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[vc_row type=»in_container» bg_position=»left top» bg_repeat=»no-repeat» scene_position=»center» text_color=»dark» text_align=»left»][vc_column width=»3/4″][vc_column_text]El Coaching Estratégico se basa en ayudar a las personas a resolver problemas complicados con soluciones aparentemente simples».

Una de las técnicas del Coaching Estratégico es la «Reprogramación Cognitiva», es decir, ayudar a la persona a cambiar sus percepciones, ideas y creencias para que busque una forma más adaptativa de ver la realidad.

A continuación vemos las 9 estrategias cognitivas del Eneagrama, y en qué pueden devenir si cada eneatipo las lleva al exceso, es decir, qué sucede cuando cada eneatipo se obsesiona con su manera particular de entender, sentir y actuar ante la vida:

Estrategia Cognitiva  Llevada al exceso puede devenir en:
1.    perfecto

2.    conectado

3.    destacado

4.    Único y especial

5.    distanciado.

6.    seguro.

7.    estimulado

8.    poderoso.

9.    paz.

1.      Rígido, perfeccionista, criticón, hipócrita

2.      Dependiente, exigente, manipulador

3.      Poco transparente, aparentador, falso

4.      Raro, estrambótico, melancólico, odioso

5.      Aislado, desapegado, huidizo, frío

6.      Cobarde, miedoso, dudoso ó agresivo

7.      Disperso, guloso, insatisfecho, sufriente

8.      Arrogante, mandón, pelele, desafiador

9.      Pachorra, empanado, indolente, negligente

[/vc_column_text][divider line_type=»No Line» custom_height=»40″][vc_column_text]A continuación, en esta imagen exponemos un modelo de «Reprogramación Cognitiva» que explicamos en nuestros cursos de Coaching Estratégico con Eneagrama:[/vc_column_text][divider line_type=»No Line» custom_height=»40″][image_with_animation image_url=»14016″ alignment=»center» animation=»Fade In» img_link_target=»_self»][divider line_type=»No Line» custom_height=»20″][vc_column_text]Y aquí tenemos un vídeo donde explicamos las 9 estrategias cognitivas, filtros o gafas a través de los que ven la realidad cada uno de los 9 tipos de personalidad del Eneagrama:[/vc_column_text][divider line_type=»No Line» custom_height=»20″][vc_video link=»https://www.youtube.com/watch?v=aYl0tBQat7k»][divider line_type=»No Line» custom_height=»30″][vc_column_text]Alberto Peña Chavarino


Bibliografía recomendada:
Coaching Estratégico, Giorgio Nardone[/vc_column_text][/vc_column][vc_column width=»1/4″][/vc_column][/vc_row]

[vc_row type=»in_container» bg_position=»left top» bg_repeat=»no-repeat» scene_position=»center» text_color=»dark» text_align=»left»][vc_column width=»3/4″][vc_video link=»https://www.youtube.com/watch?v=InFJTxPy97g»][vc_column_text]La clave para entender el Eneagrama e identificar bien a los 9 tipos de personalidad es comprender sus 3 variantes instintivas: social, conservación y sexual-transmisor.

Así pues, ¡tú podrías ser un 5 social, o un 7 conservación o un 2 sexual-transmisor!

¡Y realmente el instinto modifica muchísimo la personalidad! Esto quiere decir que si conoces a tres personas con el mismo eneatipo 6 y cada una de ella tuviera un instinto dominante diferente, realmente parecerían tres personas muy diferentes entre sí.

Por ejemplo, todos los eneatipos 6 buscan la seguridad, pero un 6 conservación buscará más la seguridad en temas conservacionales (dinero, recursos, familia, casa…), un 6 social buscará la «seguridad social» (en amigos y grupos), y un 6 sexual – transmisor buscará la seguridad mediante conductas «transmisoras» (mostrar sus capacidades a los demás, lograr metas, superar riesgos…)

La teoría de los 3 grandes sesgos instintivos (social, conservación y sexual-transmisor) es la clave para poder entender bien los 3 subtipos de cada uno de los 9 tipos de personalidad del Eneagrama.

Cuando empecé a estudiar Eneagrama hace ya 10 años al principio me costaba mucho identificar a los 9 tipos de personalidad: sí que es verdad que conocía a muchas personas que encajaban perfectamente con la descripción general de cada eneatipo, sin embargo, había otras muchas personas que se me escapaban y era incapaz de identificarlas bien (¡una de ellas era yo mismo!).

Éste es un problema que tenemos muchos de nosotros al comenzar con el Eneagrama, así que si a ti te haya sucedido lo mismo que a mi, piensa que para identificar bien a las personas hay que tener siempre en mente de las 3 variantes de cada tipo (3 subtipos) que se producen según la tendencia instintiva dominante. Es decir, que dentro de cada uno de los 9 eneatipos hay 3 subtipos, por lo cual en realidad no hay sólo 9 sino 27 tipos básicos.

Es decir, que dentro del eneatipo 1 habrá un subtipo 1 social, otro 1 conservación y otro 1 sexual/transmisor, y así sucesivamente con los 9 eneatipos.

Y realmente el instinto cambia muchísimo la personalidad, puesto que hay una constante interacción entre las 9 estrategias cognitivo-emocionales y los 3 sesgos instintivos.

Hace años no se conocía bien cómo funcionaba esta teoría de los 3 instintos. Sin embargo, gracias a investigadores como mi profesor Mario Sikora, hoy en día tenemos una idea mucho más clara de cómo los sesgos instintivos influyen en nuestras percepciones de la realidad.

Por ejemplo, en el libro «La sabiduría del Eneagrama» de Riso y Hudson no viene bien explicada esta teoría, y su teoría de las alas probablemente fuera un intento de comprender cómo funcionan las 3 tendencias instintivas de cada tipo.

Aquí tienes 3 artículos donde explico cómo trabajar con los instintos para el desarrollo personal:

  1. Instinto de conservación
  2. Instinto social
  3. Instinto sexual – transmisor

Si quieres aprender más de Eneagrama, te recomiendo solicitar una consulta personal de autoconocimiento, hacer alguno de los 3 cursos presenciales en Madrid del programa «Experto en Eneagrama» ó también hacer el curso online «Descubre tu Personalidad»[/vc_column_text][divider line_type=»No Line» custom_height=»30″][vc_column_text]Alberto Peña Chavarino[/vc_column_text][/vc_column][vc_column width=»1/4″][/vc_column][/vc_row]

[vc_row type=»in_container» bg_position=»left top» bg_repeat=»no-repeat» scene_position=»center» text_color=»dark» text_align=»left»][vc_column width=»3/4″][vc_video link=»https://www.youtube.com/watch?v=oCt5rPQjD60″][vc_column_text]Nunca me dejará de sorprender la sabiduría que tiene el Eneagrama.

La idea fundamental que aporta el Eneagrama para conocerse a uno mismo y entender mejor a los demás se resume en que hay 1 sola cosa que nos mueve y nos «domina» durante cada uno de los días que vivimos en la vida.

Es como si viviéramos con un programa metido en nuestra cabeza que nos lleva en la dirección de la búsqueda de un deseo fundamental, sin el cual no nos sentimos bien.

Este deseo de lo que queremos conseguir o búsqueda de cómo nos queremos sentir se resume en 9 patrones subconscientes o estrategias neurológicas:

Por ejemplo, para algunas personas lo prioritario en sus vidas es sentirse seguros (como los tipos 6), esto quiere decir que sin este estado o sentimiento de seguridad lo demás va a ser secundario en sus vidas. Para otras personas lo prioritario es destacar ó sentirse valiosos a través del logro (como las personas tipo 3)…

Según la neurociencia nuestros sesgos cognitivos (tendencias ó maneras de pensar y percibir la realidad) provienen de nuestra personalidad, de nuestro temperamento y biología. Y según el Eneagrama cada uno de nosotros tenemos una estrategia cognitiva – emocional dominante que sesga nuestros pensamientos, sentimientos y conductas en la búsqueda de un deseo.

Este esfuerzo inconsciente hace que de manera automática enfoquemos nuestra atención a ciertos aspectos e ignoremos otros. Según Mario Sikora las 9 estrategias son:

1. El tipo 1, “se enfoca” en ser perfecto.

2. El tipo 2, “se enfoca” en conectar.

3. El tipo 3, “se enfoca” en destacar.

4. El tipo 4, “se enfoca” en ser único.

5. El tipo 5, “se enfoca” en mantener distancia emocional.

6. El tipo 6, “se enfoca” en estar seguro.

7. El tipo 7, “se enfoca” en estar estimulado.

8. El tipo 8, “se enfoca” en ser poderoso.

9. El tipo 9, “se enfoca” en estar en paz.

No hay nada malo en que cada tipo de personalidad valore su propia búsqueda y se enfoque en su estrategia, siempre y cuando lo haga de forma adaptativa. Los problemas aparecen cuando cada uno de nosotros nos excedemos en nuestra estrategia, y nos obsesionamos con lograr aquello en lo que nuestra atención se fija de manera automática.

Si quieres aprender más de Eneagrama, te recomiendo hacer alguno de los cursos presenciales en Madrid «Experto en Eneagrama» ó el curso online «Descubre tu Personalidad»[/vc_column_text][divider line_type=»No Line» custom_height=»30″][vc_column_text]

[/vc_column_text][vc_raw_html]JTNDZGl2JTIwY2xhc3MlM0QlMjJmYi1jb21tZW50cyUyMiUyMGRhdGEtaHJlZiUzRCUyMmh0dHBzJTNBJTJGJTJGd3d3LmZhY2Vib29rLmNvbSUyRmFsYmVydG8ucGVuYWNoYXZhcmlubyUzRmZyZWYlM0R0cyUyMiUyMGRhdGEtd2lkdGglM0QlMjIxMDAlMjUlMjIlMjBkYXRhLW51bXBvc3RzJTNEJTIyMjAlMjIlM0UlM0MlMkZkaXYlM0U=[/vc_raw_html][/vc_column][vc_column width=»1/4″][/vc_column][/vc_row]

[vc_row type=»in_container» bg_position=»left top» bg_repeat=»no-repeat» scene_position=»center» text_color=»dark» text_align=»left»][vc_column width=»3/4″][vc_column_text]Hace unos días me sucedió una historia surrealista que me ha inspirado para escribir este artículo:

Me llamó una mujer de mediana edad buscando ayuda para su marido contándome que él llevaba mucho tiempo en el paro y que se encontraba perdido, tanto en el plano personal como el profesional. Contactaba conmigo porque había oído buenas referencias mías. Yo la respondí que bien, que claro que podía hablar con su marido para ver cómo echarle una mano.

Para mi asombro a continuación me preguntó si yo, en mi enfoque terapéutico, utilizaba la “espiritualidad”, puesto que tanto ella como su marido ambos eran «muy espirituales” y, según ella, para poder empatizar con su marido tenía que encontrar a un profesional que también trabajara desde la “espiritualidad” y pudiera compartir ese enfoque místico porque “le enganchaba mucho”.  También me comentó que eran «grandes seguidores” de unos gurús motivacionales (famosos por sus libros y vídeos en youtube) a los cuales estaban infinitamente agradecidos puesto que «nos ayudan a despertar”.

Yo la respondí lanzándole una pregunta:

– Me parece muy bien, entonces, ¿para vosotros qué significa “trabajar la espiritualidad”?- “Para nosotros la espiritualidad es un trabajo interior para trascender el ego y conectarnos con nuestra esencia, puesto que es el camino que nosotros hemos elegido libremente»

Después de una breve conversación telefónica explicándole mi enfoque terapéutico eminentemente pragmático y estratégico, la mujer debió decidir que yo no era “suficientemente espiritual» para su marido, y amablemente me dijo que iba a buscar a otro profesional que pudiera facilitarles herramientas para continuar con “su camino”. Y yo, también muy amablemente, le respondí que les deseaba mucha suerte en “su camino”.[/vc_column_text][divider line_type=»No Line» custom_height=»40″][image_with_animation image_url=»13320″ alignment=»center» animation=»Fade In» img_link_target=»_self»][divider line_type=»No Line» custom_height=»20″][vc_column_text]EL PENSAMIENTO MÁGICO Y EL SISTEMA INMUNITARIO PSICOLÓGICO

Estas navidades estuve unos días en Burgos con la familia, y hablando con mi padre sobre la fiebre de la gente por la lotería en estas fechas, reflexionamos sobre esa atracción que tenemos los seres humanos por lo “mágico”. Está claro que los seres humanos no somos sólo seres racionales, más bien somos emocionales y “mitófilos”. Nos gusta creer en los sueños, en la lotería, en la suerte, en los mitos, en lo mágico, en lo fantástico, en el más allá, en las ideologías que prometen el cielo en la tierra, en los príncipes azules rescatadores… Y esta parte mágico-emocional es algo inherente en el ser humano.

Probablemente esta búsqueda mágica de cambiar la realidad tenga que ver con el sistema inmunitario de protección psicológico que tenemos las personas: el cerebro utiliza la imaginación y crea realidades paralelas para proteger nuestros sueños, ilusiones y expectativas. Y por supuesto, este sistema psicológico tiene una importante utilidad: Si no nos pusiéramos estas “gafas de color de rosa” nos sería muy difícil superar una pérdida afectiva (una ruptura de pareja o la muerte de un familiar), superar una despido profesional o hacer frente a una catástrofe (ser robado, tener un accidente de coche o perder la propia casa). El cerebro nos protege para no “empotrarnos» con la dura realidad y quedarnos ahí bloqueados.[/vc_column_text][divider line_type=»No Line» custom_height=»20″][image_with_animation image_url=»13318″ alignment=»center» animation=»Fade In» img_link_target=»_self»][divider line_type=»No Line» custom_height=»20″][vc_column_text]Sin embargo, como sucede con todo en este mundo, cualquier cosa buena cuando se lleva al exceso se convierte en mala. La medicina es buena porque cura enfermedades, pero la medicina aplicada en cantidades excesivas se convierte en veneno. Tener ilusiones, sueños, esperanzas, creencias, ideologías y pensamientos mágicos es realmente bueno y necesario para la salud y la felicidad de las personas, pero los problemas aparecen cuando llevamos estas ilusiones al exceso, y subvertimos la realidad con nuestras percepciones irreales.

Al igual que en la cocina tenemos que medir el punto óptimo de sal que echamos a la comida -para que no esté ni sosa ni muy “salá”-, en nuestras vidas tenemos que medir el punto óptimo de “emocionalidad y pensamiento mágico” con que afrontamos los desafíos cotidianos.

Tener pocas ilusiones es malo. Tener demasiadas ilusiones también es patológico. Así pues, hemos de buscar ese punto intermedio óptimo de ilusión que combine perfectamente con vivir una vida normal, consciente, racional y bien estructurada.[/vc_column_text][divider line_type=»No Line» custom_height=»20″][image_with_animation image_url=»13321″ alignment=»center» animation=»Fade In» img_link_target=»_self»][divider line_type=»No Line» custom_height=»20″][vc_column_text]PROPÓSITOS DE AÑO NUEVO CON PENSAMIENTO RACIONAL

El ejemplo de esta «pareja espiritual” es un arquetipo de lo que nos sucede a muchas personas: nos equivocamos cuando buscamos remedios “mágicos-emocionales” para solucionar problemas “pragmáticos-reales” en la vida cotidiana.

Si te echaran del trabajo y no tuvieras ni un duro en el banco resultaría poco realista ponerte a «buscar la espiritualidad”, “encontrar El Camino”, “trascender el ego”, «lograr la trascendencia”, “activar la magia” o “echar a la suerte de la lotería” como remedios útiles para resolver un problema tan apremiante.

Un agricultor puede ponerse a rezar o hacer bailes chamánicos para que llueve en primavera y crezca el trigo en verano. Pero si previamente en invierno no se ha puesto manos a la obra arando la tierra y sembrando el trigo, por mucho “pensamiento mágico” y “conexión con su esencia» que tenga no va cosechar nada en verano.

Esto no quiere decir que el agricultor tenga que ser una persona carente de vida interior, religiosidad, ilusiones y creencias, pero esas emociones y esperanzas tienen que ir de la mano con la realidad y el sentido común. Como dice el refranero español tradicional: “A Dios rogando pero con el mazo dando»

En estas fechas de principios de año muchos de nosotros soñamos despiertos con los famosos «propósitos de año nuevo”: – ¡Este año voy al gimnasio y pierdo 10 kilos! ¡Este año cambio de trabajo! ¡Este año mejoraré mis ventas un 30%! ¡Este año me echo novia! ¡Este año hago un viaje un país tropical!

Todo esto de gritar al viento los nuevos propósitos está muy bien, pero hemos de considerar antes un par de cuestiones:

1. ¿Cómo lo vas a hacer?
2. ¿Cuáles serán las consecuencias no previstas de tus propósitos?

Las personas racionales no son aguafiestas ni pesimistas: tienen los mismos sueños que el resto de los humanos pero saben aterrizarlos a un plano concreto, y además dedican un poco de materia gris para hacer una visualización de futuro de lo que podría suceder. Las personas racionales saben que los sueños, para lograrse, tienen que materializarse en un plan de acción.[/vc_column_text][divider line_type=»No Line» custom_height=»20″][image_with_animation image_url=»13323″ alignment=»center» animation=»Fade In» img_link_target=»_self»][divider line_type=»No Line» custom_height=»20″][vc_column_text]EL USO POSITIVO DEL PENSAMIENTO NEGATIVO 

TÉCNICA DE AUTOHIPNOSIS: PONERSE EN EL PEOR ESCENARIO.

Hay muchísimas técnicas psicológicas en libros de coaching, liderazgo y autoayuda para el logro de metas y la “buena definición de objetivos”. Y bajo mi experiencia, la técnica que personalmente a mí más me ha funcionado es la de pensar en lo peor que podría suceder. Sí, suena paradójico que para conseguir un sueño primero debas pensar en cómo fracasar en su intento o visualizar en cómo ese cielo podría convertirse en un infierno, pero funciona.

Puedes hacer la técnica de dos maneras diferentes, haciéndote estas 2 preguntas:

– Si quisieras fracasar en el logro de tu objetivo, ¿cómo lo harías? Es decir, si en vez de tener éxito, quisieras asegurarte un rotundo fracaso, ¿qué tendrías que hacer, específicamente, para acabar consiguiendo los peores resultados?

– Imagínate que estás a finales de este año 2016, estás en diciembre y todos tus propósitos de principios de año han sido un fracaso: dejaste en febrero de ir al gimnasio y en vez de adelgazar 10 quilos ganaste 5 más, sigues anclado en el mismo trabajo que no te gusta, en vez de aumentar tus ventas un 30% han bajado un 20%, y sigues solterón. ¿Qué ha sucedido? Piensa en qué es lo que has hecho durante este año para estar tan mal como estás ahora en diciembre. Piensa cuáles han sido tus comportamientos y actitudes durante el año que te han llevado a la situación negativa en la que ahora te encuentras. Cierra los ojos y visualiza mentalmente la película de fracaso que te ha llevado durante este año hasta donde estás ahora en diciembre de 2016.

Los neurocientíficos y los terapeutas estratégicos conocen bien estos mecanismos basados en el funcionamiento de la lógica paradójica y del contraste mental para utilizar el miedo y la precaución como factores motivadores para el logro de objetivos. Si quieres enderezar algo, piensa primero en cómo torcerlo más, dice el refrán. Si quieres traer el cielo a la tierra, primero piensa en cómo podrías, a pesar de tus buenas intenciones, traer el infierno. Si quieres montar un negocio de éxito, primero piensa en cómo podría fracasar. Si quieres ganar dinero, piensa primero en cómo podrías perderlo. Si quieres una buena relación de pareja, piensa primero en qué expectativas irreales y comportamientos negativos podrían llevarte a cargarte la relación.

Esta es una técnica de auto-hipnosis, y para hacerla bien tienes que estar más de 20 minutos concentrado con los ojos cerrados en las visualizaciones negativas. Te sorprenderás cómo a partir del minuto 10 o 15, después de analizar e imaginar los peores escenarios posibles, tu cerebro hará un clic y empezarás a pensar en positivo. Como has forzado al cerebro a ir al extremo negativo, debido al cansancio y la extenuación, por un procedimiento de contraste mental tu cerebro encenderá el interruptor de la creatividad y de las posibilidades. Una vez que tu cerebro ha tomado conciencia de los potenciales peligros e impedimentos que puede encontrarse en el futuro, ahora tendrá una base de realidad sobre la que hacer germinar la creatividad y las posibles maneras de alcanzar los objetivos y lograr resultados positivos.

Te animo a hacer esta técnica de visualización con tus propósitos de año nuevo, si la haces bien te aportará una visión más amplia de tu situación, ideas para superar los posibles obstáculos que podrían impedir tus objetivos y además conseguirás una motivación intrínseca mucho más poderosa y duradera, puesto que “tu sueño” no se basará en una ensoñación irreal sino en una planificación de futuro realista y en objetivos bien fundamentados sobre un plan de acción.[/vc_column_text][divider line_type=»No Line» custom_height=»30″][vc_column_text]Alberto Peña Chavarino


Bibliografía recomendada:
Procrastinación, Piers Steel[/vc_column_text][/vc_column][vc_column width=»1/4″][/vc_column][/vc_row]

[vc_row type=»in_container» bg_position=»left top» bg_repeat=»no-repeat» scene_position=»center» text_color=»dark» text_align=»left»][vc_column width=»3/4″][vc_column_text]– “Yo sé quién soy… y sé qué puedo ser”, dijo Don Quijote.

Cervantes fue un tipo muy sabio: conocía bien al ser humano. El Quijote de la Mancha es una extraordinaria representación de los autoengaños que vivimos las personas. La mente soñadora y surrealista del Quijote no es muy diferente a la del resto de nosotros: creemos que somos de una manera que muchas veces difiere enormemente de la realidad.

Para esto sirve el autoconocimiento: darnos cuenta de cómo somos para no autoengañarnos e ir como Quijotes por la vida, y tener mucho más autocontrol de nosotros mismos.[/vc_column_text][divider line_type=»No Line» custom_height=»30″][image_with_animation image_url=»13219″ alignment=»center» animation=»Fade In» img_link_target=»_self»][divider line_type=»No Line» custom_height=»30″][vc_column_text]EL AUTOCONOCIMIENTO Y LA INTELIGENCIA EMOCIONAL

El autoconocimiento es la base de la Inteligencia Emocional. Howard Gardner explica que la Inteligencia Emocional tiene dos vertientes, la Inteligencia Intrapersonal y la Inteligencia Interpersonal.

La Inteligencia Intrapersonal es la capacidad de autoanalizarnos y entender cómo somos, cómo son nuestros procesos de pensamiento, nuestras emociones, cómo reaccionamos, cuáles son nuestros defectos y nuestras virtudes.

Y la Inteligencia Interpersonal -también llamada Inteligencia Social o Relacional- es la capacidad que tenemos para entender la forma de ser de los demás, que es el fundamento de la empatía y las habilidades sociales.

Así pues, la Inteligencia Emocional es la habilidad del autocontrol de nuestras propias emociones y la habilidad de empatizar o comprender las emociones de los demás. Y la buena noticia es que el autocontrol es una habilidad que se puede entrenar, ¿cómo? pues aprendiendo a gestionar bien nuestras emociones y que no sean las emociones las que nos dominen. Veamos a continuación un ejemplo de cómo trabajar el propio autocontrol.[/vc_column_text][divider line_type=»No Line» custom_height=»30″][image_with_animation image_url=»13221″ alignment=»center» animation=»Fade In» img_link_target=»_self»][divider line_type=»No Line» custom_height=»30″][vc_column_text]EL AUTOCONTROL y LA DETECCIÓN DE LOS “PUNTOS CALIENTES»

Si queremos trabajar nuestro desarrollo personal tenemos que empezar por identificar las áreas de mejora de nuestros comportamientos, y para ello podemos empezar identificando las situaciones psicológicas ó puntos calientes donde nos estresamos y perdemos el control. Se llaman “puntos calientes” porque son los botones que nos activan reacciones automáticas. Son como los disparadores automáticos de emociones excesivas. Son emociones “calientes” porque de repente pueden estallar como un volcán.

En la medida que entendemos el funcionamiento de una máquina, más control tendremos sobre su funcionamiento. Exactamente igual sucede con nuestra forma de ser: en la medida que nos conocemos mejor, mayor capacidad de autocontrol tendremos de nuestros pensamientos, emociones y comportamientos.

La moderna neurociencia y la epistemología de la personalidad (el Eneagrama) demuestran que nuestro comportamiento no es generado por rasgos generales estables que coherentemente se expresan siempre igual en diversas situaciones, sino que dependiendo del contexto y nuestra percepción de la situación, reaccionaremos de una manera diferente.

Esto quiere decir que una persona a la que consideramos “miedosa” (por ejemplo, una persona tipo 6 del eneagrama) será discriminativamente miedosa en unas situaciones, pero en otras no. De hecho, todos conocemos a personas que tienen miedos en algunas circunstancias (agorafobia, fobia social, fobia a coger el aviones, fobia a la oscuridad) sin embargo en otras situaciones son increíblemente valientes y arriesgadas (hacen alpinismo, trabajan como policías o bomberos, se lanzan al mar para salvar a una persona que se está ahogando…).

Así pues, si queremos comprendernos a nosotros mismos y trabajar nuestro desarrollo personal, tenemos que dejar de generalizar y evitar ponernos “etiquetas” como: “soy inseguro”, “soy agresivo”, “soy muy rígido”, “soy perezoso»“soy depresivo”, y empezar a cambiar nuestro lenguaje, siendo más objetivos y precisos, hablando en términos de comportamientos específicos: -“tengo miedos en ciertas situaciones”, “es en estos momentos cuando me suelo enfadar”, “ante el comportamiento de ciertas personas me pongo rígido“, “cuando no tengo estímulos motivantes me vuelvo muy pasivo”, “hay cosas que me hacen entristecer”.[/vc_column_text][divider line_type=»No Line» custom_height=»30″][image_with_animation image_url=»13224″ alignment=»center» animation=»Fade In» img_link_target=»_self»][divider line_type=»No Line» custom_height=»30″][vc_column_text]LOS PATRONES SI-ENTONCES

Cuando llevamos emociones abstractas a situaciones más concretas y específicas las podemos controlar mejor. Y para esto podemos empezar identificado los PATRONES “SI-ENTONCES” de nuestro comportamiento, porque son los que revelan los PUNTOS CALIENTES donde reaccionamos de manera descontrolada.

Este ejercicio lo llevé a cabo con un consultante llamado Antonio que se sentía mal consigo mismo porque se consideraba muy “agresivo”. Se enfadaba mucho con su mujer, gritaba a sus hijos, se enfrentaba con sus compañeros del trabajo y hasta discutía con los camareros de los restaurantes. El hombre se sentía mal porque sus “explosiones agresivas” le estaban causando graves problemas en sus relaciones.

Bien, lo primero que hice con Antonio fue tranquilizarle y preguntarle en qué situaciones había excepciones, es decir, cuándo no se comportaba agresivamente e incluso reaccionaba de manera pacífica y paciente. Y descubrimos que en realidad este hombre solía ser muy amable casi todo el tiempo: era paciente ante la hiperactividad de sus hijos, también era muy servicial cuando su mujer y sus compañeros de trabajo tenían alguna necesidad, e incluso se comportaba de manera respetuosa en los restaurantes cuando tenía que esperar los retrasos de los camareros en traer la comida. En realidad, este hombre era una buena persona pero que tenía ciertos “puntos calientes” que le hacían perder el control de sí mismo y era cuando se volvía momentáneamente violento.

Entonces fue cuando pasamos a identificar las situaciones que activaban su agresividad, y encontramos estos patrones:

– Si su mujer le corregía su comportamiento delante de los niños, entonces él reaccionaba gritando.
– Si algún compañero de trabajo contradecía sus opiniones en público, entonces él atacaba agresivamente.
– Si se sentía ignorado por una camarero que no le mostraba interés, entonces él montaba un follón en el restaurante.

Así pues, encontramos un patrón común en situaciones muy diferentes: si sentía que alguien le faltaba el respeto, entonces era cuando reaccionaba violentamente. El origen de sus enfados era cuando sentía que perdía autoridad y poder delante de los demás. En el resto de las situaciones de su vida, en general era un hombre bastante amable y pacífico. El patrón problemático de la agresividad de Antonio aparecía sólo cuando sentía que perdía públicamente su autoridad.[/vc_column_text][divider line_type=»No Line» custom_height=»30″][image_with_animation image_url=»13225″ alignment=»center» animation=»Fade In» img_link_target=»_self»][divider line_type=»No Line» custom_height=»20″][vc_column_text]LA INTELIGENCIA EMOCIONAL PARA LA REPROGRAMACIÓN DE CONDUCTAS

¿Qué hicimos entonces? Utilizar la Inteligencia Emocional para mejorar su autocontrol, ¿cómo? ayudando a Antonio a reprogramar la forma de entender cómo los demás “le faltaban el respeto a su autoridad y cómo sentía que perdía su poder”.

– Querido amigo Antonio, entiendo que en esos momentos donde sientes que te contradicen públicamente reacciones agresivamente para defender tu autoridad. Sin embargo, reaccionando excesivamente en vez de conseguir más respeto y poder, lo pierdes. Las formas te hacen perder la razón. A lo mejor en el momento logras imponerte con la violencia, pero después lo único que consigues es que los demás eviten tratar contigo y te acaben ignorando. Y de esta manera pierdes todavía más tu autoridad y tu poder de influencia en los demás. Por lo tanto, ¿no crees que si controlaras mejor esos puntos calientes, y en vez de enfadarte cuando te llevaran la contraria te tranquilizaras, serías más capaz de responder con serenidad? Puesto que estando sereno serías más capaz de acceder a tus recursos internos y encontrarías una manera más sutil e ingeniosa de hacer valer tus opiniones, logrando así todavía mayor autoridad y respeto de los demás. Es decir, que en vez de perder poder reaccionando violentamente, serenándote podrías responder de una mejor manera que te haría ganar todavía más poder.

Nota: Antonio era una personalidad tipo «8 Sexual”, en el Eneagrama el 8 sexual es el tipo de personalidad más vehemente de todos. Es el tipo de personalidad que busca sentirse poderoso y transmitir a los demás que tiene ese poder. (Antonio no es su nombre real, pero por motivos de privacidad lo hemos cambiado).

A continuación, lo que hice con a este hombre fue animarle a llevar un diario de trabajo personal, donde hiciera un seguimiento de todas las situaciones específicas que activaban sus “puntos calientes”, los momentos que desencadenaban sus reacciones explosivas.

Conclusión, ¿Quieres conseguir más autocontrol? pues lo primero de todo ponte a identificar los momentos y situaciones que activan tus patrones “SI-ENTONCES” que desencadenan las reacciones que quieres modificar. Una vez identificados estos patrones reactivos, estarás en condiciones de reprogramarlos, dándoles otro significado y buscando una manera más adaptativa de actuar.[/vc_column_text][divider line_type=»No Line» custom_height=»40″][vc_column_text]Alberto Peña Chavarino


Bibliografía recomendada:
Awareness to Action, Mario Sikora[/vc_column_text][/vc_column][vc_column width=»1/4″][/vc_column][/vc_row]

«Cuando el alumno está preparado aparece el Maestro» dice el refrán.

Pero lo que no dice el refrán es que a veces esos “maestros”… ¡aparecen de manera inesperada, en los lugares más recónditos y bajo una apariencia impredecible!

Y este verano conocí a uno de esos “maestros” que uno se encuentra por la vida: en pleno camino al desierto de Merzouga -un desierto de dunas del Sahara entre Marruecos y Argelia-, era beréber y se llamaba Hassán.

Hassán llevaba pantalones anchos y un enorme turbante de colores en su cabeza, había nacido en una familia nómada del desierto que rendía un tipo de culto ancestral animista que expresaba sus deseos a los espíritus de la duna…

Pero no, Hassán no era ningún tipo de chamán del desierto 🙂 Hassán era un guía turístico beréber que conducía la furgoneta de la ruta que hice este verano con mi pareja de camino al desierto de Merzouga desde Marrakech, en Marruecos. Hassán era un tipo sencillo, normal, tranquilo, feliz y bonachón. Con una filosofía muy humana y ecuánime de la vida, agnóstica, terrenal y práctica. Con un carácter endurecido por la vida rural de un país en vías de desarrollo, y unos instintos bien programados para saber buscarse la vida. Vamos, que tenía las “gónadas» bien puestas.

Pero antes de continuar la historia de nuestro guía-maestro del desierto, sigamos diseccionando el refrán, “El maestro aparece cuando el alumno está preparado”. Bien, ¿y esto qué significa?, ¿cuándo «el alumno» está «preparado»? pues cuando está buscando. Una persona está preparada para aprender cuando está con la mente abierta, cuando tiene una enorme curiosidad, cuando desea fervientemente descubrir eso que busca: por ejemplo, conocerse a si mismo.

Un  “alumno” está preparado para crecer, mejorarse y cambiar cuando en su fuero interno se enciende la llama de la curiosidad por conocerse, iluminando a su alrededor nuevos caminos que antes ignoraba que existían.
Y estos caminos para el cambio están muy bien señalizados por el Eneagrama. Las líneas del Eneagrama indican los caminos que tienen que seguir cada uno de los 9 tipos de personalidad para cambiar, cogiendo las características positivas de los tipos con los que está conectado.

En mi caso, por ejemplo, según el Eneagrama mi personalidad es de tipo «6 social”. El 6 es la persona que busca la seguridad: seguridad en sí mismo, en sus ideas, en su trabajo, en su ambiente social. Cuando los 6 están equilibrados, son personas que tiran hacia delante con confianza, son buenos amigos, serviciales y colaboradores, tienen bastante sentido común y del humor. Sin embargo, cuando se desequilibran, se convierten en personas con muchos miedos, dudas y ansiedades; se vuelven tremendistas y derrotistas, llenos de preocupaciones pueden emparanoiarse con cualquier idea de peligro.

Según el Eneagrama, la personalidad tipo 6 está conectada con la personalidad tipo 9. Esto quiere decir que el camino de desarrollo y cambio de un 6 es aprendiendo de una persona tipo 9, ¡que esté sana y equilibrada, claro está!.

El 9 es la persona que se esfuerza por estar en paz. En su lado positivo, los 9 son personas pacientes, fuertes y sólidas que se crean a su alrededor equilibrio, armonía y bondad. Son personas que saben organizarse la vida de una manera muy sencilla y descomplicada. Saben crear buenos hábitos y no gastan energía innecesariamente. Resuelven los conflictos con aplomo, paciencia, empatía y autocontrol emocional.

