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[vc_row type=»in_container» full_screen_row_position=»middle» scene_position=»center» text_color=»dark» text_align=»left» overlay_strength=»0.3″][vc_column column_padding=»no-extra-padding» column_padding_position=»all» background_color_opacity=»1″ background_hover_color_opacity=»1″ column_shadow=»none» width=»1/1″ tablet_text_alignment=»default» phone_text_alignment=»default» column_border_width=»none» column_border_style=»solid»][vc_column_text]El año pasado descubrí la Morfospicología, y estoy fascinado por cómo me está ayudando a identificar y comprender mejor a los 9 eneatipos del Eneagrama y sus 27 variantes instintivas.

En la actualidad estoy introduciendo la morfopsicología en todos mis cursos de Eneagrama, en mis consultas privadas de Autoconocimiento, en los cursos de coaching en empresa y en la consultoría de selección de personal.

¿Qué es la morfopsicología? es el estudio de la personalidad mediante el estudio del rostro. Como dice el dicho, «la cara es el espejo del alma». Me estoy dando cuenta que la morfopsicología lo que nos enseña es la base temperamental de la personalidad, es decir, las cualidades mentales, emocionales y físicas de las personas. Actualmente estoy haciendo un estudio relacionando la morfopsicología con el Eneagrama junto a mi amigo y compañero David Pozo Gutiérrez, que fue quien me introdujo en esta nueva ciencia. Próximamente haré un vídeo sobre este tema y publicaré algún estudio.

Así pues, uniendo el Enagrama, la Morfopsicología y la Psicología Comparada de los Instintos estamos creando un método que describe al ser humano desde 3 perspectivas:

  1. La Cognitiva. El eneagrama nos muestra 9 formas de ver la realidad. Son 9 tipos de gafas a través de las cuáles percibimos el mundo. Son 9 estrategias, sesgos ó filtros perceptivos. Y cada uno de nosotros tiene un paradigma específico a través del cual comprende (cognición) la realidad.
  1. La Instintiva. La Psicología Comparada, la Biología y la Etología nos muestra cuáles son nuestros impulsos de supervivencia y reproducción animal. Tenemos instinto social -de interrelación en los grupos, conservación -de supervivencia, autocuidado y cuidado de los demás- y sexual-transmisor -de transimisión de genes, ideas o emociones-.
  1. La Temperamental. La morfopsicología y la Fisionomía estudian el determinismo biológico del carácter. Es decir, cuáles son nuestras capacidades básicas y nuestras áreas preferentes en la vida: la emocional, la intelectual ó la física.

Partiendo de estas 3 metodologías nos estamos centrando en 5 áreas de trabajo:

  1. ESTUDIOS DE AUTOCONOCIMIENTO

En los estudios de autoconocimiento individualizados lo que hacemos es ayudar a nuestros consultantes a que entiendan por qué son como son, por qué piensan como piensan y por qué reaccionan y tienen ciertos comportamientos. Les ayudamos a ver sus contradicciones internas: por qué quizás piensan (cognitivo) y desean una cosa pero acaban dejándose llevar por sus impulsos (instinto). También les ayudamos a ver con más claridad sus virtudes y defectos, sus potencias y limitaciones partiendo de sus capacidades temperamentales visibles en su rostro y su cuerpo.

La clave de un buen estudio de autoconocimiento es ayudar a nuestros consultantes a aceptarse tal como son, valorar sus virtudes, potenciar sus capacidades y sacar lo mejor de si mismos.

  1. ORIENTACIÓN LABORAL 

Una utilización práctica del autoconocimiento es la orientación laboral. Como decía el sabio: «Elige un trabajo que te guste y no tendrás que trabajar ni un día de tu vida». En nuestra consulta privada ayudamos a las personas a conocer su tipo de personalidad y para qué tipo de trabajo estarían mejor cualificados. Cuando uno sabe cómo es, comprende mejor hacia dónde puede ir.

  1. SELECCIÓN DE PERSONAL

Ya hemos hecho unos cuantos procesos de selección en diversas empresas y por ahora los resultados son bastante acertados. Pongamos algunos ejemplos:

1. Desde el Eneagrama: no es lo mismo tener un directivo 8 que un directivo 3. Un jefe 8 tiene la fuerza y el liderazgo para empujar a las personas a la acción, mientras que un directivo 3 es más astuto y tiene mejores habilidades de comunicación, lo cual le hacen más motivador y «vendedor».

2. Desde la Morfopsicología: no es lo mismo tener una secretaria con la frente recta que con la frente inclinada, a nivel temperamental su tipo de inteligencia cambia: la frente recta es más reflexiva, mientras que la inclinada será más impulsiva, así pues, dependiendo de un tipo de morfología u otro serán secretarias más útiles para un trabajo administrativo o para un trabajo de relaciones institucionales.

3. Desde los Instintos: no es lo mismo un ingeniero de instinto social que uno de instinto conservación. El social será un buen «Ingeniero comercial» mientras que el conservación será un buen «Ingeniero técnico».

  1. RELACIONES DE PAREJA

Otra de las especializaciones que estamos desarrollando es el estudio de la compatibilidad en las relaciones de pareja. Nos vienen personas y parejas a la consulta porque quieren comprender mejor cómo es su cónyuge ó novio/a, y también descubrir el grado que tienen de compatibilidad de caracteres en aras a diseñar un futuro juntos.

También un mayor conocimiento de la pareja ayuda a aprender a comprender y a no juzgar. A saber cómo reducir un poco los aspectos negativos del propio comportamiento y saber valorar las virtudes de la persona querida.

  1. RESOLUCIÓN DE CONFLICTOS

Y por último, las familias y las empresas nos están solicitando cada vez más nuestros servicios de mediación en conflictos. A través de la psicología de la personalidad podemos conocer el perfil psicológico de cada una de las personas que están involucradas en el conflicto, de modo que podemos entender mejor las dinámicas emocionales que retroalimentan el conflicto. También podemos ayudar a cada una de las partes a entender mejor sus propias intenciones ocultas y comprender mejor las necesidades y motivos del otro.[/vc_column_text][divider line_type=»No Line» custom_height=»40″][vc_column_text]En este vídeo explicamos nuestra triple metodología (cognitiva, instintiva y temperamental) para identificar los 9 tipos básicos del eneagrama según sus 9 estrategias cognitivas, sus 27 variantes instintivas y las diferencias morfopsicológicas y temperamentales individuales de cada persona:[/vc_column_text][divider line_type=»No Line» custom_height=»40″][vc_video link=»https://www.youtube.com/watch?v=JfZ8A5-oAKM»][divider line_type=»No Line» custom_height=»20″][image_with_animation image_url=»14020″ alignment=»center» animation=»Fade In» box_shadow=»none» max_width=»100%»][divider line_type=»No Line» custom_height=»30″][vc_column_text]Alberto Peña Chavarino


Bibliografía recomendada:
El Rostro alma del cuerpo, Isabella Herranz
El Rostro y la Personalidad, Julián Gabarre
Rostros y Caracteres, Louis Corman
Guía de Morfopsicología, Moisés Acedo Codina[/vc_column_text][/vc_column][/vc_row]

[vc_row type=»in_container» bg_position=»left top» bg_repeat=»no-repeat» scene_position=»center» text_color=»dark» text_align=»left»][vc_column width=»3/4″][vc_video link=»https://www.youtube.com/watch?v=InFJTxPy97g»][vc_column_text]La clave para entender el Eneagrama e identificar bien a los 9 tipos de personalidad es comprender sus 3 variantes instintivas: social, conservación y sexual-transmisor.

Así pues, ¡tú podrías ser un 5 social, o un 7 conservación o un 2 sexual-transmisor!

¡Y realmente el instinto modifica muchísimo la personalidad! Esto quiere decir que si conoces a tres personas con el mismo eneatipo 6 y cada una de ella tuviera un instinto dominante diferente, realmente parecerían tres personas muy diferentes entre sí.

Por ejemplo, todos los eneatipos 6 buscan la seguridad, pero un 6 conservación buscará más la seguridad en temas conservacionales (dinero, recursos, familia, casa…), un 6 social buscará la «seguridad social» (en amigos y grupos), y un 6 sexual – transmisor buscará la seguridad mediante conductas «transmisoras» (mostrar sus capacidades a los demás, lograr metas, superar riesgos…)

La teoría de los 3 grandes sesgos instintivos (social, conservación y sexual-transmisor) es la clave para poder entender bien los 3 subtipos de cada uno de los 9 tipos de personalidad del Eneagrama.

Cuando empecé a estudiar Eneagrama hace ya 10 años al principio me costaba mucho identificar a los 9 tipos de personalidad: sí que es verdad que conocía a muchas personas que encajaban perfectamente con la descripción general de cada eneatipo, sin embargo, había otras muchas personas que se me escapaban y era incapaz de identificarlas bien (¡una de ellas era yo mismo!).

Éste es un problema que tenemos muchos de nosotros al comenzar con el Eneagrama, así que si a ti te haya sucedido lo mismo que a mi, piensa que para identificar bien a las personas hay que tener siempre en mente de las 3 variantes de cada tipo (3 subtipos) que se producen según la tendencia instintiva dominante. Es decir, que dentro de cada uno de los 9 eneatipos hay 3 subtipos, por lo cual en realidad no hay sólo 9 sino 27 tipos básicos.

Es decir, que dentro del eneatipo 1 habrá un subtipo 1 social, otro 1 conservación y otro 1 sexual/transmisor, y así sucesivamente con los 9 eneatipos.

Y realmente el instinto cambia muchísimo la personalidad, puesto que hay una constante interacción entre las 9 estrategias cognitivo-emocionales y los 3 sesgos instintivos.

Hace años no se conocía bien cómo funcionaba esta teoría de los 3 instintos. Sin embargo, gracias a investigadores como mi profesor Mario Sikora, hoy en día tenemos una idea mucho más clara de cómo los sesgos instintivos influyen en nuestras percepciones de la realidad.

Por ejemplo, en el libro «La sabiduría del Eneagrama» de Riso y Hudson no viene bien explicada esta teoría, y su teoría de las alas probablemente fuera un intento de comprender cómo funcionan las 3 tendencias instintivas de cada tipo.

Aquí tienes 3 artículos donde explico cómo trabajar con los instintos para el desarrollo personal:

  1. Instinto de conservación
  2. Instinto social
  3. Instinto sexual – transmisor

Si quieres aprender más de Eneagrama, te recomiendo solicitar una consulta personal de autoconocimiento, hacer alguno de los 3 cursos presenciales en Madrid del programa «Experto en Eneagrama» ó también hacer el curso online «Descubre tu Personalidad»[/vc_column_text][divider line_type=»No Line» custom_height=»30″][vc_column_text]Alberto Peña Chavarino[/vc_column_text][/vc_column][vc_column width=»1/4″][/vc_column][/vc_row]

[vc_row type=»in_container» bg_position=»left top» bg_repeat=»no-repeat» scene_position=»center» text_color=»dark» text_align=»left»][vc_column width=»3/4″][vc_video link=»https://www.youtube.com/watch?v=oCt5rPQjD60″][vc_column_text]Nunca me dejará de sorprender la sabiduría que tiene el Eneagrama.

La idea fundamental que aporta el Eneagrama para conocerse a uno mismo y entender mejor a los demás se resume en que hay 1 sola cosa que nos mueve y nos «domina» durante cada uno de los días que vivimos en la vida.

Es como si viviéramos con un programa metido en nuestra cabeza que nos lleva en la dirección de la búsqueda de un deseo fundamental, sin el cual no nos sentimos bien.

Este deseo de lo que queremos conseguir o búsqueda de cómo nos queremos sentir se resume en 9 patrones subconscientes o estrategias neurológicas:

Por ejemplo, para algunas personas lo prioritario en sus vidas es sentirse seguros (como los tipos 6), esto quiere decir que sin este estado o sentimiento de seguridad lo demás va a ser secundario en sus vidas. Para otras personas lo prioritario es destacar ó sentirse valiosos a través del logro (como las personas tipo 3)…

Según la neurociencia nuestros sesgos cognitivos (tendencias ó maneras de pensar y percibir la realidad) provienen de nuestra personalidad, de nuestro temperamento y biología. Y según el Eneagrama cada uno de nosotros tenemos una estrategia cognitiva – emocional dominante que sesga nuestros pensamientos, sentimientos y conductas en la búsqueda de un deseo.

Este esfuerzo inconsciente hace que de manera automática enfoquemos nuestra atención a ciertos aspectos e ignoremos otros. Según Mario Sikora las 9 estrategias son:

1. El tipo 1, “se enfoca” en ser perfecto.

2. El tipo 2, “se enfoca” en conectar.

3. El tipo 3, “se enfoca” en destacar.

4. El tipo 4, “se enfoca” en ser único.

5. El tipo 5, “se enfoca” en mantener distancia emocional.

6. El tipo 6, “se enfoca” en estar seguro.

7. El tipo 7, “se enfoca” en estar estimulado.

8. El tipo 8, “se enfoca” en ser poderoso.

9. El tipo 9, “se enfoca” en estar en paz.

No hay nada malo en que cada tipo de personalidad valore su propia búsqueda y se enfoque en su estrategia, siempre y cuando lo haga de forma adaptativa. Los problemas aparecen cuando cada uno de nosotros nos excedemos en nuestra estrategia, y nos obsesionamos con lograr aquello en lo que nuestra atención se fija de manera automática.

Si quieres aprender más de Eneagrama, te recomiendo hacer alguno de los cursos presenciales en Madrid «Experto en Eneagrama» ó el curso online «Descubre tu Personalidad»[/vc_column_text][divider line_type=»No Line» custom_height=»30″][vc_column_text]

[/vc_column_text][vc_raw_html]JTNDZGl2JTIwY2xhc3MlM0QlMjJmYi1jb21tZW50cyUyMiUyMGRhdGEtaHJlZiUzRCUyMmh0dHBzJTNBJTJGJTJGd3d3LmZhY2Vib29rLmNvbSUyRmFsYmVydG8ucGVuYWNoYXZhcmlubyUzRmZyZWYlM0R0cyUyMiUyMGRhdGEtd2lkdGglM0QlMjIxMDAlMjUlMjIlMjBkYXRhLW51bXBvc3RzJTNEJTIyMjAlMjIlM0UlM0MlMkZkaXYlM0U=[/vc_raw_html][/vc_column][vc_column width=»1/4″][/vc_column][/vc_row]

[vc_row type=»in_container» bg_position=»left top» bg_repeat=»no-repeat» scene_position=»center» text_color=»dark» text_align=»left»][vc_column width=»3/4″][vc_column_text]Hace unos días me sucedió una historia surrealista que me ha inspirado para escribir este artículo:

Me llamó una mujer de mediana edad buscando ayuda para su marido contándome que él llevaba mucho tiempo en el paro y que se encontraba perdido, tanto en el plano personal como el profesional. Contactaba conmigo porque había oído buenas referencias mías. Yo la respondí que bien, que claro que podía hablar con su marido para ver cómo echarle una mano.

Para mi asombro a continuación me preguntó si yo, en mi enfoque terapéutico, utilizaba la “espiritualidad”, puesto que tanto ella como su marido ambos eran «muy espirituales” y, según ella, para poder empatizar con su marido tenía que encontrar a un profesional que también trabajara desde la “espiritualidad” y pudiera compartir ese enfoque místico porque “le enganchaba mucho”.  También me comentó que eran «grandes seguidores” de unos gurús motivacionales (famosos por sus libros y vídeos en youtube) a los cuales estaban infinitamente agradecidos puesto que «nos ayudan a despertar”.

Yo la respondí lanzándole una pregunta:

– Me parece muy bien, entonces, ¿para vosotros qué significa “trabajar la espiritualidad”?- “Para nosotros la espiritualidad es un trabajo interior para trascender el ego y conectarnos con nuestra esencia, puesto que es el camino que nosotros hemos elegido libremente»

Después de una breve conversación telefónica explicándole mi enfoque terapéutico eminentemente pragmático y estratégico, la mujer debió decidir que yo no era “suficientemente espiritual» para su marido, y amablemente me dijo que iba a buscar a otro profesional que pudiera facilitarles herramientas para continuar con “su camino”. Y yo, también muy amablemente, le respondí que les deseaba mucha suerte en “su camino”.[/vc_column_text][divider line_type=»No Line» custom_height=»40″][image_with_animation image_url=»13320″ alignment=»center» animation=»Fade In» img_link_target=»_self»][divider line_type=»No Line» custom_height=»20″][vc_column_text]EL PENSAMIENTO MÁGICO Y EL SISTEMA INMUNITARIO PSICOLÓGICO

Estas navidades estuve unos días en Burgos con la familia, y hablando con mi padre sobre la fiebre de la gente por la lotería en estas fechas, reflexionamos sobre esa atracción que tenemos los seres humanos por lo “mágico”. Está claro que los seres humanos no somos sólo seres racionales, más bien somos emocionales y “mitófilos”. Nos gusta creer en los sueños, en la lotería, en la suerte, en los mitos, en lo mágico, en lo fantástico, en el más allá, en las ideologías que prometen el cielo en la tierra, en los príncipes azules rescatadores… Y esta parte mágico-emocional es algo inherente en el ser humano.

Probablemente esta búsqueda mágica de cambiar la realidad tenga que ver con el sistema inmunitario de protección psicológico que tenemos las personas: el cerebro utiliza la imaginación y crea realidades paralelas para proteger nuestros sueños, ilusiones y expectativas. Y por supuesto, este sistema psicológico tiene una importante utilidad: Si no nos pusiéramos estas “gafas de color de rosa” nos sería muy difícil superar una pérdida afectiva (una ruptura de pareja o la muerte de un familiar), superar una despido profesional o hacer frente a una catástrofe (ser robado, tener un accidente de coche o perder la propia casa). El cerebro nos protege para no “empotrarnos» con la dura realidad y quedarnos ahí bloqueados.[/vc_column_text][divider line_type=»No Line» custom_height=»20″][image_with_animation image_url=»13318″ alignment=»center» animation=»Fade In» img_link_target=»_self»][divider line_type=»No Line» custom_height=»20″][vc_column_text]Sin embargo, como sucede con todo en este mundo, cualquier cosa buena cuando se lleva al exceso se convierte en mala. La medicina es buena porque cura enfermedades, pero la medicina aplicada en cantidades excesivas se convierte en veneno. Tener ilusiones, sueños, esperanzas, creencias, ideologías y pensamientos mágicos es realmente bueno y necesario para la salud y la felicidad de las personas, pero los problemas aparecen cuando llevamos estas ilusiones al exceso, y subvertimos la realidad con nuestras percepciones irreales.

Al igual que en la cocina tenemos que medir el punto óptimo de sal que echamos a la comida -para que no esté ni sosa ni muy “salá”-, en nuestras vidas tenemos que medir el punto óptimo de “emocionalidad y pensamiento mágico” con que afrontamos los desafíos cotidianos.

Tener pocas ilusiones es malo. Tener demasiadas ilusiones también es patológico. Así pues, hemos de buscar ese punto intermedio óptimo de ilusión que combine perfectamente con vivir una vida normal, consciente, racional y bien estructurada.[/vc_column_text][divider line_type=»No Line» custom_height=»20″][image_with_animation image_url=»13321″ alignment=»center» animation=»Fade In» img_link_target=»_self»][divider line_type=»No Line» custom_height=»20″][vc_column_text]PROPÓSITOS DE AÑO NUEVO CON PENSAMIENTO RACIONAL

El ejemplo de esta «pareja espiritual” es un arquetipo de lo que nos sucede a muchas personas: nos equivocamos cuando buscamos remedios “mágicos-emocionales” para solucionar problemas “pragmáticos-reales” en la vida cotidiana.

Si te echaran del trabajo y no tuvieras ni un duro en el banco resultaría poco realista ponerte a «buscar la espiritualidad”, “encontrar El Camino”, “trascender el ego”, «lograr la trascendencia”, “activar la magia” o “echar a la suerte de la lotería” como remedios útiles para resolver un problema tan apremiante.

Un agricultor puede ponerse a rezar o hacer bailes chamánicos para que llueve en primavera y crezca el trigo en verano. Pero si previamente en invierno no se ha puesto manos a la obra arando la tierra y sembrando el trigo, por mucho “pensamiento mágico” y “conexión con su esencia» que tenga no va cosechar nada en verano.

Esto no quiere decir que el agricultor tenga que ser una persona carente de vida interior, religiosidad, ilusiones y creencias, pero esas emociones y esperanzas tienen que ir de la mano con la realidad y el sentido común. Como dice el refranero español tradicional: “A Dios rogando pero con el mazo dando»

En estas fechas de principios de año muchos de nosotros soñamos despiertos con los famosos «propósitos de año nuevo”: – ¡Este año voy al gimnasio y pierdo 10 kilos! ¡Este año cambio de trabajo! ¡Este año mejoraré mis ventas un 30%! ¡Este año me echo novia! ¡Este año hago un viaje un país tropical!

Todo esto de gritar al viento los nuevos propósitos está muy bien, pero hemos de considerar antes un par de cuestiones:

1. ¿Cómo lo vas a hacer?
2. ¿Cuáles serán las consecuencias no previstas de tus propósitos?

