Hay una tendencia habitual entre los alumnos que llegan al Programa Experto en Eneagrama, y es la siguiente:
- La persona descubre el Eneagrama casi por casualidad. Puede que alguien le hable de los nueve eneatipos, que realice un test o que encuentre un vídeo intentando comprender algo sobre sí misma o sobre una persona cercana.
- Después ve otro vídeo.
- Y otro más.
- Empieza a seguir a distintos profesores, lee algún libro y compara descripciones. El algoritmo le recomienda cada vez más contenido y, durante meses —en algunos casos durante años—, va reuniendo información sobre el Eneagrama.
En algún momento encuentra uno de mis vídeos en mi canal de YouTube. Ve otro, después otro y termina entrando en esa fase que muchos alumnos me describen como «ver vídeos compulsivamente».
No siempre llegan porque estén atravesando una crisis ni porque tengan un problema urgente que resolver. Muchas veces llegan por curiosidad.
Les fascina comprender por qué las personas pensamos, sentimos y actuamos de maneras tan diferentes.
Quieren aprender más, ordenar todo lo que han ido descubriendo y llegar a explicar el Eneagrama con la misma claridad con la que les gustaría comprenderlo.
Después, en algunos casos, aparece una sensación de «Ya tengo ganas de estudiar esto en serio».
Una buena forma de empezar
No hay nada malo en aprender Eneagrama mediante vídeos, artículos, pódcast o publicaciones. De hecho, para muchas personas es la puerta de entrada.
El contenido gratuito permite descubrir conceptos, conocer diferentes perspectivas y comprobar si el modelo despierta suficiente interés como para seguir profundizando.
También ayuda a familiarizarse con los nueve eneatipos, reconocer determinadas conductas y formular las primeras preguntas sobre la personalidad.
El problema no es ver vídeos. El problema es cuando confundimos acumular información con comprender el modelo.
Puedes conocer muchas características de los eneatipos, recordar frases, reconocer ejemplos e incluso explicar algunos conceptos y, al mismo tiempo, no disponer todavía de un mapa que te permita relacionarlo todo.
Es parecido a tener muchas piezas de un puzle sin conocer la imagen completa. De hecho, este el primer ejemplo que ponemos a los alumnos de Experto en Eneagrama.
Todas las ediciones les advertimos que, al principio esto parece un puzzle de 1000 piezas que parece que estén inconexas. Pero que, conforme avance la formación se van a ir dando cuenta de la posición en la que hay que colocarlas.
Al final verán la imagen completa: la profundidad del Eneagrama.
Más información no es más claridad
El problema de aprender por nuestra cuenta es que solemos encontrarnos con explicaciones aisladas.
Un vídeo habla de las alas, otro de las flechas, después encontramos una publicación sobre los instintos, una descripción de un subtipo y una comparación entre dos eneatipos…
Cada contenido puede aportar algo muy valioso pero no siempre sabemos en qué orden estudiarlo, qué importancia tiene cada elemento ni cómo relacionarlo con los demás.
Además, distintos autores utilizan terminología, escuelas y criterios diferentes. Si todavía no contamos con una base sólida, podemos mezclar ideas que proceden de enfoques distintos sin darnos cuenta.
Aquí es cuando aparecen algunas confusiones habituales:
- Identificamos un eneatipo por una conducta aislada.
- Damos por definitivo el resultado de un test.
- Confundimos patrones de conducta con otros aspectos que influyen en nuestra personalidad.
- Nos reconocemos en el perfil que más nos gusta o que desearíamos ser.
- Utilizamos los instintos o las alas para justificar cualquier contradicción.
- Cambiamos de eneatipo cada vez que escuchamos una explicación nueva.
No significa que todo lo aprendido anteriormente sea inútil. Significa que quizá ya no necesitamos más información dispersa. Necesitamos estructura.
La diferencia entre conocer conceptos y tener un mapa
Una formación estructurada no consiste simplemente en reunir más vídeos dentro de un aula virtual. Debe permitir que cada concepto aparezca en el momento adecuado y se apoye en lo aprendido anteriormente.
En el Programa Experto en Eneagrama organizamos el recorrido en cuatro grandes partes:
- Fundamentos
- Instintos
- Psicología
- Relaciones
Ángel González, alumno de la 44.ª edición de Experto en Eneagrama, lo explicaba así:
«Es un curso que está muy bien estructurado en cuatro partes: los fundamentos, los instintos, la psicología y las relaciones. En cada etapa vas descubriendo cosas muy interesantes de ti y de tu eneatipo».
La estructura permite comprender primero las bases y añadir progresivamente nuevas capas de profundidad.
