[vc_row type=”in_container” bg_position=”left top” bg_repeat=”no-repeat” scene_position=”center” text_color=”dark” text_align=”left”][vc_column width=”3/4″][vc_video link=”https://www.youtube.com/watch?v=2nXdHQ5z__E”][vc_column_text]El cambio generalmente no es en línea recta, sino que hay subidas y bajadas.

Éste es un concepto muy importante a tener en cuenta cuando nos proponemos realizar un cambio de hábitos en nuestra vida personal o profesional porque nos aporta una visión más sabia y realista de cómo funcionan los procesos de cambio.

Por ejemplo, cuando nos proponemos seguir una dieta para adelgazar, dejar de fumar, empezar un plan de entrenamiento físico, superar la vergüenza social, el miedo a hablar en público, controlar los enfados… etc, generalmente el cambio no es automático y en el camino van surgiendo bloqueos que nos dificultan cambiar…

 

Si quieres aprender a cambiar hábitos y conocerte mejor a ti mismo/a, te recomiendo descubrir el Eneagrama y hacer alguno de los cursos presenciales en Madrid “Experto en Eneagrama” ó el curso online “Descubre tu Personalidad”[/vc_column_text][divider line_type=”No Line” custom_height=”30″][vc_column_text]Alberto Peña Chavarino[/vc_column_text][/vc_column][vc_column width=”1/4″][/vc_column][/vc_row]

[vc_row type=”in_container” bg_position=”left top” bg_repeat=”no-repeat” scene_position=”center” text_color=”dark” text_align=”left”][vc_column width=”3/4″][vc_column_text]– “Yo sé quién soy… y sé qué puedo ser”, dijo Don Quijote.

Cervantes fue un tipo muy sabio: conocía bien al ser humano. El Quijote de la Mancha es una extraordinaria representación de los autoengaños que vivimos las personas. La mente soñadora y surrealista del Quijote no es muy diferente a la del resto de nosotros: creemos que somos de una manera que muchas veces difiere enormemente de la realidad.

Para esto sirve el autoconocimiento: darnos cuenta de cómo somos para no autoengañarnos e ir como Quijotes por la vida, y tener mucho más autocontrol de nosotros mismos.[/vc_column_text][divider line_type=”No Line” custom_height=”30″][image_with_animation image_url=”13219″ alignment=”center” animation=”Fade In” img_link_target=”_self”][divider line_type=”No Line” custom_height=”30″][vc_column_text]EL AUTOCONOCIMIENTO Y LA INTELIGENCIA EMOCIONAL

El autoconocimiento es la base de la Inteligencia Emocional. Howard Gardner explica que la Inteligencia Emocional tiene dos vertientes, la Inteligencia Intrapersonal y la Inteligencia Interpersonal.

La Inteligencia Intrapersonal es la capacidad de autoanalizarnos y entender cómo somos, cómo son nuestros procesos de pensamiento, nuestras emociones, cómo reaccionamos, cuáles son nuestros defectos y nuestras virtudes.

Y la Inteligencia Interpersonal -también llamada Inteligencia Social o Relacional- es la capacidad que tenemos para entender la forma de ser de los demás, que es el fundamento de la empatía y las habilidades sociales.

Así pues, la Inteligencia Emocional es la habilidad del autocontrol de nuestras propias emociones y la habilidad de empatizar o comprender las emociones de los demás. Y la buena noticia es que el autocontrol es una habilidad que se puede entrenar, ¿cómo? pues aprendiendo a gestionar bien nuestras emociones y que no sean las emociones las que nos dominen. Veamos a continuación un ejemplo de cómo trabajar el propio autocontrol.[/vc_column_text][divider line_type=”No Line” custom_height=”30″][image_with_animation image_url=”13221″ alignment=”center” animation=”Fade In” img_link_target=”_self”][divider line_type=”No Line” custom_height=”30″][vc_column_text]EL AUTOCONTROL y LA DETECCIÓN DE LOS “PUNTOS CALIENTES”

Si queremos trabajar nuestro desarrollo personal tenemos que empezar por identificar las áreas de mejora de nuestros comportamientos, y para ello podemos empezar identificando las situaciones psicológicas ó puntos calientes donde nos estresamos y perdemos el control. Se llaman “puntos calientes” porque son los botones que nos activan reacciones automáticas. Son como los disparadores automáticos de emociones excesivas. Son emociones “calientes” porque de repente pueden estallar como un volcán.

En la medida que entendemos el funcionamiento de una máquina, más control tendremos sobre su funcionamiento. Exactamente igual sucede con nuestra forma de ser: en la medida que nos conocemos mejor, mayor capacidad de autocontrol tendremos de nuestros pensamientos, emociones y comportamientos.

La moderna neurociencia y la epistemología de la personalidad (el Eneagrama) demuestran que nuestro comportamiento no es generado por rasgos generales estables que coherentemente se expresan siempre igual en diversas situaciones, sino que dependiendo del contexto y nuestra percepción de la situación, reaccionaremos de una manera diferente.

Esto quiere decir que una persona a la que consideramos “miedosa” (por ejemplo, una persona tipo 6 del eneagrama) será discriminativamente miedosa en unas situaciones, pero en otras no. De hecho, todos conocemos a personas que tienen miedos en algunas circunstancias (agorafobia, fobia social, fobia a coger el aviones, fobia a la oscuridad) sin embargo en otras situaciones son increíblemente valientes y arriesgadas (hacen alpinismo, trabajan como policías o bomberos, se lanzan al mar para salvar a una persona que se está ahogando…).