Es decir, que si tu eres una persona tipo 6 como yo, tu “Maestro de la vida” sería cualquier persona tipo 9. Pero claro, lo que tendrías que aprender son las características positivas de la forma de ser, de pensar y de vivir de un tipo 9 evolucionado. Lo que no tienes que hacer es coger los aspectos negativos del 9: la parsimonia, el olvido de sí mismo, la ambivalencia… porque entonces, en vez de mejorar, la vas a liar, garantizándote así la frustración existencial.

Aprender de los “maestros” no significa copiarles al 100%. No existe maestro en este mundo que sea perfecto. Yo al menos no he conocido ninguno. De hecho, muchos de los grandes maestros que he conocido son muy brillantes en algunos aspectos pero en otros tienen sus sombras .Así pues, los alumnos inteligentes modelan los talentos de sus maestros y evitan repetir sus errores. Cogen lo positivo que tienen que aprender y toman nota de lo negativo para no caer en ello.

Volvamos a la historia de mi guía-maestro del desierto, Hassán, el conductor de la furgoneta y el guía turístico de la ruta que hicimos por el Atlas al desierto de Merzouga, Hada y yo junto a otras 6 personas. En total, éramos 9 españoles, un simpático enea-grupo 😉

Hassán era un 9, un 9 social, exactamente. Y como antes he comentado, yo soy un 6, un 6 social, exactamente. Hassan tenía 32 años, exactamente. Yo tengo 32, exactamente. Así pues, eneagrámicamente hablando, Hassan puede considerarse un maestro para un tipo 6 como yo: exactamente el ejemplo de vida a seguir en sus características positivas.

Durante los 3 días que duró la travesía hacia el desierto en furgoneta estuve sentado al lado suyo todo el tiempo. Como buenos sociales, nos dio tiempo para hablar largo y tendido sobre la vida y el amor, la sociedad europea y marroquí, bromear sobre el más allá y el más pa acá, cantar canciones y echarnos unas buenas risas. Así pues, nos pudimos conocer bastante bien.

Lo que más me maravilló de Hassan no fue sólo lo que decía – su historia, sus creencias, su forma de ver la vida – sino de cómo nos trató a todo el grupo de europeos, cómo nos protegió y nos cuidó a las 8 personas que viajábamos bajo su responsabilidad.
Viajar por las montañas del Atlas y las carreteras secundarias marroquíes no es un viaje especialmente “seguro y tranquilizador”: las carreteras son estrechas, están llenas de socavones, en las curvas apenas hay guardarrailes de protección, la gente allí conduce de manera alocada y los conductores se saltan olímpicamente el código de circulación.

Vamos, que para un 6 (o cualquier europeito ubanita del tipo que sea) que llegue por primera vez a un país en vías de desarrollo y tenga que conducir por las caóticas carreteras de las zonas rurales, el “acongoje” está asegurado.
Hassán nos recogió al grupo de 8 españolitos a las 08:00h de la mañana en la plaza Yammaa el Fna de Marrakech. Desde el primer momento, como buen 9, Hassán nos transmitió su alegría, calma y buen humor. Nos hizo bromas, en perfecto español, de lo que nos íbamos a encontrar en el viaje al desierto: paisajes maravillosos, caos en las carreteras y una sociedad rural beréber totalmente desconocida para nosotros.

Arrancó la furgoneta y salimos del bonito centro de Marrakech. Atravesar los barrios periféricos de Marrachech impacta enormemente a cualquier europeo que no está acostumbrado a ver pobreza por la calle, casas ruinosas, chabolas, carreteras caóticas, estrechas y mal asfaltadas. Niños pidiendo en cada esquina, perros vagabundos, suciedad por todas partes. Los coches adelantando alocadamente por el medio en vías de sólo dos carriles. La sensación de estar al borde de un accidente era constante. Se notaba tensión entre los españoles que íbamos en la furgoneta. Estábamos impactados de ver el cambio y encontrarnos de lleno con el tercer mundo. ¡Joer a ver qué haríamos si nos quedásemos aquí tirados en medio de este caos!
Para un europeo que nunca ha estado fuera de su Europa segura, bonita y feliz, le cuesta un tiempo adaptarse a la sensación constante de miedo y vulnerabilidad que vive al llegar a un país en desarrollo. Los europeos, al vivir en ciudades seguras y predecibles, tenemos atrofiados nuestros instintos de supervivencia. Por este motivo, al llegar a una zona donde hay pobreza, caos y cierta delincuencia, nos entra una enorme agonía y estrés. De repente se encienden nuestros sistemas de alarma, nos ponemos en tensión ante lo imprevisible, miramos hacia todas las partes, nuestros cerebros están hiperactivos intentando escanear nuestro entorno imaginando potenciales peligros.
Los circuitos neuronales de los europeos no están preparados para vivir con calma y aplomo entre el caos. Todos nosotros notamos mucho ese contraste con la población marroquí. Los niños que nacen en estos países espabilan pronto, desarrollan todos sus sentidos: la vista, el oído y sus movimientos. Saben por dónde ir y por dónde no ir. Viven el presente, están conectados con sus cuerpos en el ahora. Están alerta en todo momento, pero no están en tensión. Esta es la esencia de la virtud del 9 del eneagrama: estar alerta y consciente del entorno, pero con calma y sin estrés.
Y esta es la virtud que nos transmitió Hassán a todo el grupo: él estaba alerta y consciente, pero con calma y humor sereno. Logró tranquilizarnos a todos con su buen humor y su enorme destreza al volante. Conducía rápido, pero con tranquilidad, sorteando con habilidad a los demás conductores alocados, los socavones, los peatones suicidas que se cruzaban en medio de la carretera y hasta los animales -perros, cabras, ovejas y gallinas- que andaban a sus anchas por medio de las carreteras.

Durante todo el camino, Hassán, como buen 9, creó una atmósfera de seguridad, calma y buen humor en el grupo. Hacía bromas con el entorno caótico que se abría a nuestros ojos, y nos daba su visión de aceptación de la realidad. Creo que todos sentimos que Hassán se había convertido en un padre protector, un astuto capitán de barco, un amigo fiel, un guía de confianza, un sólido baluarte sobre el que sentirnos seguros.

Y Hassán, como buen 9, sabía evitar los problemas con la gente conflictiva, enfrentándose a ellos con coraje, aplomo y tranquilidad. Cuando un europeo va por un país en vías de desarrollo, se convierte en un “euro andante” y en un “blanco perfecto” para todo tipo de ventajistas y ladronzuelos. Como en todas partes del mundo, hay gente buena y mala. Y en Marruecos hay mucha gente buena, servicial y maravillosa. Pero los ventajistas van directos a aprovecharse de los turistas, porque tienen dinero. Cuando vas por las calles te paran constantemente gente que va de simpática pero que quiere venderte algo o engañarte de alguna manera para que les acabes dando propinas. Así pues, la sensación que tenemos los europeos es que no te puedes fiar de nadie.

Hassán entendía esta sensación de escepticismo, y nos ayudó a superarla enseñándonos con su ejemplo a negociar y tratar con los ventajistas que nos abordaban constantemente. Por ejemplo, con los policías corruptos marroquíes. Las carreteras del sur de Marruecos están llenas de controles policiales, casi cada 20 ó 30 kilómetros, en cada entrada a un pueblo o cruce de vías. Su imagen de uniformados con metralletas no es nada tranquilizadora, y mucho menos cuando te paran el coche y te ponen cualquier excusa para multarte y sacarte dinero.

Pero Hassán sabía bien cómo tratar con los policías, con calma y buen humor les debatía sus intentos de multarnos para conseguir un soborno. Les decía a la cara que no, que no les iba a dar dinero, que sus papeles estaban en regla y que no estábamos cometiendo ninguna infracción. Cualquier europeo se hubiera acongojado ante la presencia de un gendarme armado hablando en árabe, y hubiera terminado por darle el soborno que pida ante el miedo a las represalias. Pero Hassán, como buen 9, no se acongojaba, ni era víctima del pánico, ni se echaba hacia detrás. Todo lo contrario, debatía con respeto, pero con valentía. Hasta se sonreía delante de los gendarmes ante el ridículo de su obra de teatro inventada para sacarse un sobresueldo a costa de los ingenuos conductores.

Aquí tenéis un vídeo de un español yendo en moto que es «robado con una sonrisa» por los policías marroquíes. Para que veas el tipo de listillos que te puedes encontrar por Marruecos:

Otra de las virtudes de Hassán como tipo 9 era su enorme aguante físico. Podía estar largas horas conduciendo a buen ritmo por carreteras caóticas, pero no parecía cansado porque sabía cómo regular bien su energía y reponer las pilas. Hacíamos paradas cada poco tiempo para descansar y reponer fuerzas. Nos animaba a disfrutar del momento, del aquí y ahora, parándonos en lugares preciosos para deleitarnos con impresionantes vistas: paisajes de montañas, oasis con riachuelos, páramos desérticos.

Y esta es una de las características positivas de los 9 sanos, saben crear buenos hábitos y rutinas en su vida y en el trabajo, que les ayuda a gestionar bien el tiempo, con sencillez, sin prisas pero cumpliendo los objetivos con agilidad. También saben trabajar duro, pero sin ansiedad, disfrutando cada momento. Los 9 son un gran ejemplo de estilo de vida: una vida sencilla, práctica, serena y feliz. Los 9 sanos nos enseñan a vivir el presente, a estar atentos a lo que ahora sucede, sin preocuparnos ansiosamente por el futuro.

Como buen 9, Hassán no se “pre-ocupaba» por el futuro, pero sí se «ocuapa» de prepararse para ello. Era muy diligente con su negocio. Todas las tardes al llegar a los albergues donde parábamos a dormir, de manera diligente hacía las gestiones de su empresa de turismo: cuadraba las cuentas, respondía a las llamadas o emails de otros clientes, etc. También planificaba bien la ruta a seguir, y llamaba a los restaurantes y albergues a los que íbamos a ir para cerciorarse de que estaba todo bajo control.

Otra característica de Hassán, y de los 9 sanos, es que su filosofía de vida es muy sencilla. Cuando hablaba de las relaciones de pareja, su visión era de respeto, de comprensión, de evitar los conflictos empalizando con el otro poniéndose en sus zapatos. Cuando hablaba de disfrutar la vida y el trabajo, lo decía bastante claro: hay que saber cortar. Trabajar cuando hay que trabajar, y disfrutar cuando hay que hacerlo. Y la verdad es que, para vivir en una zona muy pobre del país, a nivel económico él estaba muy bien gracias a la buena gestión de su negocio con el turismo.Y esta fueron las grandes enseñanzas de Hassán, de un tipo 9 evolucionado, del que tanto tenemos que aprender todos, pero en especial las personas tipo 6. Los 6 tienen tendencia a estresarse demasiado, a preocuparse y no ocuparse, a vivir en constante tensión ante el futuro, a violentarse ante las situaciones de peligro, a ser intolerantes ante la ideas que no entienden, a ser escépticos con las personas, a no saber separar el ocio del trabajo, a emparanoiarse con dudas y miedos irreales, a bloquearse ante la indecisión, y, lo peor de todo, a vivir en una constante sensación de ansiedad existencial, sin poder llegar a vivir tranquilos y en paz.

Por estos motivos, un 6 tiene que aprender lo bueno de los 9, e integrarlo en su forma de ver y sentir la vida. Para un 6, vivir tranquilo y disfrutar del momento es toda una transformación.

El 6 tiene que aprender del 9 a gestionar los tiempos de trabajo y de descanso de manera equilibrada. A saber relajarse por las noches para dormir bien y levantarse con energía por la mañana. A saber estar centrado en aquello que se está haciendo sin distracciones. A ser más paciente y no estresarse ante los resultados que tardan en llegar. A relajarse cuando tiene que tomar decisiones. A tomar contacto con su cuerpo, y no estar siempre metido en su mente pensando. A confiar en su intención y lanzarse hacia delante, sin ignorar los peligros pero sin ser víctima del pánico.