No estudiamos los instintos como un añadido independiente de los eneatipos. Tampoco estudiamos las relaciones como una colección de compatibilidades simples.
Cada parte ayuda a revisar, completar y, algunas veces, cuestionar lo que creíamos haber entendido anteriormente.
Por eso aprender con orden no significa únicamente saber más.
Significa comprender mejor la relación entre las distintas piezas.
Una formación estructurada no consiste simplemente en reunir más vídeos dentro de un aula virtual. Debe permitir que cada concepto aparezca en el momento adecuado y se apoye en lo aprendido anteriormente.
En el Programa Experto en Eneagrama organizamos el recorrido en cuatro grandes partes:
- Fundamentos
- Instintos
- Psicología
- Relaciones
La estructura permite comprender primero las bases y añadir progresivamente nuevas capas de profundidad.
No estudiamos los instintos como un añadido independiente de los eneatipos. Tampoco estudiamos las relaciones como una colección de compatibilidades simples.
Cada parte ayuda a revisar, completar y, algunas veces, cuestionar lo que creíamos haber entendido anteriormente.
Por eso aprender con orden no significa únicamente saber más. Significa comprender mejor la relación entre las distintas piezas.
«Yo creía que ya venía con base»
Esta frase de Noelia, alumna de nuestras últimas ediciones de Experto en Eneagrama, resume muy bien lo que ocurre con muchos de ellos.
Había conocido el Eneagrama años antes y ya había realizado un trabajo personal con el modelo. No llegó empezando desde cero.
Precisamente por eso resulta especialmente significativo lo que descubrió durante el programa:
«Yo creía que ya venía con base porque conocía el Eneagrama desde hacía unos años y había hecho un trabajo previo con él, pero el programa me ha sorprendido muchísimo».
Noelia no terminó el curso únicamente con más conocimientos sobre los nueve eneatipos. Según cuenta:
«Me quedo con muchísima más claridad sobre mí, sobre lo que necesito, sobre cómo funciono y sobre cómo gestionar mis relaciones».
Este es uno de los cambios más importantes que se producen al pasar de consumir contenidos a estudiar el modelo con profundidad.
La información empieza a organizarse, y al organizarse, empieza también a señalar aspectos propios que antes no habíamos podido ver.
Entras para estudiar Eneagrama y acabas en un curso de desarrollo personal
Muchas personas se matriculan porque quieren comprender el Eneagrama. Es una herramienta que les fascina y quieren saber más.
Pero durante la formación descubren que no están simplemente aprendiendo de Eneagrana, también están viendo cosas de ellos que antes no veían o no prestaban atención.
Y es que la formación y lo que se ve en ella empieza a funcionar como un espejo.
Una explicación permite comprender una reacción que llevan años repitiendo.
El estudio de un instinto muestra por qué prestan atención a unas cosas y pasan por alto otras.
El contraste con sus compañeros revela diferencias entre cómo creen que son y cómo funcionan en determinadas situaciones.
Pepa Muela describía la formación como un proceso que comenzó de una manera casi lúdica:
«Empezó de una manera divertida, como un juego de quién es quién».
Hasta que llegó una fase avanzada diferente:
«A partir de ahí me encuentro con una comprensión muy clara de mí misma. Ha emergido también una mirada muy compasiva hacia mí y hacia toda la historia de mi vida».
Este descubrimiento aparece cuando el conocimiento se relaciona con experiencias, ejercicios, preguntas, contradicciones y situaciones reales.
Por eso algunos alumnos entran buscando una formación de Eneagrama y terminan diciendo que han realizado uno de los cursos de desarrollo personal más profundos de su vida.
No porque el programa prometa resolver todos sus problemas. Sino porque aprender a observar la personalidad con mayor precisión cambia también la forma en que se observan a sí mismos.
Aprender con otras personas forma parte del proceso
Cuando estudiamos solos, interpretamos la información desde nuestra propia manera de ver el mundo. Y esa manera de interpretar contiene precisamente algunos de nuestros puntos ciegos.
Podemos leer una descripción y pensar que la hemos comprendido, pero seguimos filtrándola a través de nuestra experiencia, nuestras preferencias y la imagen que tenemos de nosotros mismos.
El contacto con otras personas permite contrastar.
Escuchar cómo vive alguien una motivación, una emoción o un conflicto ayuda a descubrir matices que difícilmente aparecen en una definición.
Noelia destacaba este aspecto de la experiencia:
«Desde el primer día interactúas mucho con los compañeros. Escuchar sus experiencias también te nutre mucho y encuentras gente que está en la misma onda que tú, con muchas ganas de autoconocerse».
Ángel también hablaba de los momentos compartidos con profesores y alumnos como experiencias «muy reveladoras y muy emotivas».
