ver y sentir la vida. Para un 6, vivir tranquilo y disfrutar del momento es toda una transformación.

El 6 tiene que aprender del 9 a gestionar los tiempos de trabajo y de descanso de manera equilibrada. A saber relajarse por las noches para dormir bien y levantarse con energía por la mañana. A saber estar centrado en aquello que se está haciendo sin distracciones. A ser más paciente y no estresarse ante los resultados que tardan en llegar. A relajarse cuando tiene que tomar decisiones. A tomar contacto con su cuerpo, y no estar siempre metido en su mente pensando. A confiar en su intención y lanzarse hacia delante, sin ignorar los peligros pero sin ser víctima del pánico.

Es difícil expresar con palabras la sensación y la comprensión interna que se consigue cuando se tiene delante el ejemplo de maestro o modelo de vida a seguir. Hace falta ver, oír y sentir para poder aprender, para permitirse ser tocado y transformado.

La reflexión final que hice de mi viaje al desierto, es que el desarrollo personal es más auténtico cuando tienes enfrente a un “maestro”, un ejemplo a seguir, un modelo de persona que te muestra exactamente aquello que tú específicamente necesitas para equilibrarte, integrarte y evolucionar.

Y la clave de todo es que el alumno tiene que estar preparado, es decir, tiene que saber exactamente qué tipo de maestros son un modelo a seguir para él. Porque si sabes qué es lo que necesitas aprender, también sabrás cuáles son los estilos de vida que no te convienen según tu tipo de personalidad. Y ser consciente de todo esto evita muchas equivocaciones en la vida, e ilumina un camino sencillo y claro para vivir con mayor equilibrio.Alberto Peña Chavarino

Si estás interesado en viajar a Marrakech y hacer el viaje por el Atlas al desierto de Merzouga, te recomiendo contactar con Yussef, coordinador de Morocco Experiece. Hassán, nuestro guía turístico trabaja con Yussef.

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Cada uno somos como somos.

Y está bien que cada uno sea como es.

Porque la clave para capitanear bien nuestra vida es potenciar el lado positivo de nuestra forma de ser: encontrar nuestros talentos y virtudes y saber cómo sacar lo mejor de ellos.

Y la psicología lo ha demostrado: las personas que tienen éxito en su vida es porque han sabido adaptarse a los diferentes entornos sociales y profesionales desarrollando sus mejores cualidades.

Pero, ¿y cuándo surgen los problemas?

Nuestros problemas generalmente aparecen cuando “exageramos” nuestra forma de ser, o dicho de otra manera, cuando llevamos al exceso ciertas tendencias de nuestra personalidad.

Por este motivo necesitamos estar muy atentos de los excesos de nuestro comportamiento, para no generarnos problemas, conflictos, sufrimientos y errores a nosotros mismos y a los demás. Y la mejor manera de comprender nuestros “excesos” es analizar detenidamente cuáles son nuestras tendencias de conducta y descubrir los patrones en los que solemos caer constantemente.

Poniendo un ejemplo con el Eneagrama:

“Javier es una persona tipo 6, y su forma de ser le lleva a buscar la seguridad. En su lado bueno, cuando Javier está equilibrado, buscar la seguridad le hace ser una persona prudente y precavida, conseguir un trabajo y vivir en un ambiente seguro. Javier es un gran padre: siempre está cuidando de evitar cualquier peligro a sus hijos. Y en el trabajo, Javier se esfuerza por dar la talla y ser responsable. Y con su mujer, Javier es servicial, comprensivo y cariñoso. Javier siempre está pendiente de que su familia esté segura y tenga todo lo necesario para el futuro.

Sin embargo, cuando Javier se estresa, exagera su necesidad de seguridad, aparece todo tipo de miedos y preocupaciones. Es en ese momento cuando el “exceso de su forma de ser” empieza a hacer daño: se vuelve demasiado temeroso, intenta controlarlo todo, se pone ansioso y pierde el control. Momentáneamente su cabeza se llena de fantasmas de posibles peligros futuros. Esos “momentos de descontrol” aparecen en diversas situaciones: de repente, un día en su trabajo empieza a quejarse y a no fiarse de algunos de sus compañeros. Otro día, se pone tenso e intenta sobreproteger a sus hijos  (-¡Cuidado con lo que hacéis!), consiguiendo nada más que meterles miedos innecesarios. Y otro día entra en bronca con su mujer: hay que tomar una decisión difícil, entonces Javier se pone nervioso, empieza a dudar, aturullarse y perder los nervios. Ante este bloqueo se enfada, y Javier siente el enfado de su mujer como una falta de empatía. Javier, su búsqueda de seguridad llevada al extremo, le hace sentirse amenazado y reaccionar desproporcionadamente: termina gritando, poniéndose a la defensiva y cerrándose en sí mismo.”

El Javier equilibrado no tiene nada que ver con el Javier estresado. Son la misma persona, pero dependiendo de cómo gestione sus estados internos en relación a la seguridad, se comportará de formas completamente diferentes.

Y aquí aparece lo que se llama el “Efecto Foco” (sesgos cognitivos), que es la tendencia que tenemos en enfocarnos en ciertos aspectos y pasar por alto todo lo demás. Y generalmente nuestra atención se dirige hacia aquellas cosas a las que nuestro cerebro está más sensibilizado.

EL ENEAGRAMA DE LOS 9 TIPOS DE PERSONALIDAD
Y LA TEORÍA DE LAS INTELIGENCIAS MÚLTIPLES

Howard Gardner, Daniel Goleman y otros muchos psicólogos estudiosos de la neurociencia han demostrado que cada uno de nosotros tenemos una inteligencia dominante que nos hace dirigir nuestra atención a esas áreas. De manera similar, con el Eneagrama se podría llegar a demostrar que cada uno de nosotros tenemos una tendencia de personalidad o estrategia de conducta dominante que nos enfoca en un particular esfuerzo y búsqueda constante.

En este vídeo de Howard Garder explica muy bien cómo un niño con Inteligencia Físico-Corporal va a tener cualidades muy diferentes a otro niño con Inteligencia Musical. Y ninguno es más listo o tonto que el otro. Son diferentes. Y en la medida que cada uno de ellos sepa gestionar sus inteligencias sabrá cómo adaptarse mejor a los diferentes entornos sociales, profesionales y afectivos.

Por  poner un ejemplo, el niño con Inteligencia Físico-Corporal tendrá mayor probabilidad de éxito si dirige su carrera profesional en el ámbito deportivo, y el niño con Inteligencia Linguística podrá ser muy competente en el ámbito del periodismo. Esto también significa, que conocer nuestras Inteligencias menos desarrolladas nos ayuda a decidir si nos merece la pena dedicar esfuerzo en mejorarlas o, por el contrario, delegar ciertas tareas que no se nos dan bien. Y otra reflexión interesante es que conocer nuestra “Inteligencia Dominante” nos ayudaría a ser conscientes de cuándo la estamos utilizando en exceso y cómo nos puede llegar a causar problemas. Poniendo un ejemplo arquetípico, sería el caso de un niño con una gran “Inteligencia Matemática” que se pasa toda su juventud estudiando y desatiende sus amistades.

Aquí están los 8 tipos de inteligencias de Howard Gardner: Al igual que sucede con la “Teoría de las Inteligencias Múltiples”, el Eneagrama nos muestra una teoría de los “Diferentes tipos de Personalidad”. Y conocer nuestra tendencia dominante de personalidad nos ayudaría a tener mayor control sobre nosotros mismos.

Según la teoría del Eneagrama, nuestros sesgos cognitivos provienen de nuestra personalidad. Es decir, cada uno de nosotros tenemos una estrategia dominante que sesga nuestros pensamientos, sentimientos y conductas en la búsqueda de un objetivo. Y este esfuerzo inconsciente hace que de manera automática enfoquemos nuestra atención a ciertos aspectos e ignoremos otros.

Según mi amigo y profesor Mario Sikora, las 9 estrategias de los 9 tipos de personalidad serían estas:

  1. El tipo 1, “se enfoca” en ser perfecto.
  2. El tipo 2, “se enfoca” en conectar.
  3. El tipo 3, “se enfoca” en destacar.
  4. El tipo 4, “se enfoca” en ser único.
  5. El tipo 5, “se enfoca” en distanciarse emocionalmente.
  6. El tipo 6, “se enfoca” en estar seguro.
  7. El tipo 7, “se enfoca” en estar satisfecho.
  8. El tipo 8, “se enfoca” en ser poderoso.
  9. El tipo 9, “se enfoca” en estar en paz.

No hay nada malo en que cada tipo de personalidad valore su propia búsqueda y se enfoque en su estrategia, siempre y cuando lo haga de forma adaptativa. Los problemas aparecen cuando cada uno de nosotros nos excedemos en nuestra estrategia, y nos obsesionamos con lograr nuestro objetivo.

Lo que sucede a nivel neurológico cuando nos estresamos, es que aparece el fenómeno llamado “sesgo de confirmación”: nos autoengañamos y justificamos nuestro comportamiento creyendo que estamos haciendo las cosas bien, cuando en realidad, visto desde fuera, nos estamos equivocando.

Veamos cómo son las estrategias de cada uno de los 9 tipos de personalidad y cómo pasan de ser positivas a negativas según nuestro nivel de conciencia en ellas:

perfeccion 11. Ser perfecto, en su lado positivo significa querer hacer las cosas bien, evitar el error, no equivocarse, ser moral, íntegro, organizado y ver las cosas con claridad. Los 1 se esfuerzan en ser personas precisas, responsables y de vivir de acuerdo a elevados ideales, valores y principios.

Sin embargo, en su lado negativo, significa obsesionarse con hacer las cosas “a su manera”, los UNOS en estado de estrés, tienen miedo de perder su idea de perfección, así que se vuelven rígidos, malhumorados, argumentativos, criticones e intolerantes. Aunque ellos no lo verán así, puesto que se autoengañan creyendo que – “sólo estoy intentando hacer las cosas bien y que la gente vea las cosas con claridad para que no se equivoque”


conexion2. Conectar
, en su lado positivo significa en apoyar a los demás a conseguir sus éxitos y en cuidar las necesidades de los demás, de manera que el DOS consigue sostener a las personas y mantener buenas relaciones. Los doses en su mejor estado aportan a sus relaciones cariño, amor, alegría, diversión y muchas emociones positivas.

Sin embargo, en su lado negativo, conectar en exceso significa “manipular”, los DOS en estado de estrés mantienen atadas a las personas hacia sí mismos. Al tener miedo de perder la conexión, manipulan emocionalmente a las personas de su alrededor, modificándoles su estilo de vida a los propios intereses del DOS. Aunque ellos no lo verán así, puesto que se autoengañan creyendo que – “sólo estoy intentando que los demás hagan lo que yo sé que es bueno para ellos”

3. Destacar, en su lado positivo significa esforzarse por ser la mejor versión de uno mismo. Los 3 desean destacar, tener éxito, avanzar, evolucionar y progresar en la vida. Cuando buscan destacar de manera equilibrada, los 3 dan un gran ejemplo de autosuperación. Los 3 nos inspiran con su ejemplo y nos motivan a que también queramos ser mejores.

Sin embargo, en su lado negativo, cuando esta búsqueda de “destacar” se vuelve excesiva, casi patológica, los 3 se enfocan demasiado en sí mismos, y empiezan a parecer vanidosos, egocentristas, aprovechados y falsos. Pueden volverse “trepas”: querer conseguir éxitos rápidamente para conseguir el aprecio, el aplauso y la valoración de los demás. Dejando de lado a otras personas e incluso pasando por encima de ellas. Aunque ellos no lo verán así, puesto que se autoengañan creendo que – “sólo estoy intentando hacer lo mejor que sé hacer”

Ser-diferente4. Ser único, en su lado positivo significa esforzarse por hacer cosas creativas, únicas y especiales que aportan emociones, color y novedad a sus vidas, a los demás y al mundo. Los 4, en su deseo de ser únicos, son personas con mucha personalidad y pasión por conocerse y “sofisticarse” a sí mismos. Y esa facultad de introspección les crea una gran capacidad emocional, empática, artística, científica, cultural y humanista. Los 4 nos enseñan con su ejemplo a evolucionar, a ver las cosas de manera diferente, a renovar las cosas e ideas viejas.

Sin embargo, en su lado negativo, esta búsqueda de “ser único” se puede vuelve excesiva, y es cuando los 4 empiezan a ser raros, estrambóticos, inadaptados sociales, egocentristas y caprichosos. Se centran tanto en sí mismos que pierden el sentido de la realidad. Aunque en esos momentos de “exceso”, no verán así su realidad, por lo que se autoengañarán creyendo: – “soy alguien único y nadie sabe entender mis sentimientos ni valorar lo especial que soy”

5-observar5. Distanciarse emocionalmente, en su lado positivo significa crear un tiempo y un espacio para poder tomar perspectiva de las cosas y los acontecimientos. El distanciamiento les ayuda a tomar objetividad sobre las cosas. Este distanciamiento es positivo a la hora de tomar decisiones, recargar las “pilas emocionales”, tomarse tiempo para uno mismo y dedicarlo en los propios intereses. 

