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[vc_row type=»in_container» bg_position=»left top» bg_repeat=»no-repeat» scene_position=»center» text_color=»dark» text_align=»left»][vc_column width=»3/4″][vc_column_text]– “Yo sé quién soy… y sé qué puedo ser”, dijo Don Quijote.

Cervantes fue un tipo muy sabio: conocía bien al ser humano. El Quijote de la Mancha es una extraordinaria representación de los autoengaños que vivimos las personas. La mente soñadora y surrealista del Quijote no es muy diferente a la del resto de nosotros: creemos que somos de una manera que muchas veces difiere enormemente de la realidad.

Para esto sirve el autoconocimiento: darnos cuenta de cómo somos para no autoengañarnos e ir como Quijotes por la vida, y tener mucho más autocontrol de nosotros mismos.[/vc_column_text][divider line_type=»No Line» custom_height=»30″][image_with_animation image_url=»13219″ alignment=»center» animation=»Fade In» img_link_target=»_self»][divider line_type=»No Line» custom_height=»30″][vc_column_text]EL AUTOCONOCIMIENTO Y LA INTELIGENCIA EMOCIONAL

El autoconocimiento es la base de la Inteligencia Emocional. Howard Gardner explica que la Inteligencia Emocional tiene dos vertientes, la Inteligencia Intrapersonal y la Inteligencia Interpersonal.

La Inteligencia Intrapersonal es la capacidad de autoanalizarnos y entender cómo somos, cómo son nuestros procesos de pensamiento, nuestras emociones, cómo reaccionamos, cuáles son nuestros defectos y nuestras virtudes.

Y la Inteligencia Interpersonal -también llamada Inteligencia Social o Relacional- es la capacidad que tenemos para entender la forma de ser de los demás, que es el fundamento de la empatía y las habilidades sociales.

Así pues, la Inteligencia Emocional es la habilidad del autocontrol de nuestras propias emociones y la habilidad de empatizar o comprender las emociones de los demás. Y la buena noticia es que el autocontrol es una habilidad que se puede entrenar, ¿cómo? pues aprendiendo a gestionar bien nuestras emociones y que no sean las emociones las que nos dominen. Veamos a continuación un ejemplo de cómo trabajar el propio autocontrol.[/vc_column_text][divider line_type=»No Line» custom_height=»30″][image_with_animation image_url=»13221″ alignment=»center» animation=»Fade In» img_link_target=»_self»][divider line_type=»No Line» custom_height=»30″][vc_column_text]EL AUTOCONTROL y LA DETECCIÓN DE LOS “PUNTOS CALIENTES»

Si queremos trabajar nuestro desarrollo personal tenemos que empezar por identificar las áreas de mejora de nuestros comportamientos, y para ello podemos empezar identificando las situaciones psicológicas ó puntos calientes donde nos estresamos y perdemos el control. Se llaman “puntos calientes” porque son los botones que nos activan reacciones automáticas. Son como los disparadores automáticos de emociones excesivas. Son emociones “calientes” porque de repente pueden estallar como un volcán.

En la medida que entendemos el funcionamiento de una máquina, más control tendremos sobre su funcionamiento. Exactamente igual sucede con nuestra forma de ser: en la medida que nos conocemos mejor, mayor capacidad de autocontrol tendremos de nuestros pensamientos, emociones y comportamientos.

La moderna neurociencia y la epistemología de la personalidad (el Eneagrama) demuestran que nuestro comportamiento no es generado por rasgos generales estables que coherentemente se expresan siempre igual en diversas situaciones, sino que dependiendo del contexto y nuestra percepción de la situación, reaccionaremos de una manera diferente.

Esto quiere decir que una persona a la que consideramos “miedosa” (por ejemplo, una persona tipo 6 del eneagrama) será discriminativamente miedosa en unas situaciones, pero en otras no. De hecho, todos conocemos a personas que tienen miedos en algunas circunstancias (agorafobia, fobia social, fobia a coger el aviones, fobia a la oscuridad) sin embargo en otras situaciones son increíblemente valientes y arriesgadas (hacen alpinismo, trabajan como policías o bomberos, se lanzan al mar para salvar a una persona que se está ahogando…).

Así pues, si queremos comprendernos a nosotros mismos y trabajar nuestro desarrollo personal, tenemos que dejar de generalizar y evitar ponernos “etiquetas” como: “soy inseguro”, “soy agresivo”, “soy muy rígido”, “soy perezoso»“soy depresivo”, y empezar a cambiar nuestro lenguaje, siendo más objetivos y precisos, hablando en términos de comportamientos específicos: -“tengo miedos en ciertas situaciones”, “es en estos momentos cuando me suelo enfadar”, “ante el comportamiento de ciertas personas me pongo rígido“, “cuando no tengo estímulos motivantes me vuelvo muy pasivo”, “hay cosas que me hacen entristecer”.[/vc_column_text][divider line_type=»No Line» custom_height=»30″][image_with_animation image_url=»13224″ alignment=»center» animation=»Fade In» img_link_target=»_self»][divider line_type=»No Line» custom_height=»30″][vc_column_text]LOS PATRONES SI-ENTONCES

Cuando llevamos emociones abstractas a situaciones más concretas y específicas las podemos controlar mejor. Y para esto podemos empezar identificado los PATRONES “SI-ENTONCES” de nuestro comportamiento, porque son los que revelan los PUNTOS CALIENTES donde reaccionamos de manera descontrolada.

Este ejercicio lo llevé a cabo con un consultante llamado Antonio que se sentía mal consigo mismo porque se consideraba muy “agresivo”. Se enfadaba mucho con su mujer, gritaba a sus hijos, se enfrentaba con sus compañeros del trabajo y hasta discutía con los camareros de los restaurantes. El hombre se sentía mal porque sus “explosiones agresivas” le estaban causando graves problemas en sus relaciones.

Bien, lo primero que hice con Antonio fue tranquilizarle y preguntarle en qué situaciones había excepciones, es decir, cuándo no se comportaba agresivamente e incluso reaccionaba de manera pacífica y paciente. Y descubrimos que en realidad este hombre solía ser muy amable casi todo el tiempo: era paciente ante la hiperactividad de sus hijos, también era muy servicial cuando su mujer y sus compañeros de trabajo tenían alguna necesidad, e incluso se comportaba de manera respetuosa en los restaurantes cuando tenía que esperar los retrasos de los camareros en traer la comida. En realidad, este hombre era una buena persona pero que tenía ciertos “puntos calientes” que le hacían perder el control de sí mismo y era cuando se volvía momentáneamente violento.

Entonces fue cuando pasamos a identificar las situaciones que activaban su agresividad, y encontramos estos patrones:

– Si su mujer le corregía su comportamiento delante de los niños, entonces él reaccionaba gritando.
– Si algún compañero de trabajo contradecía sus opiniones en público, entonces él atacaba agresivamente.
– Si se sentía ignorado por una camarero que no le mostraba interés, entonces él montaba un follón en el restaurante.

Así pues, encontramos un patrón común en situaciones muy diferentes: si sentía que alguien le faltaba el respeto, entonces era cuando reaccionaba violentamente. El origen de sus enfados era cuando sentía que perdía autoridad y poder delante de los demás. En el resto de las situaciones de su vida, en general era un hombre bastante amable y pacífico. El patrón problemático de la agresividad de Antonio aparecía sólo cuando sentía que perdía públicamente su autoridad.[/vc_column_text][divider line_type=»No Line» custom_height=»30″][image_with_animation image_url=»13225″ alignment=»center» animation=»Fade In» img_link_target=»_self»][divider line_type=»No Line» custom_height=»20″][vc_column_text]LA INTELIGENCIA EMOCIONAL PARA LA REPROGRAMACIÓN DE CONDUCTAS

¿Qué hicimos entonces? Utilizar la Inteligencia Emocional para mejorar su autocontrol, ¿cómo? ayudando a Antonio a reprogramar la forma de entender cómo los demás “le faltaban el respeto a su autoridad y cómo sentía que perdía su poder”.