Es difícil expresar con palabras la sensación y la comprensión interna que se consigue cuando se tiene delante el ejemplo de maestro o modelo de vida a seguir. Hace falta ver, oír y sentir para poder aprender, para permitirse ser tocado y transformado.

La reflexión final que hice de mi viaje al desierto, es que el desarrollo personal es más auténtico cuando tienes enfrente a un “maestro”, un ejemplo a seguir, un modelo de persona que te muestra exactamente aquello que tú específicamente necesitas para equilibrarte, integrarte y evolucionar.

Y la clave de todo es que el alumno tiene que estar preparado, es decir, tiene que saber exactamente qué tipo de maestros son un modelo a seguir para él. Porque si sabes qué es lo que necesitas aprender, también sabrás cuáles son los estilos de vida que no te convienen según tu tipo de personalidad. Y ser consciente de todo esto evita muchas equivocaciones en la vida, e ilumina un camino sencillo y claro para vivir con mayor equilibrio.Alberto Peña Chavarino

Si estás interesado en viajar a Marrakech y hacer el viaje por el Atlas al desierto de Merzouga, te recomiendo contactar con Yussef, coordinador de Morocco Experiece. Hassán, nuestro guía turístico trabaja con Yussef.

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Cada uno somos como somos.

Y está bien que cada uno sea como es.

Porque la clave para capitanear bien nuestra vida es potenciar el lado positivo de nuestra forma de ser: encontrar nuestros talentos y virtudes y saber cómo sacar lo mejor de ellos.

Y la psicología lo ha demostrado: las personas que tienen éxito en su vida es porque han sabido adaptarse a los diferentes entornos sociales y profesionales desarrollando sus mejores cualidades.

Pero, ¿y cuándo surgen los problemas?

Nuestros problemas generalmente aparecen cuando «exageramos» nuestra forma de ser, o dicho de otra manera, cuando llevamos al exceso ciertas tendencias de nuestra personalidad.

Por este motivo necesitamos estar muy atentos de los excesos de nuestro comportamiento, para no generarnos problemas, conflictos, sufrimientos y errores a nosotros mismos y a los demás. Y la mejor manera de comprender nuestros «excesos» es analizar detenidamente cuáles son nuestras tendencias de conducta y descubrir los patrones en los que solemos caer constantemente.

Poniendo un ejemplo con el Eneagrama:

«Javier es una persona tipo 6, y su forma de ser le lleva a buscar la seguridad. En su lado bueno, cuando Javier está equilibrado, buscar la seguridad le hace ser una persona prudente y precavida, conseguir un trabajo y vivir en un ambiente seguro. Javier es un gran padre: siempre está cuidando de evitar cualquier peligro a sus hijos. Y en el trabajo, Javier se esfuerza por dar la talla y ser responsable. Y con su mujer, Javier es servicial, comprensivo y cariñoso. Javier siempre está pendiente de que su familia esté segura y tenga todo lo necesario para el futuro.

Sin embargo, cuando Javier se estresa, exagera su necesidad de seguridad, aparece todo tipo de miedos y preocupaciones. Es en ese momento cuando el «exceso de su forma de ser» empieza a hacer daño: se vuelve demasiado temeroso, intenta controlarlo todo, se pone ansioso y pierde el control. Momentáneamente su cabeza se llena de fantasmas de posibles peligros futuros. Esos «momentos de descontrol» aparecen en diversas situaciones: de repente, un día en su trabajo empieza a quejarse y a no fiarse de algunos de sus compañeros. Otro día, se pone tenso e intenta sobreproteger a sus hijos  (-¡Cuidado con lo que hacéis!), consiguiendo nada más que meterles miedos innecesarios. Y otro día entra en bronca con su mujer: hay que tomar una decisión difícil, entonces Javier se pone nervioso, empieza a dudar, aturullarse y perder los nervios. Ante este bloqueo se enfada, y Javier siente el enfado de su mujer como una falta de empatía. Javier, su búsqueda de seguridad llevada al extremo, le hace sentirse amenazado y reaccionar desproporcionadamente: termina gritando, poniéndose a la defensiva y cerrándose en sí mismo.»

El Javier equilibrado no tiene nada que ver con el Javier estresado. Son la misma persona, pero dependiendo de cómo gestione sus estados internos en relación a la seguridad, se comportará de formas completamente diferentes.

Y aquí aparece lo que se llama el «Efecto Foco» (sesgos cognitivos), que es la tendencia que tenemos en enfocarnos en ciertos aspectos y pasar por alto todo lo demás. Y generalmente nuestra atención se dirige hacia aquellas cosas a las que nuestro cerebro está más sensibilizado.

EL ENEAGRAMA DE LOS 9 TIPOS DE PERSONALIDAD
Y LA TEORÍA DE LAS INTELIGENCIAS MÚLTIPLES

Howard Gardner, Daniel Goleman y otros muchos psicólogos estudiosos de la neurociencia han demostrado que cada uno de nosotros tenemos una inteligencia dominante que nos hace dirigir nuestra atención a esas áreas. De manera similar, con el Eneagrama se podría llegar a demostrar que cada uno de nosotros tenemos una tendencia de personalidad o estrategia de conducta dominante que nos enfoca en un particular esfuerzo y búsqueda constante.

En este vídeo de Howard Garder explica muy bien cómo un niño con Inteligencia Físico-Corporal va a tener cualidades muy diferentes a otro niño con Inteligencia Musical. Y ninguno es más listo o tonto que el otro. Son diferentes. Y en la medida que cada uno de ellos sepa gestionar sus inteligencias sabrá cómo adaptarse mejor a los diferentes entornos sociales, profesionales y afectivos.

Por  poner un ejemplo, el niño con Inteligencia Físico-Corporal tendrá mayor probabilidad de éxito si dirige su carrera profesional en el ámbito deportivo, y el niño con Inteligencia Linguística podrá ser muy competente en el ámbito del periodismo. Esto también significa, que conocer nuestras Inteligencias menos desarrolladas nos ayuda a decidir si nos merece la pena dedicar esfuerzo en mejorarlas o, por el contrario, delegar ciertas tareas que no se nos dan bien. Y otra reflexión interesante es que conocer nuestra «Inteligencia Dominante» nos ayudaría a ser conscientes de cuándo la estamos utilizando en exceso y cómo nos puede llegar a causar problemas. Poniendo un ejemplo arquetípico, sería el caso de un niño con una gran «Inteligencia Matemática» que se pasa toda su juventud estudiando y desatiende sus amistades.

Aquí están los 8 tipos de inteligencias de Howard Gardner: Al igual que sucede con la «Teoría de las Inteligencias Múltiples», el Eneagrama nos muestra una teoría de los «Diferentes tipos de Personalidad». Y conocer nuestra tendencia dominante de personalidad nos ayudaría a tener mayor control sobre nosotros mismos.

Según la teoría del Eneagrama, nuestros sesgos cognitivos provienen de nuestra personalidad. Es decir, cada uno de nosotros tenemos una estrategia dominante que sesga nuestros pensamientos, sentimientos y conductas en la búsqueda de un objetivo. Y este esfuerzo inconsciente hace que de manera automática enfoquemos nuestra atención a ciertos aspectos e ignoremos otros.

Según mi amigo y profesor Mario Sikora, las 9 estrategias de los 9 tipos de personalidad serían estas:

  1. El tipo 1, «se enfoca» en ser perfecto.
  2. El tipo 2, «se enfoca» en conectar.
  3. El tipo 3, «se enfoca» en destacar.
  4. El tipo 4, «se enfoca» en ser único.
  5. El tipo 5, «se enfoca» en distanciarse emocionalmente.
  6. El tipo 6, «se enfoca» en estar seguro.
  7. El tipo 7, «se enfoca» en estar satisfecho.
  8. El tipo 8, «se enfoca» en ser poderoso.
  9. El tipo 9, «se enfoca» en estar en paz.

No hay nada malo en que cada tipo de personalidad valore su propia búsqueda y se enfoque en su estrategia, siempre y cuando lo haga de forma adaptativa. Los problemas aparecen cuando cada uno de nosotros nos excedemos en nuestra estrategia, y nos obsesionamos con lograr nuestro objetivo.

Lo que sucede a nivel neurológico cuando nos estresamos, es que aparece el fenómeno llamado «sesgo de confirmación»: nos autoengañamos y justificamos nuestro comportamiento creyendo que estamos haciendo las cosas bien, cuando en realidad, visto desde fuera, nos estamos equivocando.

Veamos cómo son las estrategias de cada uno de los 9 tipos de personalidad y cómo pasan de ser positivas a negativas según nuestro nivel de conciencia en ellas:

perfeccion 11. Ser perfecto, en su lado positivo significa querer hacer las cosas bien, evitar el error, no equivocarse, ser moral, íntegro, organizado y ver las cosas con claridad. Los 1 se esfuerzan en ser personas precisas, responsables y de vivir de acuerdo a elevados ideales, valores y principios.

Sin embargo, en su lado negativo, significa obsesionarse con hacer las cosas «a su manera», los UNOS en estado de estrés, tienen miedo de perder su idea de perfección, así que se vuelven rígidos, malhumorados, argumentativos, criticones e intolerantes. Aunque ellos no lo verán así, puesto que se autoengañan creyendo que – «sólo estoy intentando hacer las cosas bien y que la gente vea las cosas con claridad para que no se equivoque»


conexion2. Conectar
, en su lado positivo significa en apoyar a los demás a conseguir sus éxitos y en cuidar las necesidades de los demás, de manera que el DOS consigue sostener a las personas y mantener buenas relaciones. Los doses en su mejor estado aportan a sus relaciones cariño, amor, alegría, diversión y muchas emociones positivas.

Sin embargo, en su lado negativo, conectar en exceso significa «manipular», los DOS en estado de estrés mantienen atadas a las personas hacia sí mismos. Al tener miedo de perder la conexión, manipulan emocionalmente a las personas de su alrededor, modificándoles su estilo de vida a los propios intereses del DOS. Aunque ellos no lo verán así, puesto que se autoengañan creyendo que – «sólo estoy intentando que los demás hagan lo que yo sé que es bueno para ellos»

3. Destacar, en su lado positivo significa esforzarse por ser la mejor versión de uno mismo. Los 3 desean destacar, tener éxito, avanzar, evolucionar y progresar en la vida. Cuando buscan destacar de manera equilibrada, los 3 dan un gran ejemplo de autosuperación. Los 3 nos inspiran con su ejemplo y nos motivan a que también queramos ser mejores.

Sin embargo, en su lado negativo, cuando esta búsqueda de «destacar» se vuelve excesiva, casi patológica, los 3 se enfocan demasiado en sí mismos, y empiezan a parecer vanidosos, egocentristas, aprovechados y falsos. Pueden volverse «trepas»: querer conseguir éxitos rápidamente para conseguir el aprecio, el aplauso y la valoración de los demás. Dejando de lado a otras personas e incluso pasando por encima de ellas. Aunque ellos no lo verán así, puesto que se autoengañan creendo que – «sólo estoy intentando hacer lo mejor que sé hacer»

Ser-diferente4. Ser único, en su lado positivo significa esforzarse por hacer cosas creativas, únicas y especiales que aportan emociones, color y novedad a sus vidas, a los demás y al mundo. Los 4, en su deseo de ser únicos, son personas con mucha personalidad y pasión por conocerse y «sofisticarse» a sí mismos. Y esa facultad de introspección les crea una gran capacidad emocional, empática, artística, científica, cultural y humanista. Los 4 nos enseñan con su ejemplo a evolucionar, a ver las cosas de manera diferente, a renovar las cosas e ideas viejas.