El grupo no sustituye al estudio individual, lo completa mostrando que un eneatipo no es una caricatura y que dos personas con una estructura semejante pueden expresarla de maneras muy diferentes.
Comprender el modelo para aplicarlo profesionalmente
No todos los alumnos quieren utilizar el Eneagrama en su trabajo. Para muchos, la aplicación es principalmente personal: comprender sus relaciones, revisar decisiones y observar cómo reaccionan en su vida cotidiana.
Otros llegan también con un interés profesional. Pepa, que trabaja como psicóloga, cuenta:
«La formación ha sido muy completa, divertida, generosa, práctica y con muchos ejercicios. Ya lo estoy aplicando a mi vida y también a mi trabajo como psicóloga».
Yanira González llegó con un doble objetivo: profundizar en su desarrollo personal y comprender mejor a las personas de su equipo.
Según explica, conocer las motivaciones de los demás le ha ayudado a entender por qué se comportan de determinada manera, no tomarse algunas reacciones como algo personal y adaptar mejor su forma de relacionarse.
También destaca una diferencia importante:
«Se nota que la herramienta la tienen testada, que han practicado y que no se limitan a contar lo que han leído en libros desde un plano teórico».
Esta diferencia es especialmente relevante para coaches, psicólogos, responsables de equipos y otros profesionales del acompañamiento.
Conocer conceptos de Eneagrama no equivale automáticamente a saber aplicarlos con personas reales.
Para hacerlo con responsabilidad necesitamos evitar conclusiones rápidas, diferenciar conducta y motivación y entender que el Eneagrama no es un diagnóstico clínico ni una colección de etiquetas.
¿Cómo saber si ha llegado el momento de estudiar Eneagrama?
No existe un momento idéntico para todas las personas, pero hay algunas señales que pueden indicar que el contenido disperso ya no responde a lo que estás buscando:
- Llevas meses o años viendo vídeos y sigues sintiendo que te faltan piezas.
- Conoces muchas características, pero no sabes diferenciar bien unos eneatipos de otros.
- Has dudado varias veces de tu identificación.
- No comprendes todavía cómo se relacionan eneatipos, instintos y subtipos.
- Quieres pasar de las descripciones generales a las motivaciones profundas.
- Deseas aplicar el Eneagrama a tus relaciones, decisiones o trabajo.
- Te gustaría aprender a explicar el modelo con claridad y rigor.
- Sientes que ya no quieres seguir picoteando información, sino recorrer el mapa completo.
No necesitas haber resuelto previamente cuál es tu eneatipo. Tampoco tienes que llegar con un problema grave ni dedicarte profesionalmente al acompañamiento.
A veces el motivo es mucho más sencillo: llevas tiempo aprendiendo por tu cuenta y ha llegado el momento de ordenar y profundizar.
No es memorizar
Una formación seria debería ayudarte a comprender la personalidad sin convertirla en una identidad rígida.
Debería enseñarte a formular mejores preguntas, observar contradicciones y distinguir lo que una persona hace de la motivación que puede estar organizando su conducta.
También debería ayudarte a reconocer los límites del modelo o la herramienta.
El Eneagrama puede ofrecer un mapa muy valioso para estudiar la personalidad, pero no sustituye una evaluación psicológica, no permite conocer a alguien mediante una única conducta y no debería utilizarse para encasillar a las personas.
Aprenderlo con rigor significa utilizarlo para ampliar la comprensión, no para cerrar conclusiones demasiado rápido.
Como decía Yanira al terminar el programa:
«Cuanto más profundizas, te das cuenta de que falta tanto por saber».
Esa frase no expresa que el aprendizaje haya fracasado. Expresa que ahora existe un mapa mucho más amplio desde el que continuar observando.
No necesitas otro vídeo
Puede que lleves mucho tiempo siguiendo contenidos sobre Eneagrama. Quizá ya conoces bastantes conceptos, has leído libros y tienes una hipótesis sobre tu eneatipo.
No necesitas olvidar todo ese recorrido ni empezar de cero.
Pero es posible que haya llegado el momento de dejar de reunir piezas sueltas y empezar a relacionarlas dentro de una estructura.
Porque ver vídeos sobre Eneagrama puede despertar la curiosidad. Estudiarlo con profundidad permite convertir esa curiosidad en comprensión.
Y, como cuentan los propios alumnos, algunas veces entras queriendo aprender un modelo y terminas descubriendo muchas cosas sobre ti que no esperabas encontrar.
Si quieres conocer cómo trabajamos los fundamentos, los instintos, la psicología y las relaciones dentro del Programa Experto en Eneagrama, puedes consultar aquí la información de la 45.ª edición:




