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[vc_row type=”in_container” bg_position=”left top” bg_repeat=”no-repeat” scene_position=”center” text_color=”dark” text_align=”left”][vc_column width=”3/4″][vc_column_text]– “Yo sé quién soy… y sé qué puedo ser”, dijo Don Quijote.

Cervantes fue un tipo muy sabio: conocía bien al ser humano. El Quijote de la Mancha es una extraordinaria representación de los autoengaños que vivimos las personas. La mente soñadora y surrealista del Quijote no es muy diferente a la del resto de nosotros: creemos que somos de una manera que muchas veces difiere enormemente de la realidad.

Para esto sirve el autoconocimiento: darnos cuenta de cómo somos para no autoengañarnos e ir como Quijotes por la vida, y tener mucho más autocontrol de nosotros mismos.[/vc_column_text][divider line_type=”No Line” custom_height=”30″][image_with_animation image_url=”13219″ alignment=”center” animation=”Fade In” img_link_target=”_self”][divider line_type=”No Line” custom_height=”30″][vc_column_text]EL AUTOCONOCIMIENTO Y LA INTELIGENCIA EMOCIONAL

El autoconocimiento es la base de la Inteligencia Emocional. Howard Gardner explica que la Inteligencia Emocional tiene dos vertientes, la Inteligencia Intrapersonal y la Inteligencia Interpersonal.

La Inteligencia Intrapersonal es la capacidad de autoanalizarnos y entender cómo somos, cómo son nuestros procesos de pensamiento, nuestras emociones, cómo reaccionamos, cuáles son nuestros defectos y nuestras virtudes.

Y la Inteligencia Interpersonal -también llamada Inteligencia Social o Relacional- es la capacidad que tenemos para entender la forma de ser de los demás, que es el fundamento de la empatía y las habilidades sociales.

Así pues, la Inteligencia Emocional es la habilidad del autocontrol de nuestras propias emociones y la habilidad de empatizar o comprender las emociones de los demás. Y la buena noticia es que el autocontrol es una habilidad que se puede entrenar, ¿cómo? pues aprendiendo a gestionar bien nuestras emociones y que no sean las emociones las que nos dominen. Veamos a continuación un ejemplo de cómo trabajar el propio autocontrol.[/vc_column_text][divider line_type=”No Line” custom_height=”30″][image_with_animation image_url=”13221″ alignment=”center” animation=”Fade In” img_link_target=”_self”][divider line_type=”No Line” custom_height=”30″][vc_column_text]EL AUTOCONTROL y LA DETECCIÓN DE LOS “PUNTOS CALIENTES”

Si queremos trabajar nuestro desarrollo personal tenemos que empezar por identificar las áreas de mejora de nuestros comportamientos, y para ello podemos empezar identificando las situaciones psicológicas ó puntos calientes donde nos estresamos y perdemos el control. Se llaman “puntos calientes” porque son los botones que nos activan reacciones automáticas. Son como los disparadores automáticos de emociones excesivas. Son emociones “calientes” porque de repente pueden estallar como un volcán.

En la medida que entendemos el funcionamiento de una máquina, más control tendremos sobre su funcionamiento. Exactamente igual sucede con nuestra forma de ser: en la medida que nos conocemos mejor, mayor capacidad de autocontrol tendremos de nuestros pensamientos, emociones y comportamientos.

La moderna neurociencia y la epistemología de la personalidad (el Eneagrama) demuestran que nuestro comportamiento no es generado por rasgos generales estables que coherentemente se expresan siempre igual en diversas situaciones, sino que dependiendo del contexto y nuestra percepción de la situación, reaccionaremos de una manera diferente.

Esto quiere decir que una persona a la que consideramos “miedosa” (por ejemplo, una persona tipo 6 del eneagrama) será discriminativamente miedosa en unas situaciones, pero en otras no. De hecho, todos conocemos a personas que tienen miedos en algunas circunstancias (agorafobia, fobia social, fobia a coger el aviones, fobia a la oscuridad) sin embargo en otras situaciones son increíblemente valientes y arriesgadas (hacen alpinismo, trabajan como policías o bomberos, se lanzan al mar para salvar a una persona que se está ahogando…).

Así pues, si queremos comprendernos a nosotros mismos y trabajar nuestro desarrollo personal, tenemos que dejar de generalizar y evitar ponernos “etiquetas” como: “soy inseguro”, “soy agresivo”, “soy muy rígido”, “soy perezoso”“soy depresivo”, y empezar a cambiar nuestro lenguaje, siendo más objetivos y precisos, hablando en términos de comportamientos específicos: -“tengo miedos en ciertas situaciones”, “es en estos momentos cuando me suelo enfadar”, “ante el comportamiento de ciertas personas me pongo rígido“, “cuando no tengo estímulos motivantes me vuelvo muy pasivo”, “hay cosas que me hacen entristecer”.[/vc_column_text][divider line_type=”No Line” custom_height=”30″][image_with_animation image_url=”13224″ alignment=”center” animation=”Fade In” img_link_target=”_self”][divider line_type=”No Line” custom_height=”30″][vc_column_text]LOS PATRONES SI-ENTONCES

Cuando llevamos emociones abstractas a situaciones más concretas y específicas las podemos controlar mejor. Y para esto podemos empezar identificado los PATRONES “SI-ENTONCES” de nuestro comportamiento, porque son los que revelan los PUNTOS CALIENTES donde reaccionamos de manera descontrolada.

Este ejercicio lo llevé a cabo con un consultante llamado Antonio que se sentía mal consigo mismo porque se consideraba muy “agresivo”. Se enfadaba mucho con su mujer, gritaba a sus hijos, se enfrentaba con sus compañeros del trabajo y hasta discutía con los camareros de los restaurantes. El hombre se sentía mal porque sus “explosiones agresivas” le estaban causando graves problemas en sus relaciones.

Bien, lo primero que hice con Antonio fue tranquilizarle y preguntarle en qué situaciones había excepciones, es decir, cuándo no se comportaba agresivamente e incluso reaccionaba de manera pacífica y paciente. Y descubrimos que en realidad este hombre solía ser muy amable casi todo el tiempo: era paciente ante la hiperactividad de sus hijos, también era muy servicial cuando su mujer y sus compañeros de trabajo tenían alguna necesidad, e incluso se comportaba de manera respetuosa en los restaurantes cuando tenía que esperar los retrasos de los camareros en traer la comida. En realidad, este hombre era una buena persona pero que tenía ciertos “puntos calientes” que le hacían perder el control de sí mismo y era cuando se volvía momentáneamente violento.

Entonces fue cuando pasamos a identificar las situaciones que activaban su agresividad, y encontramos estos patrones:

– Si su mujer le corregía su comportamiento delante de los niños, entonces él reaccionaba gritando.
– Si algún compañero de trabajo contradecía sus opiniones en público, entonces él atacaba agresivamente.
– Si se sentía ignorado por una camarero que no le mostraba interés, entonces él montaba un follón en el restaurante.

Así pues, encontramos un patrón común en situaciones muy diferentes: si sentía que alguien le faltaba el respeto, entonces era cuando reaccionaba violentamente. El origen de sus enfados era cuando sentía que perdía autoridad y poder delante de los demás. En el resto de las situaciones de su vida, en general era un hombre bastante amable y pacífico. El patrón problemático de la agresividad de Antonio aparecía sólo cuando sentía que perdía públicamente su autoridad.[/vc_column_text][divider line_type=”No Line” custom_height=”30″][image_with_animation image_url=”13225″ alignment=”center” animation=”Fade In” img_link_target=”_self”][divider line_type=”No Line” custom_height=”20″][vc_column_text]LA INTELIGENCIA EMOCIONAL PARA LA REPROGRAMACIÓN DE CONDUCTAS

¿Qué hicimos entonces? Utilizar la Inteligencia Emocional para mejorar su autocontrol, ¿cómo? ayudando a Antonio a reprogramar la forma de entender cómo los demás “le faltaban el respeto a su autoridad y cómo sentía que perdía su poder”.

– Querido amigo Antonio, entiendo que en esos momentos donde sientes que te contradicen públicamente reacciones agresivamente para defender tu autoridad. Sin embargo, reaccionando excesivamente en vez de conseguir más respeto y poder, lo pierdes. Las formas te hacen perder la razón. A lo mejor en el momento logras imponerte con la violencia, pero después lo único que consigues es que los demás eviten tratar contigo y te acaben ignorando. Y de esta manera pierdes todavía más tu autoridad y tu poder de influencia en los demás. Por lo tanto, ¿no crees que si controlaras mejor esos puntos calientes, y en vez de enfadarte cuando te llevaran la contraria te tranquilizaras, serías más capaz de responder con serenidad? Puesto que estando sereno serías más capaz de acceder a tus recursos internos y encontrarías una manera más sutil e ingeniosa de hacer valer tus opiniones, logrando así todavía mayor autoridad y respeto de los demás. Es decir, que en vez de perder poder reaccionando violentamente, serenándote podrías responder de una mejor manera que te haría ganar todavía más poder.

Nota: Antonio era una personalidad tipo “8 Sexual”, en el Eneagrama el 8 sexual es el tipo de personalidad más vehemente de todos. Es el tipo de personalidad que busca sentirse poderoso y transmitir a los demás que tiene ese poder. (Antonio no es su nombre real, pero por motivos de privacidad lo hemos cambiado).

A continuación, lo que hice con a este hombre fue animarle a llevar un diario de trabajo personal, donde hiciera un seguimiento de todas las situaciones específicas que activaban sus “puntos calientes”, los momentos que desencadenaban sus reacciones explosivas.

Conclusión, ¿Quieres conseguir más autocontrol? pues lo primero de todo ponte a identificar los momentos y situaciones que activan tus patrones “SI-ENTONCES” que desencadenan las reacciones que quieres modificar. Una vez identificados estos patrones reactivos, estarás en condiciones de reprogramarlos, dándoles otro significado y buscando una manera más adaptativa de actuar.[/vc_column_text][divider line_type=”No Line” custom_height=”40″][vc_column_text]Alberto Peña Chavarino


Bibliografía recomendada:
Awareness to Action, Mario Sikora[/vc_column_text][/vc_column][vc_column width=”1/4″][/vc_column][/vc_row]

[vc_row type=”in_container” bg_position=”left top” bg_repeat=”no-repeat” scene_position=”center” text_color=”dark” text_align=”left”][vc_column width=”3/4″][vc_column_text]“Domina tu mente o ella te dominará a ti” decía el poeta romano Horacio.

Y 2000 años después los estudios de psicología le han dado la razón. Se ha demostrado que las personas con más autodominio, en general, suelen ser más felices, más fieles a sus valores, disfrutan de mejores relaciones y más duraderas, cuidan mejor su salud, son más resilentes (soportan mejor las frustraciones y dificultades de la vida), más perseverantes a la hora de conseguir sus objetivos, tienen más estabilidad económica y tienen mejores carreras profesionales.

¿¡Me como la golosina ahora o si me espero un poco… podré comerme dos!?

Esta es la disyuntiva que planteó Walter Mischel, psicólogo americano de la Universidad de Standford, a un grupo de niños en los años 60 para estudiar su su capacidad de autocontrol.

El experimento era sencillo: llevaban a un niño a una sala donde había una golosina (una nuve de azúcar o Marshmallow en Inglés) y les daban la instrucción de que si resistían la tentación durante 15 minutos podrían comerse 2 golosinas.[/vc_column_text][divider line_type=”No Line” custom_height=”40″][vc_video link=”https://www.youtube.com/watch?v=y83qQ3jMRqo”][divider line_type=”No Line” custom_height=”20″][vc_column_text]Casi 50 años después, Mischel ha sacado importantes conclusiones de sus experimentos sobre la fuerza de voluntad y la disciplina personal. En su libro “El test de la golosina” explica que el autocontrol es una virtud que ayuda a predecir el éxito de una persona mejor que su coeficiente intelectual.

J. Casey, psicóloga y neurocientífica de una universidad americana, publicó en 2011 un estudio similar al de Mischel, y sacó las mismas conclusiones al hacer un seguimiento de aquellos niños que ya se habían hecho adultos y tenían más de 40 años. En general, aquellos niños que habían logrado contener sus impulsos de comerse la golosina durante su vida habían sido más capaces de perseverar en conseguir sus objetivos profesionales, eran menos proclives a caer en la depresión, tenían vidas más estables y disfrutaban de relaciones más duraderas.[/vc_column_text][image_with_animation image_url=”12749″ alignment=”center” animation=”Grow In” img_link_target=”_self”][divider line_type=”No Line” custom_height=”30″][vc_column_text]Así pues, este test de las gominolas contiene mucha sabiduría sobre cómo los adultos gestionamos nuestras emociones, y como consecuencia, logramos ser dueños de nosotros mismos.

La conclusión es que aquellas personas con mayor capacidad de dominar sus impulsos son más capaces de lograr sus objetivos, gestionar sus emociones y vivir de manera más coherente.

Y existe una explicación de fondo de todo esto: el funcionamiento de nuestro cerebro.

Parece ser que los seres humanos tenemos 2 tipos de cerebros: el llamado “sistema caliente” y el “sistema frío”. El sistema caliente es el visceral-emocional, y el sistema frío el lógico-cognitivo. Así pues, las personas que son más capaces de gestionar bien ambos cerebros capitanean mejor sus vidas. Por un lado, el sistema caliente es nuestro cerebro primitivo (el sistema límbico), y el sistema frío es nuestro cerebro moderno (el neocortex o corteza prefrontal). Ambos sistemas son necesarios, y cumplen importantes funciones.[/vc_column_text][divider line_type=”No Line” custom_height=”30″][image_with_animation image_url=”12753″ alignment=”center” animation=”Grow In” img_link_target=”_self”][divider line_type=”No Line” custom_height=”30″][vc_column_text]El cerebro primitivo es impulsivo, busca la gratificación inmediata puesto que su función es la supervivencia. Así mismo, este sistema “caliente” es el encargado de regular el hambre, activar el miedo y la huida para mantener la seguridad, etc.

Y por otro lado, el cerebro moderno es el sistema cortical, prefrontal, el que nos diferencia de los animales: nos permite pensar, razonar, y planificar objetivos a largo plazo. Este sistema “frío”, nos ayuda a combatir el impulso inmediato de la gratificación a corto plazo por una recompensa mayor en el largo plazo.

Para que nos quede claro: el cerebro “frío” es el que nos dice que deberíamos comer menos, que no fumemos ese cigarrillo, que una cerveza más nos sentará mal, que no gastemos tanto y que ahorremos más, que estudiemos el examen de conducir para poder tener un coche, que no nos acerquemos demasiado a esa persona atractiva porque podríamos poner en peligro nuestro feliz matrimonio…[/vc_column_text][divider line_type=”No Line” custom_height=”30″][image_with_animation image_url=”12746″ alignment=”center” animation=”Grow In” img_link_target=”_self”][divider line_type=”No Line” custom_height=”30″][vc_column_text]

¿Y QUÉ PODEMOS HACER PARA AUMENTAR EL AUTOCONTROL?

La clave para nuestro desarrollo personal no es aumentar nuestro autocontrol negando constantemente nuestros impulsos, puesto que si nos privamos de todas las emociones placenteras podemos acabar por explotar. El exceso de virtud se convierte en defecto, al igual que el exceso de medicina se convierte en veneno.

No. No se trata de llevar una vida triste y desapasionada, sino de aprender a gestionar bien nuestros objetivos a corto y largo plazo, y dependiendo del momento y la situación, conscientemente elegir dejarnos llevar por nuestros impulsos y disfrutar del momento o por el contrario, disciplinarnos ahora para conseguir una satisfacción mayor en el futuro.

APRENDER A PRESTAR ATENCIÓN

Mischel continuó su experimento intentando cambiar el destino de un nuevo grupo de niños a los que hizo el test de la gominola. Lo que hizo fue darles una serie de estrategias y técnicas para mejorar el control de sus tentaciones a través del control de la atención ¿Y cuál fue el resultado? ¡mejoró hasta 3 veces más el autocontrol de los niños!

Tal y como bien nos advierten Walter Mischel, en su libro “El test de la golosina”, y Piers Steeel, en su libro “Procrastinación”, el trabajo personal para aumentar el autocontrol tiene 2 direcciones: Ir de dentro afuera y de fuera adentro. Pero empecemos por la primera, porque tal como reza el viejo aforismo: “Tu mundo interno crea tu mundo externo” 

1 – Dejar de mirar la “tentación”

“Ojos que no ven, corazón que no siente”. El refranero tradicional nos da la clave: la mejor manera de superar la tentación es apartarla de la vista. ¿Quieres tener éxito con tu dieta? Aparta el chocolate de tu vista, ¿Quieres dejar el alcohol? no te acerques a los bares donde solías beber, ¿Quieres ser fiel a tu pareja? Con una sonrisa di “gracias pero no” a una cita ‘aparentemente’ amistosa.

2 – Redirigir el foco la atención

Una vez que dejamos de “mirar” la tentación, ahora tenemos que fijarnos en otra cosa que nos ayude a pensar en otra cosa. ¿Por qué? porque la naturaleza aborrece el vacío.

Hagamos un experimento: No pienses en un burro verde durante un minuto. Intenta no pensar en nada durante un minuto entero. Nada de burros verdes…. ¿Qué ha pasado? seguro que has pensado en el burro verde 🙁

¿Y esto por qué sucede? porque el cerebro constantemente tiene que pensar en algo. Además, la palabra NO, no existe en el cerebro. La única manera de dejar de pensar en algo es cambiando el foco de atención. Esto lo explica muy bien el famoso psicólogo social Daniel Wegner, autor del estudio sobre “La supresión de pensamientos”.

Conclusión: que si no quieres caer en la tentación de comerte ese trozo de chocolate o fumarte ese cigarrillo, lo mejor es que redirijas tu atención en otra cosa más sana: salir a hacer deporte, prepararte una comida saludable o quedar con un amigo para tener una conversación interesante.

