[vc_row type=”in_container” bg_position=”left top” bg_repeat=”no-repeat” scene_position=”center” text_color=”dark” text_align=”left”][vc_column width=”2/3″][vc_column_text]Ayer estaba pasándolo muy bien hablando con mi padre mientras tomábamos una caña en un bar en Burgos, y en la conversación llegamos a la misma conclusión:

“la única manera de convencer a alguien de algo es que esa persona te vea como una autoridad”.

Mi padre es médico y esto es algo que ha visto claro durante todos sus años de profesión: un paciente hará caso a su médico sólo si le ve como una autoridad. Un paciente sólo llevará a cabo el tratamiento que le propone su médico si confía en él, si se fía de su capacidad, de su carácter y de su buena intención.

Un hijo hará caso a su padre o madre sólo si les ve como a una autoridad. El niño confiará en su padre si le ve como una sólida referencia, una persona íntegra, un ejemplo moral, alguien que siempre cumple su palabra y que nunca transgrede sus principios.

Un alumno se fiará del maestro sólo si le ve como una autoridad en su materia. La experiencia y los conocimientos del profesor dan la seguridad que necesita el alumno para avanzar en su aprendizaje.

Un trabajador hará caso a su jefe sólo si le ve como una autoridad. El carácter y la capacidad de trabajo, sacrificio e inteligencia  del jefe crea la confianza, el respeto y la obediencia en el trabajador.

E instintivamente todos nosotros confiamos en las personas que son predecibles, que cumplen su palabra, que nos dan seguridad, es decir: confiamos en la gente que tiene “autoridad consigo misma”, que es “capitán de sí misma”.[/vc_column_text][/vc_column][vc_column width=”1/3″ enable_animation=”true” animation=”fade-in-from-bottom” boxed=”true” column_padding=”padding-3-percent” column_padding_position=”all” background_color=”#c8eaf4″ background_color_opacity=”1″][vc_column_text]

La autoridad es la clave de la influencia

[/vc_column_text][/vc_column][/vc_row][vc_row type=”in_container” bg_position=”left top” bg_repeat=”no-repeat” scene_position=”center” text_color=”dark” text_align=”left”][vc_column width=”2/3″][vc_column_text]LA AUTORIDAD SE FORJA CON EL CARÁCTER

El carácter tiene que ver con la actitud que uno tiene para enfrentarse a la vida. Para ser un buen comunicador hay que tener una sólida identidad, una sana autoestima y una actitud proactiva. El carácter se forja con la experiencia y con la madurez. La autoridad surge de un carácter íntegro basado en buenos valores e ideales. Una persona con autoridad tiene un escala de valores y un sistema de creencias ajustado a la realidad. ¿Esto en la práctica qué significa? Veamos unos ejemplos:

Una persona con autoridad tiene interiorizado su derecho a ser asertivo y tiene el coraje de afirmarse; es decir, es claro al hablar, tiene el valor de mantenerse a la altura frente a los demás. También es una pesona que respeta sus necesidades y hace valer sus ideas. No se achanta, no se hecha para atrás. Es firme en sus convicciones.

Una persona con verdadera autoridad no es autoritaria, es empática. Una persona con una autoridad positiva es muy consciente de la importancia del principio de la empatía como base de las relaciones humanas. Es decir, se esfuerza por ponerse en el lugar de los demás para entenderles en un nivel más profundo. Como reza el 5º de los hábitos de Stephen Covey, “Primero procure comprender, y después ser comprendido”

Sin embargo, las personas que  todavía no han interiorizado este principio de la “empatía” quizás lo confunden con “simpatía”. Ser simpático no significa ser empático, sonreír, intentar caer bien o no herir los sentimientos de otros al hablar. No. Lo que de verdad significa ser empático es entender a las personas en un nivel profundo y sentir sus sentimientos, pero esto no significa que tenga que comportarse de manera “débil y condescendiente”. Todo lo contrario, las personas más empáticas que he conocido son muy asertivas, directas y firmes, e incluso a veces muy duras.[/vc_column_text][/vc_column][vc_column width=”1/3″ enable_animation=”true” animation=”fade-in-from-bottom” boxed=”true” column_padding=”padding-3-percent” column_padding_position=”all” background_color=”#c8eaf4″ background_color_opacity=”1″][vc_column_text]

El carácter es la base de la persona que transmite confianza

[/vc_column_text][/vc_column][/vc_row][vc_row type=”in_container” bg_position=”left top” bg_repeat=”no-repeat” scene_position=”center” text_color=”dark” text_align=”left”][vc_column width=”2/3″][vc_column_text]LA HABILIDAD SE ENTRENA CON LA TÉCNICA

Aunque la base de la confianza es la autoridad, para ser un buen comunicador también hay que desarrollar habilidades comunicativas y sociales, y lo que hoy se llama “Inteligencia Emocional”.

La habilidad es la técnica de comunicación. Al igual que existen técnicas para hablar en público, también existen técnicas para convencer, influir en las personas, cambiar creencias, ser asertivo, motivar y emocionar con las palabras.

Además de carácter, es necesaria la habilidad. (Si no sabes pilotar aviones, por mucho carácter y buena actitud que pongas, no vas a poder pilotar un Airbus A380).

Por ejemplo, una técnica de asertividad que explica muy bien Manuel J. Smith consiste en ser persistente, decir lo que piensas sin enfrentarte ni llevar la contraria a la otra persona.[/vc_column_text][/vc_column][vc_column width=”1/3″ enable_animation=”true” animation=”fade-in-from-bottom” boxed=”true” column_padding=”padding-3-percent” column_padding_position=”all” background_color=”#c8eaf4″ background_color_opacity=”1″][vc_column_text]

¡La excelencia se consigue con la práctica!

[/vc_column_text][/vc_column][/vc_row][vc_row type=”in_container” bg_position=”left top” bg_repeat=”no-repeat” scene_position=”center” text_color=”dark” text_align=”left”][vc_column width=”2/3″][vc_column_text]TÉCNICA DE ASERTIVIDAD: “EL DISCO RAYADO”

Un ejemplo muy bueno de técnica de persistencia es la del “disco rayado”, que consiste en repetir una y otra vez lo que queremos, sin enfadarnos, sin irritarnos y sin levantar la voz. Para comunicarnos eficazmente en una situación de conflicto, la clave es mantenernos firmes en nuestros argumentos y aferrarnos a nuestras opiniones sin contradecir a la otra parte. No hay que dar ni razones ni excusas acerca de por qué queremos lo que queremos. Además, hay que hacer caso omiso de todo lo que nos diga nuestro interlocutor para hacernos sentir culpabilidad. Con voz tranquila y repetitiva, puedes ganar muchas batallas 🙂

Ejemplo de técnica asertiva “Disco Rayado”:

Llega el vendedor de productos naturales a tu casa, pero tu no quieres ningún producto. Así pues, puedes poner en marcha la técnica:

Vendedor: – ¿Usted quiere que sus hijos se alimenten bien y tengan buena salud, verdad?

Persona Asertiva: – Comprendo lo que me dice, pero no me interesa comprar ningún producto.

Vendedor: – Pero a su mujer le encantaría que los niños mejoren su dieta.

Persona Asertiva: – Le agradezco su ofrecimiento, pero no me interesa.

Vendedor: – Mire, le traigo una muestra de mi producto, se la puedo dejar para que la pruebe.

Persona Asertiva: – Gracias por lo que me ofrece, pero no, no quiero probarlo.

Vendedor: – Es usted un poco terco, pero estoy seguro de que estos productos le encantarían.

Persona Asertiva: – Entiendo su opinión, pero no me interesan sus productos.

Vendedor: – ¿Pero no quiere que sus hijos se alimenten mejor y estén más sanos?

Persona Asertiva: – Comprendo lo que me dice, pero no me interesa, simplemente.

Vendedor: – Osea que no quiere hablar conmigo y que le explique mis productos.

Persona Asertiva. – La verdad es que no me interesan estos productos ni quiero nada.

Vendedor: – Bueno, pues entonces me voy porque usted no me deja hablar.

Persona Asertiva: – Entiendo como se siente. Muchas gracias y pase un buen día.

Con ésta técnica, la Persona Asertiva no ha sido maleducado, ni se ha excusado, ni ha dado explicaciones de por qué no quiere los productos del vendedor; por el contrario, ha sido asertivo y se ha mantenido en sus argumentos hasta que el vendedor se ha cansado y se ha ido.

¿Qué hacen en estas situaciones las personas que no están entrenadas en técnicas asertivas? Pues que se quedan tímidas y cortadas, o por el contrario, reaccionan violentamente.[/vc_column_text][/vc_column][vc_column width=”1/3″ enable_animation=”true” animation=”fade-in-from-bottom” boxed=”true” column_padding=”padding-3-percent” column_padding_position=”all” background_color=”#c8eaf4″ background_color_opacity=”1″][vc_column_text]

Ser asertivo no significa ser maleducado. Ser asertivo significa tener la capacidad de afirmarse como persona, sin miedo.

[/vc_column_text][/vc_column][/vc_row][vc_row type=”in_container” bg_position=”left top” bg_repeat=”no-repeat” scene_position=”center” text_color=”dark” text_align=”left”][vc_column width=”2/3″][vc_column_text]CONCLUSIÓN

Para ser un buen comunicador, hay que hablar con autoridad y con habilidad.

Tanto la autoridad como la habilidad se forjan con la experiencia, y se potencian con el carácter.

Y el carácter se forja cuando uno tiene claros sus principios, valores e ideales, y es fiel a su palabra.[/vc_column_text][/vc_column][vc_column width=”1/3″ enable_animation=”true” animation=”fade-in-from-bottom” boxed=”true” column_padding=”padding-3-percent” column_padding_position=”all” background_color=”#c8eaf4″ background_color_opacity=”1″][vc_column_text]

Siembra un acto y cosecharás un hábito. Siembra un hábito y cosecharás un carácter. Siembra un carácter y cosecharás un destino. – Charles Reade

[/vc_column_text][/vc_column][/vc_row]

[vc_row type=”in_container” bg_position=”left top” bg_repeat=”no-repeat” scene_position=”center” text_color=”dark” text_align=”left”][vc_column width=”2/3″][vc_column_text]Está claro. La autenticidad es la diferencia que marca la diferencia.

La diferencia entre un comunicador “extraordinario” y un comunicador “limitado” es que el primero suele ser bastante auténtico y el segundo suele ser un poco forzado o artificial.