– Querido amigo Antonio, entiendo que en esos momentos donde sientes que te contradicen públicamente reacciones agresivamente para defender tu autoridad. Sin embargo, reaccionando excesivamente en vez de conseguir más respeto y poder, lo pierdes. Las formas te hacen perder la razón. A lo mejor en el momento logras imponerte con la violencia, pero después lo único que consigues es que los demás eviten tratar contigo y te acaben ignorando. Y de esta manera pierdes todavía más tu autoridad y tu poder de influencia en los demás. Por lo tanto, ¿no crees que si controlaras mejor esos puntos calientes, y en vez de enfadarte cuando te llevaran la contraria te tranquilizaras, serías más capaz de responder con serenidad? Puesto que estando sereno serías más capaz de acceder a tus recursos internos y encontrarías una manera más sutil e ingeniosa de hacer valer tus opiniones, logrando así todavía mayor autoridad y respeto de los demás. Es decir, que en vez de perder poder reaccionando violentamente, serenándote podrías responder de una mejor manera que te haría ganar todavía más poder.

Nota: Antonio era una personalidad tipo «8 Sexual”, en el Eneagrama el 8 sexual es el tipo de personalidad más vehemente de todos. Es el tipo de personalidad que busca sentirse poderoso y transmitir a los demás que tiene ese poder. (Antonio no es su nombre real, pero por motivos de privacidad lo hemos cambiado).

A continuación, lo que hice con a este hombre fue animarle a llevar un diario de trabajo personal, donde hiciera un seguimiento de todas las situaciones específicas que activaban sus “puntos calientes”, los momentos que desencadenaban sus reacciones explosivas.

Conclusión, ¿Quieres conseguir más autocontrol? pues lo primero de todo ponte a identificar los momentos y situaciones que activan tus patrones “SI-ENTONCES” que desencadenan las reacciones que quieres modificar. Una vez identificados estos patrones reactivos, estarás en condiciones de reprogramarlos, dándoles otro significado y buscando una manera más adaptativa de actuar.[/vc_column_text][divider line_type=»No Line» custom_height=»40″][vc_column_text]Alberto Peña Chavarino


Bibliografía recomendada:
Awareness to Action, Mario Sikora[/vc_column_text][/vc_column][vc_column width=»1/4″][/vc_column][/vc_row]

[vc_row type=»in_container» bg_position=»left top» bg_repeat=»no-repeat» scene_position=»center» text_color=»dark» text_align=»left»][vc_column width=»3/4″][vc_column_text]Imagínate la siguiente divertida escena: que un día tomando un café un amigo tuyo -llamémosle Juan- te comentara que le encantaría aprender artes marciales y algún día convertirse en cinturón negro de kárate. Probablemente le responderías algo así como:

-“Ah, muy interesante Juan, me parece muy bien que quieras convertirte en karateka. Entonces, ¿a qué gimnasio te vas a apuntar? ¿dónde vas a empezar las clases de kárate?

Sin embargo, para tu asombro, atónito escuchas esta respuesta:

– “No, no, trabajo mucho y no tengo tiempo para ir a ningún gimnasio. Pero he decidido empezar por ver todas las películas de Karate Kid, Bruce Lee y Jackie Chan. También he comprado libros de artes marciales, DVDs, y hasta un curso online a distancia”.

Y tú, con una sonrisilla -en plan “estás de broma”-, le volverías a preguntar:

– Pero Juan, ¿de qué vas? A ver, explícame cómo vas a aprender kárate viendo películas y leyendo libros sin practicar y sin un profesor que te entrene. Yo no conozco a ningún karateca hecho a sí mismo por correspondencia…

Y si resultara que sí, que a tu amigo Juan se hubiera ido la olla y siguiera con su sueño irreal de convertirse en un karateka tan sólo viendo vídeos o leyendo libros y sin practicar nada, le dirías que puede hacer lo que le de la gana, pero que  cuando fuera por la calle por favor evitara ir de chulito karateka, porque con las “artes marciales” que iba a aprender desde el sillón de su casa lo único que conseguiría es que acabaran dándole una paliza.

Este ejemplo resulta absurdo. Resulta obvio que no es posible aprender artes marciales, o bailar salsa, o jugar al fútbol, o aprender a pilotar aviones, o correr maratones sin antes realizar un buen entrenamiento. Sin embargo, para otras áreas de la vida no vemos con tanta claridad este principio: para lograr una habilidad es necesario conocer la técnica correcta y practicar intensamente.[/vc_column_text][divider line_type=»No Line» custom_height=»40″][image_with_animation image_url=»13175″ alignment=»center» animation=»Fade In» img_link_target=»_self»][divider line_type=»No Line» custom_height=»40″][vc_column_text]LA HABILIDAD DE HABLAR EN PÚBLICO

Pongamos el ejemplo de aprender oratoria. A menudo tengo alumnos que me dicen que les gusta mi puesta en escena y me preguntan cómo podrían aprender ellos a hablar en público. Yo les respondo que claro que pueden llegar a ser buenos oradores si se entrenan intensamente: por ejemplo, haciendo algún curso de oratoria, un taller de teatro, contratar un mentor, profesor o coach personal, y sobre todo, practicar mucho, mucho, mucho.

Cuando vemos a un ponente hablar con seguridad y elegancia ante un auditorio, lo primero que solemos pensar es que tiene un don natural, que ha nacido para la oratoria, que lo lleva en su ADN, que las palabras le salen solas y… que triste e injustamente los demás seres humanos no hemos nacido con esas capacidades…

Pues lo mismo pensaba cuando tenía 20 años: que yo no estaba hecho para la oratoria. En el colegio me siempre me volvía muy  tímido cuando me sacaban a hablar delante de la clase. Años más tarde, en la Universidad seguía poniéndome colorado y nervioso cuando estaba rodeado de personas que estuvieran escuchándome.

Además, de niño contaba con algunos problemas lingüísticos que me impedían comunciarme bien: como no sabía pronunciar bien las palabras mis padres me llevaron al logopeda. También tengo un problema en la mandíbula que me impide abrir bien la boca para poder vocalizar. Y hasta hace pocos años me costaba crear oraciones largas y no podía terminar las frases….

En realidad, en mi colegio nunca fui famoso por mis dotes de oratoria… y sólo empecé a mejorar cuando me decidí a lanzarme al ruedo para quitarme el miedo escénico de una vez por todas.[/vc_column_text][divider line_type=»No Line» custom_height=»40″][image_with_animation image_url=»13179″ alignment=»center» animation=»Fade In» img_link_target=»_self»][divider line_type=»No Line» custom_height=»40″][vc_column_text]LAS CLAVES DEL TALENTO

¿Como se crea el talento? ¿Cómo se desarrollan las habilidades?

Hay un libro magnífico sobre neurociencia de Dan Coyle titulado así: “Las claves del talento”. Es un libro extraordinario que te recomiendo leer porque es un estudio magnífico sobre cómo el cerebro aprende una habilidad y cómo lograron alcanzar su maestría la grandes deportistas, artistas, músicos, escritores, empresarios y gente de éxito en general.

Básicamente, Dan Coyle explica que los estudios científicos están demostrando que la habilidad se consigue cuando el cerebro logra crear un circuito neurológico muy sólido y además envuelto en mielina. La mielina es una sustancia que envuelve las fibras nerviosas -las aísla-, y su función principal es la de aumentar la velocidad de transmisión del impulso nervioso.

Si los circuitos mentales fueran cables eléctricos, la mielina sería la goma que envuelve y aísla los cables para evitar la pérdida de energía eléctrica.

Parece ser que los estudios han comprobado que las personas con una mayor habilidad para las matemáticas, la música, el deporte, los idiomas o el arte tienen mayor mielina (sustancia blanca) en las áreas de sus cerebros correspondientes a dicha habilidad: área motora, auditiva, visual, lógica, creativa, etc.