3- Distanciarse mentalmente

Esta técnica se basa en el principio de disociación, un principio que se estudia en Hipnosis y en PNL. Consiste en cerrar los ojos y visualizar esa tentación, pero desde lejos. Ver cómo se aleja y te deja de afectar. Esta es una técnica muy eficaz que enseño a mis consultantes para superar las adicciones (fumar, comer…) y los miedos y las fobias, y da unos resultados excelentes.

4- Asociar sentimientos negativos a las tentaciones

Esta técnica consiste en asociar mentalmente cosas negativas a esa tentación. Por ejemplo, si eres adicto a los videojuegos, puedes asociar el sentimiento de soledad a esa tentación, de manera que pierda atractivo ese vicio: “Se me pasa la vida mientras juego a videojuegos”, “Mientras juego a videojuegos no conozco gente nueva”, “Pasarme el día solo en casa jugando me hace perder vida”, “En la lápida de mi tumba no me gustaría que pusieran que pasé 10.000 horas de mi vida jugando a videojuegos”

5 – Precomprometerse y enfocarse en la recompensa

Esta técnica consiste en visualizar la recompensa de nuestro “sacrificio”, y a continuación, hacer un compromiso de llevar a cabo ciertas tareas concretas ahora, en el corto plazo, para conseguir ese objetivo en el largo plazo. Por ejemplo: “Para que pueda disfrutar este verano de un cuerpo estupendo y así me eche un novio nuevo, ahora, por las tardes cuando llegue a casa después de trabajar, en vez de ponerme a comer chocolate voy a prepararme un zumo de frutas y me voy a ir corriendo al gimnasio”

¡Espero que estas 5 técnicas te ayuden a controlar esos impulsos! Por supuesto, existen muchas más técnicas. Iremos conociendo más en los próximos artículos. Y si lo que quieres es aprender a ponerlas en práctica, puedes hacer uno de nuestros cursos de “autoconocimiento y liderazgo personal” que hacemos en Madrid, también solicitar una consulta personalizada de coaching.[/vc_column_text][divider line_type=”No Line” custom_height=”30″][vc_column_text]Alberto Peña Chavarino


Bibliografía recomendada:
El test de la golosina, Walter Mischel
Procrastinación, de Piers Steel
“Though supression”, Daniel Wegner[/vc_column_text][/vc_column][vc_column width=”1/4″][/vc_column][/vc_row]

[vc_row type=”in_container” bg_position=”left top” bg_repeat=”no-repeat” scene_position=”center” text_color=”dark” text_align=”left”][vc_column width=”2/3″][vc_column_text]Ayer estaba pasándolo muy bien hablando con mi padre mientras tomábamos una caña en un bar en Burgos, y en la conversación llegamos a la misma conclusión:

“la única manera de convencer a alguien de algo es que esa persona te vea como una autoridad”.

Mi padre es médico y esto es algo que ha visto claro durante todos sus años de profesión: un paciente hará caso a su médico sólo si le ve como una autoridad. Un paciente sólo llevará a cabo el tratamiento que le propone su médico si confía en él, si se fía de su capacidad, de su carácter y de su buena intención.

Un hijo hará caso a su padre o madre sólo si les ve como a una autoridad. El niño confiará en su padre si le ve como una sólida referencia, una persona íntegra, un ejemplo moral, alguien que siempre cumple su palabra y que nunca transgrede sus principios.

Un alumno se fiará del maestro sólo si le ve como una autoridad en su materia. La experiencia y los conocimientos del profesor dan la seguridad que necesita el alumno para avanzar en su aprendizaje.

Un trabajador hará caso a su jefe sólo si le ve como una autoridad. El carácter y la capacidad de trabajo, sacrificio e inteligencia  del jefe crea la confianza, el respeto y la obediencia en el trabajador.

E instintivamente todos nosotros confiamos en las personas que son predecibles, que cumplen su palabra, que nos dan seguridad, es decir: confiamos en la gente que tiene “autoridad consigo misma”, que es “capitán de sí misma”.[/vc_column_text][/vc_column][vc_column width=”1/3″ enable_animation=”true” animation=”fade-in-from-bottom” boxed=”true” column_padding=”padding-3-percent” column_padding_position=”all” background_color=”#c8eaf4″ background_color_opacity=”1″][vc_column_text]

La autoridad es la clave de la influencia

[/vc_column_text][/vc_column][/vc_row][vc_row type=”in_container” bg_position=”left top” bg_repeat=”no-repeat” scene_position=”center” text_color=”dark” text_align=”left”][vc_column width=”2/3″][vc_column_text]LA AUTORIDAD SE FORJA CON EL CARÁCTER

El carácter tiene que ver con la actitud que uno tiene para enfrentarse a la vida. Para ser un buen comunicador hay que tener una sólida identidad, una sana autoestima y una actitud proactiva. El carácter se forja con la experiencia y con la madurez. La autoridad surge de un carácter íntegro basado en buenos valores e ideales. Una persona con autoridad tiene un escala de valores y un sistema de creencias ajustado a la realidad. ¿Esto en la práctica qué significa? Veamos unos ejemplos:

Una persona con autoridad tiene interiorizado su derecho a ser asertivo y tiene el coraje de afirmarse; es decir, es claro al hablar, tiene el valor de mantenerse a la altura frente a los demás. También es una pesona que respeta sus necesidades y hace valer sus ideas. No se achanta, no se hecha para atrás. Es firme en sus convicciones.

Una persona con verdadera autoridad no es autoritaria, es empática. Una persona con una autoridad positiva es muy consciente de la importancia del principio de la empatía como base de las relaciones humanas. Es decir, se esfuerza por ponerse en el lugar de los demás para entenderles en un nivel más profundo. Como reza el 5º de los hábitos de Stephen Covey, “Primero procure comprender, y después ser comprendido”

Sin embargo, las personas que  todavía no han interiorizado este principio de la “empatía” quizás lo confunden con “simpatía”. Ser simpático no significa ser empático, sonreír, intentar caer bien o no herir los sentimientos de otros al hablar. No. Lo que de verdad significa ser empático es entender a las personas en un nivel profundo y sentir sus sentimientos, pero esto no significa que tenga que comportarse de manera “débil y condescendiente”. Todo lo contrario, las personas más empáticas que he conocido son muy asertivas, directas y firmes, e incluso a veces muy duras.[/vc_column_text][/vc_column][vc_column width=”1/3″ enable_animation=”true” animation=”fade-in-from-bottom” boxed=”true” column_padding=”padding-3-percent” column_padding_position=”all” background_color=”#c8eaf4″ background_color_opacity=”1″][vc_column_text]

El carácter es la base de la persona que transmite confianza

[/vc_column_text][/vc_column][/vc_row][vc_row type=”in_container” bg_position=”left top” bg_repeat=”no-repeat” scene_position=”center” text_color=”dark” text_align=”left”][vc_column width=”2/3″][vc_column_text]LA HABILIDAD SE ENTRENA CON LA TÉCNICA

Aunque la base de la confianza es la autoridad, para ser un buen comunicador también hay que desarrollar habilidades comunicativas y sociales, y lo que hoy se llama “Inteligencia Emocional”.

La habilidad es la técnica de comunicación. Al igual que existen técnicas para hablar en público, también existen técnicas para convencer, influir en las personas, cambiar creencias, ser asertivo, motivar y emocionar con las palabras.

Además de carácter, es necesaria la habilidad. (Si no sabes pilotar aviones, por mucho carácter y buena actitud que pongas, no vas a poder pilotar un Airbus A380).

Por ejemplo, una técnica de asertividad que explica muy bien Manuel J. Smith consiste en ser persistente, decir lo que piensas sin enfrentarte ni llevar la contraria a la otra persona.[/vc_column_text][/vc_column][vc_column width=”1/3″ enable_animation=”true” animation=”fade-in-from-bottom” boxed=”true” column_padding=”padding-3-percent” column_padding_position=”all” background_color=”#c8eaf4″ background_color_opacity=”1″][vc_column_text]

¡La excelencia se consigue con la práctica!

[/vc_column_text][/vc_column][/vc_row][vc_row type=”in_container” bg_position=”left top” bg_repeat=”no-repeat” scene_position=”center” text_color=”dark” text_align=”left”][vc_column width=”2/3″][vc_column_text]TÉCNICA DE ASERTIVIDAD: “EL DISCO RAYADO”

Un ejemplo muy bueno de técnica de persistencia es la del “disco rayado”, que consiste en repetir una y otra vez lo que queremos, sin enfadarnos, sin irritarnos y sin levantar la voz. Para comunicarnos eficazmente en una situación de conflicto, la clave es mantenernos firmes en nuestros argumentos y aferrarnos a nuestras opiniones sin contradecir a la otra parte. No hay que dar ni razones ni excusas acerca de por qué queremos lo que queremos. Además, hay que hacer caso omiso de todo lo que nos diga nuestro interlocutor para hacernos sentir culpabilidad. Con voz tranquila y repetitiva, puedes ganar muchas batallas 🙂

Ejemplo de técnica asertiva “Disco Rayado”:

Llega el vendedor de productos naturales a tu casa, pero tu no quieres ningún producto. Así pues, puedes poner en marcha la técnica:

Vendedor: – ¿Usted quiere que sus hijos se alimenten bien y tengan buena salud, verdad?

Persona Asertiva: – Comprendo lo que me dice, pero no me interesa comprar ningún producto.

Vendedor: – Pero a su mujer le encantaría que los niños mejoren su dieta.

Persona Asertiva: – Le agradezco su ofrecimiento, pero no me interesa.

Vendedor: – Mire, le traigo una muestra de mi producto, se la puedo dejar para que la pruebe.

Persona Asertiva: – Gracias por lo que me ofrece, pero no, no quiero probarlo.

Vendedor: – Es usted un poco terco, pero estoy seguro de que estos productos le encantarían.

Persona Asertiva: – Entiendo su opinión, pero no me interesan sus productos.

Vendedor: – ¿Pero no quiere que sus hijos se alimenten mejor y estén más sanos?

Persona Asertiva: – Comprendo lo que me dice, pero no me interesa, simplemente.

Vendedor: – Osea que no quiere hablar conmigo y que le explique mis productos.

Persona Asertiva. – La verdad es que no me interesan estos productos ni quiero nada.

Vendedor: – Bueno, pues entonces me voy porque usted no me deja hablar.

Persona Asertiva: – Entiendo como se siente. Muchas gracias y pase un buen día.

Con ésta técnica, la Persona Asertiva no ha sido maleducado, ni se ha excusado, ni ha dado explicaciones de por qué no quiere los productos del vendedor; por el contrario, ha sido asertivo y se ha mantenido en sus argumentos hasta que el vendedor se ha cansado y se ha ido.

¿Qué hacen en estas situaciones las personas que no están entrenadas en técnicas asertivas? Pues que se quedan tímidas y cortadas, o por el contrario, reaccionan violentamente.[/vc_column_text][/vc_column][vc_column width=”1/3″ enable_animation=”true” animation=”fade-in-from-bottom” boxed=”true” column_padding=”padding-3-percent” column_padding_position=”all” background_color=”#c8eaf4″ background_color_opacity=”1″][vc_column_text]

Ser asertivo no significa ser maleducado. Ser asertivo significa tener la capacidad de afirmarse como persona, sin miedo.

[/vc_column_text][/vc_column][/vc_row][vc_row type=”in_container” bg_position=”left top” bg_repeat=”no-repeat” scene_position=”center” text_color=”dark” text_align=”left”][vc_column width=”2/3″][vc_column_text]CONCLUSIÓN

Para ser un buen comunicador, hay que hablar con autoridad y con habilidad.

Tanto la autoridad como la habilidad se forjan con la experiencia, y se potencian con el carácter.

Y el carácter se forja cuando uno tiene claros sus principios, valores e ideales, y es fiel a su palabra.[/vc_column_text][/vc_column][vc_column width=”1/3″ enable_animation=”true” animation=”fade-in-from-bottom” boxed=”true” column_padding=”padding-3-percent” column_padding_position=”all” background_color=”#c8eaf4″ background_color_opacity=”1″][vc_column_text]

Siembra un acto y cosecharás un hábito. Siembra un hábito y cosecharás un carácter. Siembra un carácter y cosecharás un destino. – Charles Reade

[/vc_column_text][/vc_column][/vc_row]

[vc_row type=”in_container” bg_position=”left top” bg_repeat=”no-repeat” scene_position=”center” text_color=”dark” text_align=”left”][vc_column width=”2/3″][vc_column_text]Está claro. La autenticidad es la diferencia que marca la diferencia.

La diferencia entre un comunicador “extraordinario” y un comunicador “limitado” es que el primero suele ser bastante auténtico y el segundo suele ser un poco forzado o artificial.

Los comunicadores auténticos hablan con naturalidad, se sienten agusto hablando delante de cualquier público y se permiten ser ellos mismos. Por este motivo, cuando les vemos hablar nos fascinan tanto y nos decimos: – ¿Y cómo logra ser tan natural al hablar? ¡Pero qué bien se siente delante del público! ¡Qué buena puesta en escena tiene![/vc_column_text][/vc_column][vc_column width=”1/3″ enable_animation=”true” animation=”fade-in-from-bottom” boxed=”true” column_padding=”padding-3-percent” column_padding_position=”all” background_color=”#c8eaf4″ background_color_opacity=”1″][vc_column_text]

La comunicación mágica es la comunicación auténtica

[/vc_column_text][/vc_column][/vc_row][vc_row type=”in_container” bg_position=”left top” bg_repeat=”no-repeat” scene_position=”center” text_color=”dark” text_align=”left”][vc_column width=”2/3″][vc_column_text]Pero la cuestión que nos interesa es:
¿Los comunicadores “auténticos” nacen o se hacen?

Buenas noticas: ¡Se hacen! 🙂

Sí, aprender a hablar con naturalidad, autenticidad, sin miedo y con valentía es una habilidad que se mejora con la práctica.

Esto es como aprender a bailar. Cuando vemos a los bailarines profesionales en la televisión nos dejan asombrados con su aparente “naturalidad”, “autenticidad” y “facilidad” para el baile. Sin embargo, todos somos conscientes de que detrás de esa gran habilidad ha habido un gran entrenamiento para que cada paso, cada pirueta y cada movimiento se realice con total soltura.

Pues la comunicación, la asertividad, la oratoria es exactamente igual que aprender a bailar. El problema es que a muchos de nosotros no nos han enseñado a habilidades de comunicación en el colegio cuando éramos niños.[/vc_column_text][/vc_column][vc_column width=”1/3″ animation=”none” column_padding=”no-extra-padding” column_padding_position=”all” background_color=”#c8eaf4″ background_color_opacity=”1″][vc_column_text]

La autenticidad es una habilidad de carácter que se puede desarrollar

[/vc_column_text][/vc_column][/vc_row][vc_row][vc_column width=”2/3″][vc_column_text]Yo nunca tuve la asignatura de “comunicación eficaz, oratoria, influencia y habilidades sociales”, así pues, si eres como yo, no nos ha quedado otra opción que ser autodidactas.

Cuando doy cursos de Inteligencia Comunicativa, Habilidades Sociales u Oratoria, siempre hay algún alumno que, con amabilidad y respeto, me echa en cara: – “Alberto, tú hablas muy bien porque para ti es muy fácil, sin embargo, para otros no es tan sencillo porque no han nacido con esa habilidad”.

Cuando me hacen estos comentarios me sonrío y me siento obligado a hacer una confesión: precisamente uno de mis mayores problemas desde niño han sido mis problemas innatos de comunicación.

De pequeño me llevaron mis padres al logopeda porque tenía un trastorno de la pronunciación: confundía los sonidos al hablar; por ejemplo, decía “elepante” en vez de “elefante”. He tenido también disglosia, debido a un problema de la mandíbula no podía abrir mucho la boca al hablar, por lo tanto, no podía pronunciar correctamente. Y hasta los 20 años también he tenido un poco de tartamudez o disfemia, porque al hablar me quedaba bloqueado y las palabras no me salían. Esto hacía que no pudiera crear largas oraciones al hablar, y cuando me bloqueaba mucho empezaba a soltar frases inconexas, hablando entrecortado como un telégrafo.

Recuerdo que en el colegio pasaba mucha vergüenza cuando en clase tenía que hablar en público o tenía un examen oral, porque me bloqueaba completamente y no podía articular palabras: me entraban todos los miedos, los sudores y me quedaba en shock. Creo que más de un compañero de clase o algún profesor pensaron alguna vez que era retrasado 🙂

¿Qué hice para resolver este problema? Ponerme a ello. Cuando llegué a la universidad con 18 años me propuse 2 objetivos: el primero era convertirme en un eficaz comunicador, y el segundo era aprender mucho sobre economía y psicología. Y con los años he descubierto que lo único que me sucedía con mi problema de comunicación es que me faltaba entrenamiento.[/vc_column_text][/vc_column][vc_column width=”1/3″ animation=”none” column_padding=”no-extra-padding” column_padding_position=”all” background_color=”#c8eaf4″ background_color_opacity=”1″][vc_column_text]

Con la práctica aparece la autenticidad.

Con la técnica se potencia la autenticidad.

[/vc_column_text][/vc_column][/vc_row][vc_row][vc_column width=”2/3″][vc_column_text]Lo primero que hice al llegar a la universidad fue meterme en un taller de teatro en mi colegio mayor. Y bien, la verdad es que al principio sí me sirvió para soltarme y saber moverme por el escenario, pero no aprendí precisamente a ser “auténtico”. ¿Por qué? Porque en teatro lo que en realidad te enseñan es a “forzar emociones que parezcan auténticas”. Al fin y al cabo, el teatro es saber “hacer papeles”. Y a veces se exceden: “llegar a ser uno mismo se convierte en ser demasiado uno mismo”. Y esto se traduce en ser “demasiado emotivo, demasiado lenguaraz y demasiado vanidoso”. Por este motivo intuyo que algunos artistas que pasan muchos años en el mundo del teatro acaban con desequilibrios emocionales, problemas de identidad y de relación con los demás: han forzado tanto su personalidad con el propósito de ser tan “auténticos” que se han pasado; han querido ser tan especiales y únicos en su vida pública que luego en su vida privada no saben ser normales; se han creado un personaje público tan ideal y fascinante que luego en su vida afectiva real son un desastre.