Los comunicadores auténticos hablan con naturalidad, se sienten agusto hablando delante de cualquier público y se permiten ser ellos mismos. Por este motivo, cuando les vemos hablar nos fascinan tanto y nos decimos: – ¿Y cómo logra ser tan natural al hablar? ¡Pero qué bien se siente delante del público! ¡Qué buena puesta en escena tiene![/vc_column_text][/vc_column][vc_column width=”1/3″ enable_animation=”true” animation=”fade-in-from-bottom” boxed=”true” column_padding=”padding-3-percent” column_padding_position=”all” background_color=”#c8eaf4″ background_color_opacity=”1″][vc_column_text]

La comunicación mágica es la comunicación auténtica

[/vc_column_text][/vc_column][/vc_row][vc_row type=”in_container” bg_position=”left top” bg_repeat=”no-repeat” scene_position=”center” text_color=”dark” text_align=”left”][vc_column width=”2/3″][vc_column_text]Pero la cuestión que nos interesa es:
¿Los comunicadores “auténticos” nacen o se hacen?

Buenas noticas: ¡Se hacen! 🙂

Sí, aprender a hablar con naturalidad, autenticidad, sin miedo y con valentía es una habilidad que se mejora con la práctica.

Esto es como aprender a bailar. Cuando vemos a los bailarines profesionales en la televisión nos dejan asombrados con su aparente “naturalidad”, “autenticidad” y “facilidad” para el baile. Sin embargo, todos somos conscientes de que detrás de esa gran habilidad ha habido un gran entrenamiento para que cada paso, cada pirueta y cada movimiento se realice con total soltura.

Pues la comunicación, la asertividad, la oratoria es exactamente igual que aprender a bailar. El problema es que a muchos de nosotros no nos han enseñado a habilidades de comunicación en el colegio cuando éramos niños.[/vc_column_text][/vc_column][vc_column width=”1/3″ animation=”none” column_padding=”no-extra-padding” column_padding_position=”all” background_color=”#c8eaf4″ background_color_opacity=”1″][vc_column_text]

La autenticidad es una habilidad de carácter que se puede desarrollar

[/vc_column_text][/vc_column][/vc_row][vc_row][vc_column width=”2/3″][vc_column_text]Yo nunca tuve la asignatura de “comunicación eficaz, oratoria, influencia y habilidades sociales”, así pues, si eres como yo, no nos ha quedado otra opción que ser autodidactas.

Cuando doy cursos de Inteligencia Comunicativa, Habilidades Sociales u Oratoria, siempre hay algún alumno que, con amabilidad y respeto, me echa en cara: – “Alberto, tú hablas muy bien porque para ti es muy fácil, sin embargo, para otros no es tan sencillo porque no han nacido con esa habilidad”.

Cuando me hacen estos comentarios me sonrío y me siento obligado a hacer una confesión: precisamente uno de mis mayores problemas desde niño han sido mis problemas innatos de comunicación.

De pequeño me llevaron mis padres al logopeda porque tenía un trastorno de la pronunciación: confundía los sonidos al hablar; por ejemplo, decía “elepante” en vez de “elefante”. He tenido también disglosia, debido a un problema de la mandíbula no podía abrir mucho la boca al hablar, por lo tanto, no podía pronunciar correctamente. Y hasta los 20 años también he tenido un poco de tartamudez o disfemia, porque al hablar me quedaba bloqueado y las palabras no me salían. Esto hacía que no pudiera crear largas oraciones al hablar, y cuando me bloqueaba mucho empezaba a soltar frases inconexas, hablando entrecortado como un telégrafo.

Recuerdo que en el colegio pasaba mucha vergüenza cuando en clase tenía que hablar en público o tenía un examen oral, porque me bloqueaba completamente y no podía articular palabras: me entraban todos los miedos, los sudores y me quedaba en shock. Creo que más de un compañero de clase o algún profesor pensaron alguna vez que era retrasado 🙂

¿Qué hice para resolver este problema? Ponerme a ello. Cuando llegué a la universidad con 18 años me propuse 2 objetivos: el primero era convertirme en un eficaz comunicador, y el segundo era aprender mucho sobre economía y psicología. Y con los años he descubierto que lo único que me sucedía con mi problema de comunicación es que me faltaba entrenamiento.[/vc_column_text][/vc_column][vc_column width=”1/3″ animation=”none” column_padding=”no-extra-padding” column_padding_position=”all” background_color=”#c8eaf4″ background_color_opacity=”1″][vc_column_text]

Con la práctica aparece la autenticidad.

Con la técnica se potencia la autenticidad.

[/vc_column_text][/vc_column][/vc_row][vc_row][vc_column width=”2/3″][vc_column_text]Lo primero que hice al llegar a la universidad fue meterme en un taller de teatro en mi colegio mayor. Y bien, la verdad es que al principio sí me sirvió para soltarme y saber moverme por el escenario, pero no aprendí precisamente a ser “auténtico”. ¿Por qué? Porque en teatro lo que en realidad te enseñan es a “forzar emociones que parezcan auténticas”. Al fin y al cabo, el teatro es saber “hacer papeles”. Y a veces se exceden: “llegar a ser uno mismo se convierte en ser demasiado uno mismo”. Y esto se traduce en ser “demasiado emotivo, demasiado lenguaraz y demasiado vanidoso”. Por este motivo intuyo que algunos artistas que pasan muchos años en el mundo del teatro acaban con desequilibrios emocionales, problemas de identidad y de relación con los demás: han forzado tanto su personalidad con el propósito de ser tan “auténticos” que se han pasado; han querido ser tan especiales y únicos en su vida pública que luego en su vida privada no saben ser normales; se han creado un personaje público tan ideal y fascinante que luego en su vida afectiva real son un desastre.

Lo segundo que hice durante la universidad fue hacer un programa americano de técnicas para mejorar la inteligencia y la comunicación, y después de mucho esfuerzo, práctica y trabajo, la verdad que dio sus frutos: se me quitó el bloqueo a la hora de realizar largas oraciones y argumentos bien estructurados. Poco a poco empecé a hablar con más soltura y las palabras empezaron a fluir. Desde hace 12 años no he dejado de practicar, escribiendo o dando conferencias.

Y lo tercero que he hecho para mejorar la comunicación han sido cursos de técnicas de hablar en público, cursos de Neurolingüística y leer un montón de libros sobre comunicación e influencia.

Pero sobre todo, lo que mejor me ha venido ha sido practicar: hablar en público, dar conferencias, hacer terapia personal y escribir artículos.[/vc_column_text][/vc_column][vc_column width=”1/3″ animation=”none” column_padding=”no-extra-padding” column_padding_position=”all” background_color=”#c8eaf4″ background_color_opacity=”1″][vc_column_text]

La autenticidad llevada al extremo se convierte en artificialidad.

[/vc_column_text][/vc_column][/vc_row][vc_row][vc_column width=”2/3″][vc_column_text]El jueves pasado estuve cenando con mi buen amigo Manuel al que conocí hace dos años en mi consulta. Me comentaba el enorme cambio que había dado desde que empezamos el entrenamiento para hablar en público. Estaba entusiasmado porque si hace dos años era incapaz de hablar en público porque se bloqueaba y se moría de miedo, ahora le encanta dar conferencias y charlas de motivación en su empresa. Es más, por su enorme energía y su autenticidad, en dos años y con sólo 30 años es Director General de una empresa con 100 empleados, y él es el encargado de montar eventos semanales para promocionar los servicios de su empresa ante públicos enormes.

¿Y cómo se produjo el milagro? Mi amigo me hizo una llamada de emergencia un jueves por la tarde: al día siguiente tenía que hacer una presentación y no sabía cómo. Estaba muy preocupado porque temía que se bloqueara delante del público. Además, era una presentación crucial para su empresa porque al evento iban a acudir proveedores muy importantes.

Así pues, esa misma noche quedamos a cenar juntos y nos pusimos a practicar en el salón de su casa la presentación que iba a hacer al día siguiente. La verdad que fue un entrenamiento paradójico y un poco extraño, pero al final resultó todo un éxito. Empezó a practicar diferentes técnicas de oratoria para hacer la presentación, pero llegó un punto en que en vez de mejorar, se ponía más nervioso. Y explotó. Dijo: – “Alberto, estoy harto de tener que hacer todas estas técnicas de hablar en público, porque yo no soy ningún conferenciante profesional. Yo quiero ser yo mismo”. A lo cual yo le dije: – “Ok, ¿Y cuál es tu estilo? ¿Cómo te sientes más auténtico?” Inmediatamente respondió: – “A ver, yo soy un chico de barrio de toda la vida. Y mi forma de hablar es espontánea. Así que quiero hablar de igual manera en público”. Y así fue. De repente se transformó, se liberó de las máscaras y los encorsetamientos. Se puso a practicar la ponencia utilizando su lenguaje coloquial, expresándose con naturalidad como siempre solía hacer.

Al día siguiente, dejó a su público encantado por la autenticidad con la que había hablado.

La historia de mi amigo es una historia de conectar con la propia esencia.

Cuando nos liberamos del miedo a ser naturales, se desata la autenticidad que llevamos dentro.

Con el tiempo, mi amigo ha ido aprendiendo técnicas de oratoria y las ha ido integrando en su autenticidad mejorando día a día su forma de hablar en público. Pero la clave fundamental de su éxito fue liberarse y conectar con su estilo propio. Una vez conectado con su autenticidad ya podía empezar a aprender técnicas de oratoria y comunicación.

Cuando las personas empezamos a comunicarnos con autenticidad empiezan a suceder cosas maravillosas que nunca antes habíamos imaginado que pudieran ocurrir.[/vc_column_text][/vc_column][vc_column width=”1/3″ animation=”none” column_padding=”no-extra-padding” column_padding_position=”all” background_color=”#c8eaf4″ background_color_opacity=”1″][vc_column_text]

El éxito es un 99% de transpiración y un 1% de inspiración (Edison)

[/vc_column_text][/vc_column][/vc_row]

[vc_row type=”in_container” bg_position=”left top” bg_repeat=”no-repeat” scene_position=”center” text_color=”dark” text_align=”left”][vc_column width=”2/3″][vc_column_text]Muchas veces damos consejos con la mejor de nuestras intenciones… y luego nos sorprendemos de que no nos han hecho ni caso. 🙂

¿Y esto por qué sucede? ¿Por qué no logramos influir en las personas?

Fundamentalmente por 2 motivos: el primero, porque la persona que nos escucha no siente que seamos una “autoridad” para ella; el segundo, porque no estamos usando la técnica de comunicación adecuada.