Las personas racionales no son aguafiestas ni pesimistas: tienen los mismos sueños que el resto de los humanos pero saben aterrizarlos a un plano concreto, y además dedican un poco de materia gris para hacer una visualización de futuro de lo que podría suceder. Las personas racionales saben que los sueños, para lograrse, tienen que materializarse en un plan de acción.[/vc_column_text][divider line_type=»No Line» custom_height=»20″][image_with_animation image_url=»13323″ alignment=»center» animation=»Fade In» img_link_target=»_self»][divider line_type=»No Line» custom_height=»20″][vc_column_text]EL USO POSITIVO DEL PENSAMIENTO NEGATIVO 

TÉCNICA DE AUTOHIPNOSIS: PONERSE EN EL PEOR ESCENARIO.

Hay muchísimas técnicas psicológicas en libros de coaching, liderazgo y autoayuda para el logro de metas y la “buena definición de objetivos”. Y bajo mi experiencia, la técnica que personalmente a mí más me ha funcionado es la de pensar en lo peor que podría suceder. Sí, suena paradójico que para conseguir un sueño primero debas pensar en cómo fracasar en su intento o visualizar en cómo ese cielo podría convertirse en un infierno, pero funciona.

Puedes hacer la técnica de dos maneras diferentes, haciéndote estas 2 preguntas:

– Si quisieras fracasar en el logro de tu objetivo, ¿cómo lo harías? Es decir, si en vez de tener éxito, quisieras asegurarte un rotundo fracaso, ¿qué tendrías que hacer, específicamente, para acabar consiguiendo los peores resultados?

– Imagínate que estás a finales de este año 2016, estás en diciembre y todos tus propósitos de principios de año han sido un fracaso: dejaste en febrero de ir al gimnasio y en vez de adelgazar 10 quilos ganaste 5 más, sigues anclado en el mismo trabajo que no te gusta, en vez de aumentar tus ventas un 30% han bajado un 20%, y sigues solterón. ¿Qué ha sucedido? Piensa en qué es lo que has hecho durante este año para estar tan mal como estás ahora en diciembre. Piensa cuáles han sido tus comportamientos y actitudes durante el año que te han llevado a la situación negativa en la que ahora te encuentras. Cierra los ojos y visualiza mentalmente la película de fracaso que te ha llevado durante este año hasta donde estás ahora en diciembre de 2016.

Los neurocientíficos y los terapeutas estratégicos conocen bien estos mecanismos basados en el funcionamiento de la lógica paradójica y del contraste mental para utilizar el miedo y la precaución como factores motivadores para el logro de objetivos. Si quieres enderezar algo, piensa primero en cómo torcerlo más, dice el refrán. Si quieres traer el cielo a la tierra, primero piensa en cómo podrías, a pesar de tus buenas intenciones, traer el infierno. Si quieres montar un negocio de éxito, primero piensa en cómo podría fracasar. Si quieres ganar dinero, piensa primero en cómo podrías perderlo. Si quieres una buena relación de pareja, piensa primero en qué expectativas irreales y comportamientos negativos podrían llevarte a cargarte la relación.

Esta es una técnica de auto-hipnosis, y para hacerla bien tienes que estar más de 20 minutos concentrado con los ojos cerrados en las visualizaciones negativas. Te sorprenderás cómo a partir del minuto 10 o 15, después de analizar e imaginar los peores escenarios posibles, tu cerebro hará un clic y empezarás a pensar en positivo. Como has forzado al cerebro a ir al extremo negativo, debido al cansancio y la extenuación, por un procedimiento de contraste mental tu cerebro encenderá el interruptor de la creatividad y de las posibilidades. Una vez que tu cerebro ha tomado conciencia de los potenciales peligros e impedimentos que puede encontrarse en el futuro, ahora tendrá una base de realidad sobre la que hacer germinar la creatividad y las posibles maneras de alcanzar los objetivos y lograr resultados positivos.

Te animo a hacer esta técnica de visualización con tus propósitos de año nuevo, si la haces bien te aportará una visión más amplia de tu situación, ideas para superar los posibles obstáculos que podrían impedir tus objetivos y además conseguirás una motivación intrínseca mucho más poderosa y duradera, puesto que “tu sueño” no se basará en una ensoñación irreal sino en una planificación de futuro realista y en objetivos bien fundamentados sobre un plan de acción.[/vc_column_text][divider line_type=»No Line» custom_height=»30″][vc_column_text]Alberto Peña Chavarino


Bibliografía recomendada:
Procrastinación, Piers Steel[/vc_column_text][/vc_column][vc_column width=»1/4″][/vc_column][/vc_row]

[vc_row type=»in_container» bg_position=»left top» bg_repeat=»no-repeat» scene_position=»center» text_color=»dark» text_align=»left»][vc_column width=»3/4″][vc_column_text]– “Yo sé quién soy… y sé qué puedo ser”, dijo Don Quijote.

Cervantes fue un tipo muy sabio: conocía bien al ser humano. El Quijote de la Mancha es una extraordinaria representación de los autoengaños que vivimos las personas. La mente soñadora y surrealista del Quijote no es muy diferente a la del resto de nosotros: creemos que somos de una manera que muchas veces difiere enormemente de la realidad.

Para esto sirve el autoconocimiento: darnos cuenta de cómo somos para no autoengañarnos e ir como Quijotes por la vida, y tener mucho más autocontrol de nosotros mismos.[/vc_column_text][divider line_type=»No Line» custom_height=»30″][image_with_animation image_url=»13219″ alignment=»center» animation=»Fade In» img_link_target=»_self»][divider line_type=»No Line» custom_height=»30″][vc_column_text]EL AUTOCONOCIMIENTO Y LA INTELIGENCIA EMOCIONAL

El autoconocimiento es la base de la Inteligencia Emocional. Howard Gardner explica que la Inteligencia Emocional tiene dos vertientes, la Inteligencia Intrapersonal y la Inteligencia Interpersonal.

La Inteligencia Intrapersonal es la capacidad de autoanalizarnos y entender cómo somos, cómo son nuestros procesos de pensamiento, nuestras emociones, cómo reaccionamos, cuáles son nuestros defectos y nuestras virtudes.

Y la Inteligencia Interpersonal -también llamada Inteligencia Social o Relacional- es la capacidad que tenemos para entender la forma de ser de los demás, que es el fundamento de la empatía y las habilidades sociales.

Así pues, la Inteligencia Emocional es la habilidad del autocontrol de nuestras propias emociones y la habilidad de empatizar o comprender las emociones de los demás. Y la buena noticia es que el autocontrol es una habilidad que se puede entrenar, ¿cómo? pues aprendiendo a gestionar bien nuestras emociones y que no sean las emociones las que nos dominen. Veamos a continuación un ejemplo de cómo trabajar el propio autocontrol.[/vc_column_text][divider line_type=»No Line» custom_height=»30″][image_with_animation image_url=»13221″ alignment=»center» animation=»Fade In» img_link_target=»_self»][divider line_type=»No Line» custom_height=»30″][vc_column_text]EL AUTOCONTROL y LA DETECCIÓN DE LOS “PUNTOS CALIENTES»

Si queremos trabajar nuestro desarrollo personal tenemos que empezar por identificar las áreas de mejora de nuestros comportamientos, y para ello podemos empezar identificando las situaciones psicológicas ó puntos calientes donde nos estresamos y perdemos el control. Se llaman “puntos calientes” porque son los botones que nos activan reacciones automáticas. Son como los disparadores automáticos de emociones excesivas. Son emociones “calientes” porque de repente pueden estallar como un volcán.

En la medida que entendemos el funcionamiento de una máquina, más control tendremos sobre su funcionamiento. Exactamente igual sucede con nuestra forma de ser: en la medida que nos conocemos mejor, mayor capacidad de autocontrol tendremos de nuestros pensamientos, emociones y comportamientos.

La moderna neurociencia y la epistemología de la personalidad (el Eneagrama) demuestran que nuestro comportamiento no es generado por rasgos generales estables que coherentemente se expresan siempre igual en diversas situaciones, sino que dependiendo del contexto y nuestra percepción de la situación, reaccionaremos de una manera diferente.

Esto quiere decir que una persona a la que consideramos “miedosa” (por ejemplo, una persona tipo 6 del eneagrama) será discriminativamente miedosa en unas situaciones, pero en otras no. De hecho, todos conocemos a personas que tienen miedos en algunas circunstancias (agorafobia, fobia social, fobia a coger el aviones, fobia a la oscuridad) sin embargo en otras situaciones son increíblemente valientes y arriesgadas (hacen alpinismo, trabajan como policías o bomberos, se lanzan al mar para salvar a una persona que se está ahogando…).

Así pues, si queremos comprendernos a nosotros mismos y trabajar nuestro desarrollo personal, tenemos que dejar de generalizar y evitar ponernos “etiquetas” como: “soy inseguro”, “soy agresivo”, “soy muy rígido”, “soy perezoso»“soy depresivo”, y empezar a cambiar nuestro lenguaje, siendo más objetivos y precisos, hablando en términos de comportamientos específicos: -“tengo miedos en ciertas situaciones”, “es en estos momentos cuando me suelo enfadar”, “ante el comportamiento de ciertas personas me pongo rígido“, “cuando no tengo estímulos motivantes me vuelvo muy pasivo”, “hay cosas que me hacen entristecer”.[/vc_column_text][divider line_type=»No Line» custom_height=»30″][image_with_animation image_url=»13224″ alignment=»center» animation=»Fade In» img_link_target=»_self»][divider line_type=»No Line» custom_height=»30″][vc_column_text]LOS PATRONES SI-ENTONCES

Cuando llevamos emociones abstractas a situaciones más concretas y específicas las podemos controlar mejor. Y para esto podemos empezar identificado los PATRONES “SI-ENTONCES” de nuestro comportamiento, porque son los que revelan los PUNTOS CALIENTES donde reaccionamos de manera descontrolada.

Este ejercicio lo llevé a cabo con un consultante llamado Antonio que se sentía mal consigo mismo porque se consideraba muy “agresivo”. Se enfadaba mucho con su mujer, gritaba a sus hijos, se enfrentaba con sus compañeros del trabajo y hasta discutía con los camareros de los restaurantes. El hombre se sentía mal porque sus “explosiones agresivas” le estaban causando graves problemas en sus relaciones.

Bien, lo primero que hice con Antonio fue tranquilizarle y preguntarle en qué situaciones había excepciones, es decir, cuándo no se comportaba agresivamente e incluso reaccionaba de manera pacífica y paciente. Y descubrimos que en realidad este hombre solía ser muy amable casi todo el tiempo: era paciente ante la hiperactividad de sus hijos, también era muy servicial cuando su mujer y sus compañeros de trabajo tenían alguna necesidad, e incluso se comportaba de manera respetuosa en los restaurantes cuando tenía que esperar los retrasos de los camareros en traer la comida. En realidad, este hombre era una buena persona pero que tenía ciertos “puntos calientes” que le hacían perder el control de sí mismo y era cuando se volvía momentáneamente violento.