Sin embargo, en su lado negativo, el distanciamiento llevado al exceso se convierte en desapego y aislamiento. De esa manera los 5 pueden parecer egoístas con su tiempo y sus recursos. Se desligan de los conflictos, y evitan tomar parte activa en situaciones sociales donde deberían dar la talla.  Aunque ellos se engañarán en esos momentos de “avaricia con su tiempo y consigo mismo”, y no lo verán así. Se autoconvencerán pensando: – “Lo mejor que puedo hacer para solucionar los problemas es mantenerme al margen y tomarme tiempo para mi” 

precaucion6. Estar seguro, en su lado positivo significa evitar riesgos innecesarios, prever los posibles peligros y crear un entorno social, familiar y laboral estable. Los 6 quieren confiar en sí mismos, tener certezas en sus pensamientos y decisiones. También se esfuerzan en crear lazos personales fiables, estabilidad económica y una carrera profesional predecible. Ser fieles a sus valores les da un sólido sentido de seguridad e identidad, convirtiéndose así en defensores de sus ideales.
Sin embargo, en su lado negativo, el exceso de seguridad se convierte en ansiedad. Y la ansiedad les hace tener conductas imprevisibles y paradójicas: reacciones de miedo u odio, defensa y ataque, exceso ingenuidad o exceso de escepticismo, etc. En los momentos de ansiedad pierden el control de sí mismos, pero ellos se autonegañan pensando: – “Hay que mantener la guardia, nunca sabes qué puede pasar…”

7 estimulado7. Estar estimulado, en su lado positivo significa la búsqueda de algo distinto y apasionante: ser creativo, original, descubrir cosas nuevas, apasionarse por aprender y experimentar diferentes emociones, conocimientos y sensaciones. Los 7 en su mejor estado son muy productivos, alegres, enérgicos y tienen muchas iniciativas. Los 7 hacen que la vida sea emocionante, manteniendo el entusiasmo y la alegría de vivir.

Sin embargo, en su lado negativo, cuando exageran esta búsqueda, la estrategia de estar estimulado se convierte en una necesidad imperiosa de estar satisfecho constantemente. Los 7 empiezan a dispersarse y su cabeza busca constantemente nuevas estimulaciones. Esto les puede llevar a parecer irresponsables, a evitar el conflicto y dispersar su atención constantemente. Creando así un gran problema de concentración y eficacia en su vida personal, y gran frustración en sus relaciones. Aunque ellos no lo verán así, los 7 se autoengañan creyendo: – “Creo que es importante vivir la vida al máximo en todo momento”

poder38. Ser poderoso, en su lado positivo significa ser fuerte, tirar para adelante, tomar el control de las situaciones, tener la iniciativa, superar los obstáculos que haya en el camino hasta conseguir lo se se quiere. Los 8 son personas asertivas, tienen las ideas claras de lo que quieren, les gusta adquirir el liderazgo de las situaciones, son personas enérgicas y magnánimos protectores de los suyos.
Sin embargo, en su lado negativo, cuando exageran esta búsqueda de poder, ser poderoso se convierte en ser impositivo, mandón, intimidador, controlador y tirano. Cuando los 8 pierden el control, explotan como volcanes en erupción. Y son las personas de alrededor las que se sufren la presión de sus estallidos de cólera. Aunque ellos no se darán cuenta de esta vehemencia y deseo de control, y se autoengañarán creyendo: – “Yo lo único que quiero es que la gente haga las cosas bien y quien no, que tenga lo que se merece”
.
Man Spreading Arms in Wind9. Estar en paz, en su lado positivo los 9 quieren que todo alrededor suyo vaya bien. Para ello se esfuerzan en que estén las cosas en calma, haya armonía, consenso y equilibrio. Los 9, con su enorme estabilidad interna, logran que todos se sientan incluidos cuando están alrededor suyo. Los 9 pueden ser líderes bondadosos a los que todo el mundo quiere y se fía de ellos.
Sin embargo, en su lado negativo, cuando los 9 exageran esta búsqueda de paz, se convierte en pasividad. Los 9 empiezan a evitar los conflictos y los problemas, se quedan sin energía, se “empanan”. Es como que se ponen a vivir en ralentí, en piloto automático, perdiendo la conciencia de las cosas que suceden a su alrededor.
Aunque ellos no se darán cuenta de estos momentos en los que pierden energía y se quedan “desconectados”, y se autoengañarán creyendo: – “Yo lo que quiero es estar tranquilo”

 


Bibliografía recomendada:
“Inteligencias Múltiples”, de Howard Gardner
“Awareness to Action”, de Mario Sikora

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Aquí tienes el mismo vídeo, grabado en dos partes, por Mindalia.
En este vídeo el audio es mucho mejor pero no se ve la pizarra.

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