En cuanto al primer motivo -la autoridad- viene de nuestro carácter, viene de nuestra integridad como personas o profesionales. La autoridad no se gana del día a la noche, la autoridad se curte con el trabajo y con el tiempo. La autoridad se consigue con la experiencia, con nuestros logros y resultados. Así pues, si todavía no te has ganado la autoridad suficiente para que las personas escuchen tus consejos, mi “consejo” 🙂 es que empieces por ganarte el derecho a dar esos consejos que tanto te gustan dar :)[/vc_column_text][/vc_column][vc_column width=”1/3″ enable_animation=”true” animation=”fade-in-from-bottom” boxed=”true” column_padding=”padding-3-percent” column_padding_position=”all” background_color=”#c8eaf4″ background_color_opacity=”1″][vc_column_text]

Las 2 claves de la influencia son la autoridad y las técnicas de comunicación

[/vc_column_text][/vc_column][/vc_row][vc_row type=”in_container” bg_position=”left top” bg_repeat=”no-repeat” scene_position=”center” text_color=”dark” text_align=”left”][vc_column width=”2/3″][vc_column_text]Esto es de sentido común: sólo si has superado un problema que has vivido (como puede ser una experiencia profesional, un conflicto matrimonial, un problema de salud…) estarás en buenas condiciones para saber cómo aconsejar, cuándo aconsejar y cuándo no.

Lo interesante es que las personas con más experiencia, sabiduría y autoridad suelen dar muy pocos consejos… o ninguno 🙂 El silencio muchas veces es un acto de cordura y prudencia.

De hecho, el ejemplo contrario puedes verlo en tu oficina: ¿Te has dado cuenta de que los que más consejos dan son los que más los necesitan para ellos mismos? 🙂 Los más “cotorros y cotorras” se pasan el día diciendo a la gente lo que tienen que hacer, ¡a estos es mejor no hacerles ni caso!

Según el “Manual no escrito del hombre sabio” (¡Y la mujer sabia!), antes de dar un consejo, tómate un tiempo, respira y piénsatelo bien antes de decir nada.

Pero si intrépidamente ya has decidido abrir tu boca (¡Peligro!), aquí tienes 3 neuro-técnicas de comunicación sencillas pero mágicas para lograr que tu consejo traspase los muros de los oídos de tu interlocutor 🙂

Estas 3 neuro-técnicas se basan en el principio de que, a menos de que tengas mucha autoridad en tu materia, muchas veces es más eficaz decir las cosas de forma indirecta. ¿Por qué? porque cuando decimos las cosas de forma muy directa y lógica, aunque nuestro interlocutor comprenda, puede que no lo sienta.  Por ejemplo, a un fumador le puedes dar el lógico y racional consejo de que deje de fumar, pero si el fumador no “siente” que tenga que dejar de fumar, no lo va a hacer.[/vc_column_text][/vc_column][vc_column width=”1/3″ enable_animation=”true” animation=”fade-in-from-bottom” boxed=”true” column_padding=”padding-3-percent” column_padding_position=”all” background_color=”#c8eaf4″ background_color_opacity=”1″][vc_column_text]

El sabio consejero se lo piensa dos veces ante de dar ningún consejo.

[/vc_column_text][/vc_column][/vc_row][vc_row type=”in_container” bg_position=”left top” bg_repeat=”no-repeat” scene_position=”center” text_color=”dark” text_align=”left”][vc_column width=”2/3″][vc_column_text]Aquí te voy a dar 3 formas de influir en las personas de forma indirecta:

  1. En vez de aconsejar, hacer preguntas

Esta es la técnica de coaching más antigua de la humanidad. Nos la enseñó Sócrates, con su “mayéutica”. La mayéutica proviene de una palabra griega que significa “ayudar a dar a luz”. Las comadronas eran las mujeres encargadas de ayudar a parir a las parturientas. Así pues, la mayéutica socrática consistía en que Sócrates ayudaba a dar a luz a la sabiduría que sus alumnos llevaban dentro.

Así pues, la primera técnica y la fundamental a la hora de ayudar a alguien es hacerle preguntas para que él mismo encuentre la respuesta a sus problemas.

Por ejemplo, si alguien te pregunta por tu opinión, en vez de “aconsejarle”, tú le puedes ayudar a pensar haciéndole preguntas para que él mismo se cuestione y encuentre la sabiduría que lleva dentro.

Puedes hacer este tipo de preguntas abiertas:

  • – ¿Qué opciones tienes ante este problema?
  • – ¿Qué es lo que quieres específicamente?
  • – ¿Cómo has pensado solucionarlo?
  • – ¿Qué es lo peor / mejor que te podría suceder?
  • – ¿Cómo podrías ver la situación de otra manera?
  • – ¿Qué puedes hacer para que esa situación cambie?
  • – ¿Y si la situación no cambia, cómo podrías aceptarlo?

[/vc_column_text][/vc_column][vc_column width=”1/3″ enable_animation=”true” animation=”fade-in-from-bottom” boxed=”true” column_padding=”padding-3-percent” column_padding_position=”all” background_color=”#c8eaf4″ background_color_opacity=”1″][vc_column_text]

Antes de aconsejar, ¡Haz preguntas!

[/vc_column_text][/vc_column][/vc_row][vc_row type=”in_container” bg_position=”left top” bg_repeat=”no-repeat” scene_position=”center” text_color=”dark” text_align=”left”][vc_column width=”2/3″][vc_column_text]

  1. Admitir nuestra posible equivocación 

Una técnica muy buena a la hora de dar nuestra opinión es previniendo al interlocutor de que quizás estemos equivocados. Esto no quiere decir que nosotros dudemos de nuestra opinión, sino que utilizando esta técnica nos curamos de parecer “arrogantes”.

Ejemplo:

  • A ver, puede que yo esté equivocado, pero yo creo que….
  • Quizás me equivoque, pero yo veo la situación de esta manera…
  • Esto es sólo una opinión, pero desde mi punto de vista….