Entonces fue cuando pasamos a identificar las situaciones que activaban su agresividad, y encontramos estos patrones:

– Si su mujer le corregía su comportamiento delante de los niños, entonces él reaccionaba gritando.
– Si algún compañero de trabajo contradecía sus opiniones en público, entonces él atacaba agresivamente.
– Si se sentía ignorado por una camarero que no le mostraba interés, entonces él montaba un follón en el restaurante.

Así pues, encontramos un patrón común en situaciones muy diferentes: si sentía que alguien le faltaba el respeto, entonces era cuando reaccionaba violentamente. El origen de sus enfados era cuando sentía que perdía autoridad y poder delante de los demás. En el resto de las situaciones de su vida, en general era un hombre bastante amable y pacífico. El patrón problemático de la agresividad de Antonio aparecía sólo cuando sentía que perdía públicamente su autoridad.[/vc_column_text][divider line_type=»No Line» custom_height=»30″][image_with_animation image_url=»13225″ alignment=»center» animation=»Fade In» img_link_target=»_self»][divider line_type=»No Line» custom_height=»20″][vc_column_text]LA INTELIGENCIA EMOCIONAL PARA LA REPROGRAMACIÓN DE CONDUCTAS

¿Qué hicimos entonces? Utilizar la Inteligencia Emocional para mejorar su autocontrol, ¿cómo? ayudando a Antonio a reprogramar la forma de entender cómo los demás “le faltaban el respeto a su autoridad y cómo sentía que perdía su poder”.

– Querido amigo Antonio, entiendo que en esos momentos donde sientes que te contradicen públicamente reacciones agresivamente para defender tu autoridad. Sin embargo, reaccionando excesivamente en vez de conseguir más respeto y poder, lo pierdes. Las formas te hacen perder la razón. A lo mejor en el momento logras imponerte con la violencia, pero después lo único que consigues es que los demás eviten tratar contigo y te acaben ignorando. Y de esta manera pierdes todavía más tu autoridad y tu poder de influencia en los demás. Por lo tanto, ¿no crees que si controlaras mejor esos puntos calientes, y en vez de enfadarte cuando te llevaran la contraria te tranquilizaras, serías más capaz de responder con serenidad? Puesto que estando sereno serías más capaz de acceder a tus recursos internos y encontrarías una manera más sutil e ingeniosa de hacer valer tus opiniones, logrando así todavía mayor autoridad y respeto de los demás. Es decir, que en vez de perder poder reaccionando violentamente, serenándote podrías responder de una mejor manera que te haría ganar todavía más poder.

Nota: Antonio era una personalidad tipo «8 Sexual”, en el Eneagrama el 8 sexual es el tipo de personalidad más vehemente de todos. Es el tipo de personalidad que busca sentirse poderoso y transmitir a los demás que tiene ese poder. (Antonio no es su nombre real, pero por motivos de privacidad lo hemos cambiado).

A continuación, lo que hice con a este hombre fue animarle a llevar un diario de trabajo personal, donde hiciera un seguimiento de todas las situaciones específicas que activaban sus “puntos calientes”, los momentos que desencadenaban sus reacciones explosivas.

Conclusión, ¿Quieres conseguir más autocontrol? pues lo primero de todo ponte a identificar los momentos y situaciones que activan tus patrones “SI-ENTONCES” que desencadenan las reacciones que quieres modificar. Una vez identificados estos patrones reactivos, estarás en condiciones de reprogramarlos, dándoles otro significado y buscando una manera más adaptativa de actuar.[/vc_column_text][divider line_type=»No Line» custom_height=»40″][vc_column_text]Alberto Peña Chavarino


Bibliografía recomendada:
Awareness to Action, Mario Sikora[/vc_column_text][/vc_column][vc_column width=»1/4″][/vc_column][/vc_row]

[vc_row type=»in_container» bg_position=»left top» bg_repeat=»no-repeat» scene_position=»center» text_color=»dark» text_align=»left»][vc_column width=»3/4″][vc_column_text]Imagínate la siguiente divertida escena: que un día tomando un café un amigo tuyo -llamémosle Juan- te comentara que le encantaría aprender artes marciales y algún día convertirse en cinturón negro de kárate. Probablemente le responderías algo así como:

-“Ah, muy interesante Juan, me parece muy bien que quieras convertirte en karateka. Entonces, ¿a qué gimnasio te vas a apuntar? ¿dónde vas a empezar las clases de kárate?

Sin embargo, para tu asombro, atónito escuchas esta respuesta:

– “No, no, trabajo mucho y no tengo tiempo para ir a ningún gimnasio. Pero he decidido empezar por ver todas las películas de Karate Kid, Bruce Lee y Jackie Chan. También he comprado libros de artes marciales, DVDs, y hasta un curso online a distancia”.

Y tú, con una sonrisilla -en plan “estás de broma”-, le volverías a preguntar:

– Pero Juan, ¿de qué vas? A ver, explícame cómo vas a aprender kárate viendo películas y leyendo libros sin practicar y sin un profesor que te entrene. Yo no conozco a ningún karateca hecho a sí mismo por correspondencia…

Y si resultara que sí, que a tu amigo Juan se hubiera ido la olla y siguiera con su sueño irreal de convertirse en un karateka tan sólo viendo vídeos o leyendo libros y sin practicar nada, le dirías que puede hacer lo que le de la gana, pero que  cuando fuera por la calle por favor evitara ir de chulito karateka, porque con las “artes marciales” que iba a aprender desde el sillón de su casa lo único que conseguiría es que acabaran dándole una paliza.

Este ejemplo resulta absurdo. Resulta obvio que no es posible aprender artes marciales, o bailar salsa, o jugar al fútbol, o aprender a pilotar aviones, o correr maratones sin antes realizar un buen entrenamiento. Sin embargo, para otras áreas de la vida no vemos con tanta claridad este principio: para lograr una habilidad es necesario conocer la técnica correcta y practicar intensamente.[/vc_column_text][divider line_type=»No Line» custom_height=»40″][image_with_animation image_url=»13175″ alignment=»center» animation=»Fade In» img_link_target=»_self»][divider line_type=»No Line» custom_height=»40″][vc_column_text]LA HABILIDAD DE HABLAR EN PÚBLICO

Pongamos el ejemplo de aprender oratoria. A menudo tengo alumnos que me dicen que les gusta mi puesta en escena y me preguntan cómo podrían aprender ellos a hablar en público. Yo les respondo que claro que pueden llegar a ser buenos oradores si se entrenan intensamente: por ejemplo, haciendo algún curso de oratoria, un taller de teatro, contratar un mentor, profesor o coach personal, y sobre todo, practicar mucho, mucho, mucho.

Cuando vemos a un ponente hablar con seguridad y elegancia ante un auditorio, lo primero que solemos pensar es que tiene un don natural, que ha nacido para la oratoria, que lo lleva en su ADN, que las palabras le salen solas y… que triste e injustamente los demás seres humanos no hemos nacido con esas capacidades…

Pues lo mismo pensaba cuando tenía 20 años: que yo no estaba hecho para la oratoria. En el colegio me siempre me volvía muy  tímido cuando me sacaban a hablar delante de la clase. Años más tarde, en la Universidad seguía poniéndome colorado y nervioso cuando estaba rodeado de personas que estuvieran escuchándome.

Además, de niño contaba con algunos problemas lingüísticos que me impedían comunciarme bien: como no sabía pronunciar bien las palabras mis padres me llevaron al logopeda. También tengo un problema en la mandíbula que me impide abrir bien la boca para poder vocalizar. Y hasta hace pocos años me costaba crear oraciones largas y no podía terminar las frases….

En realidad, en mi colegio nunca fui famoso por mis dotes de oratoria… y sólo empecé a mejorar cuando me decidí a lanzarme al ruedo para quitarme el miedo escénico de una vez por todas.[/vc_column_text][divider line_type=»No Line» custom_height=»40″][image_with_animation image_url=»13179″ alignment=»center» animation=»Fade In» img_link_target=»_self»][divider line_type=»No Line» custom_height=»40″][vc_column_text]LAS CLAVES DEL TALENTO

¿Como se crea el talento? ¿Cómo se desarrollan las habilidades?

Hay un libro magnífico sobre neurociencia de Dan Coyle titulado así: “Las claves del talento”. Es un libro extraordinario que te recomiendo leer porque es un estudio magnífico sobre cómo el cerebro aprende una habilidad y cómo lograron alcanzar su maestría la grandes deportistas, artistas, músicos, escritores, empresarios y gente de éxito en general.

Básicamente, Dan Coyle explica que los estudios científicos están demostrando que la habilidad se consigue cuando el cerebro logra crear un circuito neurológico muy sólido y además envuelto en mielina. La mielina es una sustancia que envuelve las fibras nerviosas -las aísla-, y su función principal es la de aumentar la velocidad de transmisión del impulso nervioso.

Si los circuitos mentales fueran cables eléctricos, la mielina sería la goma que envuelve y aísla los cables para evitar la pérdida de energía eléctrica.

Parece ser que los estudios han comprobado que las personas con una mayor habilidad para las matemáticas, la música, el deporte, los idiomas o el arte tienen mayor mielina (sustancia blanca) en las áreas de sus cerebros correspondientes a dicha habilidad: área motora, auditiva, visual, lógica, creativa, etc.

Podríamos decir que mielina es la banda ancha del cerebro, es fibra óptica que aumenta la velocidad  y la potencia de transmisión de información por los circuitos mentales.

¿Y cómo se mielinizan los circuitos? con la práctica intensa y la técnica correcta, además de tener una gran motivación para estar concentrado en la habilidad que se quiere desarrollar. Cuanto más practiques una habilidad, más mielina producirá tu cerebro para reforzarla. Y cuanta más mielina tengas, más habilidad adquirirás.[/vc_column_text][image_with_animation image_url=»13171″ alignment=»center» animation=»Fade In» img_link_target=»_self»][vc_column_text]1ª CLAVE: PRACTICAR INTENSAMENTE

La habilidad se consigue al tener los circuitos neuronales bien milinizados (aislados y fortalecidos) mediante la práctica intensa.

Cuando empiezas a practicar una habilidad específica -como por ejemplo aprender a andar en bicicleta-, los circuitos neuronales de esa habilidad empiezan a activarse. Los oligondrecitos (unas células que rodean las fibras neuronales) al recibir estímulo del impulso nervioso automáticamente empiezan a producir mielina y a envolver con ella las fibras nerviosas. La mielina es una envoltura que aísla el circuito, lo protege y aumenta la velocidad de los impulsos nerviosos. Así pues, cuanto más practicas andar en bicicleta, poco a poco tus fibras nerviosas empiezan a crear un circuito y a mielinizarlo para fortalecerlo.

Y este es el motivo por el cual Rafael Nadal es uno de los mejores tenistas del mundo, o Kasparov ha sido imbatible en el ajedrez, o por qué Messi o Cristiano Ronaldo son grandes goleadores, o por qué Ferrán Adriá es un cocinero tan famoso por su restaurante El Bulli: porque sus cerebros han creado habilidades a través del desarrollo de circuitos neuronales muy sólidos y que funcionan muy rápido gracias a estar muy mielinizados por la experiencia conseguida gracias a largos años de práctica intensa.

Así pues, no hay fórmulas mágicas, está comprobado que el talento es una habilidad que se desarrolla con la práctica constante. Los grandes genios, artistas, científicos, empresarios u oradores no lo hubieran sido si no hubieran dedicado miles de horas a practicar y desarrollar sus capacidades. Los genios no nacen, ¡se hacen!

Y mi caso da fe de ello: hace unos años yo era un pésimo orador y me daba pánico hablar en público, jamás pensé que algún día podría llegar a disfrutar tanto hablar delante de los auditorios.

Pero he tenido que pagar el precio. No hay fórmulas mágicas. Transformar el miedo escénico en placer escénico ha sido una cuestión de dar muchas conferencias, cursos y talleres, de lanzarme a exponerme y hablar en público en cualquier ocasión que se me presentase -incluso estando muerto de miedo-.[/vc_column_text][divider line_type=»No Line» custom_height=»40″][image_with_animation image_url=»13182″ alignment=»center» animation=»Fade In» img_link_target=»_self»][divider line_type=»No Line» custom_height=»40″][vc_column_text]LA REGLA DE LAS 10.000 HORAS DE PRÁCTICA

Los investigadores Anders Ericsson, Herbert Simon y Bill Chase, entre otros, apoyaron la valided de la famosa «regla de los 10 años de práctica” que data de 1899, también conocida como “las 10.000 horas de práctica”. Este descubrimiento demuestra que la habilidad a nivel mundial de cualquier campo (tocar un instrumento musical, las matemáticas, la pintura, etc.) requiere aproximadamente una década de práctica intensa. Incluso los grandes violinistas o los maestros de ajedrez que empezaron jóvenes tuvieron que practicar con ahínco durante 9 o 10 años antes de participar en campeonatos internacionales. (Si empezaron a practicar con 7 años, a los 17 o 18 años ya estaban tocando en importantes filarmónicas o participando en grandes torneos).

Así pues, la primera clave del talento es la práctica intensa. Si quieres ser bueno en algo, el único secreto es: práctica, práctica y práctica.

Más o menos, son necesarias unas 19 horas de práctica a la semana para desarrollar una habilidad con gran genialidad.

¿Quieres convertirte en escritor? Pues ponte a escribir 2 horas al día entre semana y échale otras 4 o 5 horas el sábado y domingo.

¿Quieres convertirte en artista, jugador de tenis, músico o experto en marketing online? pues coge la agenda y analiza dónde vas a tener hueco para meter esas 19 horas.[/vc_column_text][divider line_type=»No Line» custom_height=»40″][image_with_animation image_url=»13184″ alignment=»center» animation=»Fade In» img_link_target=»_self»][divider line_type=»No Line» custom_height=»40″][vc_column_text]LAS PRIMERAS 1.000 HORAS DE EXPERIENCIA

Que sean necesarios entre 8 y 10 años para alcanzar la maestría no significa que necesites pasar la línea de meta de esas 10.000 horas de práctica para poder ser suficientemente bueno en aquello que deseas proponerte conseguir. De hecho, yo creo que a partir de las primeras 1.000 horas de práctica ya se empieza a ser bastante bueno en la habilidad que se quiere conseguir.

Y creo que tener clara esta idea : si quieres aprender una nueva habilidad como hablar en público, aprender a pintar, tocar la guitarra, hablar inglés, cantar, cocinar, fotografía, jardinería… o aprender una nueva profesión como vendedor, inversor en bolsa, terapeuta, psicólogo, coach, necesitas conseguir lo más rápido posible estas 1.000 primeras horas de práctica.  Porque es en estas 1.000 primeras horas de práctica donde se adquiere el 80% de los conocimientos y habilidades necesarios para ser “bueno” en aquello que te propones mejorar. La excelencia es el 20% restante. Y para llegar a ser excelente, un verdadero maestro, necesitas otras 9.000 horas más. En total, unos 10 años de experiencia.

Hasta las primeras 1.000 horas, el desarrollo de la habilidad tiene un crecimiento exponencial (por ejemplo, si te pones a aprender a bailar salsa, jugar al tenis o al pádel, durante los dos primeros años de aprendizaje darás un cambio enorme, pasando de ser un novato a un bailarín o jugador competente). Pero a partir de las primeras 1.000 horas, los incrementos marginales de habilidad son menores (A partir del 3er  año de práctica, la mejora deja de ser tan rápida y visible, se ralentiza el proceso y los cambios son más sutiles).

cambios marginales

Cuando leí sobre esta teoría de las 10.000 horas de práctica pensé sobre mi carrera laboral en el mundo de la psicología ejerciendo como coach personal (orientador de vida), profesor de Universidad y consultor de empresas, y me dije a mi mismo: ¡Tengo que llegar a conseguir esas 10.000 horas de experiencia! Si tengo 25 años, más o menos con 35 años tendría que alcanzarlo sumando las horas de consultas individuales, las conferencias y las clases.

Así pues, desde el año 2009 me propuse dar una conferencia todas las semanas. Y empecé a dar charlas y talleres en todas partes, allá donde me quisieran escuchar: bibliotecas, centros culturales, universidades, colegios, clubes… Y aunque he de reconocer que al principio fui pésimo como orador (y hubo algún momento en que hasta di vergüenza ajena), con la práctica poco a poco fui aprendiendo de los errores y mejorando mis ponencias.[/vc_column_text][divider line_type=»No Line» custom_height=»40″][image_with_animation image_url=»13187″ alignment=»center» animation=»Fade In» img_link_target=»_self»][divider line_type=»No Line» custom_height=»40″][vc_column_text]2ª CLAVE: LA MOTIVACIÓN 

La neurociencia ha demostrado que la única manera de aprender algo ó adquirir una habilidad es teniendo una enorme motivación por conseguirlo.

¡SI ÉL HA PODIDO, YO PUEDO!

Muchos grandes artistas, deportistas o empresarios tuvieron un momento de ignición, un momento donde prendió la llama la su pasión por lograr algo. Y lo curioso es que generalmente surge esa motivación al ver a otras personas conseguir éxitos y desear emular sus logros. De ahí que las llamadas «neuronas espejo” tengan una enorme importancia en este proceso de emular el éxito ajeno y automotivarse para ello.

En relación a la oratoria, mi historia de motivación fue ciertamente así. Un día que estaba curioseando la antigua biblioteca de la casa de mis abuelos encontré un libro de los años 40 de un famoso escritor americano que contaba una historia que me llamó mucho la atención: que de joven había sido tímido y un comunicador mediocre. Sin embargo, se graduó como maestro y las circunstancias de su vida le obligaron a hacerse vendedor de cursos por correspondencia. Con el paso de los años y con la práctica, sus habilidades de comunicación empezaron a mejorar mucho, tanto que acabó convirtiéndose en uno de los escritores y oradores más famosos de Estados Unidos por sus cursos de autoayuda y oratoria: estoy hablando de Dale Carnegie, el autor americano del famoso libro “Cómo hacer amigos e influir en las personas” y de sus prestigiosos cursos de oratoria en Nueva York.

La verdad que esta lectura me inspiró enormemente. Y pensé: ¡si él pudo superar el miedo escénico, yo puedo! De repente impactó en mi cabeza la imagen de convertirme en profesor, y desde ese momento empezó a arder en mi corazón el deseo de hablar en público con mi propio estilo, y de ahí surgió la energía que me empujó para empezar a formarme, a leer sobre técnicas pedagógicas (como las utilizadas en las conferencias TED), y hacer todo tipo de cursos de oratoria y técnicas de teatro.[/vc_column_text][divider line_type=»No Line» custom_height=»40″][image_with_animation image_url=»13186″ alignment=»center» animation=»Fade In» img_link_target=»_self»][divider line_type=»No Line» custom_height=»40″][vc_column_text]3º CLAVE: LA TÉCNICA

Pero la práctica y la motivación se quedan cojas sin la técnica correcta.

Todas las artes y las ciencias tienen su técnica. Cualquier habilidad que se quiera adquirir es necesario aprender la metodología correcta. Si quieres convertirte en músico, tienes que aprender la técnica musical, las notas, los instrumentos, la vocalización, etc.

Puedes estar muy apasionado por aprender a hacer algo, pero si practicas sin la técnica adecuada es posible que no llegues muy lejos.

Teniendo esta clave en mente, en su día me propuse buscar a buenos profesores de oratoria que me ayudaran a superar este miedo escénico.

Uno de mis profesores fue el antes actor y ahora político Toni Cantó, otro fue el antes actor y ahora profesor Harold Zúñiga, también el profesor de oratoria Ángel Lafuente Zorrilla y profesor de filosofía S. Alfonso Carrión, el emprendedor Jose Pedro García, también el consultor Miguel Ángel Romero, y la más importante de todas, la periodista y ahora terapeuta y coach Hada García Cock.

Toni me enseñó a estar presente en el escenario y dejar de estar centrado en mi “cabezota”, dejar de estar en mi mente y pensamientos y meterme en la experiencia, en el sentimiento. Harold me enseñó técnicas para mejorar mi dicción, porque antes balbuceaba y él me ayudó a vocalizar un poco mejor. De Ángel aprendí su energía en la puesta en público y la pasión con la que transmite sus ideas. De Carrión aprendí su interesante estilo de enseñanza -filosófico pero práctico y bien estructurado-. Josepe me enseñó a generar entusiasmo en las salas de formación. Miguel Ángel Romero me dio buenas claves para dar cursos en empresas y cómo hacer dinámicas experienciales. Y Hada me reforzó mi autoconfianza, apoyándome a ser natural, espontáneo y a encontrar mi propio estilo de oratoria.

Tal y como popularizó la película «El discurso del Rey», la historia del Rey Jorge VI de Inglaterra fue un ejemplo de cómo un experto en oratoria, el logopeda Lionel Logue, le ayudó a entrenarse en la técnica vocal correcta, de manera que pasó de sufrir una tartamudez paralizante a dar discursos que llegaron a inspirar a todo un país.