Podríamos decir que mielina es la banda ancha del cerebro, es fibra óptica que aumenta la velocidad  y la potencia de transmisión de información por los circuitos mentales.

¿Y cómo se mielinizan los circuitos? con la práctica intensa y la técnica correcta, además de tener una gran motivación para estar concentrado en la habilidad que se quiere desarrollar. Cuanto más practiques una habilidad, más mielina producirá tu cerebro para reforzarla. Y cuanta más mielina tengas, más habilidad adquirirás.[/vc_column_text][image_with_animation image_url=»13171″ alignment=»center» animation=»Fade In» img_link_target=»_self»][vc_column_text]1ª CLAVE: PRACTICAR INTENSAMENTE

La habilidad se consigue al tener los circuitos neuronales bien milinizados (aislados y fortalecidos) mediante la práctica intensa.

Cuando empiezas a practicar una habilidad específica -como por ejemplo aprender a andar en bicicleta-, los circuitos neuronales de esa habilidad empiezan a activarse. Los oligondrecitos (unas células que rodean las fibras neuronales) al recibir estímulo del impulso nervioso automáticamente empiezan a producir mielina y a envolver con ella las fibras nerviosas. La mielina es una envoltura que aísla el circuito, lo protege y aumenta la velocidad de los impulsos nerviosos. Así pues, cuanto más practicas andar en bicicleta, poco a poco tus fibras nerviosas empiezan a crear un circuito y a mielinizarlo para fortalecerlo.

Y este es el motivo por el cual Rafael Nadal es uno de los mejores tenistas del mundo, o Kasparov ha sido imbatible en el ajedrez, o por qué Messi o Cristiano Ronaldo son grandes goleadores, o por qué Ferrán Adriá es un cocinero tan famoso por su restaurante El Bulli: porque sus cerebros han creado habilidades a través del desarrollo de circuitos neuronales muy sólidos y que funcionan muy rápido gracias a estar muy mielinizados por la experiencia conseguida gracias a largos años de práctica intensa.

Así pues, no hay fórmulas mágicas, está comprobado que el talento es una habilidad que se desarrolla con la práctica constante. Los grandes genios, artistas, científicos, empresarios u oradores no lo hubieran sido si no hubieran dedicado miles de horas a practicar y desarrollar sus capacidades. Los genios no nacen, ¡se hacen!

Y mi caso da fe de ello: hace unos años yo era un pésimo orador y me daba pánico hablar en público, jamás pensé que algún día podría llegar a disfrutar tanto hablar delante de los auditorios.

Pero he tenido que pagar el precio. No hay fórmulas mágicas. Transformar el miedo escénico en placer escénico ha sido una cuestión de dar muchas conferencias, cursos y talleres, de lanzarme a exponerme y hablar en público en cualquier ocasión que se me presentase -incluso estando muerto de miedo-.[/vc_column_text][divider line_type=»No Line» custom_height=»40″][image_with_animation image_url=»13182″ alignment=»center» animation=»Fade In» img_link_target=»_self»][divider line_type=»No Line» custom_height=»40″][vc_column_text]LA REGLA DE LAS 10.000 HORAS DE PRÁCTICA

Los investigadores Anders Ericsson, Herbert Simon y Bill Chase, entre otros, apoyaron la valided de la famosa «regla de los 10 años de práctica” que data de 1899, también conocida como “las 10.000 horas de práctica”. Este descubrimiento demuestra que la habilidad a nivel mundial de cualquier campo (tocar un instrumento musical, las matemáticas, la pintura, etc.) requiere aproximadamente una década de práctica intensa. Incluso los grandes violinistas o los maestros de ajedrez que empezaron jóvenes tuvieron que practicar con ahínco durante 9 o 10 años antes de participar en campeonatos internacionales. (Si empezaron a practicar con 7 años, a los 17 o 18 años ya estaban tocando en importantes filarmónicas o participando en grandes torneos).

Así pues, la primera clave del talento es la práctica intensa. Si quieres ser bueno en algo, el único secreto es: práctica, práctica y práctica.

Más o menos, son necesarias unas 19 horas de práctica a la semana para desarrollar una habilidad con gran genialidad.

¿Quieres convertirte en escritor? Pues ponte a escribir 2 horas al día entre semana y échale otras 4 o 5 horas el sábado y domingo.

¿Quieres convertirte en artista, jugador de tenis, músico o experto en marketing online? pues coge la agenda y analiza dónde vas a tener hueco para meter esas 19 horas.[/vc_column_text][divider line_type=»No Line» custom_height=»40″][image_with_animation image_url=»13184″ alignment=»center» animation=»Fade In» img_link_target=»_self»][divider line_type=»No Line» custom_height=»40″][vc_column_text]LAS PRIMERAS 1.000 HORAS DE EXPERIENCIA

Que sean necesarios entre 8 y 10 años para alcanzar la maestría no significa que necesites pasar la línea de meta de esas 10.000 horas de práctica para poder ser suficientemente bueno en aquello que deseas proponerte conseguir. De hecho, yo creo que a partir de las primeras 1.000 horas de práctica ya se empieza a ser bastante bueno en la habilidad que se quiere conseguir.

Y creo que tener clara esta idea : si quieres aprender una nueva habilidad como hablar en público, aprender a pintar, tocar la guitarra, hablar inglés, cantar, cocinar, fotografía, jardinería… o aprender una nueva profesión como vendedor, inversor en bolsa, terapeuta, psicólogo, coach, necesitas conseguir lo más rápido posible estas 1.000 primeras horas de práctica.  Porque es en estas 1.000 primeras horas de práctica donde se adquiere el 80% de los conocimientos y habilidades necesarios para ser “bueno” en aquello que te propones mejorar. La excelencia es el 20% restante. Y para llegar a ser excelente, un verdadero maestro, necesitas otras 9.000 horas más. En total, unos 10 años de experiencia.

Hasta las primeras 1.000 horas, el desarrollo de la habilidad tiene un crecimiento exponencial (por ejemplo, si te pones a aprender a bailar salsa, jugar al tenis o al pádel, durante los dos primeros años de aprendizaje darás un cambio enorme, pasando de ser un novato a un bailarín o jugador competente). Pero a partir de las primeras 1.000 horas, los incrementos marginales de habilidad son menores (A partir del 3er  año de práctica, la mejora deja de ser tan rápida y visible, se ralentiza el proceso y los cambios son más sutiles).

cambios marginales

Cuando leí sobre esta teoría de las 10.000 horas de práctica pensé sobre mi carrera laboral en el mundo de la psicología ejerciendo como coach personal (orientador de vida), profesor de Universidad y consultor de empresas, y me dije a mi mismo: ¡Tengo que llegar a conseguir esas 10.000 horas de experiencia! Si tengo 25 años, más o menos con 35 años tendría que alcanzarlo sumando las horas de consultas individuales, las conferencias y las clases.

Así pues, desde el año 2009 me propuse dar una conferencia todas las semanas. Y empecé a dar charlas y talleres en todas partes, allá donde me quisieran escuchar: bibliotecas, centros culturales, universidades, colegios, clubes… Y aunque he de reconocer que al principio fui pésimo como orador (y hubo algún momento en que hasta di vergüenza ajena), con la práctica poco a poco fui aprendiendo de los errores y mejorando mis ponencias.[/vc_column_text][divider line_type=»No Line» custom_height=»40″][image_with_animation image_url=»13187″ alignment=»center» animation=»Fade In» img_link_target=»_self»][divider line_type=»No Line» custom_height=»40″][vc_column_text]2ª CLAVE: LA MOTIVACIÓN 

La neurociencia ha demostrado que la única manera de aprender algo ó adquirir una habilidad es teniendo una enorme motivación por conseguirlo.

¡SI ÉL HA PODIDO, YO PUEDO!

Muchos grandes artistas, deportistas o empresarios tuvieron un momento de ignición, un momento donde prendió la llama la su pasión por lograr algo. Y lo curioso es que generalmente surge esa motivación al ver a otras personas conseguir éxitos y desear emular sus logros. De ahí que las llamadas «neuronas espejo” tengan una enorme importancia en este proceso de emular el éxito ajeno y automotivarse para ello.

En relación a la oratoria, mi historia de motivación fue ciertamente así. Un día que estaba curioseando la antigua biblioteca de la casa de mis abuelos encontré un libro de los años 40 de un famoso escritor americano que contaba una historia que me llamó mucho la atención: que de joven había sido tímido y un comunicador mediocre. Sin embargo, se graduó como maestro y las circunstancias de su vida le obligaron a hacerse vendedor de cursos por correspondencia. Con el paso de los años y con la práctica, sus habilidades de comunicación empezaron a mejorar mucho, tanto que acabó convirtiéndose en uno de los escritores y oradores más famosos de Estados Unidos por sus cursos de autoayuda y oratoria: estoy hablando de Dale Carnegie, el autor americano del famoso libro “Cómo hacer amigos e influir en las personas” y de sus prestigiosos cursos de oratoria en Nueva York.

La verdad que esta lectura me inspiró enormemente. Y pensé: ¡si él pudo superar el miedo escénico, yo puedo! De repente impactó en mi cabeza la imagen de convertirme en profesor, y desde ese momento empezó a arder en mi corazón el deseo de hablar en público con mi propio estilo, y de ahí surgió la energía que me empujó para empezar a formarme, a leer sobre técnicas pedagógicas (como las utilizadas en las conferencias TED), y hacer todo tipo de cursos de oratoria y técnicas de teatro.[/vc_column_text][divider line_type=»No Line» custom_height=»40″][image_with_animation image_url=»13186″ alignment=»center» animation=»Fade In» img_link_target=»_self»][divider line_type=»No Line» custom_height=»40″][vc_column_text]3º CLAVE: LA TÉCNICA

Pero la práctica y la motivación se quedan cojas sin la técnica correcta.

Todas las artes y las ciencias tienen su técnica. Cualquier habilidad que se quiera adquirir es necesario aprender la metodología correcta. Si quieres convertirte en músico, tienes que aprender la técnica musical, las notas, los instrumentos, la vocalización, etc.

Puedes estar muy apasionado por aprender a hacer algo, pero si practicas sin la técnica adecuada es posible que no llegues muy lejos.

Teniendo esta clave en mente, en su día me propuse buscar a buenos profesores de oratoria que me ayudaran a superar este miedo escénico.

Uno de mis profesores fue el antes actor y ahora político Toni Cantó, otro fue el antes actor y ahora profesor Harold Zúñiga, también el profesor de oratoria Ángel Lafuente Zorrilla y profesor de filosofía S. Alfonso Carrión, el emprendedor Jose Pedro García, también el consultor Miguel Ángel Romero, y la más importante de todas, la periodista y ahora terapeuta y coach Hada García Cock.

Toni me enseñó a estar presente en el escenario y dejar de estar centrado en mi “cabezota”, dejar de estar en mi mente y pensamientos y meterme en la experiencia, en el sentimiento. Harold me enseñó técnicas para mejorar mi dicción, porque antes balbuceaba y él me ayudó a vocalizar un poco mejor. De Ángel aprendí su energía en la puesta en público y la pasión con la que transmite sus ideas. De Carrión aprendí su interesante estilo de enseñanza -filosófico pero práctico y bien estructurado-. Josepe me enseñó a generar entusiasmo en las salas de formación. Miguel Ángel Romero me dio buenas claves para dar cursos en empresas y cómo hacer dinámicas experienciales. Y Hada me reforzó mi autoconfianza, apoyándome a ser natural, espontáneo y a encontrar mi propio estilo de oratoria.

Tal y como popularizó la película «El discurso del Rey», la historia del Rey Jorge VI de Inglaterra fue un ejemplo de cómo un experto en oratoria, el logopeda Lionel Logue, le ayudó a entrenarse en la técnica vocal correcta, de manera que pasó de sufrir una tartamudez paralizante a dar discursos que llegaron a inspirar a todo un país.

Los oradores no nacen… se hacen. Yo no aprendí solo, tuve muchos profesores y «coach» personales que me ayudaron a superar mis bloqueos y a desarrollar mi propio estilo.[/vc_column_text][divider line_type=»No Line» custom_height=»40″][image_with_animation image_url=»13188″ alignment=»center» animation=»Fade In» img_link_target=»_self»][divider line_type=»No Line» custom_height=»40″][vc_video link=»https://www.youtube.com/watch?v=oKdtkcdeVSA»][divider line_type=»No Line» custom_height=»40″][vc_video link=»https://www.youtube.com/watch?v=NdQum8zzSSY»][divider line_type=»No Line» custom_height=»40″][vc_column_text]CONCLUSIÓN

No hay atajos para el éxito. Pero sí hay principios en la naturaleza del aprendizaje humano que nos ayudan a avanzar más rápida y eficazmente en la adquisición de habilidades. Si quieres aprender algo, cualquier cosa, lo primero que necesitas es motivación: que arda dentro de ti el deseo de mejorar esa habilidad; lo segundo, busca un buen profesor, aprende la metodología necesaria; y tercero, ¡ponte a practicar!

Como dicen los neurocientíficos: «La habilidad es un aislamiento que envuelve los circuitos neuronales, empieza a desarrollarse a partir una serie de estímulos y mejora mediante la práctica intensa»[/vc_column_text][divider line_type=»No Line» custom_height=»30″][vc_column_text]Alberto Peña Chavarino


Bibliografía recomendada:
Las claves del talento, Dan Coyle[/vc_column_text][/vc_column][vc_column width=»1/4″][/vc_column][/vc_row]

[vc_row type=»in_container» bg_position=»left top» bg_repeat=»no-repeat» scene_position=»center» text_color=»dark» text_align=»left»][vc_column width=»2/3″][vc_column_text]¿Tú qué crees? ¿Que la gente cambia o no cambia?

Aquellos que piensan que “la gente no cambia” suelen apoyarse en estos 3 argumentos:

1. “La gente es perezosa: deja para mañana lo que podría hacer hoy.»
2. “La gente tiene miedo: piensa que más vale malo conocido que bueno por conocer”
3. “La gente es incapaz: cada uno es como es y está determinado genéticamente»

Vamos a ver, antes de etiquetar alguien como “perezoso”, “miedoso” o “incapaz de cambiar”, – si queremos ser justos – hagamos un pequeño esfuerzo por entenderle.

Y para entender a las personas hay que comprender su psicología.

Aclaremos los conceptos:
¿Qué es la pereza, el miedo y ese determinismo o incapacidad de cambio?
¿Cómo funciona este dragón de 3 cabezas que nos impide cambiar?

dragon-3-cabezas

 

1º) Empecemos por la primera cabeza del «dragón anti-cambio”: la pereza 

Llamar a la gente “perezosa” no es correcto.
En psicología se ha descubierto que lo que parece “pereza” es en realidad “agotamiento”.

En todas las situaciones de cambio tenemos que hacer un gran esfuerzo de autocontrol en sustituir nuestros comportamientos habituales -conocidos y cómodos- por otros comportamientos nuevos -desconocidos e incómodos-.

Las rutinas mañaneras son inconscientes, sin esfuerzo. Nos levantamos, vamos a desayunar, nos vestimos, nos lavamos los dientes y vamos al trabajo. ¿Pero qué pasaría si tuviéramos cada día que cambiar nuestro hábito mañanero? Podríamos hacerlo, pero requeriría una gran cantidad de energía. Tendríamos que concentrar nuestra atención cada segundo de la mañana. Y al llegar al trabajo estaríamos mentalmente agotados.