Así pues, si queremos comprendernos a nosotros mismos y trabajar nuestro desarrollo personal, tenemos que dejar de generalizar y evitar ponernos “etiquetas” como: “soy inseguro”, “soy agresivo”, “soy muy rígido”, “soy perezoso”“soy depresivo”, y empezar a cambiar nuestro lenguaje, siendo más objetivos y precisos, hablando en términos de comportamientos específicos: -“tengo miedos en ciertas situaciones”, “es en estos momentos cuando me suelo enfadar”, “ante el comportamiento de ciertas personas me pongo rígido“, “cuando no tengo estímulos motivantes me vuelvo muy pasivo”, “hay cosas que me hacen entristecer”.[/vc_column_text][divider line_type=”No Line” custom_height=”30″][image_with_animation image_url=”13224″ alignment=”center” animation=”Fade In” img_link_target=”_self”][divider line_type=”No Line” custom_height=”30″][vc_column_text]LOS PATRONES SI-ENTONCES

Cuando llevamos emociones abstractas a situaciones más concretas y específicas las podemos controlar mejor. Y para esto podemos empezar identificado los PATRONES “SI-ENTONCES” de nuestro comportamiento, porque son los que revelan los PUNTOS CALIENTES donde reaccionamos de manera descontrolada.

Este ejercicio lo llevé a cabo con un consultante llamado Antonio que se sentía mal consigo mismo porque se consideraba muy “agresivo”. Se enfadaba mucho con su mujer, gritaba a sus hijos, se enfrentaba con sus compañeros del trabajo y hasta discutía con los camareros de los restaurantes. El hombre se sentía mal porque sus “explosiones agresivas” le estaban causando graves problemas en sus relaciones.

Bien, lo primero que hice con Antonio fue tranquilizarle y preguntarle en qué situaciones había excepciones, es decir, cuándo no se comportaba agresivamente e incluso reaccionaba de manera pacífica y paciente. Y descubrimos que en realidad este hombre solía ser muy amable casi todo el tiempo: era paciente ante la hiperactividad de sus hijos, también era muy servicial cuando su mujer y sus compañeros de trabajo tenían alguna necesidad, e incluso se comportaba de manera respetuosa en los restaurantes cuando tenía que esperar los retrasos de los camareros en traer la comida. En realidad, este hombre era una buena persona pero que tenía ciertos “puntos calientes” que le hacían perder el control de sí mismo y era cuando se volvía momentáneamente violento.

Entonces fue cuando pasamos a identificar las situaciones que activaban su agresividad, y encontramos estos patrones:

– Si su mujer le corregía su comportamiento delante de los niños, entonces él reaccionaba gritando.
– Si algún compañero de trabajo contradecía sus opiniones en público, entonces él atacaba agresivamente.
– Si se sentía ignorado por una camarero que no le mostraba interés, entonces él montaba un follón en el restaurante.

Así pues, encontramos un patrón común en situaciones muy diferentes: si sentía que alguien le faltaba el respeto, entonces era cuando reaccionaba violentamente. El origen de sus enfados era cuando sentía que perdía autoridad y poder delante de los demás. En el resto de las situaciones de su vida, en general era un hombre bastante amable y pacífico. El patrón problemático de la agresividad de Antonio aparecía sólo cuando sentía que perdía públicamente su autoridad.[/vc_column_text][divider line_type=”No Line” custom_height=”30″][image_with_animation image_url=”13225″ alignment=”center” animation=”Fade In” img_link_target=”_self”][divider line_type=”No Line” custom_height=”20″][vc_column_text]LA INTELIGENCIA EMOCIONAL PARA LA REPROGRAMACIÓN DE CONDUCTAS

¿Qué hicimos entonces? Utilizar la Inteligencia Emocional para mejorar su autocontrol, ¿cómo? ayudando a Antonio a reprogramar la forma de entender cómo los demás “le faltaban el respeto a su autoridad y cómo sentía que perdía su poder”.

– Querido amigo Antonio, entiendo que en esos momentos donde sientes que te contradicen públicamente reacciones agresivamente para defender tu autoridad. Sin embargo, reaccionando excesivamente en vez de conseguir más respeto y poder, lo pierdes. Las formas te hacen perder la razón. A lo mejor en el momento logras imponerte con la violencia, pero después lo único que consigues es que los demás eviten tratar contigo y te acaben ignorando. Y de esta manera pierdes todavía más tu autoridad y tu poder de influencia en los demás. Por lo tanto, ¿no crees que si controlaras mejor esos puntos calientes, y en vez de enfadarte cuando te llevaran la contraria te tranquilizaras, serías más capaz de responder con serenidad? Puesto que estando sereno serías más capaz de acceder a tus recursos internos y encontrarías una manera más sutil e ingeniosa de hacer valer tus opiniones, logrando así todavía mayor autoridad y respeto de los demás. Es decir, que en vez de perder poder reaccionando violentamente, serenándote podrías responder de una mejor manera que te haría ganar todavía más poder.

Nota: Antonio era una personalidad tipo “8 Sexual”, en el Eneagrama el 8 sexual es el tipo de personalidad más vehemente de todos. Es el tipo de personalidad que busca sentirse poderoso y transmitir a los demás que tiene ese poder. (Antonio no es su nombre real, pero por motivos de privacidad lo hemos cambiado).

A continuación, lo que hice con a este hombre fue animarle a llevar un diario de trabajo personal, donde hiciera un seguimiento de todas las situaciones específicas que activaban sus “puntos calientes”, los momentos que desencadenaban sus reacciones explosivas.

Conclusión, ¿Quieres conseguir más autocontrol? pues lo primero de todo ponte a identificar los momentos y situaciones que activan tus patrones “SI-ENTONCES” que desencadenan las reacciones que quieres modificar. Una vez identificados estos patrones reactivos, estarás en condiciones de reprogramarlos, dándoles otro significado y buscando una manera más adaptativa de actuar.[/vc_column_text][divider line_type=”No Line” custom_height=”40″][vc_column_text]Alberto Peña Chavarino


Bibliografía recomendada:
Awareness to Action, Mario Sikora[/vc_column_text][/vc_column][vc_column width=”1/4″][/vc_column][/vc_row]

[vc_row type=”in_container” bg_position=”left top” bg_repeat=”no-repeat” scene_position=”center” text_color=”dark” text_align=”left”][vc_column width=”3/4″][vc_column_text]Imagínate la siguiente divertida escena: que un día tomando un café un amigo tuyo -llamémosle Juan- te comentara que le encantaría aprender artes marciales y algún día convertirse en cinturón negro de kárate. Probablemente le responderías algo así como:

-“Ah, muy interesante Juan, me parece muy bien que quieras convertirte en karateka. Entonces, ¿a qué gimnasio te vas a apuntar? ¿dónde vas a empezar las clases de kárate?