Los oradores no nacen… se hacen. Yo no aprendí solo, tuve muchos profesores y «coach» personales que me ayudaron a superar mis bloqueos y a desarrollar mi propio estilo.[/vc_column_text][divider line_type=»No Line» custom_height=»40″][image_with_animation image_url=»13188″ alignment=»center» animation=»Fade In» img_link_target=»_self»][divider line_type=»No Line» custom_height=»40″][vc_video link=»https://www.youtube.com/watch?v=oKdtkcdeVSA»][divider line_type=»No Line» custom_height=»40″][vc_video link=»https://www.youtube.com/watch?v=NdQum8zzSSY»][divider line_type=»No Line» custom_height=»40″][vc_column_text]CONCLUSIÓN

No hay atajos para el éxito. Pero sí hay principios en la naturaleza del aprendizaje humano que nos ayudan a avanzar más rápida y eficazmente en la adquisición de habilidades. Si quieres aprender algo, cualquier cosa, lo primero que necesitas es motivación: que arda dentro de ti el deseo de mejorar esa habilidad; lo segundo, busca un buen profesor, aprende la metodología necesaria; y tercero, ¡ponte a practicar!

Como dicen los neurocientíficos: «La habilidad es un aislamiento que envuelve los circuitos neuronales, empieza a desarrollarse a partir una serie de estímulos y mejora mediante la práctica intensa»[/vc_column_text][divider line_type=»No Line» custom_height=»30″][vc_column_text]Alberto Peña Chavarino


Bibliografía recomendada:
Las claves del talento, Dan Coyle[/vc_column_text][/vc_column][vc_column width=»1/4″][/vc_column][/vc_row]

[vc_row type=»in_container» bg_position=»left top» bg_repeat=»no-repeat» scene_position=»center» text_color=»dark» text_align=»left»][vc_column width=»3/4″][vc_column_text]«Domina tu mente o ella te dominará a ti» decía el poeta romano Horacio.

Y 2000 años después los estudios de psicología le han dado la razón. Se ha demostrado que las personas con más autodominio, en general, suelen ser más felices, más fieles a sus valores, disfrutan de mejores relaciones y más duraderas, cuidan mejor su salud, son más resilentes (soportan mejor las frustraciones y dificultades de la vida), más perseverantes a la hora de conseguir sus objetivos, tienen más estabilidad económica y tienen mejores carreras profesionales.

¿¡Me como la golosina ahora o si me espero un poco… podré comerme dos!?

Esta es la disyuntiva que planteó Walter Mischel, psicólogo americano de la Universidad de Standford, a un grupo de niños en los años 60 para estudiar su su capacidad de autocontrol.

El experimento era sencillo: llevaban a un niño a una sala donde había una golosina (una nuve de azúcar o Marshmallow en Inglés) y les daban la instrucción de que si resistían la tentación durante 15 minutos podrían comerse 2 golosinas.[/vc_column_text][divider line_type=»No Line» custom_height=»40″][vc_video link=»https://www.youtube.com/watch?v=y83qQ3jMRqo»][divider line_type=»No Line» custom_height=»20″][vc_column_text]Casi 50 años después, Mischel ha sacado importantes conclusiones de sus experimentos sobre la fuerza de voluntad y la disciplina personal. En su libro “El test de la golosina” explica que el autocontrol es una virtud que ayuda a predecir el éxito de una persona mejor que su coeficiente intelectual.

J. Casey, psicóloga y neurocientífica de una universidad americana, publicó en 2011 un estudio similar al de Mischel, y sacó las mismas conclusiones al hacer un seguimiento de aquellos niños que ya se habían hecho adultos y tenían más de 40 años. En general, aquellos niños que habían logrado contener sus impulsos de comerse la golosina durante su vida habían sido más capaces de perseverar en conseguir sus objetivos profesionales, eran menos proclives a caer en la depresión, tenían vidas más estables y disfrutaban de relaciones más duraderas.[/vc_column_text][image_with_animation image_url=»12749″ alignment=»center» animation=»Grow In» img_link_target=»_self»][divider line_type=»No Line» custom_height=»30″][vc_column_text]Así pues, este test de las gominolas contiene mucha sabiduría sobre cómo los adultos gestionamos nuestras emociones, y como consecuencia, logramos ser dueños de nosotros mismos.

La conclusión es que aquellas personas con mayor capacidad de dominar sus impulsos son más capaces de lograr sus objetivos, gestionar sus emociones y vivir de manera más coherente.

Y existe una explicación de fondo de todo esto: el funcionamiento de nuestro cerebro.

Parece ser que los seres humanos tenemos 2 tipos de cerebros: el llamado «sistema caliente» y el «sistema frío». El sistema caliente es el visceral-emocional, y el sistema frío el lógico-cognitivo. Así pues, las personas que son más capaces de gestionar bien ambos cerebros capitanean mejor sus vidas. Por un lado, el sistema caliente es nuestro cerebro primitivo (el sistema límbico), y el sistema frío es nuestro cerebro moderno (el neocortex o corteza prefrontal). Ambos sistemas son necesarios, y cumplen importantes funciones.[/vc_column_text][divider line_type=»No Line» custom_height=»30″][image_with_animation image_url=»12753″ alignment=»center» animation=»Grow In» img_link_target=»_self»][divider line_type=»No Line» custom_height=»30″][vc_column_text]El cerebro primitivo es impulsivo, busca la gratificación inmediata puesto que su función es la supervivencia. Así mismo, este sistema “caliente” es el encargado de regular el hambre, activar el miedo y la huida para mantener la seguridad, etc.

Y por otro lado, el cerebro moderno es el sistema cortical, prefrontal, el que nos diferencia de los animales: nos permite pensar, razonar, y planificar objetivos a largo plazo. Este sistema “frío”, nos ayuda a combatir el impulso inmediato de la gratificación a corto plazo por una recompensa mayor en el largo plazo.

Para que nos quede claro: el cerebro “frío” es el que nos dice que deberíamos comer menos, que no fumemos ese cigarrillo, que una cerveza más nos sentará mal, que no gastemos tanto y que ahorremos más, que estudiemos el examen de conducir para poder tener un coche, que no nos acerquemos demasiado a esa persona atractiva porque podríamos poner en peligro nuestro feliz matrimonio…[/vc_column_text][divider line_type=»No Line» custom_height=»30″][image_with_animation image_url=»12746″ alignment=»center» animation=»Grow In» img_link_target=»_self»][divider line_type=»No Line» custom_height=»30″][vc_column_text]

¿Y QUÉ PODEMOS HACER PARA AUMENTAR EL AUTOCONTROL?

La clave para nuestro desarrollo personal no es aumentar nuestro autocontrol negando constantemente nuestros impulsos, puesto que si nos privamos de todas las emociones placenteras podemos acabar por explotar. El exceso de virtud se convierte en defecto, al igual que el exceso de medicina se convierte en veneno.

No. No se trata de llevar una vida triste y desapasionada, sino de aprender a gestionar bien nuestros objetivos a corto y largo plazo, y dependiendo del momento y la situación, conscientemente elegir dejarnos llevar por nuestros impulsos y disfrutar del momento o por el contrario, disciplinarnos ahora para conseguir una satisfacción mayor en el futuro.

APRENDER A PRESTAR ATENCIÓN

Mischel continuó su experimento intentando cambiar el destino de un nuevo grupo de niños a los que hizo el test de la gominola. Lo que hizo fue darles una serie de estrategias y técnicas para mejorar el control de sus tentaciones a través del control de la atención ¿Y cuál fue el resultado? ¡mejoró hasta 3 veces más el autocontrol de los niños!

Tal y como bien nos advierten Walter Mischel, en su libro «El test de la golosina», y Piers Steeel, en su libro «Procrastinación», el trabajo personal para aumentar el autocontrol tiene 2 direcciones: Ir de dentro afuera y de fuera adentro. Pero empecemos por la primera, porque tal como reza el viejo aforismo: «Tu mundo interno crea tu mundo externo» 

1 – Dejar de mirar la «tentación»

«Ojos que no ven, corazón que no siente». El refranero tradicional nos da la clave: la mejor manera de superar la tentación es apartarla de la vista. ¿Quieres tener éxito con tu dieta? Aparta el chocolate de tu vista, ¿Quieres dejar el alcohol? no te acerques a los bares donde solías beber, ¿Quieres ser fiel a tu pareja? Con una sonrisa di «gracias pero no» a una cita ‘aparentemente’ amistosa.

2 – Redirigir el foco la atención

Una vez que dejamos de «mirar» la tentación, ahora tenemos que fijarnos en otra cosa que nos ayude a pensar en otra cosa. ¿Por qué? porque la naturaleza aborrece el vacío.

Hagamos un experimento: No pienses en un burro verde durante un minuto. Intenta no pensar en nada durante un minuto entero. Nada de burros verdes…. ¿Qué ha pasado? seguro que has pensado en el burro verde 🙁

¿Y esto por qué sucede? porque el cerebro constantemente tiene que pensar en algo. Además, la palabra NO, no existe en el cerebro. La única manera de dejar de pensar en algo es cambiando el foco de atención. Esto lo explica muy bien el famoso psicólogo social Daniel Wegner, autor del estudio sobre «La supresión de pensamientos».

Conclusión: que si no quieres caer en la tentación de comerte ese trozo de chocolate o fumarte ese cigarrillo, lo mejor es que redirijas tu atención en otra cosa más sana: salir a hacer deporte, prepararte una comida saludable o quedar con un amigo para tener una conversación interesante.

3- Distanciarse mentalmente

Esta técnica se basa en el principio de disociación, un principio que se estudia en Hipnosis y en PNL. Consiste en cerrar los ojos y visualizar esa tentación, pero desde lejos. Ver cómo se aleja y te deja de afectar. Esta es una técnica muy eficaz que enseño a mis consultantes para superar las adicciones (fumar, comer…) y los miedos y las fobias, y da unos resultados excelentes.

4- Asociar sentimientos negativos a las tentaciones

Esta técnica consiste en asociar mentalmente cosas negativas a esa tentación. Por ejemplo, si eres adicto a los videojuegos, puedes asociar el sentimiento de soledad a esa tentación, de manera que pierda atractivo ese vicio: «Se me pasa la vida mientras juego a videojuegos», «Mientras juego a videojuegos no conozco gente nueva», «Pasarme el día solo en casa jugando me hace perder vida», «En la lápida de mi tumba no me gustaría que pusieran que pasé 10.000 horas de mi vida jugando a videojuegos»

5 – Precomprometerse y enfocarse en la recompensa

Esta técnica consiste en visualizar la recompensa de nuestro «sacrificio», y a continuación, hacer un compromiso de llevar a cabo ciertas tareas concretas ahora, en el corto plazo, para conseguir ese objetivo en el largo plazo. Por ejemplo: «Para que pueda disfrutar este verano de un cuerpo estupendo y así me eche un novio nuevo, ahora, por las tardes cuando llegue a casa después de trabajar, en vez de ponerme a comer chocolate voy a prepararme un zumo de frutas y me voy a ir corriendo al gimnasio»

¡Espero que estas 5 técnicas te ayuden a controlar esos impulsos! Por supuesto, existen muchas más técnicas. Iremos conociendo más en los próximos artículos. Y si lo que quieres es aprender a ponerlas en práctica, puedes hacer uno de nuestros cursos de «autoconocimiento y liderazgo personal» que hacemos en Madrid, también solicitar una consulta personalizada de coaching.[/vc_column_text][divider line_type=»No Line» custom_height=»30″][vc_column_text]Alberto Peña Chavarino


Bibliografía recomendada:
El test de la golosina, Walter Mischel
Procrastinación, de Piers Steel
«Though supression», Daniel Wegner[/vc_column_text][/vc_column][vc_column width=»1/4″][/vc_column][/vc_row]

[vc_row type=»in_container» bg_position=»left top» bg_repeat=»no-repeat» scene_position=»center» text_color=»dark» text_align=»left»][vc_column width=»2/3″][vc_column_text]Está claro. La autenticidad es la diferencia que marca la diferencia.

La diferencia entre un comunicador “extraordinario» y un comunicador «limitado» es que el primero suele ser bastante auténtico y el segundo suele ser un poco forzado o artificial.

Los comunicadores auténticos hablan con naturalidad, se sienten agusto hablando delante de cualquier público y se permiten ser ellos mismos. Por este motivo, cuando les vemos hablar nos fascinan tanto y nos decimos: – ¿Y cómo logra ser tan natural al hablar? ¡Pero qué bien se siente delante del público! ¡Qué buena puesta en escena tiene![/vc_column_text][/vc_column][vc_column width=»1/3″ enable_animation=»true» animation=»fade-in-from-bottom» boxed=»true» column_padding=»padding-3-percent» column_padding_position=»all» background_color=»#c8eaf4″ background_color_opacity=»1″][vc_column_text]

La comunicación mágica es la comunicación auténtica

[/vc_column_text][/vc_column][/vc_row][vc_row type=»in_container» bg_position=»left top» bg_repeat=»no-repeat» scene_position=»center» text_color=»dark» text_align=»left»][vc_column width=»2/3″][vc_column_text]Pero la cuestión que nos interesa es:
¿Los comunicadores “auténticos” nacen o se hacen?

Buenas noticas: ¡Se hacen! 🙂

Sí, aprender a hablar con naturalidad, autenticidad, sin miedo y con valentía es una habilidad que se mejora con la práctica.

Esto es como aprender a bailar. Cuando vemos a los bailarines profesionales en la televisión nos dejan asombrados con su aparente “naturalidad”, “autenticidad” y “facilidad” para el baile. Sin embargo, todos somos conscientes de que detrás de esa gran habilidad ha habido un gran entrenamiento para que cada paso, cada pirueta y cada movimiento se realice con total soltura.

Pues la comunicación, la asertividad, la oratoria es exactamente igual que aprender a bailar. El problema es que a muchos de nosotros no nos han enseñado a habilidades de comunicación en el colegio cuando éramos niños.[/vc_column_text][/vc_column][vc_column width=»1/3″ animation=»none» column_padding=»no-extra-padding» column_padding_position=»all» background_color=»#c8eaf4″ background_color_opacity=»1″][vc_column_text]

La autenticidad es una habilidad de carácter que se puede desarrollar

[/vc_column_text][/vc_column][/vc_row][vc_row][vc_column width=»2/3″][vc_column_text]Yo nunca tuve la asignatura de “comunicación eficaz, oratoria, influencia y habilidades sociales”, así pues, si eres como yo, no nos ha quedado otra opción que ser autodidactas.

Cuando doy cursos de Inteligencia Comunicativa, Habilidades Sociales u Oratoria, siempre hay algún alumno que, con amabilidad y respeto, me echa en cara: – «Alberto, tú hablas muy bien porque para ti es muy fácil, sin embargo, para otros no es tan sencillo porque no han nacido con esa habilidad».

Cuando me hacen estos comentarios me sonrío y me siento obligado a hacer una confesión: precisamente uno de mis mayores problemas desde niño han sido mis problemas innatos de comunicación.

De pequeño me llevaron mis padres al logopeda porque tenía un trastorno de la pronunciación: confundía los sonidos al hablar; por ejemplo, decía «elepante» en vez de “elefante”. He tenido también disglosia, debido a un problema de la mandíbula no podía abrir mucho la boca al hablar, por lo tanto, no podía pronunciar correctamente. Y hasta los 20 años también he tenido un poco de tartamudez o disfemia, porque al hablar me quedaba bloqueado y las palabras no me salían. Esto hacía que no pudiera crear largas oraciones al hablar, y cuando me bloqueaba mucho empezaba a soltar frases inconexas, hablando entrecortado como un telégrafo.

Recuerdo que en el colegio pasaba mucha vergüenza cuando en clase tenía que hablar en público o tenía un examen oral, porque me bloqueaba completamente y no podía articular palabras: me entraban todos los miedos, los sudores y me quedaba en shock. Creo que más de un compañero de clase o algún profesor pensaron alguna vez que era retrasado 🙂

¿Qué hice para resolver este problema? Ponerme a ello. Cuando llegué a la universidad con 18 años me propuse 2 objetivos: el primero era convertirme en un eficaz comunicador, y el segundo era aprender mucho sobre economía y psicología. Y con los años he descubierto que lo único que me sucedía con mi problema de comunicación es que me faltaba entrenamiento.[/vc_column_text][/vc_column][vc_column width=»1/3″ animation=»none» column_padding=»no-extra-padding» column_padding_position=»all» background_color=»#c8eaf4″ background_color_opacity=»1″][vc_column_text]

Con la práctica aparece la autenticidad.

Con la técnica se potencia la autenticidad.

[/vc_column_text][/vc_column][/vc_row][vc_row][vc_column width=»2/3″][vc_column_text]Lo primero que hice al llegar a la universidad fue meterme en un taller de teatro en mi colegio mayor. Y bien, la verdad es que al principio sí me sirvió para soltarme y saber moverme por el escenario, pero no aprendí precisamente a ser “auténtico”. ¿Por qué? Porque en teatro lo que en realidad te enseñan es a «forzar emociones que parezcan auténticas”. Al fin y al cabo, el teatro es saber «hacer papeles”. Y a veces se exceden: “llegar a ser uno mismo se convierte en ser demasiado uno mismo”. Y esto se traduce en ser «demasiado emotivo, demasiado lenguaraz y demasiado vanidoso». Por este motivo intuyo que algunos artistas que pasan muchos años en el mundo del teatro acaban con desequilibrios emocionales, problemas de identidad y de relación con los demás: han forzado tanto su personalidad con el propósito de ser tan «auténticos» que se han pasado; han querido ser tan especiales y únicos en su vida pública que luego en su vida privada no saben ser normales; se han creado un personaje público tan ideal y fascinante que luego en su vida afectiva real son un desastre.

Lo segundo que hice durante la universidad fue hacer un programa americano de técnicas para mejorar la inteligencia y la comunicación, y después de mucho esfuerzo, práctica y trabajo, la verdad que dio sus frutos: se me quitó el bloqueo a la hora de realizar largas oraciones y argumentos bien estructurados. Poco a poco empecé a hablar con más soltura y las palabras empezaron a fluir. Desde hace 12 años no he dejado de practicar, escribiendo o dando conferencias.

Y lo tercero que he hecho para mejorar la comunicación han sido cursos de técnicas de hablar en público, cursos de Neurolingüística y leer un montón de libros sobre comunicación e influencia.

Pero sobre todo, lo que mejor me ha venido ha sido practicar: hablar en público, dar conferencias, hacer terapia personal y escribir artículos.[/vc_column_text][/vc_column][vc_column width=»1/3″ animation=»none» column_padding=»no-extra-padding» column_padding_position=»all» background_color=»#c8eaf4″ background_color_opacity=»1″][vc_column_text]

La autenticidad llevada al extremo se convierte en artificialidad.

[/vc_column_text][/vc_column][/vc_row][vc_row][vc_column width=»2/3″][vc_column_text]El jueves pasado estuve cenando con mi buen amigo Manuel al que conocí hace dos años en mi consulta. Me comentaba el enorme cambio que había dado desde que empezamos el entrenamiento para hablar en público. Estaba entusiasmado porque si hace dos años era incapaz de hablar en público porque se bloqueaba y se moría de miedo, ahora le encanta dar conferencias y charlas de motivación en su empresa. Es más, por su enorme energía y su autenticidad, en dos años y con sólo 30 años es Director General de una empresa con 100 empleados, y él es el encargado de montar eventos semanales para promocionar los servicios de su empresa ante públicos enormes.

¿Y cómo se produjo el milagro? Mi amigo me hizo una llamada de emergencia un jueves por la tarde: al día siguiente tenía que hacer una presentación y no sabía cómo. Estaba muy preocupado porque temía que se bloqueara delante del público. Además, era una presentación crucial para su empresa porque al evento iban a acudir proveedores muy importantes.

Así pues, esa misma noche quedamos a cenar juntos y nos pusimos a practicar en el salón de su casa la presentación que iba a hacer al día siguiente. La verdad que fue un entrenamiento paradójico y un poco extraño, pero al final resultó todo un éxito. Empezó a practicar diferentes técnicas de oratoria para hacer la presentación, pero llegó un punto en que en vez de mejorar, se ponía más nervioso. Y explotó. Dijo: – «Alberto, estoy harto de tener que hacer todas estas técnicas de hablar en público, porque yo no soy ningún conferenciante profesional. Yo quiero ser yo mismo». A lo cual yo le dije: – «Ok, ¿Y cuál es tu estilo? ¿Cómo te sientes más auténtico?» Inmediatamente respondió: – «A ver, yo soy un chico de barrio de toda la vida. Y mi forma de hablar es espontánea. Así que quiero hablar de igual manera en público». Y así fue. De repente se transformó, se liberó de las máscaras y los encorsetamientos. Se puso a practicar la ponencia utilizando su lenguaje coloquial, expresándose con naturalidad como siempre solía hacer.

Al día siguiente, dejó a su público encantado por la autenticidad con la que había hablado.

La historia de mi amigo es una historia de conectar con la propia esencia.

Cuando nos liberamos del miedo a ser naturales, se desata la autenticidad que llevamos dentro.

Con el tiempo, mi amigo ha ido aprendiendo técnicas de oratoria y las ha ido integrando en su autenticidad mejorando día a día su forma de hablar en público. Pero la clave fundamental de su éxito fue liberarse y conectar con su estilo propio. Una vez conectado con su autenticidad ya podía empezar a aprender técnicas de oratoria y comunicación.

Cuando las personas empezamos a comunicarnos con autenticidad empiezan a suceder cosas maravillosas que nunca antes habíamos imaginado que pudieran ocurrir.[/vc_column_text][/vc_column][vc_column width=»1/3″ animation=»none» column_padding=»no-extra-padding» column_padding_position=»all» background_color=»#c8eaf4″ background_color_opacity=»1″][vc_column_text]

El éxito es un 99% de transpiración y un 1% de inspiración (Edison)

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[vc_row type=»in_container» bg_position=»left top» bg_repeat=»no-repeat» scene_position=»center» text_color=»dark» text_align=»left»][vc_column width=»2/3″][vc_column_text]«Más vale malo conocido que bueno por conocer” Si este dicho popular fuera cierto… seguiríamos viviendo en la Edad Media. Además, cuando las cosas se ponen difíciles no nos queda otra alternativa que cambiar. Y lo que no evoluciona, se estanca.