Muchos de nosotros cuando llegamos por la noche cansados a casa tenemos menos autocontrol (discutimos con nuestros familiares, comemos demasiado…) y también tenemos menos concentración (nos quedamos embobados con la televisión).

Los cambios siempre agotan a las personas, incluso las buenas personas pierden el autocontrol después de haber hecho un gran esfuerzo.

Por este motivo, ¡jamás intentes resolver los conflictos con tu pareja justo cuando llega cansado del trabajo! No tendrá el nivel de energía necesario para controlar sus emociones. Así pues, tal y como Hada García Cock y yo asesoramos en terapia de pareja, lo mejor para hablar de los problemas es escoger un día de relajación en fin de semana.

Cuando aprendemos a hacer algo por primera vez necesitamos una gran cantidad de energía para concentrarnos. Cuando aprendemos a conducir, al principio necesitamos prestar toda nuestra atención en cómo dar las marchas, cómo controlar el volante, cómo dar los giros…

Aprender requiere concentración y autocontrol. Y el autocontrol requiere energía. Nuestro cerebro necesita mucha energía para crear nuevos hábitos en forma de nuevas redes neurológicas.

Una vez que el cerebro asienta bien los nuevos hábitos y patrones de conducción, el hecho de coger el coche, sacarlo del garaje e ir a trabajar se convierte en automático. Ya no hay ese derroche de energía que tuvimos que gastar en prestar atención cuando estábamos aprendiendo a conducir.

La neurociencia ha avanzado muchísimo, y ahora sabemos que el cerebro funciona gracias a que crea estructuras para poder funcionar de manera eficiente y automática.

Por este motivo crear buenos hábitos resulta tan importante: nos ayudan a economizar nuestra energía. Las personas exitosas -además de inteligencia y suerte- tienen mejores hábitos que aquellos que no lo son.

El problema real que tienen las «personas perezosas» es que gestionan mal sus energías. Si quieren cambiar tienen que aprender a ser más astutos consigo mismos, y diseñar mejores hábitos y estrategias que les mantengan “despiertos, atentos y centrados en sus tareas».

Así pues, la clave para superar el agotamiento a la hora realizar cambios es tomar conciencia de cómo somos y diseñar hábitos que nos protejan de nosotros mismos. Y probablemente este sea el problema básico de la personalidad tipo 9 del Eneagrama, llamado “el perezoso”.

Voy a poner un ejemplo sobre esto. Hace poco estuve asesorando a un chico joven (tenía la personalidad tipo 9 del eneagrama, llamado “el perezoso»). Se trataba de un buen chico, era inteligente pero nunca había sido un buen estudiante debido a sus malos hábitos de estudio.

La situación en su casa era bastante tensa. Sus padres estaban desesperados porque había empezado varias carreras universitarias y al poco tiempo las abandonaba.

Empecé la terapia proponiéndole mejorar su autoestima consiguiendo pequeñas metas. ¡El éxito llama al éxito! ¡Los pequeños avances son previos a los grandes cambios! El primer objetivo fue proponerle al chico sacarse el carnet de conducir.
A él le entusiasmó la idea y se puso manos a la obra. Se apuntó a la academia y empezó a estudiar con muchas ganas. A los 4 días lo dejó.

– ¿¿Qué ha pasado?? Le pregunté.
– Pues que me canso de estudiar y que prefiero posponerlo para más adelante. Me respondió

Mi siguiente pregunta de coaching fue:
– Bien, ¿y cómo has hecho para cansarte? ¿Cómo estudias? ¿Cuál es tu técnica de estudio?

Su contestación me dejó perplejo:
– Pues me pongo a estudiar y al cabo de 5 o 6 horas ya no puedo más, y lo dejo. Y como al cabo de dos días no me acuerdo de nada, pues me desespero, lo veo imposible y prefiero dejarlo para no sentirme mal.

Ahí estaba la clave de su “pereza»: el agotamiento por un mal hábito de estudio.

Es que es normal que uno acabe agotado y desesperado si pasa 6 horas seguidas estudiando sin parar. ¿Cómo se puede aprender algo sin hacer un buen plan de pequeños descansos y repasos? Es imposible.

Entonces le propuse que cambiara su técnica de estudio, y que sólo estudiara una hora al día. Tenía que empezar haciendo tests y le planteé un plan de repasos (empezar a estudiar algo por la primera hoja del libro es un hábito de estudio ineficaz). El cambio fue radical. Recuperó la confianza en su capacidad de aprendizaje instantáneamente, y por lo tanto, se mantuvo disciplinadamente todos los días estudiando una hora intensamente. ¡Éxito!

¿Este chico era perezoso? No. Solo que nunca había aprendido a adquirir mejores hábitos que le mantuvieran su energía y motivación para conseguir sus objetivos.

Alberto Peña Chavarino
12 octubre 2015

En el próximo artículo hablaremos sobre «la 2ª cabeza del dragón anti-cambio: «el miedo». Y descubriremos que en realidad, a lo que llamamos miedo es “duda”. La ansiedad ante lo desconocido es lo que crea la duda paralizante en las personas, y si esta ansiedad aumenta desata las reacciones fóbicas.

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¿Por qué cuesta tanto cambiar?
¿Cómo las personas cambian?

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Las varitas mágicas no existen… ¡pero la tecnología sí!

“Toda tecnología lo suficientemente evolucionada, en sus
efectos es indistinguible de la magia” 
decía Arthur C. Clarke

Vamos a ver cómo funciona la tecnología del pensamiento
estratégico
 en un modelo de resolución de problemas.

Esta es una de las técnicas que utilizo cuando ayudo a mis
clientes a resolver sus problemas y 
conseguir sus objetivos.
Se trata de un eficaz modelo que he ido adaptando a mi

experiencia terapéutica y de coaching de equipos.

A la hora de hacer el modelo me he inspirado fundamentalmente
en los investigadores de la Mental Research Institute de Palo Alto,
California (Giorgio Nardone, Paul Watzlawick…) y Edward de Bono.

Tecnica Problem Solving Albero Peña Chavarino

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Paso 1: COMPRENDER EL ESTADO PRESENTE (E.P.)
– TÉCNICA: DEFINIR Y REDEFINIR EL PROBLEMA HASTA ACLARARLO

Paso 2: ACLARAR EL ESTADO DESEADO (E.D.)
– TÉCNICA: DEFINIR EL OBJETIVO DE FORMA AMPLIA O ESPECÍFICA

Paso 3: EVALUAR LAS SOLUCIONES INTENTADAS
– TÉCNICA: BUSCAR EXCEPCIONES

Paso 4: CONTRASTAR MENTALMENTE LO QUE QUEREMOS Y NO QUEREMOS
– TÉCNICA DE CÓMO EMPEORAR: IMAGINAR EL PEOR ESCENARIO
– TÉCNICA DEL SUEÑO IDEAL: IMAGINAR EL MEJOR ESCENARIO

PASO 5: OPERACIONES
– TÉCNICA DEL ESCALADOR: EMPEZAR A PLANIFICAR POR EL FINAL
– TÁCTICA PEQUEÑOS PASOS: DISEÑAR CADA PEQUEÑO PASO
– TÉCNICA “MODELADO ECOLÓGICO DE LA EXCELENCIA”

PASO 6: PASAR A LA ACCIÓN
– TÉCNICA MANTENER LA ATENCIÓN EN EL CAMBIO CON RECORDATORIOS

PASO 7: FEEDBACK, EVALUACIÓN Y SEGUIMIENTO 
– TÉCNICA CORREGIR EL TIRO PROGRESIVAMENTE 

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Si los pasos de este método se realizan correctamente, los resultados pueden ser extraordinarios.

¿Y por qué usar una tecnología, un sistema o un método para pensar?
Porque los métodos nos ayudan a “dirigir la atención”.