Sin embargo, en su lado negativo, esta búsqueda de «ser único» se puede vuelve excesiva, y es cuando los 4 empiezan a ser raros, estrambóticos, inadaptados sociales, egocentristas y caprichosos. Se centran tanto en sí mismos que pierden el sentido de la realidad. Aunque en esos momentos de «exceso», no verán así su realidad, por lo que se autoengañarán creyendo: – «soy alguien único y nadie sabe entender mis sentimientos ni valorar lo especial que soy»

5-observar5. Distanciarse emocionalmente, en su lado positivo significa crear un tiempo y un espacio para poder tomar perspectiva de las cosas y los acontecimientos. El distanciamiento les ayuda a tomar objetividad sobre las cosas. Este distanciamiento es positivo a la hora de tomar decisiones, recargar las «pilas emocionales», tomarse tiempo para uno mismo y dedicarlo en los propios intereses. 

Sin embargo, en su lado negativo, el distanciamiento llevado al exceso se convierte en desapego y aislamiento. De esa manera los 5 pueden parecer egoístas con su tiempo y sus recursos. Se desligan de los conflictos, y evitan tomar parte activa en situaciones sociales donde deberían dar la talla.  Aunque ellos se engañarán en esos momentos de «avaricia con su tiempo y consigo mismo», y no lo verán así. Se autoconvencerán pensando: – «Lo mejor que puedo hacer para solucionar los problemas es mantenerme al margen y tomarme tiempo para mi» 

precaucion6. Estar seguro, en su lado positivo significa evitar riesgos innecesarios, prever los posibles peligros y crear un entorno social, familiar y laboral estable. Los 6 quieren confiar en sí mismos, tener certezas en sus pensamientos y decisiones. También se esfuerzan en crear lazos personales fiables, estabilidad económica y una carrera profesional predecible. Ser fieles a sus valores les da un sólido sentido de seguridad e identidad, convirtiéndose así en defensores de sus ideales.
Sin embargo, en su lado negativo, el exceso de seguridad se convierte en ansiedad. Y la ansiedad les hace tener conductas imprevisibles y paradójicas: reacciones de miedo u odio, defensa y ataque, exceso ingenuidad o exceso de escepticismo, etc. En los momentos de ansiedad pierden el control de sí mismos, pero ellos se autonegañan pensando: – «Hay que mantener la guardia, nunca sabes qué puede pasar…»

7 estimulado7. Estar estimulado, en su lado positivo significa la búsqueda de algo distinto y apasionante: ser creativo, original, descubrir cosas nuevas, apasionarse por aprender y experimentar diferentes emociones, conocimientos y sensaciones. Los 7 en su mejor estado son muy productivos, alegres, enérgicos y tienen muchas iniciativas. Los 7 hacen que la vida sea emocionante, manteniendo el entusiasmo y la alegría de vivir.

Sin embargo, en su lado negativo, cuando exageran esta búsqueda, la estrategia de estar estimulado se convierte en una necesidad imperiosa de estar satisfecho constantemente. Los 7 empiezan a dispersarse y su cabeza busca constantemente nuevas estimulaciones. Esto les puede llevar a parecer irresponsables, a evitar el conflicto y dispersar su atención constantemente. Creando así un gran problema de concentración y eficacia en su vida personal, y gran frustración en sus relaciones. Aunque ellos no lo verán así, los 7 se autoengañan creyendo: – «Creo que es importante vivir la vida al máximo en todo momento»

poder38. Ser poderoso, en su lado positivo significa ser fuerte, tirar para adelante, tomar el control de las situaciones, tener la iniciativa, superar los obstáculos que haya en el camino hasta conseguir lo se se quiere. Los 8 son personas asertivas, tienen las ideas claras de lo que quieren, les gusta adquirir el liderazgo de las situaciones, son personas enérgicas y magnánimos protectores de los suyos.
Sin embargo, en su lado negativo, cuando exageran esta búsqueda de poder, ser poderoso se convierte en ser impositivo, mandón, intimidador, controlador y tirano. Cuando los 8 pierden el control, explotan como volcanes en erupción. Y son las personas de alrededor las que se sufren la presión de sus estallidos de cólera. Aunque ellos no se darán cuenta de esta vehemencia y deseo de control, y se autoengañarán creyendo: – “Yo lo único que quiero es que la gente haga las cosas bien y quien no, que tenga lo que se merece»
.
Man Spreading Arms in Wind9. Estar en paz, en su lado positivo los 9 quieren que todo alrededor suyo vaya bien. Para ello se esfuerzan en que estén las cosas en calma, haya armonía, consenso y equilibrio. Los 9, con su enorme estabilidad interna, logran que todos se sientan incluidos cuando están alrededor suyo. Los 9 pueden ser líderes bondadosos a los que todo el mundo quiere y se fía de ellos.
Sin embargo, en su lado negativo, cuando los 9 exageran esta búsqueda de paz, se convierte en pasividad. Los 9 empiezan a evitar los conflictos y los problemas, se quedan sin energía, se “empanan”. Es como que se ponen a vivir en ralentí, en piloto automático, perdiendo la conciencia de las cosas que suceden a su alrededor.
Aunque ellos no se darán cuenta de estos momentos en los que pierden energía y se quedan “desconectados”, y se autoengañarán creyendo: – “Yo lo que quiero es estar tranquilo»

 


Bibliografía recomendada:
«Inteligencias Múltiples», de Howard Gardner
«Awareness to Action», de Mario Sikora

[vc_row type=»in_container» bg_position=»left top» bg_repeat=»no-repeat» scene_position=»center» text_color=»dark» text_align=»left»][vc_column width=»3/4″][vc_column_text]¿Eres de los que sientes un cierto engaño en el mundo de la «motivación positiva»?

¿Estás cansado de escuchar los mismos «consejos motivacionales simplistas»?

¿Sientes que se vende «mucho humo» y pocas soluciones reales y duraderas?

Escribo este artículo porque en mi consulta de terapia y en mis cursos de liderazgo y autoconocimiento veo a muchas personas «damnificadas» por el pensamiento positivo (o pensamiento «mágico»).

Sé que un poco de sentido común puede ayudarles mucho desenmascarar las expectativas irreales que les han vendido algunos ponentes motivacionales, autores de libros de autoayuda, líderes religiosos e incluso políticos que se han sumado a esta nueva cultura «positiva». Muchos de ellos sin saber realmente lo que están haciendo.

De hecho, yo mismo fui uno de esos perjudicados, no sólo como alumno, sino también como profesor.

Porque cuando comencé hace años a dar cursos motivacionales, al principio no me di cuenta de que estaba predicando las mismas ideas «positivas» y el pensamiento «mágico» que me había creído en su momento.

En los últimos años, a través de mi experiencia terapéutica, me he ido dando un baño de realidad. Y poco a poco he ido diferenciando qué principios del coaching y la psicología sí que ayudan de verdad a las personas y qué es sólo «humo motivacional», cuyo efecto se pasa tan rápido como el alivio de una aspirina ante un dolor crónico.

Muchas personas desorientadas que pasan por problemas reales acuden a la psicología, al desarrollo personal, al coaching, a la motivación de ideología «positiva» con la esperanza de encontrar una solución «definitiva» a sus problemas. Y aunque al principio se ilusionan mucho y se sienten muy motivados, al cabo de un tiempo se desilusionan porque se vuelven a encontrar con su dura realidad.

Generalmente, estas personas se encuentran en una situación vulnerable, y son fácilmente «motivables». Así pues, muchos de ellos compran libros de autoayuda, ven vídeos, acuden a seminarios y siguen ciegamente a expertos motivacionales con la esperanza de cambiar sus vidas.

Barbara Ehrenreich escribió hace unos años un libro estraordinario: «Sonríe o muere: Cómo el pensamiento positivo ha engañado a América y al mundo», donde comenta que el pensamiento positivo se ha convertido en una especie de sustituto a la religión, una nueva forma de explotación en el siglo XXI disfrazada de una actitud «guay», «pasional», «motivadora», «ilusionante».

También hay otro libro que denuncia el bypass espiritual, es decir, el uso del «pensamiento mágico» aplicado a la espiritualidad, «La Evasión Espiritual: cuando la espiritualidad nos desconecta de lo que verdaderamente importa», de Robert Augustus Masters

Aquí tenéis un vídeo que resume muy bien la crítica que hace Barbara a esta nueva corriente de manipulación psicológica y emocional disfrazada de un marketing emocional «positivo» y «mágico»:[/vc_column_text][divider line_type=»No Line» custom_height=»20″][vc_video link=»https://www.youtube.com/watch?v=CVMBljP80-4″][divider line_type=»No Line» custom_height=»20″][vc_column_text]La mayoría de los expertos de la motivación positiva, las leyes de la atracción, «el secreto», y todas las ideologías new age, más o menos vienen a decir lo mismo:

– «Todo está en tu mente, si piensas en negativo traerás la miseria en tu vida, y si piensas en positivo traerás la abundancia».
– «Nada es imposible, si crees en ello con todas tus fuerzas conseguirás cualquier cosa»
– «Dentro de ti hay un poder sin límites que puedes desatar si cambias tu actitud»

¿De verdad que se lo creen? No, pero estos «expertos» saben que predicar estos emotivos eslóganes  es una manera fácil de ganar fans, dinero, poder y reconocimiento.

Creo que este tipo de frases son muy peligrosas. ¿Por qué? porque pueden crear expectativas irreales.

– Si piensas en positivo, atraerás el amor a tu vida.
– Si piensas en positivo, atraerás la abundancia.
– Si piensas en positivo, mejorarás tu salud.
– Si piensas en positivo, serás feliz siempre, al 100%.
– Si piensas en positivo, tu sufrimiento será del 0%.

En realidad no hay nada malo en motivar positivamente a las personas a que cambien su actitud.  De hecho, mi trabajo consiste en motivar a las personas a mejorar, y también doy cursos de motivación.

Pero con la experiencia terapéutica, me he dado cuenta de que el peligro real estriba en cómo se lleva a cabo esa motivación sin crear falsas expectativas. Porque una cosa es motivar a una persona a hacer un cambio realista y necesario en un área de su vida, y otra cosa es crearle sueños imposibles, fantasías ilusorias o idealizaciones quijotescas.

Gracias a la venta de «humo motivacional», cientos de «listillos», «ventajistas» y «lobos con pieles de cordero» se han hecho ricos a base de vender su ideología al público. Muchos de ellos tienen la extraordinaria habilidad de crear emociones y mover pasiones entre su público. Se muestran guapos, modernos y dan un aspecto elegante, atractivo y mágico. Irradian pasión e ilusión. Engañan a la gente haciéndoles pensar: – «Una persona que habla tan bien y es tan maravilloso, no puede engañarme»

Pero en el fondo, muchos de estos profesionales solo están buscando fama, reconocimiento, y tu dinero.

¿Y dónde se ve esta falta de congruencia? en todas partes. Pero generalmente puedes descubrirlos si les escuchas atentamente, porque más o menos todos vienen a decir lo mismo:

– Líderes espirituales que te venden la idea de que si no eres feliz es porque no tienes mentalidad «positiva».

– Líderes del emprendimiento que te venden la idea de que si no eres rico ni financieramente libre es porque no tienes «actitud de ganar».

– Psicólogos y coaches que te venden la idea de que si no eres feliz ni te van bien tus relaciones es porque no estás atrayendo hacia ti la «abundancia».