[/vc_column_text][/vc_column][vc_column width=”1/3″ enable_animation=”true” animation=”fade-in-from-bottom” boxed=”true” column_padding=”padding-3-percent” column_padding_position=”all” background_color=”#c8eaf4″ background_color_opacity=”1″][vc_column_text]

¡Sé humilde y prudente! ¡La humildad rompe barreras!

[/vc_column_text][/vc_column][/vc_row][vc_row type=”in_container” bg_position=”left top” bg_repeat=”no-repeat” scene_position=”center” text_color=”dark” text_align=”left”][vc_column width=”2/3″][vc_column_text]

  1. Contar una historia

Una de las mejores maneras de dar un consejo es escondiéndola en forma de historia o metáfora.

Por ejemplo, si quieres aconsejar a un amigo tuyo que “antes de que decida cambiar de profesión decida ampliar su formación para mejorar sus conocimientos de la nueva profesión”, le puedes contar una historia de alguien que estuvo en una situación parecida a la suya.

Para hacer bien todo esto, podemos utilizar las 3 técnicas a la vez.

1º Le preguntamos para que nos de su permiso de escucharnos:

– Ante la situación que me comentas, ¿puedo contarte una historia de alguien que pasó por una situación similar a que tu estás pasando? …

2º Admitimos nuestra posible equivocación

– Bien, puede que esta situación no sea exactamente igual a la que tu estás pasando, sin embargo, creo que se parece bastante…

3º Contamos la historia con nuestro consejo escondido en el relato como moraleja

– Tengo un amigo que hace 3 años pasó por una situación laboral como la tuya, también era ingeniero y trabajaba por cuenta ajena en una empresa de consultoría. Sin embargo, él igual que tú quería dedicarse a invertir en bolsa como profesional independiente. ¿Quieres saber lo que hizo? (- Sí, ¡claro, cuenntame más!) Bien, pues dejó su trabajo de ingeniero y se puso como autónomo. Pero a las pocas semanas se dio cuenta que no tenía los conocimientos suficientes del mundo financiero ni tampoco tenía habilidades comerciales para vender sus servicios de inversión. Así pues, esto es lo que hizo (¡ahí va tu consejo): como se dio cuenta de que necesitaba más formación decidió hacer un curso de finanzas en un prestigioso instituto y buscó un coach que le ayudase a entrenar sus técnicas de comunicación y venta. ¿Y sabes qué es lo que consiguió? (Y ahora cuentas el beneficio de tu consejo), pues después de mucho esfuerzo, al haber tomado la buena decisión de seguir formándose, poco a poco fue evolucionando en su trabajo y actualmente está muy contento con su nueva profesión. En resumen, (ahí va tu consejo o moraleja), él se dio cuenta que si quería mejorar su situación laboral tenía que seguir formándose y aprender todo lo necesario para su nueva profesión …[/vc_column_text][/vc_column][vc_column width=”1/3″ enable_animation=”true” animation=”fade-in-from-bottom” boxed=”true” column_padding=”padding-3-percent” column_padding_position=”all” background_color=”#c8eaf4″ background_color_opacity=”1″][vc_column_text]

¡Da tu “consejo” escondiéndolo en una historia!

[/vc_column_text][/vc_column][/vc_row][vc_row type=”in_container” bg_position=”left top” bg_repeat=”no-repeat” scene_position=”center” text_color=”dark” text_align=”left”][vc_column width=”2/3″][vc_column_text]Si practicas estas 3 técnicas seguro que te puedes volver un auténtico “Mago de la Influencia” 🙂

Pero, ¿Quién es el buen consejero? Aquel que ayuda a los demás a pensar con mayor claridad. Un buen consejero no aconseja. Un buen consejero ayuda a pensar.

Un buen consejero puede ser un amigo, un padre, una madre, un coach, un psicólogo o un jefe. El buen consejero no da consejos, lo que hace es ayudar a las personas a que se aconsejen a sí mismas.

Pero sólo cambia aquel que quiere.

Además, ¡A nadie se le puede convencer, la gente se convence a sí misma![/vc_column_text][/vc_column][vc_column width=”1/3″ enable_animation=”true” animation=”fade-in-from-bottom” boxed=”true” column_padding=”padding-3-percent” column_padding_position=”all” background_color=”#c8eaf4″ background_color_opacity=”1″][vc_column_text]

El mejor consejero es aquel que se “limita” a facilitar el cambio.

[/vc_column_text][/vc_column][/vc_row]

[vc_row][vc_column width=”2/3″][vc_column_text]

Las personas con más autoestima suelen ser las personas más asertivas.
¿Qué es ser asertivo?
Tener el coraje de decir lo que piensas y la habilidad para no dejarte manipular por los demás.

[/vc_column_text][/vc_column][vc_column width=”1/3″ animation=”none” column_padding=”no-extra-padding” column_padding_position=”all” background_color=”#c8eaf4″ background_color_opacity=”1″][vc_column_text]

La asertividad es el coraje de alzar tu mirada y decir lo que piensas

[/vc_column_text][/vc_column][/vc_row][vc_row][vc_column width=”2/3″][vc_column_text]Cuando las personas no decimos lo que pensamos nos sentimos tímidos e incapaces. Al no afirmanos en nuestras convicciones, el mundo se nos hace un lugar hostil y difícil. Al no saber defender nuestros intereses, los conflictos se vuelven montañas. Y al no decir las cosas claras desde el principio, muchas veces los problemas con los demás con el tiempo se agravan.