Y como en aquello en lo que te enfocas se expande, este método te ayudará a que enfoques tu atención en diferentes aspectos de tu problema para que descubras nuevas perspectivas del mismo.

El que prueba sabe y el que no prueba no sabe, así pues, ¡Vamos a por ello!

Para sacar el máximo provecho a la técnica, te animo a pensar en un problema cualquiera, personal o profesional, mientras vas leyendo los 7 pasos.

¿Ya has pensado en tu problema? Coge una hoja de papel y ponte a escribir… 😉

 

Estado Presente Estado Deseado

Paso 1: ACLARAR EL ESTADO PRESENTE (E.P.)

El primer paso para resolver cualquier problema o pensar en cualquier objetivo es aclarar cuál es nuestro Estado Presente (en adelante E.P.), es decir, saber qué es lo que está pasando y cómo funciona el problema.

Si estuvieras en mi consulta planteándome un problema, lo primero que haría sería sondear tu situación actual, para analizar en qué consiste realmente tu problema.

Empezaría a hacerte preguntas para sondear la situación: quién está implicado en el problema, cuándo sucede, en qué situaciones, dónde se produce, en qué lugares aparece y dónde no aparece, cómo funciona, desde cuándo empezó todo…

TÉCNICA: DEFINIR Y REDEFINIR EL PROBLEMA HASTA ACLARARLO

A continuación te pediría que definieses tu situación. Y que la volvieras a “redefinir”.
Te pediría que dieras diferentes definiciones para ver el problema desde perspectivas diferentesPor último, te pediría que lo resumieras en un titular, en una sola frase y con una sola imagen.

– Ahora, escribe la definición de tu problema.
– Vuelve a redefinir el problema desde al menos 3 perspectivas diferentes.

diferentes percepciones resolucion de problemas

Explicación de la técnica:

Aclarar dónde estamos y cuál es la situación actual del problema no es tan fácil como parece. De hecho, la mayoría de nuestros “más de lo mismo” se deben a que no tenemos ni idea de cómo funcionan nuestros problemas; por eso no cambiamos nada y una y otra vez vuelven a repetirse.

La frase “La gente no cambia” sólo es verdad cuando la gente no sabe qué es lo que exactamente tiene que cambiar. Por eso es tan importante definir con exactitud qué es lo que sucede y entender cómo es «el funcionamiento» del problema.

El «funcionamiento de un problema» son aquellos factores que están manteniendo el problema. Necesitamos definir bien el problema para que en pocas palabras podamos entender las características de su funcionamiento. ¡La magia es conseguir definir un problema complicado de manera simple!

Muchas veces se dice que la buena definición de un problema supone el 50% de la solución. El buen diagnóstico de una enfermedad hace mucho más posible su curación. Y ante problemas complicados, soluciones «aparentemente» simples.

Conclusión: definir concretamente el problema y su funcionamiento es lo más importante para poder empezar a resolverlo.

Si queremos cambiar algo tenemos que esforzarnos por lograr hacernos una imagen concreta y muy clara de la situación para poder entenderla. Necesitamos hacer un “mapa mental” de entorno del problema para saber cómo navegar por él.

La dispersión es nuestro gran enemigo a la hora de pensar con eficacia. Por este motivo es muy útil utilizar un método de pensamiento: nos ayuda a “obligar” a nuestra mente a seguir un camino riguroso para no dispersarnos ni ser víctimas de nuestros propios autoengaños.

Ulises y las sirenasTenemos que “protegernos de nosotros mismos”, igual que hizo Ulises atándose al mástil del barco para no caer en el canto de las sirenas. Tenemos que protegernos de la tendencia a dar por hecho que entendemos el problema y su funcionamiento. Nuestras sirenas son la dispersión de la atención y el autoengaño a la hora de tratar con los problemas. El mástil al que debemos atarnos tiene que ser un eficaz método de pensamiento polifásico (por fases). Igual que existe el método científico, nosotros tenemos que utilizar un método de pensamiento.

La clave para dar bien el primer paso es “redefinir repetitivamente las características del problema” hasta que hayamos explorado todos ángulos posibles desde los que puede ser visto.

Esta paradójica situación adaptado de un cuento de Nasrudín muestra el primer error del pensamiento humano:

Estás andando por la calle y ves a tu amigo Pepe que está en frente de su casa agachado debajo de una farola. Te acercas a él y le preguntas:
– ¿Qué pasa Pepe?

Y él te responde:
– ¡Estoy muy ocupado porque llevo ya una hora buscando mis llaves de casa debajo de la luz de esa farola!

Tú te agachas para ayudar a tu amigo Pepe a buscar las llaves, y, después de un rato buscando sin éxito, te paras, le miras, y le preguntas:
– Oye Pepe, ¿pero tú sabes dónde dejaste por última vez las llaves? ¿Estás seguro de que perdiste las llaves exactamente aquí?

Y tú atónito te quedas escuchando su respuesta:
– No, la verdad es que las perdí por el otro lado de la casa, pero allí está demasiado oscuro para buscarlas… ¡y al menos aquí tenemos la luz de la farola!

Incluso las personas más inteligentes se saltan esta 1ª fase de pensamiento porque la consideran obvia.

A esto se le llama «la trampa de la inteligencia»: las personas inteligentes confían tanto en su potente capacidad lógica de procesamiento de la información que se saltan la primera fase de cuestionarse; dejan de reflexionar si sus percepciones son correctas y si las premisas de las que parten valen para resolver el problema.

Pero las personas sabias y humildes saben que nadie es omnisciente; todos nos podemos equivocar a la hora de creer que entendemos el problema que tenemos entre manos.

Nuestros canales de percepción filtran la información del exterior distorsionándola, generalizándola y omitiendo parte de ella. Por este motivo es tan importante cuestionarse a uno mismo si nuestra forma de ver la realidad es la realidad.

Moraleja: No hay que dar nada por supuesto, ¡hay que preguntar para aclarar la comunicación!

 

Paso 2: ACLARAR EL ESTADO DESEADO (E.D.)

Una vez que hemos aclarado y definido nuestra situación o problema, el paso siguiente es «Aclarar el Estado Deseado», es decir, aclarar nuestro objetivo: qué es lo que queremos conseguir.

En este punto de nuestra sesión de coaching te preguntaría: 

Bien, una vez que hemos definido el problema, ahora ¿qué es lo que quieres específicamente? ¿cuál es tu propósito, tu objetivo?

 

– TÉCNICA: DEFINIR EL OBJETIVO DE FORMA AMPLIA O ESPECÍFICA

Para aclarar lo que queremos debemos dimensionarlo bien. Nuestro objetivo puede ser definido de forma amplia y general o de manera más específica.

Por ejemplo, si te propusieras un objetivo para mejorar tu salud física podrías definirlo de dos maneras diferentes:

1. De forma amplia y general: Quiero hacer deporte todas las semanas para sentirme mejor.
2. De forma específica: Voy a salir a correr todos los días 30 minutos por las mañanas de 07:00 a 07:30h

mapa pensamiento

La neurociencia nos dice que existen una serie de condiciones para la buena formulación de objetivos:

1. Que el objetivo esté definido de forma clara y concreta. ¡Nada de andarse con ambigüedades a la hora de decir lo que quieres conseguir!

2. Siempre ha de estar formulado en positivo, nunca en negativo. Es decir, en vez de decir: – ¡No quiero engordar!, decir – ¡Quiero adelgazar!

3. Que pueda ser iniciado y mantenido por uno mismo: Que la responsabilidad de conseguir el objetivo sea sólo tuya y no dependa de terceras personas.

4. Que la definición y evaluación contengan elementos sensoriales basados en evidencias. Que puedas imaginarte con claridad el objetivo, que lo puedas sentir, ver y casi tocar cuando lo visualizas.

5. Que conserve la intención positiva del estado presente. Que en todo momento mantengas claro el propósito, acordándote de la situación desde la que partes.