Desde que empecé con 15 años a interesarme por la psicología y el desarrollo personal, lo que más me llamaba la curiosidad era el tema del cambio: cómo lograr que las cosas, las personas y las sociedades cambien, incluso cuando el cambio parece imposible.[/vc_column_text][/vc_column][vc_column width=»1/3″ enable_animation=»true» animation=»fade-in-from-bottom» boxed=»true» column_padding=»padding-3-percent» column_padding_position=»all» background_color=»#c8eaf4″ background_color_opacity=»1″][vc_column_text]

¿Por qué cuesta tanto cambiar?
¿Cómo las personas cambian?

[/vc_column_text][/vc_column][/vc_row][vc_row type=»in_container» bg_position=»left top» bg_repeat=»no-repeat» scene_position=»center» text_color=»dark» text_align=»left»][vc_column width=»2/3″][vc_column_text]La neurociencia* ha demostrado que tenemos 2 cerebros:
el racional y el emocional.

El racional es lento, lógico, reflexivo y estratégico.
El emocional es rápido, intuitivo, visceral, impulsivo.

Mientras que nuestro cerebro racional quiere aprovechar bien el tiempo y llevar una vida sana, el cerebro emocional quiere tumbarse en el sofá a pierna suelta y darse un atracón de comida rápida.[/vc_column_text][/vc_column][vc_column width=»1/3″ animation=»none» column_padding=»no-extra-padding» column_padding_position=»all» background_color=»#c8eaf4″ background_color_opacity=»1″][vc_column_text]

La Neurociencia ha demostrado que tenemos 2 cerebros: racional y emocional

[/vc_column_text][/vc_column][/vc_row][vc_row][vc_column width=»2/3″][vc_column_text]Yo soy una persona predominantemente lógica y mental.

Desde niño he sido muy curioso, me ha gustado aprender, entender las cosas, descubrir cómo funciona el mundo, la naturaleza, las sociedades, cuáles son los fundamentos de la economía y la psicología.

La parte positiva de las personas que somos más mentales es que de manera natural se nos da bien abstraer conceptos, analizar la información, relacionar ideas, sacar conclusiones y ver el marco general de las cosas. Sin embargo, la parte negativa es nuestra tendencia a pensar demasiado, darle demasiadas vueltas a las cosas y caer en «parálisis por análisis”.

Hace 7 años, cuando monté mi consulta privada de coaching personal y psicología, asesoraba a mis consultantes haciendo uso de mi “gran poder lógico, analítico y mental”. Les ayudaba a entender su situación y ver con más claridad lo que no les estaba funcionando. Y la verdad es que sí salían de mi consulta siendo más reflexivos y entendiendo mejor lo que les sucedía. Sin embargo, aunque algunos de ellos “comprendían” mejor lo que les sucedía y se sentían más tranquilos, no estaban llevando a cabo muchos cambios a la práctica, ¿Por qué?

Con el tiempo empecé a descubrir que las personas no cambian sólo con lógica, sino con emoción. Casi todos los fumadores “saben” que fumar es malo, sin embargo “desean” seguir fumando.

Saber que hay que cambiar no es suficiente, ¡es necesario sentirlo, desearlo, vivir la emoción del cambio!

Por otro lado, también existe el problema contrario. He visto a muchos profesionales del coaching y la psicología que logran lo contrario que yo: levantan pasiones, son grandes motivadores y emocionan a su público. Entonces aparece el “efecto droga”, al principio sienten un subidón de emociones, desatan sus pasiones y se sienten muy motivados a cambiar. Después de haber vivido muchas emociones salen muy contentos, alegres y hablando maravillas a los demás sobre lo que han experimentando.

Al igual que el drogadicto, bajo los efectos de las drogas o el alcohol, la persona motivada siente esa euforia de creerse de repente diferente y superior. Sin embargo, una vez que se pasa el efecto de la “droga emocional” llega la depresión. Sin entender bien su situación, sin saber exactamente hacia dónde ir ni qué pasos tienen específicos tienen que dar para cambiar, aparece el “síndrome del drogadicto”: acaban emocionalmente peor que antes.

Conclusión, es necesario que tanto la lógica y la emoción vayan de la mano para lograr activar el cambio.

Puedes ser un padre «lógico» que da buenas recomendaciones a su hijo, pero si no logras tocarle la fibra sensible emocional, tu hijo tendrá comprensión sin motivación. Sabrá lo que tiene que hacer, pero no hará nada.

Por otro lado, si te sientes muy motivado a cambiar pero no te conoces a ti mismo, no te das cuenta de cómo eres, no tienes un plan para hacer cambios prácticos, llevar a cabo pasos específicos, ni sabes crear nuevos hábitos eficaces… tendrás mucha pasión, pero te faltará dirección.

La pasión sin dirección lleva a la perdición.
La comprensión sin emoción lleva a la inacción.

Si eres jefe, responsable de un equipo y quieres que tus trabajadores cambien, tienes que llegar a ellos desde la lógica y la emoción: tienen que tener directrices claras de cómo hacer las cosas y tienen que sentirse motivados para cambiar.

La lógica y la emoción tienen que ir unidas para que se active el cambio, como el ying y el yang.

1024px-Yin_and_Yang.svg

Pasión sin cabeza lleva a las personas a actuar visceralmente y cometer graves errores, por ejemplo, en su vida afectiva (tener relaciones sexuales de riesgo, cometer infidelidades) o en sus finanzas (gastar impulsivamente, realizar malas inversiones….).

Estar enamorado es lo más importante para vivir feliz en pareja, pero sólo un estilo de vida bien estructurado permitirá que esta bonita emoción perdure muchos años.

Para vivir una vida equilibrada, hay que ahorrar, pero también saber gastar bien el dinero en actividades que te hacen sentir y vivir la vida.

Por otro lado, ser una “cabeza”, te vuelve una persona insegura, llena de miedos, demasiado analítica. Te te pasa la vida pensando, vives sin vivir.

Para tener una mente equilibrada, hay que tener mucho autocontrol y buenos hábitos. Claro que hay que tener momentos para aprender, reflexionar y desarrollarse intelectualmente, pero también hay que dedicar tiempo a vivir, a sentir, a experimentar el mundo, y así poder poner en práctica los conocimientos y las ideas.

Para activar el cambio, cerebro y corazón deben ir de la mano.


* Bibliografía Recomendada:
DANIEL KAHNEMAN, Pensar Rápido, Pensar Despacio.
CHIP Y DAN HEATH, Switch.
–[/vc_column_text][/vc_column][vc_column width=»1/3″ animation=»none» column_padding=»no-extra-padding» column_padding_position=»all» background_color=»#c8eaf4″ background_color_opacity=»1″][vc_column_text]

Las personas mentales son buenas creando ideas y estrategias.

[/vc_column_text][vc_column_text]

Sin embargo, de dar tantas vueltas a las cosas pueden caer en la parálisis por análisis.

[/vc_column_text][/vc_column][/vc_row]

[vc_row type=»in_container» bg_position=»left top» bg_repeat=»no-repeat» scene_position=»center» text_color=»dark» text_align=»left»][vc_column width=»3/4″][vc_column_text]Una historia de transformación:
LA HISTORIA DE SHAKA SENGHOR.

En 1991, Shaka Senghor disparó y mató a un hombre. Según Shaka “Yo era un joven de 18 años vendedor de drogas con un temperamento débil y una pistola semiautomática”.

Fue encarcelado durante 20 años. Toda su historia podría haberse terminado ahí.

Podría haber caído en la ira, el rencor, la frustración, el victimismo, la evitación de toda responsabilidad, y en culpar a la sociedad y a los demás de todos sus males.

Sin embargo, durante sus 20 años en la cárcel, Shaka dio un cambio de conciencia, y empezó a ver su realidad de forma diferente. Entendió su pasado, aceptó su presente, y pudo visualizar un futuro mejor cuando saliera de la cárcel, ya con casi 40 años.

Cuando salió de la cárcel se puso a estudiar en la universidad una carrera técnica, consiguió un trabajo en una empresa y actualmente es profesor universitario.[/vc_column_text][divider line_type=»No Line» custom_height=»40″][image_with_animation image_url=»12697″ alignment=»center» animation=»Fade In» img_link_target=»_blank» img_link=»http://www.ted.com/talks/shaka_senghor_why_your_worst_deeds_don_t_define_you?language=es»][divider line_type=»No Line» custom_height=»20″][vc_column_text]1º Tomar conciencia.

De las 3 claves que ayudaron a Shaka a cambiar, la primera fue darse cuenta, es decir, tomó conciencia de su realidad, reconoció (re-conocer, volver a conocer) sus errores. Se dio cuenta que había dañado a otras personas, y también reconoció que se había hecho daño a sí mismo.[/vc_column_text][divider line_type=»No Line» custom_height=»20″][image_with_animation image_url=»12696″ alignment=»center» animation=»Fade In» img_link_target=»_self»][divider line_type=»No Line» custom_height=»20″][vc_column_text]2º aceptar la realidad

La segunda clave fue el perdón. Pidió perdón a los familiares del hombre al que había matado (y ellos también le perdonaron, incluso cuando no tenía expectativas de que le fueran a perdonar). Pidió perdón porque se dio cuenta que eso era hacer lo correcto. Y también tuvo que perdonarse a sí mismo, para permitirse transformarse (como el gusano en mariposa) y cambiar.[/vc_column_text][divider line_type=»No Line» custom_height=»20″][image_with_animation image_url=»12700″ alignment=»center» animation=»Fade In» img_link_target=»_self»][divider line_type=»No Line» custom_height=»20″][vc_column_text]3º reconciliarse y cambiar

Y la tercera clave de su transformación fue reconciliarse consigo mismo y con el mundo. Para ello tuvo que redimirse, decidir cambiar y ponerse manos a la obra a reparar sus errores. Y una de las cosas que hizo fue ponerse a hacer voluntariado en su comunidad acompañando a jóvenes en riesgo de exclusión social, de manera que pudiera ayudarles a evitar que fueran por el mal camino por el que él mismo tuvo que sufrir.[/vc_column_text][divider line_type=»No Line» custom_height=»20″][image_with_animation image_url=»12695″ alignment=»center» animation=»Fade In» img_link_target=»_self»][divider line_type=»No Line» custom_height=»30″][vc_column_text]Alberto Peña Chavarino


Bibliografía recomendada:
Shaka Senghor[/vc_column_text][/vc_column][vc_column width=»1/4″][/vc_column][/vc_row]