Pero esto de obligar moralmente a la gente a ser positiva no es algo nuevo, también los fascismos y los comunismos han tachado de «negativo» a todo aquel que iba en contra de sus ideas totalitarias: – «La gente negativa como tu tiene la culpa de que la revolución no funcione»[/vc_column_text][divider line_type=»No Line» custom_height=»40″][image_with_animation image_url=»12800″ alignment=»center» animation=»Grow In» img_link_target=»_self»][divider line_type=»No Line» custom_height=»20″][vc_column_text]Mi conclusión es que el «pan para todos» no es posible. La ideología del pensamiento positivo no es el Santo Grial ni la tierra prometida para todo el mundo. Haciendo un símil con la medicina, cada enfermedad específica necesita de una medicina específica. Y en la psicología y el desarrollo personal sucede lo mismo: cada persona es única, y cada uno necesita una solución específica para el momento y la situación que está viviendo.

Esto quiere decir que habrá personas a las que sí que les funcione la «motivación positiva» en un momento dado, no digo que no, pero a la mayoría de nosotros lo que realmente nos ayuda es un baño de realismo. Necesitamos soluciones reales a problemas reales. Necesitamos encontrar los recursos necesarios para equilibrar nuestras vidas.

Las personas necesitamos conocernos realmente, tal y cual somos, con nuestros defectos y virtudes. De manera que tomemos consciencia de cómo potenciar lo positivo y reducir lo negativo. Tenemos que darnos un baño de realidad, y llamar a las cosas por su nombre.

Si realmente queremos cambiar nuestras vidas, tenemos que pasar a la acción. Hay que dejar de soñar despierto, hay que hacer el trabajo, ponerse manos a la obra.

– Si quieres mejorar tus relaciones, deja a un lado tus egoísmos y empatiza realmente con los demás.

– Si quieres mejorar tu vida laboral, ponte a trabajar duro, aprende habilidades nuevas, toma decisiones difíciles, pero que sean «ecológicas» con tus capacidades y tu forma de ser.

– Si quieres ser más feliz, deja de rayarte, busca actividades que te llenen, haz una vida normal, sé un buen ciudadano, sé una buena persona, encuentra el estilo de vida que sea más adaptativo para ti. Olvídate de tantas expectativas ilusorias que sólo te están haciendo daño.

La escena final de la película «La vida de Brian» es una ironía muy buena de la ideología imperante del «pensamiento positivo»: que aunque te vayan mal las cosas, tú no te preocupes, está todo en tu mente, así pues, sonríe y… muere![/vc_column_text][divider line_type=»No Line» custom_height=»30″][vc_video link=»https://www.youtube.com/watch?v=P-7moc6I9Jg»][divider line_type=»No Line» custom_height=»30″][vc_column_text]Alberto Peña Chavarino


Bibliografía recomendada:
«Sonríe o muere: Cómo el pensamiento positivo ha engañado a América y al mundo2, de Barbara Ehrenreich»
«La Evasión Espiritual: cuando la espiritualidad nos desconecta de lo que verdaderamente importa», de Robert Augustus Masters[/vc_column_text][/vc_column][vc_column width=»1/4″][/vc_column][/vc_row]

[vc_row type=»in_container» bg_position=»left top» bg_repeat=»no-repeat» scene_position=»center» text_color=»dark» text_align=»left»][vc_column width=»3/4″][vc_column_text]«Domina tu mente o ella te dominará a ti» decía el poeta romano Horacio.

Y 2000 años después los estudios de psicología le han dado la razón. Se ha demostrado que las personas con más autodominio, en general, suelen ser más felices, más fieles a sus valores, disfrutan de mejores relaciones y más duraderas, cuidan mejor su salud, son más resilentes (soportan mejor las frustraciones y dificultades de la vida), más perseverantes a la hora de conseguir sus objetivos, tienen más estabilidad económica y tienen mejores carreras profesionales.

¿¡Me como la golosina ahora o si me espero un poco… podré comerme dos!?

Esta es la disyuntiva que planteó Walter Mischel, psicólogo americano de la Universidad de Standford, a un grupo de niños en los años 60 para estudiar su su capacidad de autocontrol.

El experimento era sencillo: llevaban a un niño a una sala donde había una golosina (una nuve de azúcar o Marshmallow en Inglés) y les daban la instrucción de que si resistían la tentación durante 15 minutos podrían comerse 2 golosinas.[/vc_column_text][divider line_type=»No Line» custom_height=»40″][vc_video link=»https://www.youtube.com/watch?v=y83qQ3jMRqo»][divider line_type=»No Line» custom_height=»20″][vc_column_text]Casi 50 años después, Mischel ha sacado importantes conclusiones de sus experimentos sobre la fuerza de voluntad y la disciplina personal. En su libro “El test de la golosina” explica que el autocontrol es una virtud que ayuda a predecir el éxito de una persona mejor que su coeficiente intelectual.

J. Casey, psicóloga y neurocientífica de una universidad americana, publicó en 2011 un estudio similar al de Mischel, y sacó las mismas conclusiones al hacer un seguimiento de aquellos niños que ya se habían hecho adultos y tenían más de 40 años. En general, aquellos niños que habían logrado contener sus impulsos de comerse la golosina durante su vida habían sido más capaces de perseverar en conseguir sus objetivos profesionales, eran menos proclives a caer en la depresión, tenían vidas más estables y disfrutaban de relaciones más duraderas.[/vc_column_text][image_with_animation image_url=»12749″ alignment=»center» animation=»Grow In» img_link_target=»_self»][divider line_type=»No Line» custom_height=»30″][vc_column_text]Así pues, este test de las gominolas contiene mucha sabiduría sobre cómo los adultos gestionamos nuestras emociones, y como consecuencia, logramos ser dueños de nosotros mismos.

La conclusión es que aquellas personas con mayor capacidad de dominar sus impulsos son más capaces de lograr sus objetivos, gestionar sus emociones y vivir de manera más coherente.

Y existe una explicación de fondo de todo esto: el funcionamiento de nuestro cerebro.

Parece ser que los seres humanos tenemos 2 tipos de cerebros: el llamado «sistema caliente» y el «sistema frío». El sistema caliente es el visceral-emocional, y el sistema frío el lógico-cognitivo. Así pues, las personas que son más capaces de gestionar bien ambos cerebros capitanean mejor sus vidas. Por un lado, el sistema caliente es nuestro cerebro primitivo (el sistema límbico), y el sistema frío es nuestro cerebro moderno (el neocortex o corteza prefrontal). Ambos sistemas son necesarios, y cumplen importantes funciones.[/vc_column_text][divider line_type=»No Line» custom_height=»30″][image_with_animation image_url=»12753″ alignment=»center» animation=»Grow In» img_link_target=»_self»][divider line_type=»No Line» custom_height=»30″][vc_column_text]El cerebro primitivo es impulsivo, busca la gratificación inmediata puesto que su función es la supervivencia. Así mismo, este sistema “caliente” es el encargado de regular el hambre, activar el miedo y la huida para mantener la seguridad, etc.

Y por otro lado, el cerebro moderno es el sistema cortical, prefrontal, el que nos diferencia de los animales: nos permite pensar, razonar, y planificar objetivos a largo plazo. Este sistema “frío”, nos ayuda a combatir el impulso inmediato de la gratificación a corto plazo por una recompensa mayor en el largo plazo.

Para que nos quede claro: el cerebro “frío” es el que nos dice que deberíamos comer menos, que no fumemos ese cigarrillo, que una cerveza más nos sentará mal, que no gastemos tanto y que ahorremos más, que estudiemos el examen de conducir para poder tener un coche, que no nos acerquemos demasiado a esa persona atractiva porque podríamos poner en peligro nuestro feliz matrimonio…[/vc_column_text][divider line_type=»No Line» custom_height=»30″][image_with_animation image_url=»12746″ alignment=»center» animation=»Grow In» img_link_target=»_self»][divider line_type=»No Line» custom_height=»30″][vc_column_text]

¿Y QUÉ PODEMOS HACER PARA AUMENTAR EL AUTOCONTROL?

La clave para nuestro desarrollo personal no es aumentar nuestro autocontrol negando constantemente nuestros impulsos, puesto que si nos privamos de todas las emociones placenteras podemos acabar por explotar. El exceso de virtud se convierte en defecto, al igual que el exceso de medicina se convierte en veneno.

No. No se trata de llevar una vida triste y desapasionada, sino de aprender a gestionar bien nuestros objetivos a corto y largo plazo, y dependiendo del momento y la situación, conscientemente elegir dejarnos llevar por nuestros impulsos y disfrutar del momento o por el contrario, disciplinarnos ahora para conseguir una satisfacción mayor en el futuro.

APRENDER A PRESTAR ATENCIÓN

Mischel continuó su experimento intentando cambiar el destino de un nuevo grupo de niños a los que hizo el test de la gominola. Lo que hizo fue darles una serie de estrategias y técnicas para mejorar el control de sus tentaciones a través del control de la atención ¿Y cuál fue el resultado? ¡mejoró hasta 3 veces más el autocontrol de los niños!

Tal y como bien nos advierten Walter Mischel, en su libro «El test de la golosina», y Piers Steeel, en su libro «Procrastinación», el trabajo personal para aumentar el autocontrol tiene 2 direcciones: Ir de dentro afuera y de fuera adentro. Pero empecemos por la primera, porque tal como reza el viejo aforismo: «Tu mundo interno crea tu mundo externo» 

1 – Dejar de mirar la «tentación»

«Ojos que no ven, corazón que no siente». El refranero tradicional nos da la clave: la mejor manera de superar la tentación es apartarla de la vista. ¿Quieres tener éxito con tu dieta? Aparta el chocolate de tu vista, ¿Quieres dejar el alcohol? no te acerques a los bares donde solías beber, ¿Quieres ser fiel a tu pareja? Con una sonrisa di «gracias pero no» a una cita ‘aparentemente’ amistosa.

2 – Redirigir el foco la atención

Una vez que dejamos de «mirar» la tentación, ahora tenemos que fijarnos en otra cosa que nos ayude a pensar en otra cosa. ¿Por qué? porque la naturaleza aborrece el vacío.

Hagamos un experimento: No pienses en un burro verde durante un minuto. Intenta no pensar en nada durante un minuto entero. Nada de burros verdes…. ¿Qué ha pasado? seguro que has pensado en el burro verde 🙁

¿Y esto por qué sucede? porque el cerebro constantemente tiene que pensar en algo. Además, la palabra NO, no existe en el cerebro. La única manera de dejar de pensar en algo es cambiando el foco de atención. Esto lo explica muy bien el famoso psicólogo social Daniel Wegner, autor del estudio sobre «La supresión de pensamientos».

Conclusión: que si no quieres caer en la tentación de comerte ese trozo de chocolate o fumarte ese cigarrillo, lo mejor es que redirijas tu atención en otra cosa más sana: salir a hacer deporte, prepararte una comida saludable o quedar con un amigo para tener una conversación interesante.

3- Distanciarse mentalmente

Esta técnica se basa en el principio de disociación, un principio que se estudia en Hipnosis y en PNL. Consiste en cerrar los ojos y visualizar esa tentación, pero desde lejos. Ver cómo se aleja y te deja de afectar. Esta es una técnica muy eficaz que enseño a mis consultantes para superar las adicciones (fumar, comer…) y los miedos y las fobias, y da unos resultados excelentes.