Lo segundo que hice durante la universidad fue hacer un programa americano de técnicas para mejorar la inteligencia y la comunicación, y después de mucho esfuerzo, práctica y trabajo, la verdad que dio sus frutos: se me quitó el bloqueo a la hora de realizar largas oraciones y argumentos bien estructurados. Poco a poco empecé a hablar con más soltura y las palabras empezaron a fluir. Desde hace 12 años no he dejado de practicar, escribiendo o dando conferencias.

Y lo tercero que he hecho para mejorar la comunicación han sido cursos de técnicas de hablar en público, cursos de Neurolingüística y leer un montón de libros sobre comunicación e influencia.

Pero sobre todo, lo que mejor me ha venido ha sido practicar: hablar en público, dar conferencias, hacer terapia personal y escribir artículos.[/vc_column_text][/vc_column][vc_column width=”1/3″ animation=”none” column_padding=”no-extra-padding” column_padding_position=”all” background_color=”#c8eaf4″ background_color_opacity=”1″][vc_column_text]

La autenticidad llevada al extremo se convierte en artificialidad.

[/vc_column_text][/vc_column][/vc_row][vc_row][vc_column width=”2/3″][vc_column_text]El jueves pasado estuve cenando con mi buen amigo Manuel al que conocí hace dos años en mi consulta. Me comentaba el enorme cambio que había dado desde que empezamos el entrenamiento para hablar en público. Estaba entusiasmado porque si hace dos años era incapaz de hablar en público porque se bloqueaba y se moría de miedo, ahora le encanta dar conferencias y charlas de motivación en su empresa. Es más, por su enorme energía y su autenticidad, en dos años y con sólo 30 años es Director General de una empresa con 100 empleados, y él es el encargado de montar eventos semanales para promocionar los servicios de su empresa ante públicos enormes.

¿Y cómo se produjo el milagro? Mi amigo me hizo una llamada de emergencia un jueves por la tarde: al día siguiente tenía que hacer una presentación y no sabía cómo. Estaba muy preocupado porque temía que se bloqueara delante del público. Además, era una presentación crucial para su empresa porque al evento iban a acudir proveedores muy importantes.

Así pues, esa misma noche quedamos a cenar juntos y nos pusimos a practicar en el salón de su casa la presentación que iba a hacer al día siguiente. La verdad que fue un entrenamiento paradójico y un poco extraño, pero al final resultó todo un éxito. Empezó a practicar diferentes técnicas de oratoria para hacer la presentación, pero llegó un punto en que en vez de mejorar, se ponía más nervioso. Y explotó. Dijo: – “Alberto, estoy harto de tener que hacer todas estas técnicas de hablar en público, porque yo no soy ningún conferenciante profesional. Yo quiero ser yo mismo”. A lo cual yo le dije: – “Ok, ¿Y cuál es tu estilo? ¿Cómo te sientes más auténtico?” Inmediatamente respondió: – “A ver, yo soy un chico de barrio de toda la vida. Y mi forma de hablar es espontánea. Así que quiero hablar de igual manera en público”. Y así fue. De repente se transformó, se liberó de las máscaras y los encorsetamientos. Se puso a practicar la ponencia utilizando su lenguaje coloquial, expresándose con naturalidad como siempre solía hacer.

Al día siguiente, dejó a su público encantado por la autenticidad con la que había hablado.

La historia de mi amigo es una historia de conectar con la propia esencia.

Cuando nos liberamos del miedo a ser naturales, se desata la autenticidad que llevamos dentro.

Con el tiempo, mi amigo ha ido aprendiendo técnicas de oratoria y las ha ido integrando en su autenticidad mejorando día a día su forma de hablar en público. Pero la clave fundamental de su éxito fue liberarse y conectar con su estilo propio. Una vez conectado con su autenticidad ya podía empezar a aprender técnicas de oratoria y comunicación.

Cuando las personas empezamos a comunicarnos con autenticidad empiezan a suceder cosas maravillosas que nunca antes habíamos imaginado que pudieran ocurrir.[/vc_column_text][/vc_column][vc_column width=”1/3″ animation=”none” column_padding=”no-extra-padding” column_padding_position=”all” background_color=”#c8eaf4″ background_color_opacity=”1″][vc_column_text]

El éxito es un 99% de transpiración y un 1% de inspiración (Edison)

[/vc_column_text][/vc_column][/vc_row]

[vc_row type=”in_container” bg_position=”left top” bg_repeat=”no-repeat” scene_position=”center” text_color=”dark” text_align=”left”][vc_column width=”2/3″][vc_column_text]Muchas veces damos consejos con la mejor de nuestras intenciones… y luego nos sorprendemos de que no nos han hecho ni caso. 🙂

¿Y esto por qué sucede? ¿Por qué no logramos influir en las personas?

Fundamentalmente por 2 motivos: el primero, porque la persona que nos escucha no siente que seamos una “autoridad” para ella; el segundo, porque no estamos usando la técnica de comunicación adecuada.

En cuanto al primer motivo -la autoridad- viene de nuestro carácter, viene de nuestra integridad como personas o profesionales. La autoridad no se gana del día a la noche, la autoridad se curte con el trabajo y con el tiempo. La autoridad se consigue con la experiencia, con nuestros logros y resultados. Así pues, si todavía no te has ganado la autoridad suficiente para que las personas escuchen tus consejos, mi “consejo” 🙂 es que empieces por ganarte el derecho a dar esos consejos que tanto te gustan dar :)[/vc_column_text][/vc_column][vc_column width=”1/3″ enable_animation=”true” animation=”fade-in-from-bottom” boxed=”true” column_padding=”padding-3-percent” column_padding_position=”all” background_color=”#c8eaf4″ background_color_opacity=”1″][vc_column_text]

Las 2 claves de la influencia son la autoridad y las técnicas de comunicación

[/vc_column_text][/vc_column][/vc_row][vc_row type=”in_container” bg_position=”left top” bg_repeat=”no-repeat” scene_position=”center” text_color=”dark” text_align=”left”][vc_column width=”2/3″][vc_column_text]Esto es de sentido común: sólo si has superado un problema que has vivido (como puede ser una experiencia profesional, un conflicto matrimonial, un problema de salud…) estarás en buenas condiciones para saber cómo aconsejar, cuándo aconsejar y cuándo no.

Lo interesante es que las personas con más experiencia, sabiduría y autoridad suelen dar muy pocos consejos… o ninguno 🙂 El silencio muchas veces es un acto de cordura y prudencia.

De hecho, el ejemplo contrario puedes verlo en tu oficina: ¿Te has dado cuenta de que los que más consejos dan son los que más los necesitan para ellos mismos? 🙂 Los más “cotorros y cotorras” se pasan el día diciendo a la gente lo que tienen que hacer, ¡a estos es mejor no hacerles ni caso!

Según el “Manual no escrito del hombre sabio” (¡Y la mujer sabia!), antes de dar un consejo, tómate un tiempo, respira y piénsatelo bien antes de decir nada.

Pero si intrépidamente ya has decidido abrir tu boca (¡Peligro!), aquí tienes 3 neuro-técnicas de comunicación sencillas pero mágicas para lograr que tu consejo traspase los muros de los oídos de tu interlocutor 🙂

Estas 3 neuro-técnicas se basan en el principio de que, a menos de que tengas mucha autoridad en tu materia, muchas veces es más eficaz decir las cosas de forma indirecta. ¿Por qué? porque cuando decimos las cosas de forma muy directa y lógica, aunque nuestro interlocutor comprenda, puede que no lo sienta.  Por ejemplo, a un fumador le puedes dar el lógico y racional consejo de que deje de fumar, pero si el fumador no “siente” que tenga que dejar de fumar, no lo va a hacer.[/vc_column_text][/vc_column][vc_column width=”1/3″ enable_animation=”true” animation=”fade-in-from-bottom” boxed=”true” column_padding=”padding-3-percent” column_padding_position=”all” background_color=”#c8eaf4″ background_color_opacity=”1″][vc_column_text]

El sabio consejero se lo piensa dos veces ante de dar ningún consejo.

[/vc_column_text][/vc_column][/vc_row][vc_row type=”in_container” bg_position=”left top” bg_repeat=”no-repeat” scene_position=”center” text_color=”dark” text_align=”left”][vc_column width=”2/3″][vc_column_text]Aquí te voy a dar 3 formas de influir en las personas de forma indirecta:

  1. En vez de aconsejar, hacer preguntas

Esta es la técnica de coaching más antigua de la humanidad. Nos la enseñó Sócrates, con su “mayéutica”. La mayéutica proviene de una palabra griega que significa “ayudar a dar a luz”. Las comadronas eran las mujeres encargadas de ayudar a parir a las parturientas. Así pues, la mayéutica socrática consistía en que Sócrates ayudaba a dar a luz a la sabiduría que sus alumnos llevaban dentro.

Así pues, la primera técnica y la fundamental a la hora de ayudar a alguien es hacerle preguntas para que él mismo encuentre la respuesta a sus problemas.

Por ejemplo, si alguien te pregunta por tu opinión, en vez de “aconsejarle”, tú le puedes ayudar a pensar haciéndole preguntas para que él mismo se cuestione y encuentre la sabiduría que lleva dentro.

Puedes hacer este tipo de preguntas abiertas:

  • – ¿Qué opciones tienes ante este problema?
  • – ¿Qué es lo que quieres específicamente?
  • – ¿Cómo has pensado solucionarlo?
  • – ¿Qué es lo peor / mejor que te podría suceder?
  • – ¿Cómo podrías ver la situación de otra manera?
  • – ¿Qué puedes hacer para que esa situación cambie?
  • – ¿Y si la situación no cambia, cómo podrías aceptarlo?

[/vc_column_text][/vc_column][vc_column width=”1/3″ enable_animation=”true” animation=”fade-in-from-bottom” boxed=”true” column_padding=”padding-3-percent” column_padding_position=”all” background_color=”#c8eaf4″ background_color_opacity=”1″][vc_column_text]

Antes de aconsejar, ¡Haz preguntas!

[/vc_column_text][/vc_column][/vc_row][vc_row type=”in_container” bg_position=”left top” bg_repeat=”no-repeat” scene_position=”center” text_color=”dark” text_align=”left”][vc_column width=”2/3″][vc_column_text]

  1. Admitir nuestra posible equivocación 

Una técnica muy buena a la hora de dar nuestra opinión es previniendo al interlocutor de que quizás estemos equivocados. Esto no quiere decir que nosotros dudemos de nuestra opinión, sino que utilizando esta técnica nos curamos de parecer “arrogantes”.

Ejemplo:

  • A ver, puede que yo esté equivocado, pero yo creo que….
  • Quizás me equivoque, pero yo veo la situación de esta manera…
  • Esto es sólo una opinión, pero desde mi punto de vista….

[/vc_column_text][/vc_column][vc_column width=”1/3″ enable_animation=”true” animation=”fade-in-from-bottom” boxed=”true” column_padding=”padding-3-percent” column_padding_position=”all” background_color=”#c8eaf4″ background_color_opacity=”1″][vc_column_text]

¡Sé humilde y prudente! ¡La humildad rompe barreras!

[/vc_column_text][/vc_column][/vc_row][vc_row type=”in_container” bg_position=”left top” bg_repeat=”no-repeat” scene_position=”center” text_color=”dark” text_align=”left”][vc_column width=”2/3″][vc_column_text]

  1. Contar una historia

Una de las mejores maneras de dar un consejo es escondiéndola en forma de historia o metáfora.

Por ejemplo, si quieres aconsejar a un amigo tuyo que “antes de que decida cambiar de profesión decida ampliar su formación para mejorar sus conocimientos de la nueva profesión”, le puedes contar una historia de alguien que estuvo en una situación parecida a la suya.

Para hacer bien todo esto, podemos utilizar las 3 técnicas a la vez.

1º Le preguntamos para que nos de su permiso de escucharnos:

– Ante la situación que me comentas, ¿puedo contarte una historia de alguien que pasó por una situación similar a que tu estás pasando? …

2º Admitimos nuestra posible equivocación

– Bien, puede que esta situación no sea exactamente igual a la que tu estás pasando, sin embargo, creo que se parece bastante…

3º Contamos la historia con nuestro consejo escondido en el relato como moraleja

– Tengo un amigo que hace 3 años pasó por una situación laboral como la tuya, también era ingeniero y trabajaba por cuenta ajena en una empresa de consultoría. Sin embargo, él igual que tú quería dedicarse a invertir en bolsa como profesional independiente. ¿Quieres saber lo que hizo? (- Sí, ¡claro, cuenntame más!) Bien, pues dejó su trabajo de ingeniero y se puso como autónomo. Pero a las pocas semanas se dio cuenta que no tenía los conocimientos suficientes del mundo financiero ni tampoco tenía habilidades comerciales para vender sus servicios de inversión. Así pues, esto es lo que hizo (¡ahí va tu consejo): como se dio cuenta de que necesitaba más formación decidió hacer un curso de finanzas en un prestigioso instituto y buscó un coach que le ayudase a entrenar sus técnicas de comunicación y venta. ¿Y sabes qué es lo que consiguió? (Y ahora cuentas el beneficio de tu consejo), pues después de mucho esfuerzo, al haber tomado la buena decisión de seguir formándose, poco a poco fue evolucionando en su trabajo y actualmente está muy contento con su nueva profesión. En resumen, (ahí va tu consejo o moraleja), él se dio cuenta que si quería mejorar su situación laboral tenía que seguir formándose y aprender todo lo necesario para su nueva profesión …[/vc_column_text][/vc_column][vc_column width=”1/3″ enable_animation=”true” animation=”fade-in-from-bottom” boxed=”true” column_padding=”padding-3-percent” column_padding_position=”all” background_color=”#c8eaf4″ background_color_opacity=”1″][vc_column_text]

¡Da tu “consejo” escondiéndolo en una historia!

[/vc_column_text][/vc_column][/vc_row][vc_row type=”in_container” bg_position=”left top” bg_repeat=”no-repeat” scene_position=”center” text_color=”dark” text_align=”left”][vc_column width=”2/3″][vc_column_text]Si practicas estas 3 técnicas seguro que te puedes volver un auténtico “Mago de la Influencia” 🙂

Pero, ¿Quién es el buen consejero? Aquel que ayuda a los demás a pensar con mayor claridad. Un buen consejero no aconseja. Un buen consejero ayuda a pensar.

Un buen consejero puede ser un amigo, un padre, una madre, un coach, un psicólogo o un jefe. El buen consejero no da consejos, lo que hace es ayudar a las personas a que se aconsejen a sí mismas.

Pero sólo cambia aquel que quiere.

Además, ¡A nadie se le puede convencer, la gente se convence a sí misma![/vc_column_text][/vc_column][vc_column width=”1/3″ enable_animation=”true” animation=”fade-in-from-bottom” boxed=”true” column_padding=”padding-3-percent” column_padding_position=”all” background_color=”#c8eaf4″ background_color_opacity=”1″][vc_column_text]

El mejor consejero es aquel que se “limita” a facilitar el cambio.

[/vc_column_text][/vc_column][/vc_row]

[vc_row][vc_column width=”2/3″][vc_column_text]

Las personas con más autoestima suelen ser las personas más asertivas.
¿Qué es ser asertivo?
Tener el coraje de decir lo que piensas y la habilidad para no dejarte manipular por los demás.

[/vc_column_text][/vc_column][vc_column width=”1/3″ animation=”none” column_padding=”no-extra-padding” column_padding_position=”all” background_color=”#c8eaf4″ background_color_opacity=”1″][vc_column_text]

La asertividad es el coraje de alzar tu mirada y decir lo que piensas

[/vc_column_text][/vc_column][/vc_row][vc_row][vc_column width=”2/3″][vc_column_text]Cuando las personas no decimos lo que pensamos nos sentimos tímidos e incapaces. Al no afirmanos en nuestras convicciones, el mundo se nos hace un lugar hostil y difícil. Al no saber defender nuestros intereses, los conflictos se vuelven montañas. Y al no decir las cosas claras desde el principio, muchas veces los problemas con los demás con el tiempo se agravan.

Una persona asertiva sabe decir NO.
Eres asertivo cuando sabes decir NO con elegancia y firmeza:

Sabes decir: – NO ME INTERESA a un comercial que te intenta vender algo que no quieres.
Sabes decir: – NO ME GUSTAS a un pretendiente pesado 🙂
Sabes decir: – NO QUIERO ÉSTO, cuando alguien te fuerza a ir en contra de tus necesidades.
Sabes decir: – NO VOY A CAMBIAR, cuando otros intentan hacerte cambiar de opinión.
Sabes decir: – NO ME PREOCUPA, cuando alguien te hace sentir inútil por tu falta de habilidades.
Sabes decir: – NO ME IMPORTA, cuando los demás te piden explicaciones que no quieres dar.
Sabes decir: – NO SOY PERFECTO, cuando alguien te exige que justifiques tus errores.
Sabes decir: – NO LO SÉ, sin tener que sentirte tonto por no tener conocimiento de algo.

Así mismo, una persona asertiva sabe decir SÍ.
Eres asertivo cuando sabes decir SÍ con coraje y consideración:

Sabes decir: – SÍ SOY MI PROPIO JUEZ, tengo el derecho de juzgar mi propio comportamiento.
Sabes decir: – SÍ SOY RESPONSABLE de mis ideas y decisiones, sin tener que dar excusas por ello.
Sabes decir: – SÍ SOY ASÍ y no tengo ninguna gana de cambiar algo que no es bueno para mi.
Sabes decir: – SÍ QUIERO ÉSTO y no tengo por qué dar explicaciones, me gusta ésto y punto.
Sabes decir: – SÍ SOY COMO SOY tengo cosas buenas y cosas malas, pero yo decido cómo sentirme.[/vc_column_text][/vc_column][vc_column width=”1/3″ animation=”none” column_padding=”no-extra-padding” column_padding_position=”all” background_color=”#c8eaf4″ background_color_opacity=”1″][vc_column_text]

Las personas que no saben ser asertivas se sienten menos capaces de enfrentarse a los problemas

[/vc_column_text][/vc_column][/vc_row][vc_row][vc_column width=”2/3″][vc_column_text]Hay personas que tienen la creencia que ser asertivo significa ser arrogante. No, no es lo mismo. Una cosa es ir por la vida siendo lenguaraz, impositivo, intimidativo, orgulloso, chulo y arrogante. Y otra cosa es ser asertivo.

La persona asertiva se respeta, lo primero de todo, a sí misma, pero también tiene un respeto absoluto por la dignidad de los demás. Pero respetar a los demás no es ir de “simpático”, “suave” o ir de “alma cándida”. Una persona asertiva puede ser directa y firme al hablar, incluso puede tener un tono de voz potente y una mirada desafiante. Pero su desafío es defender lo que es justo, hasta en las situaciones donde otras personas se están portando de manera injusta o manipulativa con nosotros.[/vc_column_text][/vc_column][vc_column width=”1/3″ animation=”none” column_padding=”no-extra-padding” column_padding_position=”all” background_color=”#c8eaf4″ background_color_opacity=”1″][vc_column_text]

Ser asertivo no significa ser arrogante.

[/vc_column_text][/vc_column][/vc_row][vc_row][vc_column width=”2/3″][vc_column_text]Una de las cosas que he descubierto en mi consulta privada de coaching y psicología es que en las personas hay un antes y un después cuando aprenden a ser más asertivas. Es un cambio radical. Impresionante. Porque cuando una persona aprende a comunicarse, a decir lo que piensa, empieza a desatar un poder interior desconocido. Empieza a liberarse del miedo “al qué dirán”, a liberarse de tener que contentar a los demás, a liberarse del miedo a hacer sentir mal a los demás cuando son firmes y directos.

He visto, literalmente, personas “tímidas” que han pasado de ser corderitos asustados a ser valientes comunicadores. He visto a muchas parejas que han transformado su relación cuando han empezado a atreverse a abrir su corazón y empezar a decir lo que sienten. He visto personas que han superado su timidez y han sido capaces de defender su valor como profesionales en una entrevista de trabajo.[/vc_column_text][/vc_column][vc_column width=”1/3″ animation=”none” column_padding=”no-extra-padding” column_padding_position=”all” background_color=”#c8eaf4″ background_color_opacity=”1″][vc_column_text]

Existe un antes y un después en la vida de una persona que aprende a ser asertiva

[/vc_column_text][/vc_column][/vc_row][vc_row][vc_column width=”2/3″][vc_column_text]Estoy convencido de que la falta de autoestima tiene uno de sus fundamentos más profundos en esa falta de asertividad. Cuando era niño leí una frase que me impactó con enorme fuerza: “El liderazgo pertenece a la persona que es capaz de levantarse y decir lo que piensa”.

Cuando una persona empieza a desarrollar ese coraje y esa valentía interior, poco a poco va sintiendo cada día mayor sensación de autocontrol, y mayor seguridad a la hora de enfrentarse al mundo.

Y he descubierto que para desarrollar ese coraje, muchas veces lo único que hace falta es aprender las técnicas adecuadas. Aprender técnicas de asertividad es igual que aprender artes marciales. Cuando más karate, judo o defensa personal se aprende, más seguro uno se siente. Y cuantas más técnicas se aprenden de asertividad, comunicación, resolución de conflictos y oratoria, más sensación de poder personal uno siente que se desata en su interior.

Si quieres aprender técnicas de asertividad, en los próximos artículos explicaré potentes técnicas.
Sin embargo, al igual que las artes marciales, la única manera de aprenderlas es practicando.

Por este motivo, si de verdad quieres aprender a ser asertivo, a potenciar tus habilidades de comunicación y sentir una autoestima como nunca antes a la hora de enfrentarte a conflictos con los demás, te recomiendo que vengas al curso “Inteligencia Comunicativa” que haremos en Madrid el 21 y 22 de Marzo en Madrid.

El curso “Inteligencia Comunicativa” es un curso extraordinario. No es sólo un curso de comunicación donde aprenderás técnicas, es un entrenamiento para la vida. Es un refuerzo de la autoestima y de la sensación de ser capaz de afirmarse como nunca antes. El curso “Inteligencia Comunicativa” te cambiará la vida.

 


* Bibliografía Recomendada:
CUANDO DIGO NO ME SIENTO CULPABLE, Manuel J. Smith
–[/vc_column_text][vc_column_text]Alberto Peña Chavarino [/vc_column_text][/vc_column][vc_column width=”1/3″ animation=”none” column_padding=”no-extra-padding” column_padding_position=”all” background_color=”#c8eaf4″ background_color_opacity=”1″][vc_column_text]

El liderazgo pertenece a la persona que es capaz de levantarse y decir lo que piensa

[/vc_column_text][/vc_column][/vc_row]

Hay una frase que me encantó el día que la escuché:
“Puedes tener razón o puedes ser feliz”

Obsesionarse por tener razón es una técnica avanzada increíblemente efectiva para garantizarse todo tipo de broncas, peleas, resentimientos y equivocaciones.

Para aquellos que quieran garantizarse la infelicidad en la vida, obsesionarse con creerse en la verdad es la autopista más rápida al fracaso (a highway to hell)

“Obsesionarse con tener razón” significa la intolerancia, la rigidez excesiva, la imposición de una única forma de ver o hacer las cosas.

Los conflictos, las guerras, las peleas, los divorcios… todos tienen su origen en la premisa: “yo tengo razón y tú estás equivocado”.

Muchos de nuestros errores y decisiones equivocadas en la vida tienen su raíz en la obcecación por mantener un único punto de vista. “¡Esto se hace así porque sí!”  

viñeta

 

LA PERCEPCIÓN DE LA REALIDAD

Cuando sufrimos esta alucinación de creer tener razón sentimos que vemos la realidad tal cual es. Creemos que somos objetivos y nos creemos en la verdad. No podemos ver las cosas de otra manera. Nos convertimos en víctimas de estos autoengaños y espejismos.

El sistema de percepción humano tiene filtros que distorsionan la realidad externa, es como si nos pusiéramos unas gafas de colores que nos distorsionaran las imágenes que vemos del exterior.

La psicología demuestra que la realidad que vemos las personas es subjetiva. Nadie en el mundo es omnisciente ni tiene la capacidad de percibirlo todo con total claridad y objetividad.

“El mapa no es el territorio” dijo Alfred Korzybski, nuestra forma de ver la realidad no es la realidad, es sólo una parte de la realidad. De ahí que unos veamos la botella medio llena y otros medio vacía. Que unos veamos a la joven y otros a la anciana de la foto:

 
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Y esta es la base de las equivocaciones que tenemos los seres humanos:  creemos que somos conscientes y que vemos las cosas “claras”, cuando en realidad tendríamos que ser mucho más humildes y pensar siempre en la posibilidad de que nuestra forma actual de ver la realidad sea errónea o incompleta.

 

Captura de pantalla 2014-09-16 a la(s) 14.29.15LA VISIÓN TUNEL

En medicina se habla de la visión túnel o síndrome de Usher, una enfermedad degenerativa de la retina que produce una reducción en el campo visual y solo permite ver al individuo los objetos que hay delante de él

La ira provoca un fenómeno cognitivo similar a este concepto médico de “la visión túnel”. 

En la percepción humana, la ira crea tal rigidez en los circuitos neuronales que sólo vemos la realidad en una única dirección.

La naturaleza nos dotó a los seres humanos la ira como un mecanismo de protección y control del entorno: en situaciones de dificultad se hacía necesario reducir el campo visual y concentrar la atención como un rayo láser en una única dirección, por ejemplo, para encontrar una vía objetiva y potente de acción. También la ira da energía al cuerpo para sobreponerse ante las adversidades y coger fuerza para defenderse.

Sin embargo, la ira llevada al extremo conduce a las personas a la rigidez, a la pérdida del control y al conflicto.

Cuando nos enfadamos se crea un filtro en nuestra forma de pensar y, mientras dura la emoción de la ira sólo podemos ver una parte de la realidad, siendo incapaces de ver otros puntos de vista diferentes.

Esto es típico en los accidentes de tráfico, la gente se revuelve, se enfada, insulta y en ocasiones se agrede al creerse en posesión de la verdad en la interpretación de la situación:

– ¡Señor! ¡La culpa es suya al no ver la señal!
– ¡No! la culpa es suya al no poner el intermitente!

En fin, estas situaciones se caracterizan por lo inútiles que son y muestran el lado más vergonzoso y primitivo del ser humano.

 

LA IRA Y LA PERSONALIDAD TIPO 1 DEL ENEAGRAMA

tipo1M

La obsesión por tener razón es una tendencia que la encontramos más frecuentemente en la personalidad tipo 1 del Eneagrama: “El perfeccionista o el reformador”, aunque en realidad, todas las personalidades sufrimos esta fijación de un modo u otro

Pero, ¿de dónde viene la obsesión por tener razón? de la ira.

¿Qué curioso, no? Pues la ira es un sentimiento muy fuerte que distorsiona completamente la forma de percibir y valorar la realidad.

La ira es la rabia y el cabreo que le entra a uno en el cuerpo cuando cree que ve la realidad con claridad y se enfada porque los demás no son capaces de verlo igual.

También surge la rabia cuando uno se cree moral, virtuoso y bueno, y entra en cólera cuando juzga y critica los comportamientos de los demás, tildándoles de inmorales o incorrectos.

Lo irónico es que las personas iracundas no siempre se dan cuenta de que sienten rabia, sino que se autoengañan creyendo que en realidad se controlan y no son tan “emocionales”; creen que niegan su rabia apretando los dientes cuando dicen: ¡No estoy enfadado! ¡Sólo quiero que os deis cuenta de la realidad! ¡Las cosas son tan claras que no entiendo cómo no lo veis así! ¡Y sólo quiero corregir las cosas para que se hagan mejor!

 

LOS CIRCUITOS NEUROLÓGICOS DE LAS CREENCIAS

IMG_9115El cerebro funciona creando patrones, circuitos o estrategias de conducta para poder funcionar.

Una idea, una creencia o una convicción es un circuito neuronal, donde varias neuronas transmiten la información de unas a otras creando una cadena

Para entender mejor esto, propongo este dibujo metafórico que: los puntos rojos son las ideas o creencias que alberga una neurona o (grupo de neuronas), y estas neuronas han creado un camino hacia otra neurona, y así sucesivamente van transportando la información. (Ver más sobre lógica fluida)

Pongamos un ejemplo de cómo una persona crearía una ideología o una creencia en su vida. Una persona vegetariana podría crear un circuito de percepción así:

– “Las personas vegetarianas son más sanas y viven mejor”
– “Comer vegetales y frutas es más sano que la carne”
– “La carne es mala para el organismo”
– “La carne se consigue matando animales”
– “Comiendo vegetales salvaríamos a muchos animales”
– “Un mundo vegetariano sería un mundo mejor”
– “Siendo vegetariano estoy ayudando a la naturaleza”
– “Soy vegetariano y me siento orgulloso de vivir así”

Las creencias y convicciones son una mezcla de ideas, valores, conceptos y emociones entremezcladas que crean una cadena o circuito cerrado. Para una persona sus creencias son la verdad, porque no tiene otra forma de ver, sentir y experimentar la realidad.

Así pues, la obsesión por tener razón es una rigidez patológica en estos círculos neurológicos. Cuando una persona se vuelve terca e intolerante, está sufriendo una limitación en el buen funcionamiento de sus sistemas de pensamiento. Sus canales de percepción están cerrados, no puede ver nada diferente a lo que ya ve. Toda la información del exterior se canalizará para “darle la razón” en las ideas y criterios que previamente tiene concebidas.

Esto se demuestra muy bien con las ideas políticas y religiosas: se crean circuitos muy rígidos, casi imposibles de cambiar una vez establecidos.

 

LA IRA REVOLUCIONA LOS CIRCUITOS

cerebro y emocionesLas emociones potentes como la ira hacen que momentáneamente estos circuitos se vuelvan mucho más rígidos. La carga eléctrica es altísima y activa el sistema neuroendocrino, creando  reacciones físicas. Por esto se dice que las emociones como la ira son reacciones viscerales, como que “salieran del cuerpo”.

Mientras estamos enfadados nos es casi imposible por nos nosotros mismos salir de este círculo. La rigidez del circuito es tan fuerte que fisiológicamente somos incapaces de ver la realidad de forma diferente ni tampoco podemos cambiar nuestro estado de ánimo.

Por este motivo, muchas veces es inútil e incluso peligroso discutir con una persona que está poseída por la ira: está momentáneamente incapacitado para pensar de otra manera.

 

EL ANTÍDOTO A LA IRA:  

LA SERENIDAD y… ¡EL SENTIDO DEL HUMOR!

IMG_9116Sólo cuando nos serenamos y nos relajamos la carga eléctrica disminuye y se relaja el circuito de percepción. Y al relajarnos hay más posibilidades de que el circuito rompa por algún sitio y salte a otro circuito más amplio, a otras ideas más abiertas, a otras formas de percibir la realidad.

También hay otras maneras de cortar con la ira de inmediato con un cambio repentino de ver una situación, por ejemplo, con sentido del humor. Muchas veces hemos visto en la televisión personas muy enfadadas que de repente se han dado cuenta de que les estaban gastando una broma y se han echado a reír.

Edward de Bono, médico famoso por sus estudios del cerebro y el pensamiento, escribió acerca de la importancia del sentido del humor como mecanismo del pensamiento creativo y lateral. El humor nos permite “dar un salto” y ponernos instantáneamente en otra perspectiva de la realidad. Este cambio en la lógica de las situaciones es lo que crea la risa.

De Bono también decía en su libro “Manual para la sabiduría” que probablemente las personas con buen sentido del humor son las más capaces de poseer la sabiduría, gracias a la flexibilidad de su cerebro al tratar con diferentes perspectivas lógicas y crear formas alternativas de comprensión de las cosas.

 

ENCUENTRA EL “3ER CAMINO”

POTENTE TÉCNICA DE NEGOCIACIÓN EN
5 PASOS PARA SUPERAR UN CONFLICTO:

tercer camino

Aquí propongo un sencillo método en 5 pasos para superar un conflicto tipo “yo tengo razón y tú estás equivocado”

1º)“Primero hay que comprender y después intentar ser comprendido” decía Stephen R. Covey. En vez de seguir discutiendo, intentando convencer al otro de tu punto de vista, dile al otro: 

– En primer lugar, permíteme escucharte para poder entenderte.
– Exactamente ¿qué es lo que piensas respecto a este asunto? 

– Y esto que piensas ¿Cómo te hace sentir? ¿Cómo te sientes?

 

2º) – A continuación, parafraseamos lo que el otro ha dicho para asegurarnos que le entendemos, y también para que se sienta escuchado y atendido.

– Corrígeme si me equivoco, según tú, ¿lo que has dicho es…. ?

Parafrasear es volver a decir las mismas palabras que ha dicho el otro, y en caso de no entenderlas del todo bien, le pedimos que confirme nuestra interpretación de sus palabras.

Y para transmitir empatía, después de que nos dé su afirmación de que sí le hemos comprendido bien al parafrasearle, ahora  le mostramos respeto a su punto de vista.

– Vale, acepto que pienses así, valoro tu punto de vista y respeto cómo te sientes.

 

3ª) Una vez que le hemos mostrado que le respetamos por sus ideas (aunque no estemos de acuerdo con ellas) y que hemos hecho esfuerzo por comprenderle, ahora toca hablar nosotros y hacernos comprender. Para ello tenemos que expresar nuestros puntos de vista y nuestras emociones en relación a esos puntos de vista.

– Ahora, por favor, permíteme explicar cómo veo la situación y cómo me siento.

 

4º) Una vez que has parafraseado su punto de vista y has explicado el tuyo. El siguiente paso consiste en buscar de puntos en común. Esta es una técnica muy potente cuando discutimos con alguien que tiene una creencia aparentemente opuesta a la nuestra. Se trata de buscar similitudes y semejanzas con “el enemigo”. Esto es estrategia pura. En vez de centrarnos en los puntos en contra, buscamos puntos de acuerdo, por mínimos que sean.

Esto se basa en el principio de que nos gustan las personas que son como nosotras. Así pues, para ser buenos negociadores, tenemos que buscar qué tenemos en común con nuestro “contrincante”, para acercarnos emocionalmente a él.

– ¿En qué cosas estamos de acuerdo? 
– Aunque tengamos ideas políticas diferentes, los dos buscamos mejorar la calidad de vida de los ciudadanos, ¿es así?
– ¿qué valores y objetivos compartimos?
– Ambos compartimos la buena intención de querer mejorar las cosas, ¿verdad?
– Entonces, lo único que nos diferencia son las maneras de hacerlo, ¿cierto?

Como dice mi buen amigo Pablo Grau de www.negociabien.net la clave del éxito para resolver un conflicto es conseguir síes, para ir convirtiendo a nuestro “oponente” en nuestro “aliado”. En vez de confrontarle, nos ponemos a su lado. En vez de luchar, creamos una situación de colaboración.

 

5º) La negociación: la búsqueda de la 3ª vía alternativa. Para resolver conflictos donde hay 2 ideas contrapuestas, la única manera de solucionarlos es siendo creativos y diseñar una 3ª vía de acción que contenga los valores y objetivos compartidos, que reduzca en lo posible las pérdidas que producen las diferencias y que beneficien a ambas partes.

– ¿Qué 3ª solución podríamos crear para que los dos estuviéramos satisfechos, al menos en lo fundamental?