Una persona asertiva sabe decir NO.
Eres asertivo cuando sabes decir NO con elegancia y firmeza:

Sabes decir: – NO ME INTERESA a un comercial que te intenta vender algo que no quieres.
Sabes decir: – NO ME GUSTAS a un pretendiente pesado 🙂
Sabes decir: – NO QUIERO ÉSTO, cuando alguien te fuerza a ir en contra de tus necesidades.
Sabes decir: – NO VOY A CAMBIAR, cuando otros intentan hacerte cambiar de opinión.
Sabes decir: – NO ME PREOCUPA, cuando alguien te hace sentir inútil por tu falta de habilidades.
Sabes decir: – NO ME IMPORTA, cuando los demás te piden explicaciones que no quieres dar.
Sabes decir: – NO SOY PERFECTO, cuando alguien te exige que justifiques tus errores.
Sabes decir: – NO LO SÉ, sin tener que sentirte tonto por no tener conocimiento de algo.

Así mismo, una persona asertiva sabe decir SÍ.
Eres asertivo cuando sabes decir SÍ con coraje y consideración:

Sabes decir: – SÍ SOY MI PROPIO JUEZ, tengo el derecho de juzgar mi propio comportamiento.
Sabes decir: – SÍ SOY RESPONSABLE de mis ideas y decisiones, sin tener que dar excusas por ello.
Sabes decir: – SÍ SOY ASÍ y no tengo ninguna gana de cambiar algo que no es bueno para mi.
Sabes decir: – SÍ QUIERO ÉSTO y no tengo por qué dar explicaciones, me gusta ésto y punto.
Sabes decir: – SÍ SOY COMO SOY tengo cosas buenas y cosas malas, pero yo decido cómo sentirme.[/vc_column_text][/vc_column][vc_column width=”1/3″ animation=”none” column_padding=”no-extra-padding” column_padding_position=”all” background_color=”#c8eaf4″ background_color_opacity=”1″][vc_column_text]

Las personas que no saben ser asertivas se sienten menos capaces de enfrentarse a los problemas

[/vc_column_text][/vc_column][/vc_row][vc_row][vc_column width=”2/3″][vc_column_text]Hay personas que tienen la creencia que ser asertivo significa ser arrogante. No, no es lo mismo. Una cosa es ir por la vida siendo lenguaraz, impositivo, intimidativo, orgulloso, chulo y arrogante. Y otra cosa es ser asertivo.

La persona asertiva se respeta, lo primero de todo, a sí misma, pero también tiene un respeto absoluto por la dignidad de los demás. Pero respetar a los demás no es ir de “simpático”, “suave” o ir de “alma cándida”. Una persona asertiva puede ser directa y firme al hablar, incluso puede tener un tono de voz potente y una mirada desafiante. Pero su desafío es defender lo que es justo, hasta en las situaciones donde otras personas se están portando de manera injusta o manipulativa con nosotros.[/vc_column_text][/vc_column][vc_column width=”1/3″ animation=”none” column_padding=”no-extra-padding” column_padding_position=”all” background_color=”#c8eaf4″ background_color_opacity=”1″][vc_column_text]

Ser asertivo no significa ser arrogante.

[/vc_column_text][/vc_column][/vc_row][vc_row][vc_column width=”2/3″][vc_column_text]Una de las cosas que he descubierto en mi consulta privada de coaching y psicología es que en las personas hay un antes y un después cuando aprenden a ser más asertivas. Es un cambio radical. Impresionante. Porque cuando una persona aprende a comunicarse, a decir lo que piensa, empieza a desatar un poder interior desconocido. Empieza a liberarse del miedo “al qué dirán”, a liberarse de tener que contentar a los demás, a liberarse del miedo a hacer sentir mal a los demás cuando son firmes y directos.

He visto, literalmente, personas “tímidas” que han pasado de ser corderitos asustados a ser valientes comunicadores. He visto a muchas parejas que han transformado su relación cuando han empezado a atreverse a abrir su corazón y empezar a decir lo que sienten. He visto personas que han superado su timidez y han sido capaces de defender su valor como profesionales en una entrevista de trabajo.[/vc_column_text][/vc_column][vc_column width=”1/3″ animation=”none” column_padding=”no-extra-padding” column_padding_position=”all” background_color=”#c8eaf4″ background_color_opacity=”1″][vc_column_text]

Existe un antes y un después en la vida de una persona que aprende a ser asertiva

[/vc_column_text][/vc_column][/vc_row][vc_row][vc_column width=”2/3″][vc_column_text]Estoy convencido de que la falta de autoestima tiene uno de sus fundamentos más profundos en esa falta de asertividad. Cuando era niño leí una frase que me impactó con enorme fuerza: “El liderazgo pertenece a la persona que es capaz de levantarse y decir lo que piensa”.

Cuando una persona empieza a desarrollar ese coraje y esa valentía interior, poco a poco va sintiendo cada día mayor sensación de autocontrol, y mayor seguridad a la hora de enfrentarse al mundo.

Y he descubierto que para desarrollar ese coraje, muchas veces lo único que hace falta es aprender las técnicas adecuadas. Aprender técnicas de asertividad es igual que aprender artes marciales. Cuando más karate, judo o defensa personal se aprende, más seguro uno se siente. Y cuantas más técnicas se aprenden de asertividad, comunicación, resolución de conflictos y oratoria, más sensación de poder personal uno siente que se desata en su interior.

Si quieres aprender técnicas de asertividad, en los próximos artículos explicaré potentes técnicas.
Sin embargo, al igual que las artes marciales, la única manera de aprenderlas es practicando.