4- Asociar sentimientos negativos a las tentaciones

Esta técnica consiste en asociar mentalmente cosas negativas a esa tentación. Por ejemplo, si eres adicto a los videojuegos, puedes asociar el sentimiento de soledad a esa tentación, de manera que pierda atractivo ese vicio: «Se me pasa la vida mientras juego a videojuegos», «Mientras juego a videojuegos no conozco gente nueva», «Pasarme el día solo en casa jugando me hace perder vida», «En la lápida de mi tumba no me gustaría que pusieran que pasé 10.000 horas de mi vida jugando a videojuegos»

5 – Precomprometerse y enfocarse en la recompensa

Esta técnica consiste en visualizar la recompensa de nuestro «sacrificio», y a continuación, hacer un compromiso de llevar a cabo ciertas tareas concretas ahora, en el corto plazo, para conseguir ese objetivo en el largo plazo. Por ejemplo: «Para que pueda disfrutar este verano de un cuerpo estupendo y así me eche un novio nuevo, ahora, por las tardes cuando llegue a casa después de trabajar, en vez de ponerme a comer chocolate voy a prepararme un zumo de frutas y me voy a ir corriendo al gimnasio»

¡Espero que estas 5 técnicas te ayuden a controlar esos impulsos! Por supuesto, existen muchas más técnicas. Iremos conociendo más en los próximos artículos. Y si lo que quieres es aprender a ponerlas en práctica, puedes hacer uno de nuestros cursos de «autoconocimiento y liderazgo personal» que hacemos en Madrid, también solicitar una consulta personalizada de coaching.[/vc_column_text][divider line_type=»No Line» custom_height=»30″][vc_column_text]Alberto Peña Chavarino


Bibliografía recomendada:
El test de la golosina, Walter Mischel
Procrastinación, de Piers Steel
«Though supression», Daniel Wegner[/vc_column_text][/vc_column][vc_column width=»1/4″][/vc_column][/vc_row]

[vc_row type=»in_container» bg_position=»left top» bg_repeat=»no-repeat» scene_position=»center» text_color=»dark» text_align=»left»][vc_column width=»3/4″][vc_column_text]¿Te son familiares estas situaciones?

“Me paso el día pensando y dándole vueltas a todo»
“No controlo mi mente… ¡Ella me controla a mi!»
“Ansiedad y estrés podrían ser mis segundos apellidos…»
“A veces pienso tanto en el futuro que me explota la cabeza»
“Paso muchas noches de melancolía varado en el pasado”
“Tengo un crítico interno que no para de hacerme sentir mal»

Es paradójico, vivimos en un mundo occidental donde aparentemente tenemos todo lo necesario para ser felices y vivir bien, y sin embargo, muchos de nosotros sufrimos en el día a día momentos de estrés, ansiedad, insatisfacción y depresión. Y cuanto más intentamos controlar esas emociones más se descontrolan.

Si bien es cierto que un cierto nivel de estrés e insatisfacción es positivo e incluso necesario para motivarnos a trabajar mejor, a cambiar y evolucionar como personas, no es menos cierto que el descontrol de nuestros pensamientos y estados de ánimo nos crea graves problemas psicológicos y emocionales.

Cuando el estrés es excesivo a muchas personas les entra el miedo de creer que van a volverse locos, porque se sienten incapaces de controlar sus emociones.

Ante estas situaciones cotidianas, vamos a explicar una serie de técnicas para combatir estos estados de ánimo negativos. Pongamos un nombre divertido, vamos a denominarlas «técnicas de Spa Mental”. Los Spa son lugares de relajación, ¿verdad? así pues, veamos 4 técnicas de control mental para relajarte y volver a tomar el control de tu mente y tus emociones:[/vc_column_text][divider line_type=»No Line» custom_height=»40″][image_with_animation image_url=»12423″ alignment=»center» animation=»Fade In» img_link_target=»_self»][divider line_type=»No Line» custom_height=»20″][vc_column_text]

1º. PARARSE.
TOMA CONCIENCIA DE TU ESTADO ACTUAL

“Tú tienes pensamientos… pero no eres tus pensamientos;
y tienes emociones… pero no eres tus emociones»

Uno de los mayores problemas es identificarnos en exceso con nuestros pensamientos y estados de ánimo momentáneos: si nos sentimos bien, tenemos autoestima, si nos sentimos mal, creemos que algo malo hay en nosotros. Esto es un error. Tener ansiedad o depresión es como tener dolor de estómago. Cuando tienes dolor de estómago no tienes ganas de comer nada, incluso tu plato preferido te produce rechazo. Lo mismo sucede cuando uno está rayado o deprimido: no eres capaz de vivir el momento y disfrutar las cosas. Sin embargo, cuando se pasa el dolor de estómago, la comida vuelve a tener un sabor estupendo. De la misma manera que cuando se pasa la “rayada” o la “melancolía” la vida vuelve a “saber bien”, disfrutamos de las cosas y nos sentimos felices.

Así pues, la primera clave para entrar en nuestro «Spa Mental Personal” es desidentificarnos de nuestros pensamientos y emociones, darnos cuenta de son pasajeros y no hay que darles más importancia que la justa.

Y una vez que nos damos cuenta de que nos estamos rayando demasiado, simplemente tenemos que volver al presente, al aquí y ahora.[/vc_column_text][divider line_type=»No Line» custom_height=»40″][image_with_animation image_url=»12427″ alignment=»center» animation=»Fade In» img_link_target=»_self»][divider line_type=»No Line» custom_height=»30″][vc_column_text]

2. HACER ALGO DIFERENTE.
SAL DEL PILÓTO AUTOMÁTICO

La mente utiliza hábitos y patrones de conducta para poder funcionar, pone el «piloto automático» para ahorrar energía y ser más eficaz. Cuando estos hábitos son positivos, nos hacen la vida más fácil y eficaz. Pero cuando son negativos, nos quedamos anclados en bucles y damos vueltas en círculos sin salida.

Hábitos negativos pueden ser: la autocrítica excesiva, la queja, la pereza, el aislamiento, el ensimismamiento, la dispersión, los juicios y enfados…

Así pues, la única manera de controlar estas tendencias negativas es darnos cuenta de lo que estamos haciendo, y romper estos hábitos subconscientes haciendo cosas diferentes.

“Si haces lo que siempre has hecho,
obtendrás lo que siempre has obtenido”

Por ejemplo: si estás a punto de explotar de ira, en vez de ponerte a gritar, rápidamente sal de casa y date una vuelta por el parque. Cuando estés tranquilo vuelve a casa y encara los problemas con más tranquilidad.

Otro ejemplo: si te pillas a ti mismo machacándote y juzgándote, acuérdate que tú eres tu mejor amigo. Y a los mejores amigos no se les insulta ni se les dice cosas tan feas como tú te dices a ti mismo. Así pues, cambia el lenguaje y trátate a ti mismo con más compasión cuando cometas un error. Y en vez de juzgarte, motívate y anímate a sacar lo mejor de ti mismo.[/vc_column_text][divider line_type=»No Line» custom_height=»40″][image_with_animation image_url=»12429″ alignment=»center» animation=»Fade In» img_link_target=»_self»][divider line_type=»No Line» custom_height=»30″][vc_column_text]

3. RESPIRAR.
HAZ UNA MEDITACIÓN DE 2 MINUTOS

Está comprobado que la cadencia de la respiración es el mejor termostato mental y emocional. Todas las técnicas de meditación (Yoga, budismo Zen, Mindfulness…) ponen la respiración como la técnica clave para la relajación.

Tomar conciencia de nuestra respiración nos ayuda a tomar el control de nosotros mismos instantáneamente.

«Antes de explotar de enfado, respira 10 veces profundamente”, este es el típico consejo que funciona.

“Si estás muy estresado, respira y cuando estés más calmado vuelve al trabajo o al estudio”, es una frase que hemos escuchado mil veces, y que también es verdad.

Y la verdad es que esto de respirar funciona. Y funciona muy bien. Así pues, te propongo que para crear tus mini Spas Mentales diarios: durante la jornada laboral proponte hacer una pequeña pausa de 2 minutos cada dos horas.

En esta meditación de 2 minutos no hace falta cerrar los ojos, simplemente, deja de hacer lo que estás haciendo, mira el cielo a través de la ventana y concéntrate en respirar pausada y profundamente durante 2 minutos.

Durante estos 2 minutos tienes que dejar pasar tus pensamientos y emociones como si de nubes en el cielo se trataran. Si pasan ideas por tu mente, déjalas volar e irse.

Son 2 minutos para no pensar, para relajarse, para vivir el momento y estar en paz.

Al igual que hacemos pausas cuando nos cansamos físicamente, necesitamos hacer pausas cuando estamos con mucha actividad mental.

Cuando trabajé en consultoría hace unos años, mi oficina estaba en la planta 31 de la Torre Picasso, en la zona de Azca de Madrid, y a través de los cristales se veía toda la ciudad. Era un paisaje impresionante. Y como me pasaba todo el día delante de un ordenador, de vez en cuando necesitaba parar y dejar de mirar la pantalla. Así pues, me levantaba un momento de mi silla, me iba a beber un vaso de agua fresca, y mientras bebía me relajaba mirando el paisaje a través de los ventanales.

Eran pausas de dos minutos que me hacían sentir vivo, me recomponían internamente y me daban fuerzas renovadas para enfrentarme al trabajo.[/vc_column_text][divider line_type=»No Line» custom_height=»40″][image_with_animation image_url=»12436″ alignment=»center» animation=»Fade In» img_link_target=»_self»][divider line_type=»No Line» custom_height=»30″][vc_column_text]

4. CORTAR EL FLUJO DE EMOCIONES.
MIRA HACIA DELANTE

Esta es una de mis técnicas preferidas porque es una de las más potentes. Para cortar los diálogos internos y las emociones negativas, deja de mirar hacia abajo, levanta la mirada y dirige los ojos hacia delante.

¿Por qué funciona tan bien esta técnica? Porque la neurociencia ha comprobado que los movimientos oculares están ligados a un área de nuestro cerebro:

– Cuando miramos hacia arriba, nuestro cerebro accede a con visualizaciones
– Cuando miramos hacia los lados, nuestro cerebro accede a sonidos y palabras
– Cuando miramos hacia abajo, nuestro cerebro accede a pensamientos y sentimientos[/vc_column_text][image_with_animation image_url=»12425″ alignment=»center» animation=»Fade In» img_link_target=»_self»][vc_column_text]Así pues, ¿Cómo se deprimen y se rayan las personas? Cuando se quedan mirando hacia abajo durante mucho tiempo.

De echo, nos causa risa recordar al típico psicótico que va andando por la calle y hablando en voz alta él solo, ¿Y hacia dónde está mirando? ¡Al suelo! Van andando y mirando hacia abajo. Tienen un diálogo interno tan exacerbado que hasta les sale en voz alta.

Cuando las personas nos deprimimos o nos angustiamos, nos metemos en bucles y círculos viciosos de pensar negativamente y sentirnos mal, y a nivel físico-neurológico empeoramos la situación cuando nos quedamos mirando hacia abajo.

Así pues, si quieres salir de los bucles de nerviosismo, ansiedad, depresión y tristeza, ¡lo primero que debes hacer es levantar la cabeza y mirar hacia delante!

Cuando vayas andando por la calle, es bueno que te des cuenta de hacia dónde miras. Y si te pillas mirando hacia el suelo… ¡levanta la mirada con una sonrisa!

Mirar hacia delante y redescubrir el mundo, es la mejor técnica de Spa Mental

Por algún motivo la clave de la evolución humana fue pasar de ser simios cuadrúpedos que nos pasábamos el día mirando al suelo, a ser seres humanos bípedos que podíamos mirar al frente y ver el mundo.[/vc_column_text][divider line_type=»No Line» custom_height=»30″][image_with_animation image_url=»12432″ alignment=»center» animation=»Fade In» img_link_target=»_self»][divider line_type=»No Line» custom_height=»30″][vc_column_text]Alberto Peña Chavarino


Bibliografía recomendada:
Mindfulness, Mark Williams y Danny Penman[/vc_column_text][/vc_column][vc_column width=»1/4″][/vc_column][/vc_row]