6. Que sea ecológico y apropiado a las capacidades del sujeto. Que el objetivo sea “ecológico” y armónico para ti según tu personalidad. Es decir, tu objetivo podría ser “hacerte rico”, pero quizás el sobre esfuerzo en tiempo y energía que deberías hacer para lograr este propósito quizás no sea ni bueno ni sano para ti.

7. Que esté determinado en un tiempo real. Que el objetivo tenga fechas y plazos límite en la agenda. Nada de decir: – Esto lo haré algún día del próximo año… 

Paso 3: EVALUAR LAS SOLUCIONES INTENTADAS

A continuación, te preguntaría:
– ¿qué has hecho hasta ahora para intentar resolver tu problema?

«Saber qué se ha hecho hasta ahora para intentar resolver una situación» es muy útil porque nos va a ayudar a saber cuál es el problema: ¡porque precisamente nuestros intentos fallidos de solución de un problema son el problema!

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Por ejemplo, si tu problema fuera que estás en el paro y no encuentras trabajo, ante la pregunta – ¿qué has hecho hasta ahora para intentar resolver tu problema? tú podrías responder que «has intentado enviar más currículums por internet». Bien, ¡pues este sería el problema!: empeñarte en utilizar sólo una única vía de búsqueda de empleo. Esto es como el náufrago que decide tirar más botellas al mar con mensajes de rescate… sin pensar en otras alternativas para salir de la isla desierta.

Es decir, tenemos que aclarar y ser bien conscientes de las estrategias y conductas que no han funcionado hasta ahora.

TÉCNICA: BUSCAR EXCEPCIONES

Y el paso siguiente sería buscar bonitas excepciones: descubrir situaciones donde el problema no surgía.

Porque precisamente, estas situaciones de excepción nos ayudarán a encontrar patrones eficaces para la solución del problema. Como dice el Ying y el Yang, en todo lo bueno hay algo de malo y viceversa.

La pregunta sería: – ¿Ha habido algún momento donde el problema no surgía? 
Cogiendo el problema anterior del empleo, quizás responderías que una vez encontraste trabajo porque acudiste en persona a puerta fría a una empresa que te gustaba, y entregaste tu Currículum en mano al jefe.

¡Aquí tendríamos una estupenda excepción ante la fallida estrategia de limitarse a buscar empleo sólo por la vía online! Una vez sondeada esta bellísima excepción, podríamos volver a pensar en la estrategia que una vez tuvo éxito: salir a la calle e ir en persona a buscar trabajo.

 

Paso 4: CONTRASTAR MENTALMENTE LO QUE QUEREMOS Y NO QUEREMOS

Hay dos fuerzas que mueven a los seres humanos: el dolor y el placer. El miedo y el deseo. Y esta es la clave no sólo de la motivación, sino también de la activación neurológica para la creatividad. En este punto, como coach, te plantearía imaginarte la mejor y la peor de las escenas posibles de cara a tu problema.

Estrategia exito y fracaso

TÉCNICA DE CÓMO EMPEORAR: IMAGINAR EL PEOR ESCENARIO

La técnica de cómo empeorar, o también llamada “Post Mortem”, es una técnica muy utilizada para pensar estratégicamente, para ser más prudente a la hora de tomar decisiones, o incluso para ayudar a personas fóbicas a resolver sus miedos y ataques de pánico.

En este punto te preguntaría:
– Si tuvieras que empeorar la situación en vez de mejorarla, ¿cómo lo harías?
– ¿Cuales son las estrategias y actitudes más eficaces que llevadas a cabo te garantizarían un fracaso seguro en la consecución de tu objetivo?
– ¿Cómo podría darse la peor situación posible?
– ¿Qué factores podrían llevarnos al desastre?

En este punto tenemos que plantearnos todas aquellas posibilidades desastrosas.
¿Por qué? por la el funcionamiento de la lógica paradójica. 

El cerebro necesita llegar a los extremos, a tocar fondo, para que se “salten los circuitos” y cambie el funcionamiento de los canales neurológicos de percepción y conducta. 

Cuando el cerebro visualiza y vive las peores situaciones, automáticamente empiezan a surgir ideas creativas orientadas a la solución del problema.

Este mecanismo cerebral de visualizar y sentir las situaciones en su extremo, por extraño y paradójico que parezca, puede ser usado en nuestro beneficio de múltiples maneras.

Por ejemplo, si tuvieras que planificar tus vacaciones de verano en el caribe, sería muy útil que te plantearas:

– ¿Cómo podría garantizarme el fracaso en estas vacaciones?
– ¿Qué podría suceder para que mis vacaciones en el caribe sean un infierno?
– ¿Qué cosas específicas podrían pasar o podría hacer para que todo saliera mal?

Cuando pongo este ejemplo a mis alumnos en mis cursos, muchos de ellos dicen cosas como:
– ¡Reservar el viaje en época de huracanes en el caribe!
– ¡Olvidarnos los pasaportes en casa y perder el vuelo!
– ¡Coger una enfermedad tropical y no tener seguro médico de viaje!
– ¡Que me roben la cartera y la maleta y no tener documentación ni tarjetas de crédito!

Como puedes ver, al ponernos en lo peor, el cerebro automáticamente nos da ideas creativas para prever los problemas y responder de manera estratégica.

 

– TÉCNICA DEL SUEÑO IDEAL: IMAGINAR EL MEJOR ESCENARIO

Una vez planteada la peor de las situaciones, ahora te preguntaría por lo contrario, por lo mejor que podría pasar.

– ¿Cómo sería la solución ideal a tu problema?
– ¿Cuál sería el mejor escenario que te gustaría que sucediera?
– ¿Cómo tendría que ser lo que quieres para sentirte totalmente satisfecho?
– ¿Qué tiene que suceder para que tu objetivo sea un éxito?

Aquí lo que hacemos es dejar volar la imaginación, sin límites.
Esto es soñar. Soñar con lo mejor de lo mejor.
Visualizar aquello que nos encantaría que sucediera.

Este punto es muy importante, porque el cerebro funciona por imágenes y conceptos.
¡Allí donde enfocas tu atención … el cerebro va a por ello!

¡Por eso los atletas de élite se visualizan en el podio, en lo más alto!

Esas visualizaciones de éxito les ayudan a motivarse, a perseverar y mantenerse enfocados en cómo mejorar su rendimiento para alcanzar la imagen ideal de su objetivo.

Mucha gente no consigue lo que quiere porque no sabe lo que quiere.
¡En esta fase de pensamiento tenemos que aclarar lo que queremos!

 

PASO 5: OPERACIONES

Una vez que tenemos claro dónde estamos, qué queremos y qué no queremos, ahora toca pensar en cómo ir a por el objetivo.

Para realizar las operaciones, estrategias y procesos necesarios para alcanzar nuestro objetivo podemos hacer uso de muchas técnicas. Voy a explicar 3 famosas técnicas que suelo utilizar con mis clientes y con mis alumnos a la hora de pensar en cómo alcanzar un objetivo.

pasos

 

TÉCNICA DEL ESCALADOR: EMPEZAR A PLANIFICAR POR EL FINAL

Esta técnica la explica Giorgio Nardone muy bien en su libro «Problem Solving Estratégico». También habla de ella Edward de Bono en su libro “Manual de la Sabiduría”

La técnica consiste en «pensar por el final”. Generalmente nuestra forma de planificar es de principio a fin. Pues bien, está demostrado que muchas veces es más fácil empezar a hacer las cosas desde el final que empezar desde el principio.

Esta es una técnica mental que parece contraintuitiva, pero cuando vemos los resultados retrospectivamente nos damos cuenta de que es la manera más sencilla y rápida de hacer las cosas.

Por ejemplo, es más fácil que un escalador llegue a la cima de una montaña si previamente ha planificado la ruta empezando por la cúspide hacia abajo. 

Tecnica Escalador Alberto Peña Chavarino

De igual manera, es mucho más fácil que un insecto subido a una hoja de un árbol llegue al suelo caminando por las ramas en dirección hacia abajo que si este insecto estuviera en la tierra y tuviera que subir hasta una hoja determinada en lo alto del árbol. De arriba abajo el camino es único. De abajo arriba el camino es mucho más difícil por las innumerables bifurcaciones.

Otro ejemplo más práctico lo vemos a la hora de estudiar y aprobar exámenes, es más fácil empezar a estudiar “por el final”. Es decir, para estudiar una asignatura es más fácil empezar estudiándola no por la primera hoja del libro, sino empezando a analizar las preguntas que ponen en los exámenes.

Para estudiar el carnet de conducir, lo más fácil es «empezar por el final” haciendo los tests, y luego ir buscando las respuestas de las preguntas en el manual. Empezar por el principio, por la primera hoja del libro, hace el estudio mucho más lento y tedioso.

Tecnica empezar por el final Alberto Peña Chavarino

TÁCTICA PEQUEÑOS PASOS: DISEÑAR CADA PEQUEÑO PASO

Una vez que hemos trazado la ruta de fin a principio ahora la subdividimos en micro-objetivos. Creamos hitos o puntos intermedios que fraccionan el camino a seguir. De esta manera conseguimos transformar un objetivo grande y difícil en una serie de pequeños objetivos mucho más sencillos de ir alcanzando. 

¿Cómo se come un elefante? bocado a bocado 🙂

Construimos una secuencia de acciones para resolver un problema empezando desde el final, partiendo del cambio más pequeño y específico, y así vamos descendiendo poco a poco para llegar al principio donde estamos.

elefante comer bocado a bocado

 

TÉCNICA DEL “MODELADO ECOLÓGICO DE LA EXCELENCIA”

Si no sabes hacer algo, busca alguien que te enseñe a hacerlo.
La mejor manera de aprender es con un maestro que te enseñe

El modelado de la excelencia es buscar un buen modelo que te sirva como base para saber hacer una cosa.
Así pues, si no sabes hacer algo o conseguir una meta, busca a alguien que ya lo haya logrado, e intenta aprender de él preguntándole o observando sus estrategias.

Si quieres aprender a cocinar, necesitas aprender “modelos de excelencia” en la cocina: una tarde cocinando con tu abuela, un libro de recetas, un curso de cocina o un programa de televisión,

En la antigüedad los jóvenes aprendían oficios de los maestros. El joven que quería ser herrero, se ponía a trabajar con el Maestro herrero del pueblo, y aprendía sus destrezas y estrategias. 

En la actualidad, con las universidades y escuelas, hemos perdido la forma natural de aprender a hacer cosas: practicar al lado de alguien que sabe hacerlas. Y esto es una pena, porque los jóvenes salen de los centros educativos con mucha teoría pero con poca práctica. Y sólo se aprende aquello que se pone en práctica.

El adjetivo “ecológico”, significa que el modelo que buscas tiene que ser ecológico para ti. No puedes imitar a alguien que no es de tu estilo de personalidad. Tienes que buscar modelos que sean armónicos a tu forma de ser. 

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PASO 6: PASAR A LA ACCIÓN

Estoy convencido de que el mayor impedimento que tienen las personas para lograr que las cosas sucedan es el olvido.
La pereza es una forma de olvidarse de los objetivos personales. Nos olvidamos de lo que es realmente importante y no hacemos nada por actuar. 

Cuando nos olvidamos de la importancia de hacer algo, perdemos energía. La atención requiere energía, sin energía no hay atención; y sin atención, no hay movimiento ni acción.

Muchos de nosotros nos hemos propuesto metas que no hemos alcanzado, por pereza u olvido. Por ejemplo, empezar una dieta, hacer deporte semanalmente o dejar de fumar. Empezamos un poco, nos costaba, lo fuimos dejando, y al final, lo enterramos en el olvido.

Sin embargo, nadie siente pereza para actuar cuando se encuentra en medio de un incendio. ¿Por qué? porque las llamas «encienden» la atención y la adrenalina de una forma explosiva.

Si queremos que las cosas sucedan tenemos que activar nuestra atención para mantenernos enfocados en el cambio que queremos realizar

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TÉCNICA: MANTENER LA ATENCIÓN EN EL CAMBIO CON RECORDATORIOS

¿Por qué los niños aprenden a hablar y a andar con tanta facilidad? Porque los niños siguen un proceso natural de aprendizaje basado en 3 factores: atención, imitación y repetición.

Mantener la atención puesta en el cambio que se quiere realizar es la clave del éxito. Un niño no debe “esforzarse” en acordarse que tiene que aprender a andar: está rodeado todo el día de personas adultas que andan. Por lo tanto, su atención está constantemente puesta en el objetivo de poder andar. Y para andar, lo que hace es imitar el movimiento de otras personas (“modelando la excelencia”) y repite constantemente hasta lograr coger la habilidad de andar.

Así pues, si queremos lograr un objetivo tenemos que mantener la atención sobre él en todo momento. Una buena manera de lograr objetivos es escribirlos sobre papel y tenerlos visibles.

La mejor técnica que he conocido para mantener la atención en el cambio que ese quiere dar es : llevar un papel en la cartera y leer el objetivo varias veces al día.

Si tu objetivo fuera mejorar tu salud haciendo deporte, podrías escribir tu meta de 2 maneras: de forma amplia o específica.

De forma amplia: ¡Hacer deporte cada día para tener más energía!

– De forma específica: ¡Salir a correr 30 minutos justo después de levantarme para empezar el día a lo grande!

El mero hecho de tenerlo escrito y recordarlo continuamente aumentará exponencialmente las posibilidades de llevarlo a cabo. Créeme, tener un objetivo por escrito y recordarlo varias veces al día hace que la magia funcione.

Esta es la diferencia que marca la diferencia: tener escrito el objetivo y leerlo unas 10 veces al día.

Y esta magia no es magia, es neurociencia. Está comprobado que podemos “reprogramar” nuestro cerebro para dirigir su atención hacia los cambios y los objetivos que deseamos conseguir.

Estas frases que en pocas palabras se evoca un propósito de cambio se denominan Autoafirmaciones.

El poder de las autoafirmaciones aumenta cuando son llevadas por escrito y recordadas varias veces al día.

Hablaremos más de cómo utilizar estas técnicas en los seminarios intensivos  ¡Deja de Rayarte! y Capitán de tu Destino.

Autoafirmaciones

 

PASO 7: FEEDBACK, EVALUACIÓN Y SEGUIMIENTO 

Como hemos dicho antes, para comer un elefante tenemos que ir trozo a trozo. La clave para resolver problemas complejos es diseñando soluciones sucesivas a cada parte del problema. Enfrentarnos a todos los problemas a la vez es casi imposible, mucho más fácil es ir resolviendo las partes del problema más sencillas y accesibles.

Es muy útil establecer hitos a lo largo del camino. Puntos de evaluación para analizar lo que hemos avanzado y poder efectuar las modificaciones precisos para llegar a nuestro objetivo.stepping-stones

 

 

TÉCNICA: CORREGIR EL TIRO PROGRESIVAMENTE 

Cada vez que el arquero dispara la flecha a la diana comprueba dónde ha dado, y sucesivamente va haciendo correcciones hasta dar en la diana. No siempre se logra resolver un problema a la primera. En casi todos los procesos de aprendizaje y cambio hay una fase de prueba y error. 

A la hora de alcanzar un objetivo, hemos de dividirlo en varias etapas y utilizar cada etapa para revisar cómo estamos haciendo las cosas.  

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¿Y tú? ¿Qué técnicas utilizas para resolver problemas?

¿tienes algún método o algún «truco» que funciona?

¿Alguna vez tuviste un problema que al final resolviste de forma «estratégica»?

¡Me encantará leer tus ideas! ¡Compártelas dejando abajo un comentario!