Sin embargo, para tu asombro, atónito escuchas esta respuesta:

– “No, no, trabajo mucho y no tengo tiempo para ir a ningún gimnasio. Pero he decidido empezar por ver todas las películas de Karate Kid, Bruce Lee y Jackie Chan. También he comprado libros de artes marciales, DVDs, y hasta un curso online a distancia”.

Y tú, con una sonrisilla -en plan “estás de broma”-, le volverías a preguntar:

– Pero Juan, ¿de qué vas? A ver, explícame cómo vas a aprender kárate viendo películas y leyendo libros sin practicar y sin un profesor que te entrene. Yo no conozco a ningún karateca hecho a sí mismo por correspondencia…

Y si resultara que sí, que a tu amigo Juan se hubiera ido la olla y siguiera con su sueño irreal de convertirse en un karateka tan sólo viendo vídeos o leyendo libros y sin practicar nada, le dirías que puede hacer lo que le de la gana, pero que  cuando fuera por la calle por favor evitara ir de chulito karateka, porque con las “artes marciales” que iba a aprender desde el sillón de su casa lo único que conseguiría es que acabaran dándole una paliza.

Este ejemplo resulta absurdo. Resulta obvio que no es posible aprender artes marciales, o bailar salsa, o jugar al fútbol, o aprender a pilotar aviones, o correr maratones sin antes realizar un buen entrenamiento. Sin embargo, para otras áreas de la vida no vemos con tanta claridad este principio: para lograr una habilidad es necesario conocer la técnica correcta y practicar intensamente.[/vc_column_text][divider line_type=”No Line” custom_height=”40″][image_with_animation image_url=”13175″ alignment=”center” animation=”Fade In” img_link_target=”_self”][divider line_type=”No Line” custom_height=”40″][vc_column_text]LA HABILIDAD DE HABLAR EN PÚBLICO

Pongamos el ejemplo de aprender oratoria. A menudo tengo alumnos que me dicen que les gusta mi puesta en escena y me preguntan cómo podrían aprender ellos a hablar en público. Yo les respondo que claro que pueden llegar a ser buenos oradores si se entrenan intensamente: por ejemplo, haciendo algún curso de oratoria, un taller de teatro, contratar un mentor, profesor o coach personal, y sobre todo, practicar mucho, mucho, mucho.

Cuando vemos a un ponente hablar con seguridad y elegancia ante un auditorio, lo primero que solemos pensar es que tiene un don natural, que ha nacido para la oratoria, que lo lleva en su ADN, que las palabras le salen solas y… que triste e injustamente los demás seres humanos no hemos nacido con esas capacidades…

Pues lo mismo pensaba cuando tenía 20 años: que yo no estaba hecho para la oratoria. En el colegio me siempre me volvía muy  tímido cuando me sacaban a hablar delante de la clase. Años más tarde, en la Universidad seguía poniéndome colorado y nervioso cuando estaba rodeado de personas que estuvieran escuchándome.

Además, de niño contaba con algunos problemas lingüísticos que me impedían comunciarme bien: como no sabía pronunciar bien las palabras mis padres me llevaron al logopeda. También tengo un problema en la mandíbula que me impide abrir bien la boca para poder vocalizar. Y hasta hace pocos años me costaba crear oraciones largas y no podía terminar las frases….

En realidad, en mi colegio nunca fui famoso por mis dotes de oratoria… y sólo empecé a mejorar cuando me decidí a lanzarme al ruedo para quitarme el miedo escénico de una vez por todas.[/vc_column_text][divider line_type=”No Line” custom_height=”40″][image_with_animation image_url=”13179″ alignment=”center” animation=”Fade In” img_link_target=”_self”][divider line_type=”No Line” custom_height=”40″][vc_column_text]LAS CLAVES DEL TALENTO

¿Como se crea el talento? ¿Cómo se desarrollan las habilidades?

Hay un libro magnífico sobre neurociencia de Dan Coyle titulado así: “Las claves del talento”. Es un libro extraordinario que te recomiendo leer porque es un estudio magnífico sobre cómo el cerebro aprende una habilidad y cómo lograron alcanzar su maestría la grandes deportistas, artistas, músicos, escritores, empresarios y gente de éxito en general.

Básicamente, Dan Coyle explica que los estudios científicos están demostrando que la habilidad se consigue cuando el cerebro logra crear un circuito neurológico muy sólido y además envuelto en mielina. La mielina es una sustancia que envuelve las fibras nerviosas -las aísla-, y su función principal es la de aumentar la velocidad de transmisión del impulso nervioso.

Si los circuitos mentales fueran cables eléctricos, la mielina sería la goma que envuelve y aísla los cables para evitar la pérdida de energía eléctrica.

Parece ser que los estudios han comprobado que las personas con una mayor habilidad para las matemáticas, la música, el deporte, los idiomas o el arte tienen mayor mielina (sustancia blanca) en las áreas de sus cerebros correspondientes a dicha habilidad: área motora, auditiva, visual, lógica, creativa, etc.

Podríamos decir que mielina es la banda ancha del cerebro, es fibra óptica que aumenta la velocidad  y la potencia de transmisión de información por los circuitos mentales.

¿Y cómo se mielinizan los circuitos? con la práctica intensa y la técnica correcta, además de tener una gran motivación para estar concentrado en la habilidad que se quiere desarrollar. Cuanto más practiques una habilidad, más mielina producirá tu cerebro para reforzarla. Y cuanta más mielina tengas, más habilidad adquirirás.[/vc_column_text][image_with_animation image_url=”13171″ alignment=”center” animation=”Fade In” img_link_target=”_self”][vc_column_text]1ª CLAVE: PRACTICAR INTENSAMENTE

La habilidad se consigue al tener los circuitos neuronales bien milinizados (aislados y fortalecidos) mediante la práctica intensa.

Cuando empiezas a practicar una habilidad específica -como por ejemplo aprender a andar en bicicleta-, los circuitos neuronales de esa habilidad empiezan a activarse. Los oligondrecitos (unas células que rodean las fibras neuronales) al recibir estímulo del impulso nervioso automáticamente empiezan a producir mielina y a envolver con ella las fibras nerviosas. La mielina es una envoltura que aísla el circuito, lo protege y aumenta la velocidad de los impulsos nerviosos. Así pues, cuanto más practicas andar en bicicleta, poco a poco tus fibras nerviosas empiezan a crear un circuito y a mielinizarlo para fortalecerlo.

Y este es el motivo por el cual Rafael Nadal es uno de los mejores tenistas del mundo, o Kasparov ha sido imbatible en el ajedrez, o por qué Messi o Cristiano Ronaldo son grandes goleadores, o por qué Ferrán Adriá es un cocinero tan famoso por su restaurante El Bulli: porque sus cerebros han creado habilidades a través del desarrollo de circuitos neuronales muy sólidos y que funcionan muy rápido gracias a estar muy mielinizados por la experiencia conseguida gracias a largos años de práctica intensa.

Así pues, no hay fórmulas mágicas, está comprobado que el talento es una habilidad que se desarrolla con la práctica constante. Los grandes genios, artistas, científicos, empresarios u oradores no lo hubieran sido si no hubieran dedicado miles de horas a practicar y desarrollar sus capacidades. Los genios no nacen, ¡se hacen!

Y mi caso da fe de ello: hace unos años yo era un pésimo orador y me daba pánico hablar en público, jamás pensé que algún día podría llegar a disfrutar tanto hablar delante de los auditorios.

Pero he tenido que pagar el precio. No hay fórmulas mágicas. Transformar el miedo escénico en placer escénico ha sido una cuestión de dar muchas conferencias, cursos y talleres, de lanzarme a exponerme y hablar en público en cualquier ocasión que se me presentase -incluso estando muerto de miedo-.[/vc_column_text][divider line_type=”No Line” custom_height=”40″][image_with_animation image_url=”13182″ alignment=”center” animation=”Fade In” img_link_target=”_self”][divider line_type=”No Line” custom_height=”40″][vc_column_text]LA REGLA DE LAS 10.000 HORAS DE PRÁCTICA

Los investigadores Anders Ericsson, Herbert Simon y Bill Chase, entre otros, apoyaron la valided de la famosa “regla de los 10 años de práctica” que data de 1899, también conocida como “las 10.000 horas de práctica”. Este descubrimiento demuestra que la habilidad a nivel mundial de cualquier campo (tocar un instrumento musical, las matemáticas, la pintura, etc.) requiere aproximadamente una década de práctica intensa. Incluso los grandes violinistas o los maestros de ajedrez que empezaron jóvenes tuvieron que practicar con ahínco durante 9 o 10 años antes de participar en campeonatos internacionales. (Si empezaron a practicar con 7 años, a los 17 o 18 años ya estaban tocando en importantes filarmónicas o participando en grandes torneos).

Así pues, la primera clave del talento es la práctica intensa. Si quieres ser bueno en algo, el único secreto es: práctica, práctica y práctica.

Más o menos, son necesarias unas 19 horas de práctica a la semana para desarrollar una habilidad con gran genialidad.

¿Quieres convertirte en escritor? Pues ponte a escribir 2 horas al día entre semana y échale otras 4 o 5 horas el sábado y domingo.

¿Quieres convertirte en artista, jugador de tenis, músico o experto en marketing online? pues coge la agenda y analiza dónde vas a tener hueco para meter esas 19 horas.[/vc_column_text][divider line_type=”No Line” custom_height=”40″][image_with_animation image_url=”13184″ alignment=”center” animation=”Fade In” img_link_target=”_self”][divider line_type=”No Line” custom_height=”40″][vc_column_text]LAS PRIMERAS 1.000 HORAS DE EXPERIENCIA

Que sean necesarios entre 8 y 10 años para alcanzar la maestría no significa que necesites pasar la línea de meta de esas 10.000 horas de práctica para poder ser suficientemente bueno en aquello que deseas proponerte conseguir. De hecho, yo creo que a partir de las primeras 1.000 horas de práctica ya se empieza a ser bastante bueno en la habilidad que se quiere conseguir.

Y creo que tener clara esta idea : si quieres aprender una nueva habilidad como hablar en público, aprender a pintar, tocar la guitarra, hablar inglés, cantar, cocinar, fotografía, jardinería… o aprender una nueva profesión como vendedor, inversor en bolsa, terapeuta, psicólogo, coach, necesitas conseguir lo más rápido posible estas 1.000 primeras horas de práctica.  Porque es en estas 1.000 primeras horas de práctica donde se adquiere el 80% de los conocimientos y habilidades necesarios para ser “bueno” en aquello que te propones mejorar. La excelencia es el 20% restante. Y para llegar a ser excelente, un verdadero maestro, necesitas otras 9.000 horas más. En total, unos 10 años de experiencia.

Hasta las primeras 1.000 horas, el desarrollo de la habilidad tiene un crecimiento exponencial (por ejemplo, si te pones a aprender a bailar salsa, jugar al tenis o al pádel, durante los dos primeros años de aprendizaje darás un cambio enorme, pasando de ser un novato a un bailarín o jugador competente). Pero a partir de las primeras 1.000 horas, los incrementos marginales de habilidad son menores (A partir del 3er  año de práctica, la mejora deja de ser tan rápida y visible, se ralentiza el proceso y los cambios son más sutiles).

cambios marginales

Cuando leí sobre esta teoría de las 10.000 horas de práctica pensé sobre mi carrera laboral en el mundo de la psicología ejerciendo como coach personal (orientador de vida), profesor de Universidad y consultor de empresas, y me dije a mi mismo: ¡Tengo que llegar a conseguir esas 10.000 horas de experiencia! Si tengo 25 años, más o menos con 35 años tendría que alcanzarlo sumando las horas de consultas individuales, las conferencias y las clases.

Así pues, desde el año 2009 me propuse dar una conferencia todas las semanas. Y empecé a dar charlas y talleres en todas partes, allá donde me quisieran escuchar: bibliotecas, centros culturales, universidades, colegios, clubes… Y aunque he de reconocer que al principio fui pésimo como orador (y hubo algún momento en que hasta di vergüenza ajena), con la práctica poco a poco fui aprendiendo de los errores y mejorando mis ponencias.[/vc_column_text][divider line_type=”No Line” custom_height=”40″][image_with_animation image_url=”13187″ alignment=”center” animation=”Fade In” img_link_target=”_self”][divider line_type=”No Line” custom_height=”40″][vc_column_text]2ª CLAVE: LA MOTIVACIÓN 

La neurociencia ha demostrado que la única manera de aprender algo ó adquirir una habilidad es teniendo una enorme motivación por conseguirlo.

¡SI ÉL HA PODIDO, YO PUEDO!

Muchos grandes artistas, deportistas o empresarios tuvieron un momento de ignición, un momento donde prendió la llama la su pasión por lograr algo. Y lo curioso es que generalmente surge esa motivación al ver a otras personas conseguir éxitos y desear emular sus logros. De ahí que las llamadas “neuronas espejo” tengan una enorme importancia en este proceso de emular el éxito ajeno y automotivarse para ello.

En relación a la oratoria, mi historia de motivación fue ciertamente así. Un día que estaba curioseando la antigua biblioteca de la casa de mis abuelos encontré un libro de los años 40 de un famoso escritor americano que contaba una historia que me llamó mucho la atención: que de joven había sido tímido y un comunicador mediocre. Sin embargo, se graduó como maestro y las circunstancias de su vida le obligaron a hacerse vendedor de cursos por correspondencia. Con el paso de los años y con la práctica, sus habilidades de comunicación empezaron a mejorar mucho, tanto que acabó convirtiéndose en uno de los escritores y oradores más famosos de Estados Unidos por sus cursos de autoayuda y oratoria: estoy hablando de Dale Carnegie, el autor americano del famoso libro “Cómo hacer amigos e influir en las personas” y de sus prestigiosos cursos de oratoria en Nueva York.

La verdad que esta lectura me inspiró enormemente. Y pensé: ¡si él pudo superar el miedo escénico, yo puedo! De repente impactó en mi cabeza la imagen de convertirme en profesor, y desde ese momento empezó a arder en mi corazón el deseo de hablar en público con mi propio estilo, y de ahí surgió la energía que me empujó para empezar a formarme, a leer sobre técnicas pedagógicas (como las utilizadas en las conferencias TED), y hacer todo tipo de cursos de oratoria y técnicas de teatro.[/vc_column_text][divider line_type=”No Line” custom_height=”40″][image_with_animation image_url=”13186″ alignment=”center” animation=”Fade In” img_link_target=”_self”][divider line_type=”No Line” custom_height=”40″][vc_column_text]3º CLAVE: LA TÉCNICA

Pero la práctica y la motivación se quedan cojas sin la técnica correcta.

Todas las artes y las ciencias tienen su técnica. Cualquier habilidad que se quiera adquirir es necesario aprender la metodología correcta. Si quieres convertirte en músico, tienes que aprender la técnica musical, las notas, los instrumentos, la vocalización, etc.

Puedes estar muy apasionado por aprender a hacer algo, pero si practicas sin la técnica adecuada es posible que no llegues muy lejos.

Teniendo esta clave en mente, en su día me propuse buscar a buenos profesores de oratoria que me ayudaran a superar este miedo escénico.

Uno de mis profesores fue el antes actor y ahora político Toni Cantó, otro fue el antes actor y ahora profesor Harold Zúñiga, también el profesor de oratoria Ángel Lafuente Zorrilla y profesor de filosofía S. Alfonso Carrión, el emprendedor Jose Pedro García, también el consultor Miguel Ángel Romero, y la más importante de todas, la periodista y ahora terapeuta y coach Hada García Cock.

Toni me enseñó a estar presente en el escenario y dejar de estar centrado en mi “cabezota”, dejar de estar en mi mente y pensamientos y meterme en la experiencia, en el sentimiento. Harold me enseñó técnicas para mejorar mi dicción, porque antes balbuceaba y él me ayudó a vocalizar un poco mejor. De Ángel aprendí su energía en la puesta en público y la pasión con la que transmite sus ideas. De Carrión aprendí su interesante estilo de enseñanza -filosófico pero práctico y bien estructurado-. Josepe me enseñó a generar entusiasmo en las salas de formación. Miguel Ángel Romero me dio buenas claves para dar cursos en empresas y cómo hacer dinámicas experienciales. Y Hada me reforzó mi autoconfianza, apoyándome a ser natural, espontáneo y a encontrar mi propio estilo de oratoria.

Tal y como popularizó la película “El discurso del Rey”, la historia del Rey Jorge VI de Inglaterra fue un ejemplo de cómo un experto en oratoria, el logopeda Lionel Logue, le ayudó a entrenarse en la técnica vocal correcta, de manera que pasó de sufrir una tartamudez paralizante a dar discursos que llegaron a inspirar a todo un país.

Los oradores no nacen… se hacen. Yo no aprendí solo, tuve muchos profesores y “coach” personales que me ayudaron a superar mis bloqueos y a desarrollar mi propio estilo.[/vc_column_text][divider line_type=”No Line” custom_height=”40″][image_with_animation image_url=”13188″ alignment=”center” animation=”Fade In” img_link_target=”_self”][divider line_type=”No Line” custom_height=”40″][vc_video link=”https://www.youtube.com/watch?v=oKdtkcdeVSA”][divider line_type=”No Line” custom_height=”40″][vc_video link=”https://www.youtube.com/watch?v=NdQum8zzSSY”][divider line_type=”No Line” custom_height=”40″][vc_column_text]CONCLUSIÓN

No hay atajos para el éxito. Pero sí hay principios en la naturaleza del aprendizaje humano que nos ayudan a avanzar más rápida y eficazmente en la adquisición de habilidades. Si quieres aprender algo, cualquier cosa, lo primero que necesitas es motivación: que arda dentro de ti el deseo de mejorar esa habilidad; lo segundo, busca un buen profesor, aprende la metodología necesaria; y tercero, ¡ponte a practicar!

Como dicen los neurocientíficos: “La habilidad es un aislamiento que envuelve los circuitos neuronales, empieza a desarrollarse a partir una serie de estímulos y mejora mediante la práctica intensa”[/vc_column_text][divider line_type=”No Line” custom_height=”30″][vc_column_text]Alberto Peña Chavarino


Bibliografía recomendada:
Las claves del talento, Dan Coyle[/vc_column_text][/vc_column][vc_column width=”1/4″][/vc_column][/vc_row]

Cada uno somos como somos.

Y está bien que cada uno sea como es.

Porque la clave para capitanear bien nuestra vida es potenciar el lado positivo de nuestra forma de ser: encontrar nuestros talentos y virtudes y saber cómo sacar lo mejor de ellos.

Y la psicología lo ha demostrado: las personas que tienen éxito en su vida es porque han sabido adaptarse a los diferentes entornos sociales y profesionales desarrollando sus mejores cualidades.

Pero, ¿y cuándo surgen los problemas?

Nuestros problemas generalmente aparecen cuando “exageramos” nuestra forma de ser, o dicho de otra manera, cuando llevamos al exceso ciertas tendencias de nuestra personalidad.

Por este motivo necesitamos estar muy atentos de los excesos de nuestro comportamiento, para no generarnos problemas, conflictos, sufrimientos y errores a nosotros mismos y a los demás. Y la mejor manera de comprender nuestros “excesos” es analizar detenidamente cuáles son nuestras tendencias de conducta y descubrir los patrones en los que solemos caer constantemente.

Poniendo un ejemplo con el Eneagrama:

“Javier es una persona tipo 6, y su forma de ser le lleva a buscar la seguridad. En su lado bueno, cuando Javier está equilibrado, buscar la seguridad le hace ser una persona prudente y precavida, conseguir un trabajo y vivir en un ambiente seguro. Javier es un gran padre: siempre está cuidando de evitar cualquier peligro a sus hijos. Y en el trabajo, Javier se esfuerza por dar la talla y ser responsable. Y con su mujer, Javier es servicial, comprensivo y cariñoso. Javier siempre está pendiente de que su familia esté segura y tenga todo lo necesario para el futuro.

Sin embargo, cuando Javier se estresa, exagera su necesidad de seguridad, aparece todo tipo de miedos y preocupaciones. Es en ese momento cuando el “exceso de su forma de ser” empieza a hacer daño: se vuelve demasiado temeroso, intenta controlarlo todo, se pone ansioso y pierde el control. Momentáneamente su cabeza se llena de fantasmas de posibles peligros futuros. Esos “momentos de descontrol” aparecen en diversas situaciones: de repente, un día en su trabajo empieza a quejarse y a no fiarse de algunos de sus compañeros. Otro día, se pone tenso e intenta sobreproteger a sus hijos  (-¡Cuidado con lo que hacéis!), consiguiendo nada más que meterles miedos innecesarios. Y otro día entra en bronca con su mujer: hay que tomar una decisión difícil, entonces Javier se pone nervioso, empieza a dudar, aturullarse y perder los nervios. Ante este bloqueo se enfada, y Javier siente el enfado de su mujer como una falta de empatía. Javier, su búsqueda de seguridad llevada al extremo, le hace sentirse amenazado y reaccionar desproporcionadamente: termina gritando, poniéndose a la defensiva y cerrándose en sí mismo.”

El Javier equilibrado no tiene nada que ver con el Javier estresado. Son la misma persona, pero dependiendo de cómo gestione sus estados internos en relación a la seguridad, se comportará de formas completamente diferentes.

Y aquí aparece lo que se llama el “Efecto Foco” (sesgos cognitivos), que es la tendencia que tenemos en enfocarnos en ciertos aspectos y pasar por alto todo lo demás. Y generalmente nuestra atención se dirige hacia aquellas cosas a las que nuestro cerebro está más sensibilizado.

EL ENEAGRAMA DE LOS 9 TIPOS DE PERSONALIDAD
Y LA TEORÍA DE LAS INTELIGENCIAS MÚLTIPLES

Howard Gardner, Daniel Goleman y otros muchos psicólogos estudiosos de la neurociencia han demostrado que cada uno de nosotros tenemos una inteligencia dominante que nos hace dirigir nuestra atención a esas áreas. De manera similar, con el Eneagrama se podría llegar a demostrar que cada uno de nosotros tenemos una tendencia de personalidad o estrategia de conducta dominante que nos enfoca en un particular esfuerzo y búsqueda constante.

En este vídeo de Howard Garder explica muy bien cómo un niño con Inteligencia Físico-Corporal va a tener cualidades muy diferentes a otro niño con Inteligencia Musical. Y ninguno es más listo o tonto que el otro. Son diferentes. Y en la medida que cada uno de ellos sepa gestionar sus inteligencias sabrá cómo adaptarse mejor a los diferentes entornos sociales, profesionales y afectivos.

Por  poner un ejemplo, el niño con Inteligencia Físico-Corporal tendrá mayor probabilidad de éxito si dirige su carrera profesional en el ámbito deportivo, y el niño con Inteligencia Linguística podrá ser muy competente en el ámbito del periodismo. Esto también significa, que conocer nuestras Inteligencias menos desarrolladas nos ayuda a decidir si nos merece la pena dedicar esfuerzo en mejorarlas o, por el contrario, delegar ciertas tareas que no se nos dan bien. Y otra reflexión interesante es que conocer nuestra “Inteligencia Dominante” nos ayudaría a ser conscientes de cuándo la estamos utilizando en exceso y cómo nos puede llegar a causar problemas. Poniendo un ejemplo arquetípico, sería el caso de un niño con una gran “Inteligencia Matemática” que se pasa toda su juventud estudiando y desatiende sus amistades.

Aquí están los 8 tipos de inteligencias de Howard Gardner: Al igual que sucede con la “Teoría de las Inteligencias Múltiples”, el Eneagrama nos muestra una teoría de los “Diferentes tipos de Personalidad”. Y conocer nuestra tendencia dominante de personalidad nos ayudaría a tener mayor control sobre nosotros mismos.

Según la teoría del Eneagrama, nuestros sesgos cognitivos provienen de nuestra personalidad. Es decir, cada uno de nosotros tenemos una estrategia dominante que sesga nuestros pensamientos, sentimientos y conductas en la búsqueda de un objetivo. Y este esfuerzo inconsciente hace que de manera automática enfoquemos nuestra atención a ciertos aspectos e ignoremos otros.

Según mi amigo y profesor Mario Sikora, las 9 estrategias de los 9 tipos de personalidad serían estas:

  1. El tipo 1, “se enfoca” en ser perfecto.
  2. El tipo 2, “se enfoca” en conectar.
  3. El tipo 3, “se enfoca” en destacar.
  4. El tipo 4, “se enfoca” en ser único.
  5. El tipo 5, “se enfoca” en distanciarse emocionalmente.
  6. El tipo 6, “se enfoca” en estar seguro.
  7. El tipo 7, “se enfoca” en estar satisfecho.
  8. El tipo 8, “se enfoca” en ser poderoso.
  9. El tipo 9, “se enfoca” en estar en paz.

No hay nada malo en que cada tipo de personalidad valore su propia búsqueda y se enfoque en su estrategia, siempre y cuando lo haga de forma adaptativa. Los problemas aparecen cuando cada uno de nosotros nos excedemos en nuestra estrategia, y nos obsesionamos con lograr nuestro objetivo.

Lo que sucede a nivel neurológico cuando nos estresamos, es que aparece el fenómeno llamado “sesgo de confirmación”: nos autoengañamos y justificamos nuestro comportamiento creyendo que estamos haciendo las cosas bien, cuando en realidad, visto desde fuera, nos estamos equivocando.

Veamos cómo son las estrategias de cada uno de los 9 tipos de personalidad y cómo pasan de ser positivas a negativas según nuestro nivel de conciencia en ellas:

perfeccion 11. Ser perfecto, en su lado positivo significa querer hacer las cosas bien, evitar el error, no equivocarse, ser moral, íntegro, organizado y ver las cosas con claridad. Los 1 se esfuerzan en ser personas precisas, responsables y de vivir de acuerdo a elevados ideales, valores y principios.

Sin embargo, en su lado negativo, significa obsesionarse con hacer las cosas “a su manera”, los UNOS en estado de estrés, tienen miedo de perder su idea de perfección, así que se vuelven rígidos, malhumorados, argumentativos, criticones e intolerantes. Aunque ellos no lo verán así, puesto que se autoengañan creyendo que – “sólo estoy intentando hacer las cosas bien y que la gente vea las cosas con claridad para que no se equivoque”


conexion2. Conectar
, en su lado positivo significa en apoyar a los demás a conseguir sus éxitos y en cuidar las necesidades de los demás, de manera que el DOS consigue sostener a las personas y mantener buenas relaciones. Los doses en su mejor estado aportan a sus relaciones cariño, amor, alegría, diversión y muchas emociones positivas.

Sin embargo, en su lado negativo, conectar en exceso significa “manipular”, los DOS en estado de estrés mantienen atadas a las personas hacia sí mismos. Al tener miedo de perder la conexión, manipulan emocionalmente a las personas de su alrededor, modificándoles su estilo de vida a los propios intereses del DOS. Aunque ellos no lo verán así, puesto que se autoengañan creyendo que – “sólo estoy intentando que los demás hagan lo que yo sé que es bueno para ellos”

3. Destacar, en su lado positivo significa esforzarse por ser la mejor versión de uno mismo. Los 3 desean destacar, tener éxito, avanzar, evolucionar y progresar en la vida. Cuando buscan destacar de manera equilibrada, los 3 dan un gran ejemplo de autosuperación. Los 3 nos inspiran con su ejemplo y nos motivan a que también queramos ser mejores.

Sin embargo, en su lado negativo, cuando esta búsqueda de “destacar” se vuelve excesiva, casi patológica, los 3 se enfocan demasiado en sí mismos, y empiezan a parecer vanidosos, egocentristas, aprovechados y falsos. Pueden volverse “trepas”: querer conseguir éxitos rápidamente para conseguir el aprecio, el aplauso y la valoración de los demás. Dejando de lado a otras personas e incluso pasando por encima de ellas. Aunque ellos no lo verán así, puesto que se autoengañan creendo que – “sólo estoy intentando hacer lo mejor que sé hacer”

Ser-diferente4. Ser único, en su lado positivo significa esforzarse por hacer cosas creativas, únicas y especiales que aportan emociones, color y novedad a sus vidas, a los demás y al mundo. Los 4, en su deseo de ser únicos, son personas con mucha personalidad y pasión por conocerse y “sofisticarse” a sí mismos. Y esa facultad de introspección les crea una gran capacidad emocional, empática, artística, científica, cultural y humanista. Los 4 nos enseñan con su ejemplo a evolucionar, a ver las cosas de manera diferente, a renovar las cosas e ideas viejas.

Sin embargo, en su lado negativo, esta búsqueda de “ser único” se puede vuelve excesiva, y es cuando los 4 empiezan a ser raros, estrambóticos, inadaptados sociales, egocentristas y caprichosos. Se centran tanto en sí mismos que pierden el sentido de la realidad. Aunque en esos momentos de “exceso”, no verán así su realidad, por lo que se autoengañarán creyendo: – “soy alguien único y nadie sabe entender mis sentimientos ni valorar lo especial que soy”

5-observar5. Distanciarse emocionalmente, en su lado positivo significa crear un tiempo y un espacio para poder tomar perspectiva de las cosas y los acontecimientos. El distanciamiento les ayuda a tomar objetividad sobre las cosas. Este distanciamiento es positivo a la hora de tomar decisiones, recargar las “pilas emocionales”, tomarse tiempo para uno mismo y dedicarlo en los propios intereses. 

Sin embargo, en su lado negativo, el distanciamiento llevado al exceso se convierte en desapego y aislamiento. De esa manera los 5 pueden parecer egoístas con su tiempo y sus recursos. Se desligan de los conflictos, y evitan tomar parte activa en situaciones sociales donde deberían dar la talla.  Aunque ellos se engañarán en esos momentos de “avaricia con su tiempo y consigo mismo”, y no lo verán así. Se autoconvencerán pensando: – “Lo mejor que puedo hacer para solucionar los problemas es mantenerme al margen y tomarme tiempo para mi” 

precaucion6. Estar seguro, en su lado positivo significa evitar riesgos innecesarios, prever los posibles peligros y crear un entorno social, familiar y laboral estable. Los 6 quieren confiar en sí mismos, tener certezas en sus pensamientos y decisiones. También se esfuerzan en crear lazos personales fiables, estabilidad económica y una carrera profesional predecible. Ser fieles a sus valores les da un sólido sentido de seguridad e identidad, convirtiéndose así en defensores de sus ideales.
Sin embargo, en su lado negativo, el exceso de seguridad se convierte en ansiedad. Y la ansiedad les hace tener conductas imprevisibles y paradójicas: reacciones de miedo u odio, defensa y ataque, exceso ingenuidad o exceso de escepticismo, etc. En los momentos de ansiedad pierden el control de sí mismos, pero ellos se autonegañan pensando: – “Hay que mantener la guardia, nunca sabes qué puede pasar…”

7 estimulado7. Estar estimulado, en su lado positivo significa la búsqueda de algo distinto y apasionante: ser creativo, original, descubrir cosas nuevas, apasionarse por aprender y experimentar diferentes emociones, conocimientos y sensaciones. Los 7 en su mejor estado son muy productivos, alegres, enérgicos y tienen muchas iniciativas. Los 7 hacen que la vida sea emocionante, manteniendo el entusiasmo y la alegría de vivir.

Sin embargo, en su lado negativo, cuando exageran esta búsqueda, la estrategia de estar estimulado se convierte en una necesidad imperiosa de estar satisfecho constantemente. Los 7 empiezan a dispersarse y su cabeza busca constantemente nuevas estimulaciones. Esto les puede llevar a parecer irresponsables, a evitar el conflicto y dispersar su atención constantemente. Creando así un gran problema de concentración y eficacia en su vida personal, y gran frustración en sus relaciones. Aunque ellos no lo verán así, los 7 se autoengañan creyendo: – “Creo que es importante vivir la vida al máximo en todo momento”

poder38. Ser poderoso, en su lado positivo significa ser fuerte, tirar para adelante, tomar el control de las situaciones, tener la iniciativa, superar los obstáculos que haya en el camino hasta conseguir lo se se quiere. Los 8 son personas asertivas, tienen las ideas claras de lo que quieren, les gusta adquirir el liderazgo de las situaciones, son personas enérgicas y magnánimos protectores de los suyos.
Sin embargo, en su lado negativo, cuando exageran esta búsqueda de poder, ser poderoso se convierte en ser impositivo, mandón, intimidador, controlador y tirano. Cuando los 8 pierden el control, explotan como volcanes en erupción. Y son las personas de alrededor las que se sufren la presión de sus estallidos de cólera. Aunque ellos no se darán cuenta de esta vehemencia y deseo de control, y se autoengañarán creyendo: – “Yo lo único que quiero es que la gente haga las cosas bien y quien no, que tenga lo que se merece”
.
Man Spreading Arms in Wind9. Estar en paz, en su lado positivo los 9 quieren que todo alrededor suyo vaya bien. Para ello se esfuerzan en que estén las cosas en calma, haya armonía, consenso y equilibrio. Los 9, con su enorme estabilidad interna, logran que todos se sientan incluidos cuando están alrededor suyo. Los 9 pueden ser líderes bondadosos a los que todo el mundo quiere y se fía de ellos.
Sin embargo, en su lado negativo, cuando los 9 exageran esta búsqueda de paz, se convierte en pasividad. Los 9 empiezan a evitar los conflictos y los problemas, se quedan sin energía, se “empanan”. Es como que se ponen a vivir en ralentí, en piloto automático, perdiendo la conciencia de las cosas que suceden a su alrededor.
Aunque ellos no se darán cuenta de estos momentos en los que pierden energía y se quedan “desconectados”, y se autoengañarán creyendo: – “Yo lo que quiero es estar tranquilo”

 


Bibliografía recomendada:
“Inteligencias Múltiples”, de Howard Gardner
“Awareness to Action”, de Mario Sikora