Por este motivo, si de verdad quieres aprender a ser asertivo, a potenciar tus habilidades de comunicación y sentir una autoestima como nunca antes a la hora de enfrentarte a conflictos con los demás, te recomiendo que vengas al curso “Inteligencia Comunicativa” que haremos en Madrid el 21 y 22 de Marzo en Madrid.

El curso “Inteligencia Comunicativa” es un curso extraordinario. No es sólo un curso de comunicación donde aprenderás técnicas, es un entrenamiento para la vida. Es un refuerzo de la autoestima y de la sensación de ser capaz de afirmarse como nunca antes. El curso “Inteligencia Comunicativa” te cambiará la vida.

 


* Bibliografía Recomendada:
CUANDO DIGO NO ME SIENTO CULPABLE, Manuel J. Smith
–[/vc_column_text][vc_column_text]Alberto Peña Chavarino [/vc_column_text][/vc_column][vc_column width=”1/3″ animation=”none” column_padding=”no-extra-padding” column_padding_position=”all” background_color=”#c8eaf4″ background_color_opacity=”1″][vc_column_text]

El liderazgo pertenece a la persona que es capaz de levantarse y decir lo que piensa

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[vc_row type=”in_container” bg_position=”left top” bg_repeat=”no-repeat” scene_position=”center” text_color=”dark” text_align=”left”][vc_column width=”3/4″][vc_column_text]“Conócete a ti mismo”
Esta famosa frase del Frontispicio del antiguo templo de Delfos es un aforismo.

¿Qué es un aforismo? Un aforismo es una frase breve que concentra mucha sabiduría. También se las llama “frases célebres”.

“Si crees que puedes, o si crees que no puedes, tienes razón” decía Henry Ford

Los aforismos son declaraciones o afirmaciones que nos “reprograman” nuestra forma de pensar y aclaran nuestra percepción de la realidad. Son frases inteligentes que nos impactan, nos hacen reflexionar y nos motivan para actuar. Los aforismos crean el efecto “¡eureka!” (¡Ahora lo entiendo! ¡Ahora lo veo claro!)

Todas las personas de éxito tienen aforismos, frases, lemas, refranes o dichos que les ayudan a enfocar su pensamiento y dirigirse hacia sus objetivos.

Se han realizado múltiples estudios sobre el poder de los aforismos. En psicología se ha comprobado que cuando quieres que alguien se comporte de una forma nueva, tienes que explicarle el nuevo comportamiento con mucha claridad. Y por eso los aforismos tienen tanto poder, porque aclaran el pensamiento de una forma automática.

Aquí te expongo una lista de 25 aforismos que me gusta utilizar en mis consultas de coaching personal y en mis cursos de desarrollo personal:

# 1 “Si no te ríes de ti mismo, tienes un problema muy serio”
(Alberto Peña Chavarino)

# 2 “La gente se equivoca más por ser demasiado lista que por ser demasiado buena”
(Alberto Peña Chavarino)

# 3 “Si haces lo que siempre has hecho, obtendrás lo que siempre has obtenido”
(Anónimo)

# 4 “Si quieres algo que nunca has tenido, haz algo que nunca hayas hecho”
(Anónimo)

# 5 “Tu mundo interno crea tu mundo externo”
(Anónimo)

# 6 “Tu biografía no es tu destino”
(Tony Robbins)

# 7 “Somos como pensamos”
(Buda)

# 8 “Da y se te dará”
(Jesús de Nazaret)

# 9 “Puedes obtener lo que quieras en la vida, si ayudas a otros a conseguir lo que ellos quieren”
(Zig Ziglar)

# 10 “Bendice aquello que deseas”
(¿?)

# 11 “No podemos elegir nuestras circunstancias, pero siempre podemos elegir cómo responder a ellas”
(Epicteto)

# 12 “El verdadero descubrimiento no es buscar nuevos lugares, sino en ver con otros ojos”
(M. Proust)

# 13  “No es ver para creer, es creer para ver”
(¿?)

# 14 “Todas las cosas se crean dos veces, primero de forma mental y luego física”
(¿?)

# 15 “Aquello en lo te te enfocas, se expande”
(¿?)

# 16 “Domina tu mente, o ella te dominará a ti”
(Horacio)

# 17 “Si fracasas al planificar, planificas para fracasar”
(¿?)

# 18 “Un gran poder exige una gran responsabilidad”
(Stan Lee, palabras del tío Ben de Spiderman)

# 19 “Si posees claridad, si eres una luz interna para ti mismo, nunca tendrás que ir detrás de nadie”
(Krishnamurti)

# 20 “El secreto de la felicidad está en creer en uno mismo”
(Marco Aurelio)

# 21 “La religión de todos los hombres tendría que ser creer en sí mismos”
(Khrisnamurti)

# 22 “Nadie que confía en sí mismo envidia la virtud del otro”
(Marco Tulio Cicerón)

# 23 “Coraje es estar muerto de miedo, y aún así montar”
(Jonh Wayne)

# 24 “Los problemas a los que nos enfrentamos no pueden resolverse al mismo nivel de pensamiento en el que los creamos”
(Albert Einstein)

# 25 “Las cosas tienen el sentido que tú les des”
(¿?)[/vc_column_text][divider line_type=”No Line” custom_height=”30″][vc_column_text]Alberto Peña Chavarino[/vc_column_text][/vc_column][vc_column width=”1/4″][/vc_column][/vc_row]